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Capítulo 94

Se escuchaban los sonidos del personal médico moviéndose tras una tela verde que cubría la parte inferior de su cuerpo, junto con el ruido de su vientre siendo abierto.  

Aunque su conciencia permanecía clara, escuchar esos sonidos le daba un poco de miedo.  

Geonsik, solo, intentó controlar su temor mientras se esforzaba por regular su respiración. Aunque había vivido toda su vida acostumbrado a estar solo, ahora le resultaba difícil soportar incluso estos breves momentos de soledad, a pesar de haber tenido personas que lo cuidaron durante los últimos meses. Le resultaba un poco amargo darse cuenta de eso.  

Mientras Geonsik miraba el techo del quirófano con los ojos enrojecidos, sintió un movimiento en su vientre, seguido de su cuerpo, siendo sacudido de un lado a otro. Entonces, escuchó la voz del médico decir:  

—El bebé está saliendo.  

«¿De verdad estoy teniendo un hijo?… ¿Yo?… Nuestra Haengbok…».  

—¡Uaa, uaaa!  

—2:23, es una princesa.  

Robin: asi he estado traduciendo estos últimos 5 caps

El fuerte llanto del bebé y la voz que anunciaba su hora de nacimiento resonaron en los oídos de Geonsik.

No debía llorar, pero las lágrimas brotaron de repente. Mientras las lágrimas caían en silencio, su visión comenzó a nublarse. Pensó que quizás eran las lágrimas, pero incluso al cerrar y abrir los ojos, su vista seguía empeorando, y pronto la oscuridad comenzó a cubrir sus ojos.  

—¡Doctor, la presión arterial del paciente está bajando!  

El grito urgente de la enfermera, los sonidos de movimiento apresurado, órdenes para traer algo, preparar algo… El ambiente en el quirófano, que hasta hace un momento había sido tranquilo y calmado, cambió abruptamente.  

«¿Qué pasa?… Ni siquiera he podido ver la cara de nuestra Haengbok…».  

Su visión se oscureció y su mente comenzó a confundirse. Ahora, las voces del personal médico solo sonaban como un zumbido distante.  

«Nuestro bebé está llorando…».  

Incluso cuando todos los sonidos se mezclaban, Geonsik no perdía el llanto de Haengbok. 

UENG, UENG. 

Para ser un bebé que había nacido en una situación de emergencia, su voz era fuerte, y eso lo reconfortó.  

—Haa… Haa…  

La mascarilla de oxígeno en su boca se empañaba con su aliento caliente y luego se aclaraba, repitiéndose el ciclo. Pero en un momento dado, el vaho dejó de formarse en la mascarilla. Y entonces, los ojos de Geonsik se cerraron por completo. Ahora, ni siquiera el llanto de Haengbok llegaba a sus oídos.  

—Ah, me duele el vientre.  

Geonsik, que estaba tendido boca arriba, se frotó el vientre intacto y abrió los ojos. Luego, al notar lo plano e ileso que estaba, se incorporó de golpe.  

Vio su cuerpo vestido con una camisa blanca y pantalones blancos, no con un pijama de paciente. Geonsik, nervioso, se levantó la camisa y miró su vientre.  

Su barriga hinchada había desaparecido, y tampoco había rastro de la cirugía.  

—¿Cómo es posible…?  

Fue entonces cuando se dio cuenta de que algo estaba mal. Este cuerpo no era el suyo. O, más exactamente, no era el cuerpo que tenía en el libro.  

Era el cuerpo de un hombre de cincuenta años con músculos normales para su edad. El cuerpo original de Kang Geonsik.  

Geonsik bajó la camisa y se levantó. Miró rápidamente a su alrededor.  

Era su tercera visita a este lugar. Un mundo completamente blanco. El lugar que solo le había dado malas noticias. La frontera entre la vida y la muerte.  

—¿Qué diablos está pasando?  

Incapaz de aceptar la situación, se quedó paralizado, mirando al vacío blanco. Pensó que, si alguien lo había llamado hasta aquí, debería aparecer de una vez. 

