EXTRA 3
—¿Por qué me miras así?
Hoy, Choi Min había horneado finanzieres y los estaba disfrutando con leche. Mientras acunaba a Dami en sus brazos, no dejaba de lanzarle miradas asesinas a Geonsik. Este último ya lo había elogiado por hornear tan bien el pan, así que no entendía por qué ahora lo miraba con esos ojos de pez muerto.
—Tú…
Choi Min, que devoraba el financier con destreza, cerró la boca después de lanzarle una mirada fulminante a Geonsik. Si tenía algo que decir, ¿por qué no lo soltaba de una vez? Era exasperante.
—Ay, vamos, si tienes algo que decir, dilo.
—¿Le diste de mamar a Shin Soo-oh?
—¡¡Pffft!!
Geonsik escupió la leche que tenía en la boca directamente sobre la mesa.
—Cof, cof…
Choi Min, con Dami en un brazo, le dio palmaditas en la espalda a Geonsik con la otra mano. A pesar de la bomba que acababa de soltar, sus gestos eran tiernos y calmados.
—¿Q-qué dices?
Geonsik miró de reojo a Dami, que seguía acurrucada en los brazos de Choi Min. La pequeña respiraba suavemente, profundamente dormida. Aunque era solo un bebé y no entendía nada, ese no era un tema apropiado para sus oídos.
—Shin Soo-oh lo dijo. Que le diste de mamar.
«¡Ese bocazas! ¡Le dije que no anduviera contando esas cosas!»
—No, no se lo di.
—¿Me vas a mentir a mí?
Choi Min afiló la mirada y acorraló a Geonsik, quien se limpió los restos de leche de la boca con la manga mientras sopesaba la situación. Tal vez era mejor confesar.
—Solo quería un poco… Últimamente lo he visto sufriendo, como si no estuviera comiendo bien… Así que le di un poco, solo eso…
—Ay, por favor.
Choi Min chasqueó la lengua, como si no diera crédito, y luego se quejó con Dami, diciéndole que mirara cómo su papá discriminaba a la gente.
«No entiendo por qué todos le confiesan sus penas a esta pequeña».
—¡Y qué! ¿Tú también se lo diste?
—Soy demasiado egoísta para eso.
«De verdad que son unos niños». Geonsik negó la cabeza con exasperación.
—Tú mismo dijiste que no lo harías.
Geonsik remató la conversación y le arrebató a Dami de los brazos de Choi Min. Este frunció los labios como un pato, resopló y se dejó caer en el sofá del living, cruzando los brazos y girando el cuerpo en un claro gesto de berrinche.
Al igual que ellos solían hacer, Geonsik se quejó con Dami, diciéndole: ¿Por qué todos tus papás son tan inmaduros?.
—Oye, ¿estás enfurruñado? Qué ridículo para un hombre.
Después de acostar a Dami en su cuna, Geonsik se acercó a Choi Min.
—¿Quién está enfurruñado? No digas tonterías.
«Vaya, si se le nota a leguas. ¿De qué habla?»
—Los finanzieres que comimos hoy estaban deliciosos. Ni demasiado dulces ni secos.
Geonsik se sentó junto a Choi Min y elogió los pastelitos que habían comido. Sus habilidades para hornear habían mejorado mucho, y ahora sus panes tenían un sabor notable.
—…El director de la academia también dijo que estaban bien horneados.
Los brazos cruzados de Choi Min se relajaron lentamente.
—¿Qué va a hornear mañana?
Cuando Geonsik se sentó a su lado, Choi Min giró para mirarlo y comenzó a contarle todos los detalles sobre la academia. Escuchar esas historias salir de su boca era una experiencia nueva y conmovedora para Geonsik.
—Si algún día abres una tienda, te ayudaré.
—¿Tú qué vas a ayudar? Quédate en casa cuidando a Dami y no te metas en lo demás.
Choi Min atrajo a Geonsik y apoyó la cabeza sobre su hombro. Esa solidez lo hacía sentirse en paz.
—Estoy muy feliz ahora.
Choi Min abrazó a Geonsik con un brazo y habló con nostalgia. Le costaba creer que todo esto fuera real. Que pudiera tener una vida cotidiana así, que también pudiera ser feliz… todo le parecía un sueño.
—Yo también me siento un poco bien ahora.
