Capítulo 43
—No estarás pensando en otro mientras estamos aquí, ¿verdad?
—¡Ah, de verdad! No es eso.
—Entonces, ¿en qué estás pensando tanto?
Ante el interrogatorio de Choi Min, Geonsik dudó un momento antes de responder con sinceridad.
—Pues… estaba pensando si dolerá mucho cuando tengamos sexo…
—¿Qué?
—Es que, es mi primera vez, así que es normal que me preocupe, ¿no? —Geonsik, enfrentándose a algo que jamás había imaginado, sentía una montaña de preocupaciones acumulándose.
—¿Primera vez? Pero no es tu primera vez…
El rostro de Choi Min se ensombreció de golpe al recordar cómo, en el pasado, había entregado a Jihan a Kang Hyuk y mordió la parte interna de su boca con amargura. Jamás habría imaginado que aquella decisión, de obligar a alguien sin experiencia a prostituirse, lo atormentaría tanto en este momento.
—No recuerdo nada de lo que pasó antes. Así que, para mí, esta es la primera vez.
Desde la perspectiva de Geonsik, realmente era la primera vez, así que no estaba mintiendo. Y esas palabras hicieron que el ánimo decaído de Choi Min ascendiera rápidamente hasta las nubes.
—Jajaja, primera vez. Soy el primero…
—¿Qué te pasa ahora?
Geonsik miraba a Choi Min como si fuera un loco mientras este se reía solo de manera repentina. Podía ver claramente cómo sus labios sangraban por haberse mordido tan fuerte la carne del interior de su boca.
—Vaya, normalmente odio a los vírgenes. No tienen experiencia, no saben nada… pero que tú lo seas me hace sentir increíble.
—En serio… deberías cuidar más tu lenguaje.
«¿Vírgen? ¿En serio?»
Geonsik sacudió la cabeza ante el vocabulario tan vulgar de Choi Min.
—Entonces, ¿ahora seré el primero en tu memoria?
Pero Choi Min, ignorando la reacción de Geonsik, no podía dejar de sonreír.
—Bueno, supongo que sí.
—¡Jajaja! ¡Esto es genial! —Choi Min pasó su mano por sus labios abiertos, tratando de contener las carcajadas, pero era imposible. Una felicidad que nunca antes había sentido estiraba las comisuras de su boca hacia arriba.
—Siendo tu primera vez, te haré disfrutar tanto que te enviaré directo a Hong Kong.
Choi Min recogió la almohada que se había caído y la colocó firmemente bajo la espalda baja de Geonsik, como si estuviera calentando antes de una pelea, mientras hacía sonar los nudillos de sus manos. Desde la perspectiva de Geonsik, Choi Min parecía un asesino de película de terror preparándose para atacar.
Después de sacudir sus manos un par de veces, Choi Min le abrió más las piernas a Geonsik y se acomodó entre ellas.
—Dios… ¿realmente lo va a hacer…? —Geonsik cerró los ojos con fuerza, lleno de terror.
Pronto, algo comenzó a introducirse en su cuerpo, y Geonsik se puso rígido como un tronco.
—No te pongas tenso. Si te tensas, te dolerá más —la voz suave de Choi Min trataba de calmar a Geonsik.
—Tengo… tengo miedo…
La vergüenza quedó en segundo plano; el miedo era lo más dominante en ese momento. Jamás en su vida había pensado que permitiría que alguien hiciera algo así. El miedo a lo desconocido hacía que Geonsik temblara.
—Si te estás desmayando solo con un dedo, ¿qué vas a hacer después?
—¿Eh?
Sorprendido por lo que escuchó, Geonsik miró hacia abajo y casi se desmayó de verdad. Entre las dos blancas y firmes nalgas de Choi Min, su dedo medio estaba introducido en él.
—Dios mío… qué horror… —Geonsik volvió a cerrar los ojos, deseando que el tiempo pasara rápido.
El movimiento del dedo de Choi Min, que se abría camino lentamente como un gusano, era una sensación demasiado intensa.
Por más que intentara ignorarlo, era imposible. Antes, cuando era su propio dedo, al menos no le resultaba tan extraño, pero ahora, el hecho de que fuera el dedo de otra persona lo estaba volviendo loco.
—Por favor… deja de hacer eso y vayamos directo al asunto —no pudiendo soportarlo más, Geonsik habló entre sollozos.
Prefería que Choi Min simplemente lo penetrara con su miembro en lugar de soportar la vergüenza de que le hurgara el trasero con su dedo.
—No, aguanta un poco más —Choi Min fue más firme que nunca.
De hecho, Choi Min también estaba al borde de sus límites. Tener ese cuerpo tan provocativo justo frente a él y no poder penetrarlo lo estaba volviendo loco. Su pene, ya completamente erecto, tiraba con fuerza de su base, casi pegándose a su abdomen.
«Ah, maldita sea. ¿Cómo puede tener unas nalgas tan suaves? De verdad me dan ganas de hundirme ahí.»
Las redondeadas y tentadoras nalgas que se rozaban contra su mano no dejaban de provocarlo. Pero, a pesar de lo increíblemente atractivo que era el cuerpo frente a él, Choi Min aguantaba, luchando contra el deseo.
No era un Alfa. No podía liberar feromonas que humedecieran el trasero de un Omega ni hacer que experimentará sensaciones intensificadas. Sin embargo, Choi Min quería demostrarle a Geonsik que, aunque fuera un Beta, podía ofrecerle una experiencia sexual inolvidable.
Por eso, estaba ejerciendo la mayor paciencia de su vida.
—Maldita sea… ¿Cómo puede ser tan cálido y suave por dentro? Si meto mi pene aquí, podría quedarme dormido plácidamente.
El dedo medio, que avanzaba lentamente, se deslizó completamente en el interior de Geonsik. El largo dedo, acorde con su altura, invadió el interior de Geonsik, quien se sintió morir ante la intensa sensación de tener algo extraño dentro de él.
—Dios… ¿Esto me va a matar, no?
Geonsik agarró con fuerza la sábana sobre la cama, como si estuviera sosteniendo del cuello a Dios mismo, culpándolo por enviarlo a esta situación. Cerró el puño con más fuerza.
—Tsk.
Choi Min chasqueó la lengua al notar que las paredes internas de Geonsik no se lubricaban lo suficiente, y luego dirigió su atención al pequeño y adorable pene de Geonsik, que colgaba inerte. Sin perder tiempo, la otra mano de Choi Min comenzó a jugar con las suaves bolas de Geonsik.
—¡Aaah! ¿Qué… qué estás haciendo ahora?
—No te preocupes. ¿No confías en tu “oppa”? —Choi Min le guiñó un ojo con picardía.
—¡Vete a la mierda con lo de “oppa”!
Geonsik quiso levantar la cabeza para protestar, pero la sensación invasiva que recorría su interior lo obligó a dejarse caer hacia atrás, mientras juraba vengarse más tarde.
—Maldita sea… ¿Cómo pueden ser hasta tus bolas tan bonitas? —Choi Min murmuraba para sí mismo mientras jugaba con el redondo saco escrotal de Geonsik, como si fuera una bolita, acariciando la base del pene con su mano grande.
—Aaah… —Geonsik, aún más acostumbrado a la estimulación frontal que a la trasera, dejó escapar un gemido ante la atención a su miembro.
Tomando ese gemido como señal, las manos de Choi Min se pusieron en marcha.
El dedo que estaba en el interior de Geonsik comenzó a moverse, buscando un punto específico, mientras la mano que sostenía el pene de Geonsik lo masajeaba con rapidez.
—Ah… Espera… Espera… ¡Oye!
—Aquí está —con sudor en la frente por el esfuerzo, Choi Min sonrió satisfecho al encontrar finalmente el punto que buscaba.
