Capítulo 6
El cuerpo de Perion se tensó rígidamente mientras escuchaba la conversación desde una distancia algo incómoda.
«¿Por qué…?»
Con los ojos temblorosos, Perion miró fijamente a Ariel, quien lucía una sonrisa inescrutable.
—¿Qué…? ¿Dices que ha huido…?
La voz de Robertick resonó hueca, como si su alma le hubiese abandonado.
—¡Siorn Arcaitz Basteban!
Pronto, los murmullos se convirtieron en gritos de furia.
«Ah, Robertick ha descubierto la verdad.»
Perion no podía apartar la mirada del Rey Espíritu del Viento, quien miraba con desprecio al enfurecido Robertick, mientras mantenía una sonrisa despreocupada.
«¿Por qué, por qué tenía que intervenir?»
Si el Rey Espíritu del Viento no hubiera intervenido, no habría habido ningún problema.
El plan de Perion era impecable y, aunque Robertick hubiese perdido la cabeza, era un asunto que se resolvería una vez que hubiese descargado su ira.
Robertick nunca habría sabido la verdad del asunto.
«¿Cómo podría el Rey Espíritu del Viento haber sabido de la fuga de Siorn Basteban y su nieta?»
«¿Acaso los estaban observando?»
«¿Por qué?»
«¿El rey espíritu del viento vigilaba a simples humanos, un anciano y un niño?»
Cuantas más preguntas tenía, más incomprensible se volvía.
—¡!
En ese momento, una mirada penetrante de un azul tan profundo se volvió hacia Perion.
Perion tembló, parecía un niño indefenso ante un ser tan imponente, no se atrevía a enfrentarlo.
Las comisuras de los labios de Ariel se curvaron.
Era una mueca burlona, llena de frialdad.
[—Averigua adónde fue. Descúbrelo tú mismo.]
Dejando esas palabras atrás, Ariel se transformó en una ráfaga de viento y desapareció.
Perion y Robertick se quedaron solos en esas ruinas, donde el silencio era lo único en el aire.
Robertick se humedeció los labios mientras contemplaba las cenizas esparcidas.
—Ja.
Se le escapó un jadeo.
—¡Ja, ja ja ja ja!
Lo que pareció como una exhalación ahogada, pronto se transformó en una risa frenética.
—…Perion.
Perion se arrodilló mientras contemplaba la escena con la mirada perdida.
—Convoca a los caballeros.
Sus dedos rasparon la tierra reseca con un crujido seco.
—Entendido.
Obediencia era la única palabra que era capaz de pronunciar.
***
—…Entonces, eres Aaron Heights, y el pequeño a tu lado… ¿es niño o niña? Quítale esa capucha.
—¡Es mi nieto! ¡No, eso se ve a simple vista!
En medio de un puesto de control en lo que debería haber sido un pueblo tranquilo, mi abuelo y el oficial a cargo discutían.
Me mordí el labio. Hace una semana, justo a medianoche, mi abuelo y yo escapamos, el comienzo fue algo refrescante.
La sensación de libertad fue indescriptible en cuanto mis pies cruzaron los límites del pueblo. Era la primera vez que me aventuraba a salir de allí desde que nací.
Pude ver con mis propios ojos las deslumbrantes ciudades que solo había conocido a través de las páginas de las novelas. Aunque no pude hacer turismo como yo quería, ya que mi objetivo principal era escapar, al menos pude vislumbrar desde lejos los famosos cañones, las ruinas antiguas y las montañas nevadas.
Todo iba bien. Hasta que se oyó el maldito nombre de Robertick.
—¡Su Alteza el Gran Duque Haylian, está buscando a un hombre de unos sesenta y tantos años, y a una niña de cinco o seis años!
Los carteles de búsqueda colocados en la calle, detallaban las descripciones y apariencias de mi abuelo y mías.
De repente, mi abuelo y yo nos convertimos en criminales buscados por todo el imperio, y no teníamos otra opción, más que escapar.
La huida ya había comenzado. Fuera cual fuera el resultado, debía llevarse a cabo hasta el final.
{—… No hay otra alternativa. Debes teñirte el pelo y cambiar tu apariencia con un maquillaje ligero. Ocultaremos tu género.}
Así que recurrimos apresuradamente a un plan sugerido por el subordinado de Perion, quien nos había acompañado bajo la apariencia de escolta.
—Has leído el cartel de búsqueda, ¿verdad? ¿Tienes idea de cuánta presión hay sobre un pueblo tan pequeño como este? En serio, ¿quiénes son ese anciano y esa joven con los que el amable Duque de Haylian actúa con tanta fuerza?
—…
Cada vez que el oficial elogiaba al Gran Duque Haylian, mi abuelo apretaba los puños.
—En fin, veamos la cara de ese niño.
«¡Maldita sea! ¡Debería haberme cubierto la cara!»
{—¡No! Si la delicada piel de Edith quedara marcada por usar cosméticos tan baratos, ¿asumirías la responsabilidad?}
Debido a la sobreprotección de mi abuelo, llegué a un acuerdo: vestiría ropa de niño y me cubriría la cara con una capucha, sin maquillarme el rostro.