«¿Qué clase de dios es este? En fin, no me gusta nada».  

[—¿”Nimfo”? Mira cómo habla, qué falta de modales.]  

Como si pudiera entender sus insultos perfectamente, una esfera de luz apareció frente a Geonsik con un ¡pop! Esta vez no era tan brillante, y podía verla entrecerrando los ojos. 

«Si podía ajustar el brillo, ¿por qué no lo hizo antes?», siguió refunfuñando mentalmente.  

—¿Qué quiere? ¿Por qué me llamó aquí?  

[—¿No te alegras de verme? Mira cómo hablas.]  

Geonsik, molesto por haber sido traído aquí sin siquiera ver la cara de Haengbok, no podía hablar con amabilidad.  

—¿Me llamó porque todavía estoy perdido? ¡Estoy haciendo lo que puedo! Si vuelve a amenazarme con mi Dajung, no me quedaré quieto…  

[—Lo lograste.]  

A pesar del tono de voz mezclado con irritación, la divinidad respondió con calma.  

―¿Eh? ¿Qué acabas de decir…?  

[―Que tuviste éxito. Lograste un final feliz.]  

«¿Que tuve éxito? ¿Cómo? ¿Acaso dar a luz a nuestra Haengbok fue el final feliz?»  

[―Gracias a tu muerte, ese libro logró el final feliz que tu hija deseaba.]  

«¿Qué clase de tonterías está diciendo este idiota…?»  

«¿Que mi muerte condujo a un final feliz?»  

«¿Entonces qué pasó con nuestra Haengbok?»  

«¿Y ellos…?»  

―Espere un momento. No entiendo nada de lo que dice. ¿De qué está hablando?  

Geonsik se llevó una mano a la frente mientras sus ojos se movían de un lado a otro. Por más que lo intentaba, solo podía pensar que todo aquello era una completa estupidez.  

―¿Qué yo morí? ¿Qué morí y eso llevó a un final feliz? ¿Qué clase de disparate es ese?  

[―Tu muerte fue el golpe final en la trama que construiste paso a paso, y al final resultó en un final feliz.]  

―¡Hable claro, de una manera que un ser humano pueda entender!  

Su voz se elevó cada vez más. Las olas de emociones lo arrastraban sin control. Se sentía mareado, tan mareado que le costaba mantenerse en pie.  

[―Hmm, no tiene sentido que me reclames. Esto es lo que tu hija deseaba.]  

«¡¿Qué demonios significa eso?!»  

Geonsik clavó la mirada en aquella esfera de luz engañosa y provocadora.  

[―Bien, está bien. Como no tengo mucho más que decirte, mejor ve y escúchalo por ti mismo.]  

¡TAC!  

Con el sonido de un chasquido de dedos, la luz frente a él brilló intensamente y desapareció. De pronto, ante la ausencia de aquella luz, un resplandor rojizo flotó como una postimagen en los ojos de Geonsik antes de esfumarse. Mientras parpadeaba repetidamente para aliviar el escozor en sus ojos, una voz clara y dulce resonó detrás de él.  

―¿Papá?  

Era la voz que tanto había anhelado escuchar, pero que creyó que nunca volvería a oír. Geonsik giró lentamente su cuerpo entumecido.  

Justo frente a él, vestida con un vestido blanco, estaba su hija llena de vitalidad.  

―¡D-Dajung!  

Geonsik corrió hacia ella a través de un mundo blanco como la nieve y la abrazó con fuerza, envolviendo en sus brazos a quien lo había sido todo para él. Al sentir el calor de su hija, las lágrimas calientes brotaron de sus ojos.  

―Papá, ¿estás llorando?  

―Snif… no… no estoy llorando. Papá no está llorando…  

Al ver las lágrimas de su padre por primera vez en su vida, el rostro de Dajung se contrajo con dolor. Geonsik, notando los sentimientos de su hija, se apresuró a secarse las lágrimas y le mostró una sonrisa brillante. Las finas arrugas alrededor de su boca temblaron levemente.  

―Dime, ¿te duele algo?  

Mientras le acariciaba el cabello corto y suelto, Geonsik examinó el rostro de su hija, que no tenía ni un solo rasguño.  

―¡No! ¡Nada me duele!  

―¿En serio?  

―¡En serio!  

Dajung, hablando con determinación, se liberó levemente del abrazo de su padre y saltó en el mismo lugar.  

Al ver a su hija actuar como una niña pequeña, Geonsik estalló en risas, pero luego torció el rostro como si sintiera dolor.  

«Era todavía tan joven, tan pequeña… Todavía tenía toda una vida por delante… ¿Por qué… por qué el cielo se la llevó tan pronto?»

En la fría realidad, Geonsik se arrodilló en su lugar y golpeó su pecho con fuerza. Le dolía demasiado el corazón.

—Papá…

—Uuuhhh, mi pobre hija… mi desdichada hija…

Geonsik lloró a gritos, abrumado por la culpa de que su hija, que había muerto injustamente, no pudiera reencarnar debido a él. Sobre sus hombros, que se sacudían con el llanto, una pequeña mano se posó.

—Papá, no soy nada desdichada. Escuché todo mientras dormía. No sé quién era, pero una voz muy bonita me dijo que papá había trabajado muchísimo por mí. Que superó cosas realmente difíciles y duras para salvarme.

La pequeña mano golpeó suavemente el hombro de Geonsik.

—Soy muy feliz de ser tu hija. ¿Cómo podría ser desdichada con un papá como tú?

—No, no… por mi culpa, porque morí así… tú…

—No… yo lo siento… lo siento mucho… si no fuera por mí… papá…

El dios le había contado al alma de Dajung, que dormía en ese lugar sin poder entrar al camino de la reencarnación, sobre la muerte de Geonsik, los problemas que eso causó y los increíbles esfuerzos que él había hecho por ella.

Al escuchar la historia del dios, Dajung sufrió por la culpa de saber que su padre había terminado con su vida después de su muerte. Ella también sabía muy bien cómo había vivido su padre, dedicándose por completo a ella. 

—Me odiaba por haber muerto sin siquiera cumplir mi promesa de viajar juntos, comprarle comida cara y cuidarlo cuando fuera mayor.

—No, no… Dajung, no es tu culpa. Fue porque papá era débil. Porque era demasiado débil… uuuh…

Padre e hija se abrazaron y lloraron desconsoladamente.

Habían sido el sostén el uno del otro toda la vida.

Solo se preocupaban el uno por el otro.

—Snif, no llores, papá.

Ante las palabras valientes de Dajung, Geonsik dejó de llorar y asintió.

—Pero, papá, ¿no te duele nada? La persona que me habló en mi mente dijo que habías pasado por cosas muy duras para llegar hasta aquí. Estaba tan preocupada pensando que tal vez te habías lastimado…

El dios solo le había dicho a Dajung que Geonsik había enfrentado grandes dificultades y pruebas. Sin saber los detalles de lo que había vivido dentro del libro, ella se preocupaba por su bienestar.

—Estoy bien. Papá está perfecto. Pero, Dajung…

—¿Sí?

Geonsik, que había dejado de llorar, exhaló profundamente y miró fijamente a Dajung. A medida que la emoción intensa de conmoción y tristeza se calmaba, surgía otro tipo de sentimiento igual de fuerte.

—¿Hija que diablos estabas leyendo?

Robin:

Era lo que más quería preguntarle a su hija. 

«Hija, ¿qué demonios estabas leyendo?».

—¿Eh…? ¿Qué quieres decir?

Dajung inclinó la cabeza, sin entender.

—¿Qué es “BL” y qué es un “Omegaverso”?

—¡¿Eh?!

Un sonido estrangulado escapó de la garganta de Dajung. 

«¿Por qué esas palabras salen de la boca de papá?». Su rostro pálido se tornó gradualmente de un color melocotón a un rojo intenso.

—¿Q-qué es eso?

Dajung intentó evadir la pregunta. 

«Si lo admito aquí, moriré de vergüenza otra vez. Lo leía a escondidas, ¿cómo diablos lo supo papá?».

—Dijiste que era tu libro favorito.

—¿Mi libro favorito? A mí me gusta “Un día de suerte”...

«¿”Un día de suerte” dice…?».

Dajung miró al vacío, fingiendo ignorancia. Era obvio que algo le inquietaba.

—¿No conoces a Yoon Jihan, Choi Min, Moon Kang Hyuk, Shin Soo-oh o Seo Jaeyoung?

«¿Esto es el infierno?». 

Dajung deseó con todas sus fuerzas que todo esto fuera una ilusión, un sueño. Que su hobby secreto fuera descubierto no por cualquiera, sino por su propio padre.

—¡Yo también entré ahí y sufrí como un perro…!

Ante las palabras de Geonsik, los ojos de Dajung se abrieron desmesuradamente.

—¡¿Qué?! ¡¿Papá entró en Nenaemso?!

—¿Nenaemso?

—¡La posesión de cuatro hombres! Ah… ¡Ups…!

Dajung se tapó la boca rápidamente, pero ya era tarde: las palabras habían escapado.

«¿La posesión de cuatro hombres…? Pero qué título es ese…».

Geonsik se agarró la nuca al enterarse del título del libro. Era explícito, escandaloso y encajaba perfectamente con el contenido.

—No… no es lo que parece…

—¡Tú, en vez de estudiar como debe ser una estudiante…! Además, eso es para mayores de edad, ¿cómo lo leíste?

La alegría del reencuentro duró poco. Geonsik, ahora en modo padre estricto, regañó a Dajung, quien agachó la cabeza avergonzada.

—Papá, tu oportunidad…

—¿Qué?

—Usé tu número de identificación…

Dajung había utilizado el documento de Geonsik para verificar su mayoría de edad y acceder a la sección adulta de un sitio de novelas BL. Para colmo, su apodo era nada menos que “v_ComidaSanaEsLoMejor_v”. Su devoción filial era… peculiar, por decir lo menos.

—¡De verdad…!

—Ay, ¿qué? ¿Papá nunca vio películas para adultos en su época?

—¡Eso y esto son…!

—¡Lo mismo!

La gente decía que Dajung era tal para cual con su padre, heredando su personalidad audaz y directa. Con la cabeza en alto, desafió la mirada de Geonsik.

—Ay, me va a dar algo…

Geonsik se golpeó el pecho con el puño, como si fuera a explotar de frustración.

—Papá, entonces, ¿quién eras en esa historia? ¡Es increíble! Me encanta El círculo de hielo y fuego. Papá, ¡estuviste genial!

«¿Qué diablos es El círculo de hielo y fuego?».

Dajung estaba al borde del éxtasis al saber que su padre había vivido algo sacado de una novela. Su mentalidad resistente no se sabía de quién la heredó borró cualquier rastro de vergüenza.

—Pero en serio, papá, ¿quién eras allí? No me digas que Yoon Jihan…

—…

—¿En serio? ¿¡Yoon Jihan!?

—…

Ante el silencio de Geonsik, la mente de Dajung se detuvo en seco.

—Papá era Yoon Jihan… Espera, entonces… ¿hiciste eso con ellos…?

—Hasta ahí llegamos.

—Ah, sí.

Ambos decidieron, por el bien mutuo, no seguir hablando del tema. Sin embargo, la curiosidad de Dajung no tardó en resurgir.

—Pero, papá… ¿Quién era el más guapo? ¿Moon Kang Hyuk? Dicen que su rostro irradiaba un aura divina. ¿O Choi Min? Su elegancia era insuperable. ¡Ah, no! ¡Seo Jaeyoung, la definición de belleza suave! Espera, no… ¡Shin Soo-oh, con ese rostro de ídolo…!

Robin: amo amo la novela



RAW HUNTER: DONACION
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN



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