Tan pronto como presionó con su dedo contra el punto duro dentro de Geonsik, pudo sentir su pene endurecerse de golpe. Habiendo encontrado la próstata, Choi Min se centró completamente en ese lugar, empujando con fuerza su dedo medio.
—Ah… ¡Ah! ¡Espera… Oye… ahí… eso…! —De la boca de Geonsik no salía ni una sola palabra coherente, solo jadeos y gemidos mientras su cuerpo respondía a la estimulación.
El placer que había experimentado sólo una vez, en un motel, cuando se masturbó solo, comenzó a resurgir y lo asustaba.
Pero, aunque su mente sentía miedo, su cuerpo era brutalmente honesto.
De repente, un líquido cálido y resbaladizo comenzó a salir de su trasero, cubriendo el dedo de Choi Min. En ese momento, una sonrisa amplia y casi perversa apareció en el rostro de Choi Min.
Ver la evidencia de que había excitado a Geonsik lo hizo gritar de júbilo por dentro.
Nunca antes, ni con hombres, ni con mujeres, ni con Omegas, ni con Betas, había dedicado tanto tiempo y esfuerzo a los preliminares. Pero ahora, por primera vez, Choi Min entendía lo que significaba disfrutar de esa fase.
Saber que su pareja estaba excitada gracias a él no solo lo llenaba de satisfacción, sino que sentía que su pene iba a explotar de la excitación.
—¿Qué… qué está pasando…? Yo… detrás… —Geonsik, aún no acostumbrado a lo que estaba sucediendo, estaba desconcertado. Sentir ese líquido salir de su trasero, diferente a la eyaculación, lo llenaba de una mezcla de liberación y emoción desconocida.
—Estás soltando mucho líquido.
De repente, la sensación de tener algo extraño dentro desapareció, y Geonsik vio el dedo medio de Choi Min, cubierto por el líquido brillante y húmedo. Ese mismo dedo se movía de un lado a otro, como si lo estuviera provocando.
Cuando Geonsik se dio cuenta de que otro hombre le había hecho expulsar ese líquido con un dedo en su trasero, la vergüenza lo invadió rápidamente.
—Maldita sea… —soltó la sábana que había estado agarrando y cubrió sus ojos con ambas manos, incapaz de lidiar con la humillación.
«Mejor no miro nada» Pensó Geonsik, intentando ignorar la vergüenza.
—¿Te da vergüenza? Si todavía no hemos llegado a lo mejor, ¿cómo vas a aguantar así? —la voz juguetona de Choi Min seguía burlándose de él.
A pesar de que aún no habían llegado a la penetración, Choi Min se preguntaba si alguna vez había disfrutado tanto de un encuentro sexual como este.
SMACK.
Al escuchar el suave sonido de un beso, Geonsik bajó las manos rápidamente para ver qué sucedía.
Choi Min había depositado un beso ligero sobre el erecto miembro de Geonsik, justo en la base de su pene.
—Es tan lindo —murmuró Choi Min, sonriendo.
Y, de hecho, el rostro de Choi Min mientras sonreía era increíblemente hermoso.
—¿Por qué… por qué dices que es lindo? —balbuceó Geonsik, desconcertado.
—No sé, pero el tuyo es especialmente lindo —respondió Choi Min, aún riendo bajo la luz que iluminaba su rostro, que parecía brillar.
Sentado entre las piernas de otro hombre, Choi Min tenía una sonrisa tan pura y alegre que Geonsik se quedó sin palabras. Acostumbrado a las sonrisas sarcásticas y burlonas de Choi Min, ver su verdadera sonrisa lo dejó desarmado. Era tan perfecta, como si una escultura viviente hubiese decidido sonreír por primera vez.
—No te preocupes, no voy a hacerte daño —susurró Choi Min, dejando un suave beso en la frente de Geonsik.
Entonces, Choi Min se acomodó entre las piernas de Geonsik, que estaban completamente abiertas. El aire fresco rozó sus muslos, pero esa frescura fue rápidamente reemplazada por la sensación de algo caliente presionando entre sus nalgas.