{—Entonces, al menos le cortaré el pelo.}
Disgustado, el sirviente de Perion cogió las tijeras.
{—¡Ni hablar!}
Pero el abuelo volvió a negarse enérgicamente.
{—¡Cómo vas a cortar un pelo tan bonito!}
{—… Pero debemos disfrazarla de niño.}
El subordinado de Perion tartamudeó, completamente atónito.
A pesar de haber sentido remordimiento por cortar mi cabello, no tenía otra salida, el disfraz debía ser perfecto.
Justo cuando estaba a punto de hablar para calmar al abuelo. Las lágrimas brotaron de sus ojos dorados mientras me miraba con lástima.
{—Robertick Arne Haylian, ese maldito bastardo nos va a obligar a cortarle el pelo a nuestra preciosa nieta… Maldita sea…}
Y la mirada de mi abuelo me resultaba irresistible.
{—No me lo cortaré.}
Bueno, con mi abuelo tan desconsolado, ¿qué sentido tiene cortármelo?
{—¡Pero!}
{—Los chicos también se dejan crecer el pelo, ¿no? Me lo recogeré. ¿No quedaría más neutro así?}
«¿Por qué hice eso?»
Vi cómo la enorme mano descendía lentamente ante mis ojos y me arrepentí de mi decisión anterior.
A simple vista se notaba que era un guardia muy testarudo, así que era natural que sospechara de mi apariencia. Maldita sea…
—¡Uf, uf!
Fue entonces cuando el destello de una espada apareció ante mi vista. El oficial forcejeaba, con la boca amordazada.
¿Eh?
Desconcertada, eché la cabeza hacia atrás para ver al subordinado de Perion, quien presionaba la espada contra el cuello del oficial, mientras miraba fijamente a mi abuelo.
—… ¿No causaría problemas matarlo aquí?
—No voy a matarlo. Planeo dejarlo inconsciente y encerrarlo en algún lugar.
Tal y como había dicho el guardia, aquel lugar no era más que una pequeña ciudad, casualmente en ese momento no había ningún transeúnte.
—Adelante. Yo te sigo.
—…Entendido. Vamos, Edith.
Tuvimos suerte. Pasé por el puesto de control tomando de la mano a mi abuelo.
…Esta vez lo conseguimos, pero debíamos ser precavidos, no siempre tendríamos suerte.
«¿Qué demonios hizo ese idiota de Perion para que Robertick ya se haya dado cuenta?»
Mientras criticaba sin piedad al inútil del subprotagonista de la historia original, me dirigí a paso rápido hacia la carreta que se veía a lo lejos.
Ciudad de Therma.
Esta era la última ciudad del Imperio Roshan, la más cercana a su frontera.
—Edith, si no puedes caminar, puedo cargarte.
Tras muchas dificultades, por fin pudimos llegar a este lugar.
—Puedo caminar sola.
Una vez que pasemos este lugar, nos libraremos por completo de la persecución de Robertick.
—¿Ya tienes noticias de tu amiga?
El subordinado de Perion, que los seguía, preguntó.
—Enviaré mi carta ahora. Ella controla a todos los espíritus del viento, así que debería recibirla en un día.
No tenía ni idea de quién era la amiga del abuelo, pero debía de ser una elementalista formidable.
Aunque la obra original afirmaba ser una historia con temática espiritual, solo utilizaba los espíritus como elementos para resaltar la fuerza del protagonista masculino, Robertick. En consecuencia, no aparecían elementalistas en papeles secundarios o protagonistas, aparte de Robertick y Perion….
No, lo había olvidado.
Mariette también… ¿Creo que se la mencionó de pasada como elementalista?
Shastia exhaló suavemente, recordando a la princesa que había sido tan hermosa como los majestuosos glaciares helados del Mar del Norte. Era una noble cuya alma era muy diferente a la de una criatura humilde como ella. Honrada únicamente por su estatus y linaje, también se decía que había nacido con el formidable poder de una elementalista…
¡Ah, lo olvidé!
Se mencionó que Mariette también era una elementalista.
Y pensar que los efectos negativos de leer en modo rápido centrándome solo en las emociones de los personajes se revelen justo ahora…
Me invadió la decepción y apreté con fuerza las yemas de los dedos contra la palma de la mano.
—Edith, entremos.
—Ah, sí.
Mientras intentaba desesperadamente recordar los detalles del personaje de Mariette tal y como se describía en la obra original, la voz de mi abuelo llegó a mis oídos.
Al levantar la cabeza, vi un letrero bastante grande de una posada.
[Posada Terrapopo]
Qué nombre tan peculiar.
—Te mantendremos aquí hasta que nos vayamos.
Tomé la mano de mi abuelo y subí los escalones que conducían a la entrada de la posada. En cuanto se registró, mi abuelo empezó a escribir una carta para enviársela a su amiga.
[Sylphid]
Un pequeño pájaro apareció en el aire acompañado de un gorjeo.
—Por favor, entrégaselo a Mekaila.
PIO
Como respondiendo, el pájaro parloteó y salió volando por la ventana, llevando la carta del abuelo en el pico.
Curiosamente, mientras miraba esa escena, mi abuelo se volvió hacia mí con una sonrisa amable.
—¿No es increíble?
—…Sí.
Asentí con la cabeza un par de veces.
—Hasta hace dos años, solías contarme historias sobre los elementales todo el tiempo, pero en algún momento dejaste de hacerlo.
Puse los ojos en blanco, sintiendo una punzada de culpa.
—… Porque dijiste que te aburrían…
—Ja, ja, así que eso era. Sí, ahora lo recuerdo.
Aunque sentía pena por el abuelo, que se sentaba a mi lado antes de dormir y me contaba historias sobre el origen del mundo, el nacimiento de los elementales y sus nombres, escuchar las mismas historias repetidas cada día era una terrible tortura.
Sin embargo, el hecho de que acabara incorporando elementos de construcción del mundo que no estaban presentes en la obra original, resultó ser algo positivo.
—Bueno, ¿qué tal si hablamos de elementales para variar? De todos modos, no hay nada más que hacer.
El amor del abuelo por los elementales era simplemente imparable.
Abrí la boca para hablar, pero el abuelo ya había comenzado su relato.
—Al principio, este universo solo estaba lleno de una oscuridad infinita…
El posadero se sentó en la barra, reprimiendo un bostezo.
Ahora, con treinta años, el hombre que heredó la posada tras la repentina enfermedad de su padre, se desesperaba sin cesar por su difícil situación.
Habiendo llevado una vida completamente ociosa, viviendo a costa de sus padres, se enamoró apasionadamente de una actriz de teatro. Abandonó todo e intentó escapar en mitad de la noche, pero su amor se vio frustrado cuando su padre, utilizando las restricciones económicas como excusa, lo retuvo.
Y así, se vio obligado a hacerse cargo de la posada que su padre había apreciado tanto.
—Si existe el infierno, debe de ser este.
Murmuró lamentándose y pensó:
«Si tan solo tuviera dinero.»
«Podría buscar a mi amada y decirle con valentía que nos fuéramos juntos.»
«…Si tan solo tuviera dinero.»
—…Un anciano y un niño. ¿Qué tan probable es encontrarlos juntos?
Miró el cartel de búsqueda del Duque Haylian, era una enorme recompensa, aunque estaba algo descontento. Observó con más atención a los huéspedes que llegaban a la posada…
«…Oh, ahora que lo pienso, había uno.»
CHIRRIDO
—¡!
Dicen que el Rey Espíritu del Viento acude cuando se le invoca, y efectivamente, con un chirrido de bisagras, un niño pequeño salió corriendo de la habitación.
«Sí, era ese niño.»
El extraño muchacho que caminaba entre el anciano de rostro adusto, feroz como una bestia envejecida, y el joven de rostro inexpresivo, con la túnica cubriendo su cabeza.
«…Me pregunto si de verdad es un niño.»
A simple vista se veía como uno, pero como no le había visto la cara, no tenía ni idea.
Parecía tener más o menos la misma edad, y su voz era clara. Justo como decía el cartel de búsqueda.
La apariencia de la persona que lo acompañaba no coincidía con la del cartel de [Se busca], pero si pudiera confirmar su género, parecía bastante posible…
—¡Ah!
En ese momento, un pequeño grito brotó de la boca del niño.
Los ojos del posadero se abrieron como faroles cuando levantó la vista con indiferencia. El dobladillo de la túnica que llevaba el niño se había enganchado en una esquina. Justo cuando el niño giró la cabeza alarmado, la capucha que le cubría la cabeza se deslizó suavemente hacia abajo.
«Era su oportunidad.»
El posadero miró fijamente la fugaz aparición del niño.
—¡…!
Y se sintió abrumado por una visión, como si una sutil fragancia floral permaneciera en sus fosas nasales.
El cabello del niño tenía un intenso tono lavanda.
—Maldita sea, ¿por qué no se desprende?
Su delicado y pequeño rostro estaba adornado con rasgos exquisitamente proporcionados, tan armoniosos que provocaban exclamaciones de admiración.
—…
Aunque no era más que un niño, fue suficiente para dejarlo sin palabras.
—¡!
En ese momento, los luminosos ojos rojos del niño se volvieron hacia el mostrador.
El posadero se levantó de la silla con una rapidez que le sorprendió incluso a él mismo, agachándose hasta el suelo.
—…Nadie…
El niño murmuró en voz baja, y luego pareció mirar a su alrededor durante un rato.
Después de un largo instante, una bisagra chirrio, seguida de un golpe sordo, y se hizo el silencio.
—…
El posadero alzó la cabeza lentamente.
El niño había desaparecido, como si hubiera regresado a su habitación.
Aún aturdido, dudó mientras se alejaba del mostrador y se dirigía al lugar donde había estado el niño.
—…De ninguna manera.
Mientras murmuraba distraídamente, una leve sospecha comenzó a surgir en su mente.

TRADUCCIÓN: VALK
CORRECCIÓN: VALK
REVISIÓN: VALK
RAW HUNTER: ACOSB