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Capítulo 49

—¿Qué…? —preguntó Robertick, incrédulo, en el Palacio Imperial.

El Emperador, sonrojado hasta el punto de parecer extraño, apretó con fuerza el reposabrazos del trono, evitando la mirada de Robertick.  

—Le pedí al gremio criminal de Nisha que asesinara al Segundo Príncipe, pero mientras esos tipos llevaban a cabo la solicitud, hubo un error, por lo que… también secuestraron a la Gran Duquesa de Haylian, y por eso ocurrió todo este incidente.

«Oh, no sé exactamente qué pasó…con la carta que él envió.»

Miré a Robertick, que parecía aturdido, admire en secreto la astucia de Liat, que se había omitido por completo del “accidente”, y devolviéndole toda la responsabilidad al Emperador.

—Es toda mi culpa. De todo corazón… Te pido disculpas, Robertick, y también a la Gran Duquesa de Haylian. —El Emperador, incapaz de ocultar su nerviosismo, se levantó del trono y se dirigió a Robertick.

—Tú… —tras mirar fijamente al Emperador durante un largo rato, Robertick—…¡Oswald! —exclamó, atreviéndose a pronunciar el verdadero nombre del Emperador, dejando escapar su ira como si de  fuego se tratase.

—¡Deberías saber cuánto he anhelado una familia, aquella que compartiría mi sangre…! Pero, ¡¿pones a mi hija, a mi único pariente de sangre, que apenas he encontrado… Y tú, y solo tú, la pusiste en este terrible peligro!?

—…Lo siento, de verdad… 

Mientras Robertick desahogaba su furia, un ruido ominoso comenzó a oírse, rascándose la oreja y pasando a su lado. Levanté la vista y observé el aire que fluctúa visiblemente alrededor de Robertick. 

Aunque no se materializaba, la silueta del espíritu del viento que flotaba a su alrededor, riendo fuertemente, parecía vislumbrarse vagamente. Volví la mirada hacia Esimed y le guiñé un ojo.

—¿Debería congelarlo? —me preguntó Esimed casi sin decir palabra—. Si congelas el viento fluctuante, se convertirá en un arma más peligrosa.

Negué con la cabeza y retrocedí unos pasos sujetándole la mano.

—¡Tampoco tenía intención de poner en peligro a tu hija! Solo quería alejar a Esimed  de mi vista. ¿Sabes cuánto lo odio, Robertick?

—¡Cierra la boca, Oswald! No importa cuáles fueran tus intenciones, no deberías haber cometido un acto como este cuando Edith lo estaba acompañando, si Siorn Basteban no hubiera llegado a tiempo…! —Robertick, cuyo rostro estaba tan pálido que me daba miedo, se tambaleó y lentamente levantó su mano temblorosa para cubrirse la cara.

En ese instante, no sé por qué, pero el espíritu del viento, que revoloteaba alrededor de Robertick y reía entre dientes, comenzó a reír aún más. Parece que ha perdido la cabeza, ¿verdad? La expresión más adecuada para describirla era una risa maníaca.

«…Esto parece un poco… creo que es peligroso.»

—¿Qué clase de espíritu es ese…?

Hay muchos tipos de espíritus en el mundo, pero este se sentía extrañamente inquietante.

Después de repetidas preocupaciones, tomé una decisión y en silencio mantuve un hechizo de invocación en la boca. Para prepararme para cualquier cosa que pudiera pasar.

—Todo es por tu culpa, todo… Casi pierdo a Edith. Mi única hija…

—¿Robertick?

«¿Mi presentimiento no estaba equivocado?»

Robertick comenzó a murmurar para sí mismo, como si no pudiera oír nada a su alrededor.

Sintiéndose extraño, el Emperador pronunció lentamente el nombre de Robertick.

—Sí, sólo tengo que quitar los obstáculos. Destruirlo todo, descomponerlo pieza por pieza…

—Robertick, ¿qué te pasa de repente…? ¡Robertick-!”

¡KUAKWAKWA!

El aire que flotaba comenzó a correr como una tormenta, arañando a su alrededor como una hoja danzando viva.

—¡EDITH! —Esimed me atrajo rápidamente y nos alejó de Robertick. —¿Qué es esto…?

«¡¿Qué demonios?!»

