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Capítulo 92

—Créeme, papá lo hizo por tu felicidad.  

Choi Min acarició su vientre apenas abultado y susurró, como si hablara con el bebé en su interior.

—Porque yo soy tu papá.  

—Pero dime, ¿no te duele aquí?  

Ignorando el comentario casual de Geonsik, Choi Min señaló entre sus piernas, donde ya se notaba cierta hinchazón.  

El embarazo no solo había desarrollado sus glándulas mamarias, sino también su sensibilidad. Unas cuantas succiones en el pecho habían bastado para excitarle. Geonsik, incómodo en el estrecho espacio del auto, cubrió su erección con ambas manos y tosió para disimular.  

—Ejem, ejem. No me duele.  

—Mentiroso.  

—¡Ay! Bueno, ¡sí, duele! ¿Y qué?  

—Entonces también hay que masajear ahí.  

Choi Min volvió a usar el absurdo pretexto del “masaje” y, deslizándose hacia abajo, se acercó a las piernas de Geonsik. Era casi cómico ver su cuerpo grande arrastrarse torpemente en el espacio reducido, y cuando Geonsik soltó una risita, Choi Min también sonrió.  

—Ja… Nunca pensé que acabaría haciendo esto en un auto.  

—Nadie te obligó.  

Aunque respondió con fastidio, Geonsik separó las piernas para que Choi Min pudiera acomodarse mejor.  

—Total, yo mismo cavé mi tumba.  

Una vez en posición, Choi Min bajó la cremallera del pantalón de Geonsik y apartó su ropa interior. De inmediato, su miembro erecto saltó hacia afuera.  

—Este también “sale leche”.  

Al ver el pene ya cubierto de líquido preseminal, Choi Min soltó un comentario absurdo. Geonsik le dio un golpecito en el hombro.  

—Si vas a decir tonterías, mejor vete.  

—Je, ¿ahora le pides modales a un embarazado?  

—Idiota.  

Choi Min ignoró el reproche y, sin responder, abrió la boca. Luego, engulló el miembro erecto.  

—Aaah…  

Geonsik se recostó contra la puerta del auto, estiró el brazo y hundió los dedos en el cabello de Choi Min. Su pelo negro era más suave de lo esperado, como seda fina, y la sensación lo relajó.  

CHUP, CHUP. 

El sonido húmedo de los labios succionando llenó el auto como una melodía. Los gemidos y resoplidos ocasionales se mezclaban, creando una especie de coro.  

—Ah, espera… Yo…  

No supo cuántas veces lo había chupado, pero de pronto, un escalofrío recorrió su espina dorsal y su cintura se arqueó. La estimulación, intensa de los pies a la cabeza, hizo temblar sus muslos. Entre la suavidad de la lengua y la presión justa de los labios, su miembro acabó derramando un líquido lechoso.  

JADEO… 

—Haah…  

—¿Estás bien?  

Choi Min tragó el líquido en su boca, se incorporó y limpió el sudor de la frente de Geonsik, que parecía agotado. Le preocupaba haberlo forzado demasiado, considerando que no estaba en su mejor condición física.  

—Es-toy… bien.  

Aunque la voz de Geonsik sonó débil, Choi Min no se convenció. Le tocó la frente y revisó su expresión una vez más.  

—¿Ya no te duele?  

El placer había borrado cualquier rastro de dolor. Geonsik asintió levemente y apoyó la cabeza en el hombro de Choi Min.  

—Estoy cansado.  

—Vamos a casa a descansar.  

—Sí.  

Choi Min, ignorando su propia excitación entre las piernas, se ocupó de abotonar la ropa de Geonsik. Por dentro, quería quejarse y pedir mimos, pero se contuvo.  

«No podía actuar como un niño mimado siendo el padre del bebé».  

* * *  

Con la llegada del verano, el calor y la humedad hicieron que Geonsik se sintiera cada vez más pesado y somnoliento. Sin embargo, a pesar del cansancio, le costaba dormir profundamente. Y esa noche, como siempre, despertó poco después de quedarse dormido.  

—¿Te sientes mal?  

Al lado de la cama, Kang Hyuk, que estaba mirando su tableta, acarició la frente de Geonsik, quien gemía suavemente. Al verificar si tal vez tenía fiebre, observó cómo Geonsik, agarrándose el vientre, se giraba con dificultad para acostarse.

—El estómago me molesta un poco.

Su vientre ya estaba más hinchado. Comparado con cuando tenía un abdomen plano y sin nada, era incómodo, por decir lo menos.

—Ah.

—¿Qué pasa?

Geonsik, que se había sentado en la cama estirando las piernas porque le resultaba incómodo estar acostado, sintió una extraña sensación al notar una patada dentro de su vientre. Era una clara evidencia de que había una vida dentro de él. Las enérgicas patadas lo llenaban de asombro.

—Haengbok me ha dado una patada.

Con ojos incrédulos, Geonsik tomó la mano de Kang Hyuk y la colocó sobre su vientre. Quería que alguien más sintiera esta sensación increíble y le confirmara que era real.

Otra vez, el vientre fue golpeado, y la sensación clara transmitida a través de su palma hizo que Kang Hyuk sonriera radiantemente.

—¿También lo sentiste?

—Sí, sí.

Esta pequeña criatura, que ni siquiera tenía forma definida, le decía a su padre que estaba bien. Era tan conmovedor y maravilloso que a Geonsik se le escaparon unas lágrimas.

«Con el embarazo superponiéndose a la menopausia, mi estado de ánimo salta más», pensó Geonsik, riendo para sí. Era una excusa ridícula.

—Salta como un frijol.

Kang Hyuk, sin darse cuenta, había arrojado la tableta que estaba mirando y ahora tenía su cara pegada al vientre de Geonsik.

—¿Lo sientes bien?

—Sí, es muy enérgico. Me pregunto a quién saldrá.

Al decir “a quién”, la mirada de Kang Hyuk se encontró con la de Geonsik. 

«Se parece a ti», parecían decir sus ojos.

—Aunque tal vez podría ser un poco menos enérgico. No hace falta que no deje dormir a su padre.

Kang Hyuk acarició suavemente el vientre abultado. Como si sintiera ese toque, Haengbok dentro del vientre se calmó.

—En realidad, eres tú quien debería descansar un poco. Últimamente te estás esforzando demasiado, ¿no?

Kang Hyuk estaba pasando por sus peores días. Trabajaba como un loco, sumergido en documentos tanto en la oficina como en casa, siempre ocupado con llamadas de trabajo.

Aun así, iba a casa de Geonsik al menos una vez por semana para dormir. Aunque decir que “dormía” era exagerado. Más bien, trabajaba junto a Geonsik dormido, repitiendo el ciclo de mirarlo mientras hacía sus tareas. Difícilmente podía llamarse descanso.

—Estoy bien. No me canso.

«No hay manera de que no esté cansado», pensó Geonsik, quien conocía bien ese estilo de vida por haber vivido algo similar antes.

Cuando Misook estaba embarazada, Geonsik estaba demasiado ocupado con el trabajo. Pensaba que, una vez naciera Dajung, necesitaría más dinero, por lo que debía ascender más rápido y aumentar sus resultados.

Así, bajo el pretexto de hacerlo por su familia, Geonsik había descuidado temporalmente a los suyos.

Misook, sabiéndolo, esperaba en silencio a Geonsik, que llegaba tarde por las noches, y a menudo se dormía sola. 

«Debería haber estado más con ella los fines de semana, pero ni siquiera eso hice bien, usando el cansancio como excusa».

«Si hubiera sabido que ella se iría así, me habría quedado más tiempo a su lado, sin importar el dinero», siempre se arrepentía Geonsik.

—Yo… desearía que descansaras un poco… ¿Por qué no nos tomamos un tiempo para ir al médico y pasear juntos?

Ante las palabras inesperadas de Geonsik, la mano firme que acariciaba su vientre se detuvo.

—Tú ya tienes suficiente dinero, no te esfuerces innecesariamente. No sacrifiques tu salud.

«Aunque yo trabajaba así porque las deudas me ahogaban, Kang Hyuk no necesita hacerlo». 

No sabía la razón exacta, pero notaba que, desde que volvieron a estar juntos, Kang Hyuk se esforzaba más en el trabajo. 

«Probablemente por mí y por Haengbok». Eso le preocupaba. «Temo que pueda lastimarse».

«Misook debió haberse sentido así al verme llegar tarde cada día».

Ella también le decía que no se esforzara demasiado, pero él siempre respondía que estaba bien. 

«Ahora sé que, en ese entonces, ambos estábamos pasando por el momento más difícil, sosteniéndonos con un simple “estoy bien”».

—Si tienes problemas, dime algo.

Kang Hyuk, que había estado escuchando, abrazó a Geonsik con fuerza. En esos brazos amplios que sostenían a él y a su bebé, Geonsik apoyó todo su cuerpo.

—Tú también, Yoon Jihan, debes decirme si algo te aflige.

—Mmm.

CHU.

Al posar sus labios sobre la pequeña cabeza en sus brazos, dos ojos redondos lo miraron hacia arriba. Su corazón tembló ante esa mirada clara.

—Dios, esto va a volverme loco.

Kang Hyuk sabía muy bien que su paciencia, cuando se trataba de Geonsik, se acortaba demasiado. Y el final de esa paciencia reducida era el comienzo de un largo beso.

Abrazados, sus vientres chocaban una y otra vez durante el apasionado beso que compartían.