Geonsik tragó saliva, cerrando los ojos con fuerza. La oscuridad lo envolvió mientras la cabeza del miembro de Choi Min, tan caliente como una brasa, se acercaba cada vez más.
El latido de su corazón retumbaba en sus oídos, ahogando cualquier otro sonido. La mezcla de vergüenza, humillación, miedo y pánico se entrelazaban en su pecho, haciendo que su corazón latiera aún más rápido.
—Huuu…
Pero Choi Min también estaba nervioso. A pesar de no ser su primera vez, la situación le hacía sentir como si lo fuera. Respirando profundamente, Choi Min apoyó la punta de su pene en la entrada lubricada de Geonsik.
PUSH.
La cabeza firme del pene de Choi Min presionaba lentamente la entrada apenas dilatada por sus dedos.
—Ah… aah… —el cuerpo de Geonsik se tensó al sentir una presión mucho mayor que la de los dedos de Choi Min, una sensación que parecía desgarrar la entrada de su cuerpo.
—Relájate… —jadeó Choi Min, avanzando poco a poco con cuidado.
El sonido de la voz de Choi Min, que apenas podía controlar sus palabras, mostraba el esfuerzo que estaba haciendo por contenerse.
Aunque su instinto le gritaba que empujara con fuerza, Choi Min se obligaba a avanzar con lentitud, queriendo que Geonsik experimentará el verdadero placer. Cada fibra de su ser deseaba hundirse en él como un caballo desbocado, pero sabía que el disfrute mutuo sería mejor si se tomaba su tiempo.
«¿Es esto el cielo?» Pensaba Choi Min mientras la suavidad y calidez envolvían su glande, haciéndo sentir como si estuviera penetrando en una nube.
Guiado por la embriagante sensación, su pene avanzó aún más dentro del cuerpo de Geonsik.
—Ah… ¡Aaah, para! —Geonsik, en cambio, sentía que estaba en el infierno. Su cuerpo, incapaz de resistir más, se estremecía de dolor mientras el grueso miembro de Choi Min lo estiraba más allá de lo que creía posible.
Con una mano, Choi Min acarició suavemente el cabello de Geonsik, como si intentara consolarlo. Luego, con paciencia, continuó empujando su pene lentamente dentro de él.
Gracias a la cabeza que había abierto paso, el grueso eje del pene de Choi Min se deslizó más fácilmente entre las carnes blancas de Geonsik.
Mientras el pene de Choi Min penetraba más de la mitad de su longitud, el instinto Omega de Geonsik comenzó a manifestarse, liberando más fluidos que facilitaban la entrada.
EMPUJA… SUELTA… EMPUJA… SUELTA…
Choi Min avanzaba rítmicamente, hundiendo su largo y grueso miembro dentro de Geonsik, quien, a su vez, sentía una extraña combinación de incomodidad y pesadez. Como si hubiera comido en exceso, su abdomen estaba tan tenso que apenas podía respirar. La sensación de tener algo enorme dentro hacía que ni siquiera pudiera notar el dolor de las arrugas estiradas en su entrada.
—Me siento… raro…
Cuando más de la mitad del pene de Choi Min había entrado, el cuerpo de Geonsik se sentía inflado y sofocado. Esa extraña sensación hizo que su cuerpo ignorara el dolor, sumido en la presión creciente.
—Shh, tranquilo —susurró Choi Min, limpiando las lágrimas que comenzaban a acumularse en los ojos de Geonsik.
Con una ternura inesperada, Choi Min acarició su rostro, lo que hizo que Geonsik, sin darse cuenta, asintiera ligeramente.
La expresión vulnerable y aterrorizada de Geonsik solo alimentaba más el deseo de Choi Min. Con un susurro suave, Choi Min empujó aún más, sumergiéndose profundamente.
—Ah…

RAW HUNTER: DONACION
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN