Capítulo 79
—Lo siento, lo siento mucho. De verdad, lo siento. Así que, por favor, no sufras.
—Haah…
No era eso lo que quería escuchar de nuevo.
Geonsik dejó escapar un largo suspiro. No tenía nada que decirle a Jaeyoung, pero, ya fuera por el estrés acumulado esos días o porque aún le quedaban efectos de aquella extraña medicina, no podía controlar sus emociones.
No tenía sentido enfadarse con alguien tan frágil que se hacía daño a sí mismo.
—Lo siento. Mejor me voy. No te preocupes por mí. Así que, por favor, no lo hagas.
Murmurando palabras incomprensibles, Jaeyoung salió abruptamente de la casa de Geonsik.
—¡Jae… Jaeyoung!
Cuando Geonsik, arrastrando sus piernas débiles, salió por la puerta, Jaeyoung ya había desaparecido.
—Haah… ¿Qué diablos es esto?
El viento invernal silbó al rozar la mejilla de Geonsik. El aire frío lo despejó de golpe.
«¿Acaso les hice sentir incómodos? ¿El problema soy yo? Yo no quería eso… Yo solo…»
—Ja, soy un maldito idiota.
Geonsik, como si hubiera entendido algo, regresó a casa con pasos vacilantes.
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Al día siguiente, comenzó a llover inesperadamente. La lluvia fría, que caía suavemente como sus confusos corazones, continuó por dos días.
Cuando finalmente cesó, el sol brillante apareció en el cielo, bañando el mundo entero con su cálida luz.
Era el comienzo de una nueva mañana.
Dentro de una sala privada del restaurante exclusivo del hotel, Eun-ho esperaba a Kang Hyuk con expresión animada.
Desde que se había reunido en secreto con Geonsik, Kang Hyuk no solo había evitado ver a Eun-ho, sino que ni siquiera había mantenido contacto con él.
Eun-ho estaba al borde de la locura. Pensaba que no era para tanto. Le molestaba que Kang Hyuk lo ignorara solo por haber descargado su frustración con un juguete desechable. Y, al mismo tiempo, odiaba y envidiaba a Geonsik.
Kang Hyuk siempre había sido cortés con él. Sus amigos decían que era un caballero, elegante, pero Eun-ho había visto el verdadero rostro de su prometido ese día. Un lado que nunca antes había conocido.
El Kang Hyuk que consolaba a Geonsik mientras lloraba no era el hombre que él conocía.
«Ah, así que también puede ser tan cariñoso… Puede abrir sus brazos por completo de esa manera…».
Esa faceta suya, nunca antes vista, era tan fascinante que lo dejó sin aliento. Por eso, lo deseó aún más. Quería poseerlo a toda costa.
Pero él se alejaba cada vez más. Eun-ho, herido en su orgullo, sintió una frustración como nunca antes en su vida.
Sin embargo, la noche anterior, Kang Hyuk finalmente se había comunicado con él. Al recibir la propuesta de reunirse por la mañana, Eun-ho canceló todos sus compromisos, fue a la peluquería desde el amanecer y se arregló con maquillaje ligero y peinado impecable.
—Señor Kang Hyuk.
Eun-ho, que estaba sentado mirando hacia la puerta, se levantó de un salto en cuanto su prometido apareció.
Con solo ver su rostro, se sintió feliz y satisfecho. Pero Kang Hyuk, por el contrario, se sentó con una expresión fría. Ni siquiera le dijo que se sentara.
Eun-ho, sintiéndose incómodo, se sentó en silencio.
—¿Ya comiste? ¿Pedimos algo?
—No. Tengo que irme enseguida.
Que mencionara su partida apenas sentarse hizo que Eun-ho apretara el dobladillo de su traje beige impecable.
—¿No querías verme? Yo te extrañé mucho.
El orgulloso y altivo Eun-oh se humillaba ante Kang Hyuk. Su actitud era completamente opuesta a la que mostraba con Geonsik.
—No quería verte. Y espero no tener que hacerlo en el futuro.
—¿Qué?
Eun-ho no entendía lo que acababa de escuchar. Ellos estaban comprometidos, se casarían y pasarían el resto de sus vidas juntos. Se suponía que solo se tenían el uno al otro para siempre.
—Estoy ocupado, así que iré al grano. Rompamos el compromiso.
«Rompamos… Rompamos… Rompamos…». Eun-ho repitió esa palabra decenas de veces en su mente, como si no existiera en su vocabulario.
—¿Por qué rompemos el compromiso? ¿Acaso es por ese fanático?
Eun-ho ni siquiera sabía el nombre del hombre que su prometido había ahorcado. Todavía no entendía cuánto significaba Geonsik para Kang Hyuk. Había sido una arrogancia demasiado grande.
—No es un fanático, es Yoon Jihan.
—¡Qué más da! ¿También me has evitado todo este tiempo por él? ¿Por eso rompes nuestro compromiso, solo porque aquella vez lo llamé y le dije unas palabras?
—Actúas muy bien.
Ante las palabras de Kang Hyuk, Eun-ho abrió sus hermosos ojos con fuerza.
—Buena familia, apariencia excepcional, educación elevada, además de una habilidad calculadora para socializar. Justo el estándar de omega que las familias conglomerado desean.
—¿De qué estás hablando ahora? No desvíes el tema.
Los ojos de Eun-oh se inyectaron de sangre, revelando una sutil malevolencia.
«¿De verdad no lo sabes? No hay necesidad de fingir. Ya lo sé todo.»
El rostro de Kang Hyuk era sereno. Bajo su mirada penetrante, Eun-oh desvió la vista por un instante.
«No puede ser…»
Eun-oh tragó saliva seca y volvió a mirar a Kang Hyuk, quien seguía observándolo con esos ojos que parecían verlo todo. Aunque su rostro no mostraba emoción, Eun-oh sintió escalofríos por todo el cuerpo.
—Me convertí en un pecador por tu culpa. Le hiciste una herida imborrable a esa persona.
—¿Q-qué estás diciendo?
—Basta. No actúes tan patéticamente delante de mí.
Kang Hyuk reveló la expresión que había estado ocultando: ira y furia extremas que envolvieron a Eun-oh, quien comenzó a temblar por el frío glacial.
—¿Por qué me tratas así? ¿Qué hice yo? ¡El que se equivocó primero fue ese fanático! ¡Yo no hice nada malo!
Eun-oh se encogió, apretando los dientes mientras la humedad empañaba sus ojos.
—¿Nada malo? ¿Secuestrar a alguien, drogarle, y aún así no hiciste nada malo?
Eun-oh negó violentamente.
—¡No! ¡No fue así!
Los músculos de la mandíbula de Kang Hyuk se tensaron, y un sonido siniestro escapó de sus dientes apretados.
«Todos pensaron que era culpa de Choi Min. Pero no. La culpa era enteramente mía.»
Robin: Asuuu, siempre si fue la mosca muerta de Eun-oh
—Ja, por el bien del presidente Lee, diremos que fui yo quien rompió el compromiso. No vuelvas a aparecer frente a mí o Yoon Jihan.
—¿Rompemos por esa tontería? ¡Con todo lo que ganarías si te casaras conmigo! ¿Eres tan tonto que no ves ni eso? ¿Crees que nuestras empresas mantendrán buenas relaciones así?
—Me da igual.
El último recurso de Eun-oh “el poder de su familia” fue inútil. Kang Hyuk trataba los beneficios prácticos, que antes valoraba más que nada, como simples piedras en la calle.
—Si rompes conmigo, ¡arruinaré la vida de ese fanático!
—Qué patético chantaje.
Kang Hyuk se levantó con calma y se acercó a Eun-oh, levantando su barbilla para forzarlo a mirarle. Las pupilas dilatadas de Eun-oh temblaban caóticamente.
—Si siquiera lo intentas, seré yo quien arruine tu vida. ¿Sabrá el presidente Lee que su hijo menor, al que crió como un tesoro, vive drogado en los clubes?
La boca de Eun-oh se abrió en shock.
—¿Creíste que no lo sabía? ¿Quieres que cuente más sobre tu estilo de vida? ¿O debería difundir rumores en la alta sociedad? El presidente Lee no ha estado bien de salud últimamente… dudo que soporte el escándalo de su hijo.
Las lágrimas que se acumulaban en los ojos de Eun-oh cayeron al suelo con un golpe seco. Él quería bajar la cabeza, pero con la barbilla atrapada por una mano que parecía destrozarla, cerró los ojos y sollozó.
Lee Eun-oh era el hijo menor y único omega de un poderoso conglomerado, comparable al Grupo HK. El amor de su familia por él era excesivo, y sin importar lo que hiciera, siempre lo protegían y consentían.
Como resultado, al llegar a la adultez, Eun-oh se había convertido en alguien bastante astuto. Fingía ser un joven educado y refinado en público, pero en privado llevaba una vida libertina y promiscura como omega. Era inteligente y disfrutaba de la emoción de vivir una doble vida.
Estaba tan seguro de que nadie descubriría su engaño… hasta que Kang Hyuk destrozó esa ilusión.
«¿Cómo terminó todo así? Solo quería deshacerme de ese fastidio».
[—Este es el nuevo lote. El efecto es increíble —dijo el hombre feo que administraba el club, entrando incluso a la sala privada para promocionar su mercancía. Como eras cliente frecuente, te haré un descuento —añadió con una risita, mostrando sus repugnantes dientes dorados.
Eun-oh, demasiado impactado por el nuevo giro de los eventos, no pudo mantenerse sobrio ese día. Así que fue al club de siempre en busca de su escape.
—Cariño, ¿por qué esa cara tan seria? —un alfa con el que se había encontrado un par de veces en el club le rodeó los hombros con familiaridad. ¿Era Dongwoo? ¿O Dongwook? ¿O tal vez Jiseok? Eun-oh ni siquiera recordaba su nombre. Lo empujó, irritado.
—No me toques. Ya estoy de mal humor por culpa de un insecto molesto.
—¿Insecto? ¿Qué insecto habría en pleno invierno?
«Imbécil ignorante», pensó Eun-oh, lanzándole una mirada despectiva.
—¿Alguien molestó a nuestro cliente frecuente? —preguntó el dueño del club, astuto como era. Eun-oh suspiró y arrojó sobre la mesa un fajo de fotos entre las botellas de alcohol.
—Dime, ¿crees que esta persona es atractiva? —preguntó, levantando su vaso de whisky.
El alfa revisó las fotos una por una. La mayoría estaban mal tomadas o desenfocadas. Pero cuando encontró una donde el rostro de Geonsik era claro, se quedó mirando fijamente.
—Vaya, tiene una cara que da ganas de…
¡CRASH!
Eun-oh golpeó la mesa con su vaso, haciéndolo añicos. El alfa finalmente captó la indirecta y murmuró algo sobre no valer la pena, aunque no pudo evitar echar otro vistazo a la foto, ganándose otra mirada asesina de Eun-oh.
—¡Eh! Este es ese fanático —comentó el dueño del club al ver las fotos, haciendo que Eun-oh frunciera el ceño.
—¿Tienes problemas con este tipo? Porque quizás pueda ayudarte… —sus labios se separaron en una sonrisa que dejó al descubierto sus horribles dientes dorados.
Eun-oh echó al alfa fuera de la sala y comenzó una conversación seria con el dueño. Este asintió y propuso un plan retorcido, tan sucio como su apariencia. Eun-oh sonrió y aceptó, pagando una suma generosa para él, era solo calderilla.
«¿Incluso después de ver a ese omega arrogante drogado y teniendo sexo con otro, Kang Hyuk iría a buscarlo?»
Satisfecho, Eun-oh se inyectó la droga. Esa noche, el efecto fue especialmente intenso. Todo parecía ir perfectamente.]
«En ese momento, todo parecía perfecto. Si no hubiera escuchado a ese tipo, ¿no estaría en esta situación ahora?»
Las lágrimas rodaban por su rostro mientras se hundía en un arrepentimiento inútil.
—Así es como se hace un chantaje —la mano que sujetaba su barbilla desapareció, y Eun-oh dejó caer la cabeza.
—Ah, por cierto, ese matón ya está en el fondo del mar. Así que compra tus drogas a otro —las palabras heladas de Kang Hyuk hicieron temblar a Eun-oh como una hoja. Sabía que era cierto. Le tenía un miedo real.
Kang Hyuk salió del lugar sin prisa, dejando atrás a un Eun-oh pálido y tembloroso. Subió a su auto y partió. Solo tenía un destino ahora.
«Iré a verlo. Pediré perdón. Si me insulta, lo aceptaré. Si me golpea, lo soportaré. Si me ordena arrodillarme, lo haré. Si me dice que muera, al menos fingiré mi muerte».

RAW HUNTER: DONACION
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN