Capítulo 46
* * *
«¿Cuánto tiempo falta hasta el amanecer?»
Era un bosque oscuro y tenebroso, un momento en el que avanzábamos lentamente, confiando el uno en el otro bajo la tenue luz de la luna.
—Ah… —Esimed se detuvo y dejó escapar un pequeño gemido.
Me gire para mirar a Esimed, como era de esperar: las heridas que le había dejado Liat al apretar la soga y arrastrarlo dentro estaban al rojo vivo.
—No puedo más, Esimed. —mordiéndome los labios, tomé las manos de Esimed y lo senté en uno de los viejos troncos caídos que había alrededor.
—¿Edith? —ante mi repentina acción, Esimed me miró con extrañeza.
—Primero vamos a curar la herida. Te duele, ¿verdad? —no puedo soportarlo más, no puedo dejar de pensar en ello, me preocupa demasiado.
—Vosotros, hijos de la vida que no perecen, responded al llamado de aquel a quien habéis bendecido con un corazón inmortal. ¡Ilipa! —invoqué a Ilipa, con el rostro endurecido, contemplando las heridas de Esimed.
Una luz que iluminó cálidamente el oscuro bosque apareció radiante entre nosotros…
[—Edith, me has llamado]
Poco después, Ilipa, envuelta en un cálido resplandor, me miró con una sonrisa grácil, entonces Ilipa volvió a mirar a su alrededor y preguntó con voz misteriosa:
[—Pero…¿Cómo has acabado vagando por este oscuro bosque nocturno?]
Hay una historia muy profunda detrás de todo esto… Seguro que Niad lo está pasando mal, pero ¿es imposible compartir información con los Reyes Espirituales?
—Te lo explicaré luego. Por favor, cura primero la herida de Esimed. —cuando le pedí un favor con un pensamiento irreflexivo, Ilipa no dudó y acarició suavemente el cuello de Esimed, curando las cicatrices que le había dejado Liat.
[—¿Estás bien ahora?]
—Sí, señor… Gracias. —Esimed, que estaba tocando su cuello blanco un tanto incómodo, respondió en voz baja.
Incluso en esta situación caótica, la reacción me hizo sonreír de alguna manera que no dude en hacerlo alegremente.
¡ZAS!
Fue en ese momento…
—¡!
Me estremecí y un dolor agudo me recorrió la nuca.
—¡EDITH! —Esimed gritó mi nombre con preocupación.
En medio de la confusión, sentí una humedad siniestra y al quitar la mano de mi cuello, lo que se reveló a la luz que emanaba suavemente de Ilipa fue… Unas manchas de sangre de color rojo oscuro.
—Esto es…
«¿Qué está pasando?»
Miré fijamente las manchas de sangre que me parecían terriblemente irreales.
—…¿Quién es?
A diferencia de mí, que estaba conmocionada, Esimed, que recobró el sentido de inmediato, apretó los dientes con fuerza y se levantó del viejo árbol caído, se puso de pie protegiéndome con su cuerpo mientras vigilaba su entorno.
PAT, PAT PAT
Desde más allá de la oscuridad donde el brillo de Ilipa no podía llegar, comenzaron a escucharse pasos pesados. Al mismo tiempo, Esimed y yo giramos la cabeza.
[—Alto, no se acerquen. —en ese momento, Ilipa nos detuvo y recitó en voz baja: —Puedo sentir la energía de Arcane.]
«¡¿Arcane?! Si es Arcane, ¡¿es el Rey Espíritu de la Oscuridad?!»
—¿Qué? — exclamé, atónita.
¿Por qué aparece Arcane de repente?
Tanto si lo consideraba inesperado como si no, el que caminaba diligentemente y aparecía ante nosotros era un hombre humano que llevaba un traje negro que revelaba el contorno de todo su cuerpo y que tenía el rostro cubierto con una máscara.
«¿Eh? ¿Es una persona? Pero ¿por qué Ilipa se refería a este personaje como Arcane?»
Sumergida en la duda, levanté la vista hacia Ilipa, que seguía con el rostro sereno.
Ella ni siquiera me miró, sino que, tras curar la herida de Esimed, miró fijamente al hombre que tenía delante.
—…
Se decía que la energía del Rey Espiritu de la Oscuridad, Arcane, se sentía con fuerza.
¡Qué un hombre desconocido aparezca de repente…! La ansiedad me invadió. Fue entonces cuando murmuré la orden de invocación, pues pensé que sería mejor estar preparada para invocar a otros espíritus en caso de algún imprevisto.
—¡…!
El hombre se quitó de golpe la máscara que cubría su rostro. Y el rostro descubierto era…
«¡Dios mío!»
—¿No es… uno de los subordinados de Liat?
Cuando Liat atacó el carruaje, lo vi de pasada, así que no me quedó una impresión clara, pero no cabía duda de que era una de las personas que estaban presentes en ese momento.
Esimed también pareció sorprendido y la mano que me agarraba la muñeca comenzó a apretar con más fuerza.
El hombre, que tenía un aspecto impecable y hermoso, con la mirada extrañamente confusa, miró fijamente a Esimed, que revelaba su intención asesina hacia él, durante un buen rato.
«¿Pero por qué tiene esa mirada?»
Justo cuando empezaba a sentirme extraña, el hombre finalmente abrió la boca y murmuró en voz baja.
[—Mi querido hermano. Estabas aquí.]
«¿…? ¿Alguien entiende lo que acaba de decir? ¿Querido hermano? ¿Qué demonios quieres decir con eso?»
—Disculpa… Esimed. —toda la tensión desapareció como por arte de magia, en lugar de sentir miedo forcé mis labios rígidos a formular palabras y le pregunté: —Acaso… ¿Tienes otro hermano mayor? ¿O tal vez haya un hermano desconocido del que no sepas nada?
Esimed, mirando al hombre con expresión de no tener ni idea de lo que decía, negó con la cabeza y respondió: —Nadie. Nadie más que el Príncipe heredero y el idiota. No hay nadie más.
«Sí, ya veo…Pero ¿por qué demonios te llama hermano este tipo?»
Sin importarle que lo miráramos como si estuviera loco, el hombre continuó con voz temblorosa, abrumado por la emoción.
[—Por fin te encuentro. No puedes imaginarte cuánto tiempo te he estado buscando desesperadamente. ¿Por qué llevas la apariencia de una existencia tan insignificante? Tú no eres una criatura humilde…]
¿De qué demonios estás hablando…? Estoy harta de escuchar más. Levanté la vista hacia Ilipa, que seguía un paso adelante, observando al hombre en silencio. Tenía un rostro inexpresivo, imposible de descifrar. Ilipa dijo que definitivamente sintió la energía de Arcane proveniente de ese hombre, ¿verdad? Sea lo que sea, estoy segura de que es un espíritu oscuro.
«¿Qué espíritu sería lo suficientemente poderoso para vencer al Rey Espíritu de la Oscuridad? Sería perfecto si el elemento luz existiera entre mis propiedades, pero desafortunadamente no la hay…»
Pensé que lo mejor sería llamar a Oried, quien posee la mayor fuerza física. Justo en el momento en que abrí la boca para invocarlo.
[—Basta, Arcane]
Inesperadamente, la serena voz de Ilipa llegó a mis oídos.
—¿Arcane?.
—¿De qué estás hablando?
Uno tras otro, exclamamos con consternación.
Es decir… Un momento.
«¡¿Ese hombre es Arcane?!»
Es ridículo, mires donde mires, es el subordinado de Liat que vi durante el día, ¿y no percibí ninguna energía especial proveniente de este espíritu?
[—…Ilipa. Como era de esperar, lo sabías.] —el hombre, que no podía apartar la vista de Esimed y hablaba con voz temblorosa, borró instantáneamente la expresión del momento y miró a Ilipa con resentimiento en los ojos.
Me estremecí ante el cambio pero solo por un momento.
[—¿Por qué me detienes?] —dijo con voz aún cargada de resentimiento.
[—Aún no es tu momento.] —respondió Ilipa, negando con la mano su rostro estaba completamente inexpresivo, toda sonrisa había desaparecido, algo inusual en ella.
[—¡Ilipa…!] —exclamó con un dejo de ferocidad.
[—No lo repetiré tres veces] —pero Ilipa continuó con voz aún tranquila—. [Vete]
—… —La sangre roja goteaba de sus puños, que estaban tan apretados que se habían puesto blancos.
En ese momento, cuando solo guardamos silencio porque ni siquiera podíamos entender el significado de la conversación que habían tenido entre ellos, el hombre, es decir, según Ilipa… Arcane, que llevaba el cuerpo de un humano, se dirigió directamente a Esimed.
[—No voy a renunciar a ti.] —dijo con una mirada brillante que contenía una determinación tan intensa que daba escalofríos.
[—Aunque lo destruya todo, jamás te volveré a perder.]
Una niebla negra comenzó a extenderse a su alrededor. Sus labios, con la cabeza gacha, parecían moverse por última vez.
[—Mi hermano…]
«¿He oído bien?»
[—Esimed.]
Era una voz casi ininteligible, casi un susurro, pero el nombre de la palabra…
«¿Ah?»
Si pones atención… Es una expresión que significa hermano menor. Hasta ahora, lo había tomado a la ligera, pensando que solo eran las palabras de un espíritu de la oscuridad que no estaba del todo cuerdo… ¿Por qué el Rey Espíritu de la Oscuridad llama así a Esimed?
Volví a mirar a Esimed. Pero parecía no haber oído el susurro de hace un momento.
—…
La situación es la que es, así que mejor no decir nada.
¡KUGUAANG!
Justo entonces, desde fuera del bosque, se oyó un estruendo ensordecedor que hizo temblar la tierra.
—¡Abuelo…!
Algo debió de pasar. Olvidé todos mis preocupaciones anteriores y me giré rápidamente en la dirección por donde habíamos venido.
TAC
—No te vayas, Edith. —a continuación, Esimed me tomó la mano. El chico me miró con una mirada serena y repitió: —Confiemos en ellos.
Esas personas en las que Esimed quiere creer son mi abuelo y… las personas que trajo consigo.
«¿Estará bien el abuelo?»
Pensé mientras miraba hacia la base del bosque negro, que no alcanzaba a ver ni un centímetro más allá. La preocupación no duró mucho.
—¡Sí! —no lo sabía hasta ahora, pero mi abuelo era un héroe. Así que… confiemos en mi abuelo. No importa cuántos poderes extraños use Liat, mi abuelo sin duda ganará.
—Tengo que pedirte un favor, Ilipa. No creo que haya más amenazas, así que por favor sal del bosque, ve a donde están mi abuelo y los demás ancianos. Y si hay heridos, por favor, curarlos. Pero primero, tomemos las precauciones necesarias.
[—Que se haga tu voluntad.] —Ilipa sonrió dulcemente, como si conociera mi corazón.
[—Dentro de poco amanecerá, vayan al final del bosque. Llevaré a todos al lugar donde estáis.]
—¡Sí! —terminó de decir todo y ocultó su figura, convirtiéndose en ese característico grupo de luces cálidas—. ¡Vamos! —ya no había nada que nos detuviera así que tomé la mano de Esimed con fuerza y eché a correr a través el bosque.
* * *
Con cada paso que dábamos, sin saber por qué, me sentía más emocionada que asustada, y aunque los alrededores estaban oscuros y no podía ver nada, podía confiar en la mano que sostenía.
Mientras corríamos, el amanecer se filtraba gradualmente entre los árboles que nos rodeaban, como si estuviéramos envueltos en una mezcla de tonos violáceos y escarlata cálidos.
—¡Ya casi llegamos…!
Y finalmente, los niños, liberados de la oscuridad de la noche, llegaron al final del bosque, donde amanecía, y se miraron.
—¡Por fin amaneció!
La noche anterior había sido muy, muy larga. Recordando los innumerables desafíos que habían surgido inesperadamente en el viaje a Litera para encontrar rastros del Rey Espíritu de la Sabiduría y de Mariette, Edith se sintió un poco débil al pensar que todo había terminado.
Sin embargo, miró a Esimed con una sonrisa de alegría.
—… —
Esimed miró el rostro sonriente e inmaculado y soportó el sonido de los latidos de su corazón, que resonaban con fuerza.
Ciertamente, al principio fue maldad derivada del odio, luego fue un sentimiento de camaradería y el final es…
«…¿Qué demonios es esto?»
—¿Eh? ¿Qué dijiste? —preguntó Edith, ladeando la cabeza como si no hubiera entendido lo que había dicho casualmente.
Sin embargo, aunque le hiciera la pregunta, Esimed no tenía otra respuesta que darle ahora.
Porque aún no había descubierto el nombre exacto de esa emoción. Pero dentro de poco, se revelará la única razón de todo este destino.

TRADUCCIÓN: TSUBASA
CORRECCIÓN: TSUBASA
REVISIÓN: ALEN
RAW HUNTER: ACOSB