—¿En serio?
—Sí.
Choi Min miró a Geonsik con ojos incrédulos. Geonsik, a pesar de haber hablado con indiferencia, parecía bastante avergonzado, ya que su rostro se había enrojecido.
—Yoon Jihan.
En el momento en que Geonsik levantó la cabeza al llamado de Choi Min, los labios de Choi Min se apoderaron de los suyos. No pudo resistir las ganas de devorar esos labios hermosos que habían pronunciado palabras tan dulces.
Cuando sus labios se separaron, esta vez fueron sus cuerpos los que se unieron. Choi Min recostó con cuidado a Geonsik en el sofá y se colocó sobre él.
Choi Min besó suavemente el cuello de Geonsik, haciendo un sonido suave, y Geonsik rió como si le hiciera cosquillas.
Geonsik se ajustó ligeramente la camiseta desordenada y le preguntó con timidez:
—¿Qu-quieres comer algo?
Su rostro se enrojeció profundamente, avergonzado incluso de sus propias palabras. Al ver a Geonsik incapaz de mirarlo a los ojos, Choi Min soltó una risita.
—No. No soy un padre malvado que le roba los dulces a Dami como alguien que conozco. Papá debe comer lo suyo.
Choi Min bajó la camiseta de Geonsik y, sin demora, le quitó los pantalones y la ropa interior. Inmediatamente, inclinó la cabeza y tomó el pene de Geonsik en su boca.
La carne aún suave y sin firmeza era como un pastel recién hecho. Choi Min lo chupó con fuerza, haciendo un sonido húmedo. Pronto, el miembro comenzó a endurecerse.
Salchicha color carne. Así definió Choi Min lo que tenía en su boca. Al recordar su bocadillo favorito de la infancia, su boca se llenó de saliva. El pene, empapado, comenzó a moverse con más suavidad dentro de su boca.
—Ahhh…
Un gemido escapó de los labios de Geonsik al sentir su miembro rodar dentro de ese espacio cálido y húmedo. El estímulo, después de tanto tiempo, era excepcionalmente intenso.
—¡Ngh!
La fuerte succión hizo que la cintura de Geonsik se arqueara ligeramente. Y, de pronto, un líquido blanco inundó la boca de Choi Min.
Cuando Geonsik, ya relajado, comenzó a respirar con dificultad, Choi Min apartó la cabeza. Aunque el miembro ya no estaba en su boca, sus mejillas seguían ligeramente hinchadas.
Choi Min tragó el líquido con un sonido audible. Aquella sustancia pegajosa y resbaladiza solo pasó completamente por su garganta después de varios intentos.
—Debe ser porque ha pasado mucho tiempo, pero está muy espeso.
Geonsik cubrió su rostro con ambas manos y murmuró, molesto:
—Más tarde, le diré a Dami que su papá probó algo aún más delicioso.
—Dios, en serio. Tampoco tienes remedio.
Geonsik se incorporó de golpe y golpeó el brazo de Choi Min varias veces. Choi Min hizo un sonido de dolor exagerado, pero su rostro brillaba con una sonrisa más radiante que nunca.
Choi Min abrazó con fuerza a Geonsik. Rió, lleno de felicidad al tenerlo entre sus brazos. Y Geonsik, envuelto en esa felicidad, también rió.
Los dos rieron así, felices.
– – – – – – – – – – – –
—¿Qué has traído esta vez?
Kang Hyuk, que llegó a casa tarde en la noche, llevaba otra vez algo entre sus brazos. Afortunadamente, los regalos de hoy no parecían tan voluminosos.
—Ropa para Dami y para el señor Yoon Jihan.
Kang Hyuk extendió varias bolsas de compras con gesto indiferente. Aunque otros también traían regalos para Dami o Geonsik, Kang Hyuk lo hacía con una frecuencia inigualable. Incluso cuando Geonsik le decía que dejara de comprar tanto, no hacía caso.
Últimamente, Kang Hyuk disfrutaba mucho gastar dinero. Antes, ganaba dinero para acumular poder y alcanzar una posición privilegiada. Pero ahora trabajaba con la idea de ganar dinero para aquellos que amaba. Era una sensación tan satisfactoria y agradable que ni siquiera necesitaba gastar en sí mismo para sentirse bien.
—Dami aún no puede usar un vestido como este.