Mientras nos agachábamos apresuradamente, el Emperador alzó los brazos y apretó los dientes con fuerza, protegiéndose el rostro.

¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh!

Un látigo llameante surgió de su mano. Era una imagen que jamás podría olvidar.

Miré a Esimed. No podía saber lo que pensaba, pero al menos por fuera no mostraba ningún indicio.

¡KUKWAAAAAANG!

El tornado  y la intensa llamarada chocaron violentamente.

¡KIIIIING-!

 

“Ugh…”

 

Un sonido desgarrador que arañaba los oídos vibró con fuerza…Con la fluctuación del aire, incluso respirar se volvía difícil.

Con el ceño fruncido, volví a mirar hacia adelante. Esperaba que alguno de los dos bandos se declarará el ganador, pero había un problema mayor.

—Bueno, ¿qué es eso?

¿Qué clase de armonía puede surgir cuando dos cosas, el viento y el fuego, chocan?

Sin poder calmar ninguno de los dos, aumentando aún más su impulso, incluso si chocan y chocan una y otra vez para decidir la victoria o la derrota de cada uno… Más bien, ¡más fuego se encendería, no habría descanso!

¡En resumen es la peor compatibilidad en una batalla!

—Vosotros, hijos de la vida que no parecen, responder al llamado de aquel a quien habéis bendecido con un corazón inmortal! ¡Niad!

La combinación del viento huracanado y las llamas que ardían con tal fuerza que todo lo reducía a cenizas estaba a punto de desbordarse, y el fuego, que se volvió más inmenso que nunca, envolvió por completo el salón del trono.

—¡Niad, por favor, apaga ese fuego!

En cuanto la espuma blanca apareció frente a mí, grité, con los ojos cerrados, sin importarme nada.

«¡Maldición!»

En ese instante, una energía reconfortante, que me calmó inmediatamente, me envolvió con una frescura helada. Junto a ella, el sonido de las olas que se precipitaban hacia el salón Real resonó con fuerza.

Un momento de silencio. Y después el sonido del agua retirándose llenó mis oídos.

—Esto es…

Poco después, abrí los ojos y vi el dobladillo del vestido de Niad, que se extendía como un mar azul profundo, frente a mí. Al asomar la cabeza de su lado, vi a Robertick y al Emperador de pie, con la mirada perdida.

—¿Agua? No me digas, Edith tú….

Como si se diera cuenta ahora. Robertick se miró, completamente empapado, y giró la cabeza hacia donde yo estaba.

—Ahora… ¿Estás un poco más… cuerdo?

«¿Qué demonios estás haciendo?»

Jamás pensé que el protagonista masculino no sería capaz ni siquiera de controlar sus propios espíritus.

Miré a Robertick con una expresión insatisfecha.

En medio de todo esto, Robertick, que llevaba un rato parpadeando, en lugar de parecer indecoroso, lucía más inocente en el agua, y pronto volvió a mirar al Emperador con el rostro endurecido.

—Robertick… ¿Qué acaba de pasar?

—Gracias a Edith, pude evitar accidentes innecesarios. —El Emperador vaciló y abrió la boca, pero Robertick lo interrumpió con voz insensible.

—Pero no olvidaré esto en un buen tiempo. —recitó su rencor en voz baja, un murmullo que no se desvanecerá por mucho que pasara.

* * *

Pensé que llegaría hasta ahí, pero cuando se supo que había desaparecido, la reacción de Robertick superó toda mi imaginación.

«Sin mentir… Sé que es un pecado decirlo con ironía, pero, para ser sincera, parecía algo demente.»

Una de mis doncellas respondió con cautela a mi pregunta.

—Dejó incluso la mansión del Gran Duque y buscó por todo el imperio. No pudo confirmar la seguridad de la Gran Duquesa, por lo que se puso nervioso, y dicen que varios de los caballeros bajo su mando fueron lastimados porque atrajeron la ira de Su Excelencia… Ah, parece que dije incluso historias innecesarias..

Sabía que tenía una fuerte obsesión con mi propia sangre, pero…

Dejé ir a mi doncella y bebí un sorbo de té endulzado con miel. Y pensé: 

«Bueno, eso no es importante.»

Más que eso, me preocupaba el espíritu que revoloteaba alrededor de Robertick. Sin duda era un espíritu de viento. 

Los atributos de Robertick eran: la luz, la vida y el viento, con respecto al atributo de la vida, había algo un poco inquietante, y la declaración que Robertick hizo cuando desperté por primera vez mi talento como elementalista me molestó: 

{—Edith, tú eres…  Eres mi bendición perdida.}

“Una bendición perdida.”

Antes de eso, incluso le dijo a Ilipa que había pasado mucho tiempo.

«…¿Qué podría ser? Imposible, ¿acaso los espíritus pueden recuperar las bendiciones que han otorgado a los humanos?»

—Ay, me duele la cabeza. —me presioné la sien y decidí dejar de lado el asunto de los atributos de Robertick. No era algo que importara en ese momento. 

—Averigüemos si todos los espíritus del viento están tan locos. —sin embargo, decidí averiguarlo porque no podía olvidar la monstruosidad del espíritu del viento que revoloteaba alrededor de Robertick y reía como un loco.

«Y… ¿Cómo lidiar con el Emperador?»

Dejé la taza de té, le di un mordisco a la galleta y me perdí en mis pensamientos.

Ese día, después de un incidente que casi arrasó la mitad del palacio, Robertick ya no mostraba la misma actitud favorable hacia el Emperador. Ahora solo se podía describir como: Una fría hostilidad. Recordando la obra original, la amistad tan genuina y especial se rompió de golpe.

Y el Emperador estaba sufriendo en esta situación en la que el jefe de la familia que tiene la mayor influencia en el Imperio Roshan, excluyendo a la familia imperial, albergaba hostilidad hacia él; por supuesto, era una situación que él mismo había provocado.

Así que… ya  que Robertick está tan alborotado.

«¿Por qué no deponer al Emperador?»

—No, creo que es imposible…

Quería aprovechar esta oportunidad para expulsar al Emperador, pero para ello, tendría que recurrir al poder de Robertick.

Además, el actual Emperador era reconocido como un líder impecable en el Imperio Roshan, por haber enmendado todos los errores del demente Monarca anterior, aunque su reputación se había visto gravemente dañada por los problemas relacionados con el Segundo Príncipe.

Si se impone la deposición sin una justificación irrefutable, acabará siendo una situación de usurpación del trono. En otras palabras, se convierte en traición.

Además, Esimed era hijo del emperador actual, en el peor de los casos, perdería la vida o se le revocarían todos sus títulos y caería en una situación en la que no podría moverse.

«Siendo así… ¿Por qué no le damos la oportunidad de abdicar?»

Creo que sería plausible encontrar una razón para esta parte y seguir adelante con ella…

—No, no es probable.

Esimed tuvo considerables dificultades para heredar el trono.

Comenzando por el hecho de que era más joven que el Príncipe Heredero por un par de años, el hecho de que tuviera un espíritu de atributo oscuro como un  atributo secundario, aunque no era su atributo principal, todavía le estaba frenando

En el Imperio Roshan, la mayoría estaba a favor de reemplazar al Príncipe Heredero, que no había recibido la bendición de ningún espíritu, con el Segundo Príncipe, que al menos había recibido la bendición de un Rey Espíritu, pero la situación en el extranjero era diferente.

El hecho de que un Príncipe que había recibido la bendición de la oscuridad heredara el trono del Gran Imperio que tenía el dominio del continente estaba preocupando continuamente a los gobernantes de otros países, por lo que, en última instancia, Esimed estaba en una situación difícil en muchos aspectos para consolidar su posición como el próximo sucesor del trono, destronando a su hermano mayor, el Príncipe Heredero.

A menos que Robertick soporte las críticas de otros países y del mundo y establezca al Segundo Príncipe, que es el prometido de su hija…

Pero si Esimed logra ascender al trono con la ayuda de Robertick de acuerdo con el método anterior, ciertamente se necesitará un regente debido a su corta edad, y… Era evidente que sería un mero acuerdo que solo aumentaría la autoridad de Robertick.

—Si Esimed no puede heredar el trono…

Al final, ni la deposición ni la abdicación eran apropiadas.

—Ahhh —suspiré y decidí dejar de lado el plan de destituir primero al Emperador.



TRADUCCIÓN: TSUBASA
CORRECCIÓN: TSUBASA
REVISIÓN: ALEN
RAW HUNTER: ACOSB


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