Capítulo 14
La mansión del Gran Duque de Haylian era un hermoso castillo, como si estuviera hecho de jade blanco, conocido como el ‘‘Castillo Perla de Parfala’’.
Al entrar por la puerta, decorada con el gusto sencillo pero acogedor de la anfitriona, el hombre, con la túnica gris ondeando, entró por la entrada del jardín trasero y caminó con pasos pesados.
Las coloridas campanillas que crecían enredadas en el pabellón, donde la hiedra se enroscaba de forma pintoresca en los pilares, añadían vitalidad y belleza.
«…»
La mujer sentada allí levantó elegantemente la taza de té.
Perion contuvo la respiración temblorosa, se quitó la capucha y dejó que la sombra que proyectaba sobre su rostro se disipara.
—¡Oh, Perion!
En ese momento, la mujer se percató de la llegada de Perion.
Su cabello rosado y ondulado se sacudió ligeramente.
Shastia giró la cabeza y miró a Perion.
La hermosa mujer le dedicó una sonrisa pura cuando sus ojos se encontraron con los de Perion.
—Te fuiste apresuradamente con él, ¿y ya has vuelto? No me han enviado ninguna carta… Son tan despiadados. Por cierto, ¿Dónde está Robertick? —miró más allá del hombre buscando a su esposo de inmediato.
Perion sintió que su corazón estaba a punto de romperse.
—¡¿Perion?!
Perion miró a Shastia con los ojos inyectados en sangre.
Shastia lo miró sorprendida. El silencio de Perion se prolongó, quizás fue un presentimiento ominoso que se apoderó lentamente de ella, pero Shastia se levantó de su asiento.
¡CRASH!
Shastia, que se había levantado de su asiento, accidentalmente empujó la taza de té y la rompió, el ruido parecía enfatizar la premonición siniestra de la mujer.
PAT, PAT, PAT
Entonces, una niña bonita corrió con pequeños pasos.
¿Debería tener unos nueve años? La niña, con el dobladillo de su hermoso vestido rosa apretado en sus manos, corrió agitando su cabello negro brillante y preguntó con sus ojos rosados, similares a los de su madre, llenos de preocupación:
—Madre, ¿estás bien?
—No pasa nada, Alea. No es nada. —respondió la madre.
La niña fue nombrada como: Lady Haylian, la hija mayor del Ducado, una hija sin ninguna gota mezclada de la sangre Haylian. De nombre Alea Seraphina Haylian.
La hija abrazó a su madre a cambio, procurando por su bienestar. Perion, al observar la cálida escena, se arrodilló sumido en dolor.
—Me atrevo a decir que Su Excelencia el Gran Duque de Haylian no ha regresado conmigo.
—¿Qué? ¿Qué significa eso? —Se oyó la voz desconcertada de Shastia.
Perion habló con dificultad, reprimiendo el dolor que le punza en su corazón: —Hay un hecho que no le conté… Hace unos meses, Su Excelencia y yo hicimos un viaje secreto y repentino… fue… para encontrar a la hija de Mariette Aydin Basteban, la ex Duquesa de Basteban.
En cuanto el nombre salió de los labios de Perion, el rostro de Shastia palideció.
—¿La hija de Mariette? ¿Acaso tuvo una hija? —preguntó con voz temblorosa, pero Perion no respondió.
Con una sensación de ansiedad que se filtraba, Shastia gritó como si estuviera dando un grito ahogado: —¡Perion! ¡¿A dónde diablos fuiste con él?!
Perion respondió con dificultad: —La hija de Mariette… Es una hija ilegítima nacida del Gran Duque y Mariette Aydin Basteban. Lamento no haber podido decírtelo antes, pero fue algo muy repentino. —Perion continuó sin poder mirar a Shastia y habló—, un antiguo confidente de la difunta Mariette se presentó ante el Gran Duque, le entregó las pruebas y los hechos provocando que Su Excelencia el Gran Duque me llevara a la tierra donde estaba exiliada la familia Basteban. Su Excelencia el Gran Duque no pudo regresar con nosotros porque estaba cuidando de esa niña…
PLOP
Algo ligero cayó al suelo.
Perion levantó la cabeza de repente, gritó como si estuviera llorando: —¡Shastia!
Shastia no pudo superar la conmoción y se desmayó.
—¡Mamá, mamá! ¡Despierta, mamá!
—¡Señora!
Alea llamó a su madre con desesperación. Las doncellas corrieron apresuradamente para cuidar de Shastia.
—Como un demonio…
CLAC
Perion, mirando a Shastia inconsciente, recordó a la niña que ya se había establecido como un demonio en su mente. La sucia hija de Mariette, “Edith Ronen Basteban.”
«Le prendí fuego, pero ¿cómo salió con vida?»
Sí, era cierto que también había varias formas de matar sin dolor… pero lo hizo para vengarse, prendió fuego para que muriera retorciéndose de terrible dolor.
Mariette también intentó quemar vivas a Shastia y a Alea, así que él pensó que matar a la hija de Mariette de esa manera era una simple venganza justa.
Pero…
{—¡Es genial, es realmente genial, te pareces a Mariette, por eso heredaste la bendición del Espíritu del Rey del Agua!}
{—Heredó mi sangre y nació con las cualidades de una elementalista}
La hija de una mujer inmoral recibió la bendición de un Rey Espíritu que no merecía, como si tuviera sangre noble.
Perion realmente odiaba a Dios en ese momento. Sin importarle que los justos que realmente deberían ser bendecidos. Porque le había dado a la hija de esa villana todos los talentos de Robertick Arne Haylian.
* * *
Fue un final amargo descubrir quién estaba detrás del intento de asesinato que casi me cuesta la vida, encontraron el cuerpo de un elmentalista que había muerto quemado.
Estaba claro que había muerto quemado por las llamas de un espíritu, pero circulaban rumores de que estaba tan descompuesto que no podía ser reconocido después de su muerte.
La razón por la que la identidad del asesino se concluyó como ese elementalista fue solo por una:
{—¡Este tipo no tiene registro de haber entrado o salido de la ciudad de Terma!}
Los restos de maná que quedaban en el cuerpo revelaron que se trataba de un elementalista de atributo fuego, pero su identidad no coincidía con ninguno de los elementalistas de fuego que existían en la ciudad de Terma.
Para que un elementalista pueda viajar hacia o desde la ciudad sin pasar por la inspección, es necesario que cuente con la ayuda de un funcionario de alto rango, es decir, respaldo.
{—No sé puede saber quién está detrás de todo, pero estoy seguro de que el fuego fue lo que provocó el incendio… La investigación termina aquí por ahora.}
Robertick cerró el caso y se apresuró a continuar con su itinerario hacia el Gran Ducado de Haylian.
{—Debes sentirte incómoda. Por supuesto que lo entiendo. Pero es más seguro regresar a la mansión del Gran Duque lo antes posible que continuar viviendo una vida peligrosa al aire libre.}
Para ser sincera, era muy frustrante, pero también era cierto que no había otra alternativa. He aceptado los deseos de Robertick, pero la sombra que se proyectaba en mi corazón aún no ha desaparecido.
Ahora, que me voy a la mansión del Gran Duque… Seré la hija de Robertick. Tendré que despedirme de mi abuelo.
No me atrevo a rogarle que se quede en la gran mansión, se que Robertick tampoco lo permitiría.
… Ahora estoy realmente sola.
¿Debería huir ahora?
En un instante, tal tentación floreció en un rincón de mi corazón.
No lo sabía en el momento en que le dije a Robertick que lo seguiría, pero yo era un ‘‘elementalista’’ de gran talento.
Con este tipo de talento, por mucho que temiera al Imperio Roshan y al Gran Duque Haylian, ¿no habría al menos un país que codiciara mi talento y nos aceptara a mí y a mi abuelo?
«…»
Sin embargo, sabía que eso no podía ser.
Si escapaba así, mi abuelo, sería tratado como un hombre malvado que utiliza a su nieta para traicionar a su país y llenar su estómago, además del estigma de ser el padre de la villana y un ambicioso ministro.
Nadie más, salvo el pueblo de este Imperio Roshan, es lo que iba a jurar al unísono.
La reputación perdida y el honor que fue pisoteado en el suelo nunca se recuperaría.
«¡Oh, simplemente no puedo aceptarlo! ¿Por qué tenemos que huir? ¿Por qué siempre señalan sólo a las chicas malas cuando hacen algo malo? ¿Por qué los protagonistas, tanto masculinos como femeninos, viven con orgullo siendo elogiados y amados como si no hubieran cometido ningún pecado?»
[—Edith.]
El momento en que me estaba atormentando por los pensamientos equivocados que yo misma había provocado, una voz que echaba de menos, como si la hubiera oído en sueños, me llamó cariñosamente por mi nombre.
—Ilipa.
Ilipa se acercaba a mí antes de que me diera cuenta. Sus ojos negros, brillantes como estrellas, me llenaron de una cálida sonrisa.
[—Pareces sumida en tus pensamientos.]
Dudé y pregunté: —Ilipa, ¿te quedarás conmigo, verdad? —he estado viviendo como una niña pequeña hasta ahora, ¿o realmente me he convertido en una niña pequeña?
Quería aferrarme incluso al Rey Espíritu que no había conocido hacía mucho tiempo, ante el hecho de tener que separarme de mi único protector y familia, la persona que amo más que a nadie en el mundo.
En el mismo momento en que pronuncié las palabras, me invadió la vergüenza y me puse roja como un tomate.
La suave piel acarició mis mejillas, levanté lentamente la vista hacia la fuerza aplicada; Ilipia me miraba fijamente a la cara, su sonrisa parecía un poco forzada, diferente a como había sido hasta entonces.
[—Hasta el día en que el universo llegue a su fin —Habló en voz baja—. Siempre estaré contigo.]
Me tragué el dolor que me punzaba el corazón y me esforcé por sonreír.
—Oh, el universo, ¿No es de repente todo demasiado grandioso? Gracias. —aun así me dio fuerzas.
Mantengamos la mente unida. Nunca debemos rendirnos. No olvides tu resolución inicial en ningún momento.
Voy a devolverle a mi abuelo el título de “Duque de Basteban” que había perdido.
Y le quitaré a Robertick el título de ‘‘Gran Duque de Haylian’’, además me vengaré de toda la humillación que mi abuelo ha tenido que soportar.
Y, si puedo quiero descubrir la verdad sobre mi madre.
Quizá hubo una razón por la que tuvo que ser así, si llega el día en que se revelen todos sus secretos… Quiero cortar todos los lazos del estigma que se cierne sobre el nombre de mi madre, Mariette Aydin Basteban.
* * *
Las despedidas suelen llegar demasiado pronto.
—No puedo darte mucho tiempo, Edith. —Robertick dijo como si no estuviera contento y soltó mi mano. Y se fue primero como si no fuera a espiar cobardemente.
—Edith.
Dejando atrás la residencia oficial, y con el cuello de mi ropa ondeando por el viento que soplaba mi abuelo que estaba frente a mí me sonrió, sus ojos dorados brillaban intensamente seguían siendo hermosos, y su rostro sonriente me resultaba tan familiar como siempre.
TOK.
Una gota de agua tibia resbaló por mis mejillas.
—¿Edith…? —los ojos de mi abuelo se agrandaron.
«Que tonta soy, no quiero separarme de mi abuelo».
— Iba a despedirme con una sonrisa para que no te preocuparas. — Levanté las manos y me sequé las lágrimas que me caían por las mejillas—. Pero lo soportaré. Lo soportaré, lo soportaré.
La razón: Ser su hija será la forma de recuperar el honor de mi abuelo.
«No me gusta que lo insulten».
Devolveré con la misma moneda a aquellos que le han causado todo el dolor y la humillación que ha tenido que soportar.
Para ello, tendré que soportar el odio que recibiré y las dificultades que tengo que pasar, no son nada en absoluto.
Me sequé todas las lágrimas que me brotaban y sonreí alegremente.
—Puedo hacerlo. Te enviaré una carta una vez a la semana e iré a verte una vez al mes. Por cierto, Niad y Ilipa se preocupan mucho por mí. Siempre estaré con los espíritus, así que no hay nada de qué preocuparse. —corrí hacia mi abuelo, cuyos ojos estaban rojos y no podía decir nada—. Así que, por favor, quédate en paz, abuelo.
Y ahora yo fui quien primero abrazó su cálido ser.
—¡…! —el cuerpo de mi abuelo se estremeció ligeramente arrodillándose en el suelo como si lo estuvieran derribando. Sus manos temblorosas me abrazaron, como si estuvieran aferrándose desesperadamente a algo que no podían retener.
Enterré mi rostro en el pecho de mi abuelo. Y silenciosamente me tragué las lágrimas.

TRADUCCIÓN: TSUBASA
CORRECCIÓN: TSUBASA
REVISIÓN: ALEN
RAW HUNTER: ACOSB