El vestido rosa, lleno de encajes, era hermoso y brillante, pero parecía demasiado grande para Dami en ese momento.
—Los bebés crecen rápido.
—Sí, pero comprarlo ya es un poco…
Geonsik dejó la ropa de Dami y abrió la siguiente bolsa, frunciendo el ceño. Por la talla, parecía ser suya, pero algo no cuadraba.
—¿De quién es esto?
—Es la ropa del señor Yoon Jihan.
—¿Esto? ¡Pero si es un vestido!
La prenda que sostenía Geonsik tenía un diseño muy similar al vestido de Dami que había visto antes, pero era un vestido de encaje rosa con un corte más largo.
—Dicen que es el conjunto de madre e hijo más popular en estos días.
—…Ese no es el problema. ¿Cómo voy a ponerme un vestido? Soy un hombre.
—Creo que te quedaría bien, ¿cuál es el inconveniente?
«¿Acaso esto se trata de si me queda bien o no?» Geonsik estuvo a punto de soltar una sarta de improperios, pero se quedó sin palabras al ver la etiqueta del precio en la prenda.
«¿Cuántos ceros son estos?»
Geonsik estaba horrorizado al descubrir que una sola prenda podía costar tanto.
—No, pero hay que tener moderación incluso al derrochar dinero. ¿Cuánto cuesta este vestido? ¿Y el de Dami?
Al ver la etiqueta del precio de la ropa de Dami, Geonsik casi se desmayó. Apenas parecía estar hecha de unos pocos retazos de tela, pero el precio no era muy diferente al del vestido que supuestamente era suyo.
—Esto es una locura. ¿Cuánto es todo esto?
Geonsik miró la bolsa de compras que aún no había abierto, imaginando una interminable serie de ceros en su mente.
—Puedo permitirme comprarte esto sin problemas.
—No, pero es demasiado caro…
—¿No te gusta?
—¿Eh?
Kang Hyuk tenía una expresión decepcionada. Últimamente, entre tantos días agotadores de trabajo, esto era una de sus pocas alegrías, y de repente parecía haberse desinflado por completo.
Con el ceño fruncido, Kang Hyuk murmuró que solo vería el rostro de Dami antes de entrar en silencio al dormitorio.
Al ver su espalda encorvada, Geonsik sintió un remordimiento repentino. Kang Hyuk había estado trabajando hasta tarde, viajando por negocios y apenas podía estar en casa, y ahora que por fin había vuelto con un regalo, Geonsik se había mostrado demasiado frío.
«Pensándolo bien, cada vez que Kang Hyuk me traía un regalo, su rostro se iluminaba de emoción y alegría. Hasta ese hombre tan serio se sonrojaba…»
Geonsik recordó cómo, en sus días particularmente agotadores en la empresa, le había comprado pollo frito a Misook para animarla, o cómo le había dado dinero a Dajung cuando estaba exhausta por manejar la panadería, como un gesto para aliviar su cansancio. Probablemente, Kang Hyuk había comprado esos regalos para él y Dami con el mismo sentimiento, y ahora Geonsik se daba cuenta de que había sido demasiado desconsiderado.
—Dami, tu padre es demasiado complicado. Es más difícil que adquirir una empresa o expandir un negocio.
Kang Hyuk se quejó ante Dami, que ya estaba profundamente dormida.
—¿Qué puedo hacer para que tu padre sea feliz?
TOK TOK.
Justo cuando Kang Hyuk estaba sumido en sus lamentaciones, se escuchó un suave golpe en la puerta.
—Un momento, sal.
Kang Hyuk se levantó al escuchar la voz y salió a la sala. Allí encontró a Geonsik, retorciéndose como si estuviera avergonzado. Geonsik llevaba puesto el vestido rosa de encaje.
—Solo me lo pongo esta vez porque no quiero desperdiciar el dinero que gastaste. ¡No es porque quiera usarlo, ¿entendido?!
Geonsik estaba atónito al verse con un vestido femenino. Había decidido probárselo al menos una vez, considerando el gesto de Kang Hyuk, y reunió el valor para presentarse frente a él con el vestido. Como Kang Hyuk había dicho, el vestido le quedaba bien, pero eso no evitaba que su orgullo masculino se resquebrajara.
