Capítulo 122
¿Qué demonios acaba de decir? ¿Se da cuenta siquiera de lo absurdo que es lo que está planteando?
Khalid, dudando de sus propios oídos, pronto se dio cuenta de que ella hablaba en serio cuando se encontró con sus brillantes ojos plateados, fijos en él sin el más mínimo destello de vacilación.
—Eso es una completa tontería.
—¿Por qué lo descarta tan fácilmente?
Khalid, quien apenas pudo articular esas palabras, se vio cuestionado por Rose, quien, con tono desconcertado, parecía no encontrar un verdadero problema en lo que había propuesto.
—Eso… es obvio. El gobernante de Nisha es una Ainar. ¡Así ha sido desde tiempos inmemoriales, se ha transmitido de generación en generación!
Por mucho que se llamaran hermanos, no eran iguales.
Khalid, incapaz de controlar su emoción, apretó los dientes con fuerza y miró fijamente el rostro de la mujer que permanecía engañosamente tranquilo. Solo los descendientes de Ainar podían ascender al trono. Annushka, como descendiente de la sacerdotisa que otorga profecías, e Ilkai, como la espada que protege a Nisha. Cada uno tenía una misión distinta, transmitida sin desviaciones a lo largo de innumerables generaciones. Por lo tanto, las palabras pronunciadas por esa Princesa de un reino caído no eran más que súplicas verdaderamente vacías.
—No digas tonterías solo porque tu situación sea desesperada.
Khalid reprimió su agitación y cortó la sugerencia de la sacerdotisa con una sola palabra tajante.
—Estás verdaderamente atada a nociones anticuadas de lo que es correcto.
La voz de la Princesa caída, tan fría como su apariencia, lo reprendió.
— El pueblo de Nisha nunca aceptaría que otra familia real, que no fuera Ainar, usurpara el trono.
En cuanto se cruzaron sus miradas, Khalid apartó la vista de sus ojos penetrantes y puros, que parecían ver a través de todos sus defectos, y habló como si estuviera dando excusas.
—He oído que tu reputación es muy buena.
Un leve suspiro, apenas audible, escapó de sus labios.
— En cambio, escuché que el actual Rey de Nisha solo tiene ojos para la conquista, y es completamente indiferente al bienestar del pueblo y a la solidez interna del Reino.
—Una vez que todos los asuntos estén resueltos, Su Majestad seguramente centrará su atención en los asuntos internos.
Aunque Khalid recordaba vívidamente la naturaleza tiránica del actual Rey, Orhan Ainar, decidió permanecer en silencio.
— No estoy tan segura. Después de todo, incluso en la historia fundacional que ustedes veneran, las hazañas de ese tal Ainar, me parecen profundamente equivocadas.
Rose habló con la mayor compostura.
—Subió al trono solo por ser el primogénito, y, aunque en apariencia valoraba la armonía fraternal otorgando títulos reales iguales a sus hermanos… en realidad explotó la habilidad profética de su hermana, y utilizó a su hermano menor como un arma para matar enemigos.
—Todo eso fue… una decisión tomada por el bien del Reino.
—¿No se te ocurre que incluso esa creencia tuya es fruto del lavado de cerebro?
—¡!
En el instante en que esas palabras salieron de su boca, la luz en los ojos del hombre se apagó. Khalid quedó indefenso ante un pensamiento que jamás había cruzado por su mente.
—Aunque fuera para preservar la prosperidad del Reino… Ainar nunca hizo un solo sacrificio. Los descendientes de Annushka, a quienes se les arrebató la vida y murieron mirando únicamente hacia el futuro; los descendientes de Ilkai, que vagaron por territorio enemigo cumpliendo las órdenes de su hermano… Y sin embargo, Ainar disfrutó siempre de una vida tranquila y llena de comodidades dentro de su Reino.
La voz calmada de ella provocó ondas en su corazón mientras terminaba con suavidad:
—Y aun así, ustedes, convencidos de que deben aceptar la desgracia por el bien de sus hermanos, continúan viviendo y muriendo cargando con todos los pecados…
—¿Acaso no lo notaste? Incluso desde la perspectiva de un extranjero como yo, esto se ve tremendamente injusto, ¿no sientes siquiera una duda al respecto?
—…
Es imposible.
De hecho, desde muy joven, Khalid había tenido preguntas sobre su destino.
{— Khalid, tú no existes como una persona, sino como una espada. Así como tu padre lo hizo, y como tus ancestros dejaron su huella en la historia, tú solo vives para la gloria y la preservación de Nisha.}
La trayectoria de la Luna Negra, obedeciendo la orden del soberano de aniquilar a los enemigos en primera línea. Bajo esa férrea cadena, no se permitían las emociones y convicciones de un simple individuo.
{—Lo tendré en cuenta, padre.}
Sin embargo, Khalid no deseaba conformarse con la misión que se le había encomendado. Detestaba hacer daño a las personas.
Le repugnaba profundamente la práctica del clan de evadir la inevitable tragedia que se producía como precio por someterse a la oscuridad que todo el mundo despreciaba, trasladando la carga a otros.
Cada vez que se encontraba frente al monarca Ainar, quien provocaba todas esas tragedias, Khalid apretaba el sable, solo para rendirse una vez más. A pesar de todo, era de la misma sangre, descendiente de los mismos ancestros. Su comprensión de los sufrimientos ocultos y de los pecados acumulados por su linaje era profunda. No podía decapitar al Rey y romper el ciclo interminable de culpa.
—¿De qué serviría avergonzarse? ¿Qué se puede hacer cuando uno está atrapado en una culpa eterna que lo consume a sí mismo?
Khalid, lleno de rabia, desahogó su frustración hacia una mujer que no tenía culpa alguna
—¿Cómo podría dañar a mis propios descendientes, que comparten mi misma sangre, en nombre de la hermandad?
Ah, era un hombre tan débil y tonto.
Bajo la cruel tragedia, solo podía derramar lágrimas vacías. Incapaz de tomar ninguna decisión, vagaría para siempre por una noche interminable.
—Sí. Eres así de débil.
La Princesa del Reino caído miró con frialdad al Heredero del Rey enemigo que se derrumbaba frente a ella y le lanzó sus palabras con fría indiferencia.
—Así que te pusiste la máscara de la cortesía, envuelto en una culpa insignificante, para evitar consumirte, supongo.
Todos los defectos quedaron al descubierto y a la vista. Khalid ya no podía cubrirse con ninguna mentira.
—Pero en lugar de odiarte por ello, busqué darte una oportunidad. ¿Por qué eres tan terco?
Su voz, que había caído sobre él como una daga, terminó en un leve suspiro. Khalid dudó y luego levantó la cabeza.
Irónicamente, se le llenaron los ojos de lágrimas, pero no eran los mismos ojos fríos y grises de antes.
—¿Deseas vivir así? ¿Ahogándote en culpa, incapaz de actuar de una forma u otra?
Bajo el cielo nocturno donde se habían visto por primera vez. Con una mirada que brillaba como la luna creciente elevándose silenciosamente en la oscuridad, él la observó.
—Yo…
—Entonces haré una pequeña concesión con respecto a mi propuesta inicial.
Justo cuando él abría la boca con dificultad, Rose habló con una voz más suave:
—No era mi intención instarte a exterminar a toda la Familia Real de Ainar, incluido el Rey actual. Pero sí creo que el Rey actual debe ser asesinado. Aun así retrocederé un paso.
—Tú ascenderás al trono y la familia Ainar será perdonada, pero confinada de por vida.
Mirando al enemigo atónito, la Princesa, con ojos fríos del color del agua, sonrió levemente.
—Supongo que hasta un hombre tan débil como tú podría aceptar estas condiciones, ¿verdad?
Y con su suave voz añadió:
—Solo por el bien común.
Así, el último pasaje restante de la profecía despertó de su largo letargo y abrió los ojos.
* * *
—¿Cuándo demonios va a regresar Khalid?
El primer ministro inclinó profundamente la cabeza en respuesta a la impaciente insistencia del monarca, que esperaba ansioso al príncipe heredero de Ilkai y respondió:
—Dado que el Reino de Drayers protege a las Princesas, Su Alteza Real el Príncipe Heredero debe estar soportando considerables dificultades.
—¡Si se le ha dado una orden, entonces debe cumplirla! Eso es lo que corresponde a un Ilkai.
Sin embargo, la única respuesta que recibió fue un rugido arrogante e inflexible.
—Mis más sinceras disculpas, Alteza.
El primer ministro, quien había querido sugerir que, si estaba tan preocupado, en lugar de enviar al Príncipe a una misión tan peligrosa, él mismo debería intervenir, contuvo sus palabras y volvió a inclinar la cabeza con respeto
—¡Esto me está volviendo loco! No hay nadie que pueda hacer su trabajo correctamente.
A pesar de todo, Orhan Ainar se abalanzó hacia el trono con pasos impacientes, descargando su furia.
—Aunque el Rey espíritu de la Oscuridad ha sido extraordinariamente paciente, ¿quién sabe hasta cuándo durará su caprichosa misericordia? ¡Solo yo, preocupado por la seguridad de Nisha, paso mis noches sin poder dormir!
…
—¡Basta, retírate! Convocarlo no servirá de nada.
El primer ministro de Nisha, inclinando nuevamente su cuerpo en señal de respeto, se retiró silenciosamente.
—Excelencia, ¿qué hacemos? Tememos que Su Alteza Real pueda castigado por esta demora.
Los funcionarios reunidos ante él se acercaron y suplicaron.
—Solo podemos rezar para que Su Majestad, ascendido al cielo, proteja a sus propios descendientes.
El canciller se acarició la barba blanca como la nieve, con expresión preocupada.
— No quería ni decir en voz alta semejantes palabras de traición, pero ya no puedo más. Es cruel, terrible… Lo único que el actual Rey de Nisha sabe hacer es dar órdenes al Príncipe, pero el Príncipe Ilkai nació como el Heredero de Ainar.
—¡Oye, tú!
Ante las palabras pronunciadas con voz ahogada por un funcionario de aspecto juvenil que aún no había perdido su aire de juventud, el primer ministro de Nisha palideció y habló en voz baja.

TRADUCCIÓN: DULCINEA
CORRECCIÓN: DULCINEA
REVISIÓN: DULCINEA
RAW HUNTER: ACOSB