―Jaa, basta. Haengbok se asusta.

Geonsik empujó a Kang Hyuk y se cubrió el vientre. El bebé, sorprendido por el impacto contra ese abdomen duro, comenzó a patear con fuerza. «Realmente, no sé de quién habrá salido, pero ya tiene una personalidad tan marcada».

Kang Hyuk pasó su lengua por sus labios húmedos y acarició el vientre abultado de Geonsik.

―Perdón. Es que eres tan hermoso que me emocioné.

Aquel Kang Hyuk, usualmente serio, se transformaba en alguien tierno y dulce cada vez que hablaba con Haengbok. «Esa expresión, aunque aún me resulta extraña, me gusta verla», pensó Geonsik mientras esbozaba una leve sonrisa.

Y al ver esa sonrisa, toda la paciencia de Kang Hyuk se desvaneció.

Kang Hyuk lo tomó en brazos y lo sentó sobre sus muslos, como si cargara a un bebé. Luego, inclinó su cabeza y volvió a besarlo.

Esta vez, al descender sus labios de arriba hacia abajo, Haengbok no tuvo oportunidad de protestar con patadas.

Aferrándose al cuello de Kang Hyuk, Geonsik apenas lograba soportar ese beso devorador, mientras los brazos firmes del otro lo sostenían por la nuca y la espalda.

―Mmm…

El beso húmedo continuó por un buen rato, hasta que Geonsik se estremeció al sentir una mano deslizarse bajo su holgado pantalón.

―Ah…

Los dedos de sus pies, apoyados sobre la cama, se encogieron. 

«Es por esa mano que ya se metió hasta mi ropa interior». Su miembro, atrapado en esa palma grande, temblaba de excitación. «Parece feliz por el contacto ajeno después de tanto tiempo».

―Ah, no lo… agarres tan fuerte…

―Mmm.

A veces, Kang Hyuk usaba un lenguaje casual con Geonsik sin previo aviso. 

«Supongo que es porque está demasiado excitado».

Geonsik apretó más los brazos alrededor del cuello de Kang Hyuk. 

«Aunque el estímulo en mi parte inferior hace que mi vientre se contraiga, ahora no tengo energía para preocuparme por eso». 

«Vivir rodeado de pervertidos me ha terminado contaminando».

―Ah, ah, ah…

La mano que lo recorría de arriba abajo hacía que su cadera se moviera levemente. El peso de su vientre dificultaba un movimiento más enérgico.

Kang Hyuk, al darse cuenta, lo incorporó y lo recargó contra su hombro.

Una mano grande se acercó a la cadera de Geonsik, ahora completamente apoyado en Kang Hyuk. Mientras una mano sostenía su cintura con firmeza, la otra sincronizaba el ritmo al que estimulaba su miembro, empujando su cadera hacia adelante.

Con gemidos de placer, la cintura de Geonsik se balanceaba adelante y atrás.

―Ah, esto se siente… raro… Ah…

«La sensación de ser masturbado por Kang Hyuk me está mareando». Le avergonzaba cómo su cadera se movía sin su control y cómo su miembro se erguía sin pudor.

―Está bien.

Kang Hyuk besó el ceño fruncido de Geonsik y apretó más sus manos.

―¡Ahh!

Su cadera se sacudió al ritmo de los rápidos movimientos. Cuando Kang Hyuk empujó su cintura hacia adelante, Geonsik arqueó el cuello hacia atrás.

Kang Hyuk lo abrazó con fuerza mientras retiraba su mano con torpeza. Al sacarla del pantalón, su palma estaba empapada de líquido blanco.

—Mmm.

Besó la prominente manzana de Adán expuesta en el cuello inclinado de Geonsik y lo estrechó con fuerza.

―Haah… Ay.

―¿Qué pasa?

―Haengbok está enojado. Me pateó muy fuerte. Todo por tu culpa.

Geonsik cubrió su vientre y lanzó una mirada reprochadora a Kang Hyuk. 

«No quiero que Haengbok vea o escuche esto», pensó, culpándolo sin razón. Pero Kang Hyuk, como si realmente fuera su culpa, inclinó la cabeza y susurró al bebé:

―Perdón, Haengbok. Pero no tienes mucho tacto, ¿eh?

―Uy.

«¿Quién es el que no tiene tacto aquí?».

―¡Ouch!

Kang Hyuk, que tenía su cara pegada al vientre, casi recibe un golpe cuando este se abultó de repente. 

«Parece que Haengbok tampoco está de acuerdo con lo que dijo».

―Pfft. Te ganó Haengbok.

Geonsik se rió a carcajadas, sin sentir dolor por la patada.

«Si es así, entonces los dos recibimos un golpe. Como castigo por portarnos mal frente al bebé».  



RAW HUNTER: DONACION
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN



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