—¡L-La próxima vez no me lo pondré, ¿ok?! ¡La próxima vez cómprame algo más masculino, como una chaqueta de cuero o algo así! ¡¿Entendido?!
Geonsik estaba al borde del colapso al mostrarse ante alguien más con un vestido. Por eso, su voz sonó aún más áspera, hasta que sus protestas se apagaron bajo el beso de Kang Hyuk.
Kang Hyuk tomó el rostro de Geonsik entre sus manos y presionó sus labios contra los de él con urgencia.
«Desde que vi este vestido, supe que le quedaría perfecto, pero en realidad se veía incluso mejor de lo que imaginé. Era tan hermoso que no pude evitar besarlo.»
Kang Hyuk envolvió a Geonsik en sus brazos y lo besó con fuerza. Sus labios ardían por la intensidad con la que Kang Hyuk los succionaba, y su lengua exploraba cada rincón de su boca hasta dejarlo con una sensación de hormigueo. El aliento de Geonsik fluía hacia la boca de Kang Hyuk, quien lo usaba como combustible para seguir explorando.
—Jaa, jaa… Espera…
Geonsik apartó el rostro, ahogado por el beso apasionado, pero los labios de Kang Hyuk lo atraparon de nuevo.
Geonsik temblaba en los brazos de Kang Hyuk. El beso lo hacía estremecer hasta la médula, y el contacto de sus cuerpos solo intensificaba las sensaciones. Su cuerpo, ya sensible después del parto, comenzó a reaccionar de manera incontrolable.
Sus pechos, que habían pasado la hora de extracción, goteaban leche bajo la presión del cuerpo de Kang Hyuk, y su entrepierna se humedecía por completo. Parecía que cada líquido posible estaba escapando de su cuerpo.
—¡Mmm…!
Cuando Kang Hyuk chupó su lengua, Geonsik se estremeció violentamente. Al debilitarse, Kang Hyuk lo sostuvo con firmeza.
Kang Hyuk besó suavemente la frente de Geonsik, que jadeaba en sus brazos, y lo reconfortó con unas palmaditas.
―¡Ah, pero si es preciosísimo!
Ante el cumplido, Geonsik levantó la cabeza e hinchó las mejillas. Entonces, Kang Hyuk le dio un suave pellizco en la mejilla y se rió.
―Eres tan hermoso que la próxima vez tendré que comprarte algo menos bonito. Quizá una chaqueta de cuero…
―Si lo sabes, la próxima vez elige mejor.
Geonsik, con las piernas temblorosas, se separó de Kang Hyuk. Al ver su vestido manchado de todo tipo de líquidos, soltó un grito ahogado.
―¡Ugh, está todo sucio! ¡Y yo que quería devolverlo!
―Ahora ya no podrás, así que esto es para la señorita Yoon Jihan. Como ella dijo, ya que gastamos tanto en ropa cara, tendrás que usarla a menudo.
Robin: sip aqui se refiere a él como ella
Geonsik miró alternativamente su vestido arruinado y a Kang Hyuk con los ojos bien abiertos. Kang Hyuk, riéndose entre dientes, añadió un susurro junto a su oreja:
―Claro, solo delante de mí.
Geonsik se agarró la nuca, sintiéndose estafado. Ante esa reacción, Kang Hyuk soltó una carcajada.
Últimamente, cada día era una novedad. Ahora que Kang Hyuk había descubierto que hasta en las cosas más pequeñas podía encontrar alegría y diversión, siempre anhelaba el mañana a su lado.
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A pesar de los comentarios sobre lo agotador que era criar niños, los cuatro hombres solo miraban fijamente a Geonsik, inclinando la cabeza con curiosidad antes de intercambiar miradas entre ellos.
Geonsik tenía ganas de gritarles con esa expresión de no sabemos nada: «¡Por culpa de ustedes, todo líquido en mi cuerpo se ha agotado y ni siquiera puedo producir leche para Dami!»
Pero al final, Geonsik se tragó sus palabras. Había decidido responsabilizarse de ellos, así que esto era algo que tenía que soportar.
―Ay, criar cinco niños es agotador…
Geonsik movió la cabeza de lado a lado. No importaba lo difícil que fuera, ya no había vuelta atrás. Tendría que asumir su responsabilidad hasta el final.

RAW HUNTER: DONACION
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN