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Capítulo 74

En los brazos de Choi Min, Geonsik miró fijamente aquellos labios rojos y delgados que lo observaban desde arriba. Parecían tan tentadores como frutas maduras, despertando una sed insoportable en su garganta.

—¡Mmm…!  

De pronto, Geonsik se incorporó, agarró con fuerza los hombros firmes de Choi Min y se lanzó sobre sus labios, chupándolos y mordiéndolos con avidez.  

No sabía de dónde sacaba las fuerzas, pero logró sostenerse a pesar de su cuerpo tambaleante, devorando aquellos labios rojos como si fueran su única salvación.  

Pronto, el sabor metálico de la sangre llenó su boca, aliviando levemente la sed que lo consumía.  

—Jaa… qué ricos…  

—Y-Yoon Jihan…  

El rostro de Choi Min reflejaba confusión. Aquella persona que le mordisqueaba los labios con mirada perdida no era el Jihan que él conocía.  

—Choi Min… ah, me pica, me pica… Haaa…  

Lágrimas claras brotaron de aquellos ojos nublados. Geonsik, sin preocuparse por ocultarlas, abrazó a Choi Min con fuerza y comenzó a frotar su cuerpo contra el torso musculoso del otro.  

Los firmes músculos bajo la ropa le resultaban irresistibles, y se aferró aún más, moviéndose con descaro.  

—Ah, ah… qué bien…  

Al sentir que el insoportable picor que lo atormentaba como una enfermedad incurable comenzaba a aliviarse, dejó escapar un gemido de satisfacción. Una voz lasciva y obscena.  

—¡Yoon Jihan!  

Choi Min separó a aquel cuerpo ardiente que se pegaba a él y, con ambas manos, cubrió el rostro en llamas de Geonsik, obligándolo a mirarlo.  

Sus ojos, usualmente claros y llenos de vida, ahora estaban turbios y perdidos, incapaces incluso de reconocerlo. 

—Ah… ah… no, quiero más…  

Geonsik, intoxicado por la droga, ya no era él mismo. Solo era un omega en celo, dominado por el efecto de aquella sustancia.  

Movió la cabeza con terquedad, liberándose de las manos de Choi Min, y volvió a pegarse a su cuerpo. Esta vez, con más audacia, deslizó sus manos hacia abajo, buscando la entrepierna del otro.  

En ese momento, Choi Min comprendió que algo iba terriblemente mal. Atrapó aquellas manos insistentes y, con un movimiento brusco, subió las mangas empapadas de sudor de Geonsik.  

En su piel delicada, las marcas de las inyecciones eran claramente visibles.  

—Park Jeong-pal, ese maldito hijo de puta…  

Choi Min finalmente entendió lo que el director Park le había hecho a Geonsik, y la ira lo consumió. No, era más que ira.  

Su visión se tiñó de rojo, un zumbido agudo llenó sus oídos, y sintió como si su cerebro estuviera hirviendo en magma, al borde de estallar.  

Quería despedazar a Park en ese mismo instante, arrancarle las entrañas y matarlo de la manera más dolorosa posible.  

—¡Mmm, me pica, me pica!  

El grito desesperado de Geonsik lo sacó de sus pensamientos. El omega lloriqueaba, agitando sus extremidades sin control.  

Su rostro y cuello estaban tan rojos que era obvio cuánto calor debía estar sintiendo. Y la mancha oscura en la parte inferior de sus pantalones hizo que Choi Min apretara los dientes con fuerza.  

Recordó el informe que había recibido hace poco: el director Park estaba vendiendo drogas demasiado potentes en el club, y era cuestión de tiempo antes de que causaran problemas.  

En ese momento, lo había tomado a la ligera, pensando que Park simplemente era incompetente. Pero nunca imaginó que terminaría afectando a Geonsik.  

—¡Yoon Jihan! ¡Despierta!  

Choi Min lo sacudió con fuerza, pero Geonsik solo seguía murmurando sobre el picor.  

{—Esa droga es letal para los omegas… muy potente y duradera. El problema es que es tan fuerte que los deja completamente fuera de control. Dicen que un omega tuvo que lidiar con cuatro alfas en una noche, o quizá cinco… En fin, para sacar el efecto, necesitan… bueno, una buena cantidad de sexo.} 

Robin: Por Favor danos las escenas donde los 4 se detonen a Jihan

Su subordinado había terminado el informe con lo que parecía un chiste o un rumor exagerado.  

Pero ahora, Choi Min se daba cuenta de que no era una exageración.  

Si él hubiera sido un alfa, habría notado antes el estado de Geonsik.  

El aroma a lirio de los valles que llenaba la habitación era tan denso que podría sofocar a cualquier alfa.  

Mirando a Geonsik, ahogándose en su propio deseo, Choi Min finalmente se quitó la ropa.  

—Aguanta un poco más. Te haré sentir mejor pronto.  

A pesar de la voz dulce y triste de Choi Min, Geonsik solo se aferró a él con más fuerza.  

—Mmm…  

«Ha…….»

Sobre la vieja cama de un motel, dos hombres desnudos estaban arrodillados frente a frente, explorando cada rincón del cuerpo del otro.

El de complexión pequeña, con una piel blanca teñida de un color hermoso y provocativo, lamía con avidez el cuerpo musculoso del hombre más grande.

Después de lamer una larga cicatriz desgarrada en el hombro, chupó la cicatriz redonda cerca de la clavícula y finalmente la mordió con fuerza.

Los dientes triturando el hueso hicieron que el cuello del hombre más grande se arquease ligeramente hacia atrás.

—Ugh… Yoon Jihan…

Choi Min, que había estado acariciando la espalda lisa del otro, agarró el hueso del hombro que sobresalía y dejó escapar un jadeo. Sus manos, que sostenían el omóplato, descendieron gradualmente hasta apretar con fuerza las nalgas carnosas.

—Mmm… Ah…

Pareciendo disfrutar del masaje en sus nalgas, Geonsik emitió un gemido de satisfacción y se subió por completo sobre los muslos firmes de Choi Min.

Choi Min levantó las caderas para ayudarlo a acomodarse mejor, y en poco tiempo, sus erectos miembros estaban tan cerca que casi parecían fusionarse.

—Ah… Uhnn… Mmm…

Choi Min sintió cómo las nalgas que agarraba se movían lascivamente al ritmo de las caderas. Geonsik era quien iniciaba el movimiento, frotando su erección contra la de Choi Min.

Choi Min lo observó con los ojos cerrados, mientras Geonsik movía las caderas.

Era una escena que solo podía describirse como obscena. Choi Min maldijo al director Park y luego se maldijo a sí mismo.

«Un maldito animal en celo. En lugar de protegerlo, aquí estoy, intoxicado, saciando mis deseos más bajos con alguien que llora sin control.»

Choi Min se odiaba a sí mismo.

—Ah… Choi Min-ah, yo… me hace cosquillas, cosquillas… ¿Eh?

«Sí, como si después de vivir como una bestia pudiera pretender ahora ser humano.»

Se burló de sí mismo con amargura.

—¡Ahh!

El cuerpo de Geonsik fue tumbado sobre la cama, y Choi Min se subió rápidamente sobre él, lamiendo y chupando cada parte de su cuerpo.

Mordisqueó el lóbulo grueso de su oreja, lamió el costado de su cuello donde los músculos formaban una línea definida, mordió la clavícula que sobresalía y luego chupó con avidez los pezones erectos.

No quedó ni un centímetro de su cuerpo que no probara.

De la boca de Geonsik escapaban risitas y gemidos de placer mientras Choi Min exploraba cada rincón de su cuerpo. Geonsik, sin entender nada de la situación, simplemente reía, disfrutando del placer que sentía.

A Choi Min le dolía tanto el corazón que apretó los ojos con fuerza.

—Hah… ¡Huff!

La boca que había estado chupando sus pezones descendió por el pecho y el abdomen hasta tragar por completo la erección que se alzaba sobre su vientre. Había producido tanta pre-eyaculación que el miembro resbalaba como si estuviera cubierto de lubricante, casi deslizándose directo a la garganta.

—¡Ah…! ¡Ah…!

La fuerza de la succión hizo que Geonsik agarrara los hombros de Choi Min. Los músculos de sus hombros se tensaban con cada movimiento, y en su éxtasis, las uñas cortas de Geonsik se clavaron profundamente en su piel.

Marcas rojas en forma de media luna aparecieron sobre las cicatrices de sus hombros, como rastros de excitación, justo antes de que un líquido caliente llenara la boca de Choi Min.

Choi Min tragó el semen y luego observó a Geonsik, que jadeaba con dificultad, sacando la lengua.

Aunque su respiración era superficial y entrecortada, su miembro ya volvía a erguirse.

—Haa, Yoon Jihan. Si lo meto ahora, no podré contenerme. Actuaré como un animal. ¿Aun así está bien?

Incluso en ese momento, Choi Min buscaba su consentimiento. Era el último vestigio de su conciencia.

«Quiero que sepa que, aunque lo deseo en su estado vulnerable, no quiero tratarlo como un objeto.»

—Ugh, mm… Sí…

Sus ojos nublados se encontraron con la dolorosa mirada de Choi Min.

No sabía si él había entendido lo que le acababa de decir. Tal vez más tarde olvidaría por completo esta conversación.

Aun así, Choi Min tenía que hacerlo.

—Lo siento. Te amo.

Choi Min agarró su miembro erecto y lo empujó dentro del agujero de Geonsik. A pesar de no haber sido preparado, el lugar, ya empapado, aceptó el pene como si lo hubiera estado esperando.

—¡Ah…!

Cuando por fin sintió que aquello que tanto anhelaba entraba en su cuerpo, Geonsik dejó escapar un gemido que sonó más como un suspiro de alivio.

Era demasiado bueno. No podía pensar en nada más que en lo bien que se sentía.

La picazón había desaparecido por completo, y ahora solo sentía alivio.

Finalmente liberado del sufrimiento, Geonsik sonrió radiante y rodeó el cuello de Choi Min con sus brazos. Quería recompensar a quien lo había salvado de su agonía.

Geonsik estampó un beso sonoro en sus delgados labios y luego le sonrió con dulzura.

Pero el otro lucía una expresión al borde del llanto.

«¿Por qué pone esa cara? Si esto es tan bueno, ¿por qué…?»

—¿Por qué…? ¡Ah-ah!

La duda no duró mucho. El pene que embestía dentro de él hizo que Geonsik temblara y llorara. Con cada sollozo, las paredes internas de su agujero se estremecían. Choi Min frunció el ceño al sentir las contracciones que casi hacían vibrar su miembro y, tras retirar ligeramente la cadera, volvió a empujar con más fuerza.

—¡Aaah!

Cuando la cabeza del pene golpeó su punto más sensible, Geonsik gritó con un agudo gemido y sacudió la cabeza de un lado a otro.

Era tan placentero que sentía que las lágrimas brotarían en cualquier momento.

—Más… ¡Más…!

Geonsik, con las piernas débiles, logró levantarlas apenas para engancharlas alrededor de la cintura de Choi Min y suplicarle que lo empujara con más fuerza.

Choi Min, con el rostro sombrío, continuó moviendo sus caderas en silencio. Golpeaba el lugar favorito de Geonsik con fuerza, brutalidad y precisión, y cada vez que lo hacía, Geonsik gemía quebradizo, llorando y pidiendo más.

Cuanto más era violado por dentro, más deseaba que le alcanzaran lo más profundo. Cuanto más rápido frotaba en su interior, más quería que lo friccionaran con mayor intensidad.

La droga había convertido a Geonsik en un ser lascivo y codicioso.

Por su propio deseo, comenzó a mover las caderas.

—Dios… Por favor…

El interior de Geonsik ya era insoportablemente caliente, y cuando empezó a moverse, Choi Min sintió que moriría de placer en medio del acto.

«En medio de esto, no puedo evitar sentir el mayor éxtasis de mi vida.»

«Maldito idiota. Perra en celo. Patético desgraciado que solo piensa en follar. Loco de mierda.»

Mientras seguía insultándose mentalmente, Choi Min levantó bruscamente las caderas.

—¡Haaah…!

Las caderas de Geonsik se elevaron, y su cuerpo tembló violentamente mientras apenas lograba sostenerse con la cabeza y los hombros.

Los embates despiadados y brutales de Choi Min hacían sentir como si sus órganos internos fueran empujados hacia arriba, y ante sus ojos estallaron destellos blancos.

El viejo colchón chirrió con cada movimiento salvaje, gritando en lugar de Geonsik, quien ya no podía ni vocalizar.

Con cada empuje profundo, Geonsik dejó caer las piernas que tenía alrededor de la cintura de Choi Min y agarró las sábanas, arrancándolas casi.

El placer superaba los límites que su cerebro podía procesar, y sus diez dedos se crisparon mientras las venas de sus manos se hinchaban.

—Ah… ah… Es tan bueno…

Geonsik no podía encontrar otras palabras más que “bueno”. En su mente nublada, solo podía pensar en lo maravilloso que era este momento.

Y justo cuando deseaba que este éxtasis nunca terminara, un último empuje profundo de Choi Min marcó el final.

—¡Ugh…!

El semen espeso brotó de su miembro, que ya había estado goteando líquido vergonzoso, manchando el pecho y el abdomen de Choi Min.

A pesar de haber eyaculado una vez, el semen de Geonsik seguía siendo abundante.

Incluso después de que Geonsik llegara al clímax, Choi Min no detuvo sus movimientos, y Geonsik lloró de placer, riendo entre lágrimas cuando finalmente sintió el líquido caliente llenándolo por dentro.

—Mmm… ¿?



RAW HUNTER: DONACION
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN



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