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Capítulo 23

Él frunció el ceño y preguntó de manera irritada.  

—Hic, hic…  

¿Sería porque se sentía herida? Apenas la presionó sobre si estaba llorando, las lágrimas brotaron como si fuera una mentira.  

—¿Qué he hecho para que llores?  

—Me… me amarraste. Me encerraste. Hic, hic… hasta me cubriste los ojos.  

Le daba hipo una y otra vez, y no podía terminar las frases correctamente. Sarah, sin importarle su dignidad, lloriqueaba como una niña pequeña mientras le reclamaba.  

Ethan, como si no pudiera creerlo, se frotó la frente y suspiró profundamente antes de responder con irritación.  

—Esto es absurdo. ¿Dices que yo te até y te encerré?  

—Hic, hic… ¿no lo hiciste?  

—¿Estoy loco acaso? —Refunfuñando sobre si le estaban preparando una venganza, él la miró detenidamente.  

—Esto no puede ser.  

Su rostro estaba completamente empapado de lágrimas, las mejillas rojizas. Verla en ese estado tan lamentable le hacía doler la cabeza.  

—Te ves patética —Ethan le limpió las lágrimas alrededor de los ojos. Cuando las lágrimas desaparecieron, su vista se aclaró y el rostro de él se volvió más nítido—. No fui yo, así que deja de llorar, me pone nervioso.  

—Entonces, ¿por qué soy la única… hic, hic… la única amarrada?  

La situación naturalmente invitaba a la sospecha.  

Estaban atrapados en un almacén oscuro. Sarah estaba atada, mientras que Ethan podía moverse libremente.  

—Mira, aclaremos esto. No te amarré a ti, solo me liberé a mí mismo. Cuando recobré la consciencia, también estaba atado.  

—¿Y por qué no me desataste?  

—¿Cómo sé qué harías si te libero? —Sus ojos estaban llenos de desconfianza.  

—Maldito cobarde. ¿Qué piensas, que si me liberas te voy a devorar?  

Aunque no se llevaban bien, hacer algo así en una situación extrema era increíblemente mezquino. Solo se había liberado a sí mismo. Se sentía terriblemente traicionada.  

Quién sabe. Tal vez solo estaba mintiendo para desviar las sospechas. Si Ethan fuera el culpable, podría estar inventando cualquier cosa para encubrirlo.  

—¿Qué podría hacerte si me moviera? —Sarah lo dijo con resentimiento.  

No estaba equivocada. Ethan era un hombre corpulento y, además, un caballero.  

El frágil cuerpo de Sarah no podría hacerle ningún daño.  

Lógicamente, así era.  

—No lo sé. Ya te has comportado de manera loca más de una vez.  

Por supuesto, el problema era que Sarah Ebott no era una persona lógica.  

Dado su historial, era comprensible que él quisiera prevenir cualquier desastre.    

Era el hermanastro de Elena Díaz, la protagonista del modo normal. Técnicamente, no compartían sangre, pero se habían convertido en hermanastros cuando el señor Díaz se volvió a casar y adoptó a Elena en la familia Díaz.  

Al principio, la relación entre ellos era algo incómoda, pero Ethan Díaz era un caballero.  

Tenía un fuerte sentido de la justicia y, aunque fingía indiferencia, siempre ayudaba a Elena cuando Sarah la molestaba.  

«Cuando jugaba con Elena, Ethan era mi favorito.»  

Ethan coincidía bastante con su gusto, tanto en apariencia como en personalidad. Tenía una personalidad seria y un aspecto bastante varonil.  

Con su cabello gris, piel bronceada, cuerpo robusto como el de un atleta y grandes manos, su resistencia era legendaria.  

Durante esas interminables escenas de romance, a veces pensaba, “¿Acaso no va a morir la protagonista?”  

«Pero empezando con Sarah, sospecha de mí hasta cuando no hago nada.»  

Se sintió un poco herida. Tal vez empezar desde puntos tan diferentes hacía que todo fuera distinto. No podía evitar sentirse agraviada.  

«Aunque sigue actuando raro… ¿Sarah que aún se siente incómoda o molesta por lo de nuestra pelea?»  

No sabía la razón exacta, pero ya que de todos modos tendrían que acabar juntos, pensó que tal vez debería intentar cambiar un poco el ambiente.  

Sarah habló cautelosamente.  

—De todas formas, hace tiempo que no nos vemos, ¿no?  

—Sí.  

—¿Has estado bien?  

—Sí.  

A pesar de que había reunido coraje para hablar, él respondió con respuestas cortas, sin siquiera preguntar cómo estaba ella.  

—…  

—…  

De repente, se quedaron sin nada más que decir. El silencio incómodo llenó el ambiente una vez más.  

Tal vez debería preguntarle por qué decidió romper la relación. Podría disculparse y tratar de arreglar las cosas con sinceridad.  

Pero no sabía qué había pasado. Si se precipitaba, solo podría empeorar la situación. Y si no obtenía nada a cambio, solo se sentiría peor.  

«Sí… aunque no sepa la razón, puedo al menos disculparme.»  

Lo único que tenía disponible en ese momento era su lengua. Si con eso lograba que él sacara su pene y la penetrara, estaba dispuesta a disculparse y hasta postrarse en el suelo.  

—Lo… lo siento…  

—No tienes que disculparte conmigo. ¿No hay nada que se te ocurra?  

Justo cuando intentaba disculparse, la cortó de inmediato.  

Parecía que, para Ethan, escapar era más importante que tener esa conversación con ella.  

—¿Qué… qué cosa?  

—Lo del secuestro.  

—No sé.  

—¿De verdad no tienes idea?  

—No. Pero no fui yo.  

—Claro… si hubieras sido tú, no estarías llorando como una niña, atada en este lugar asqueroso.  

—Si lo sabes, ¿por qué no me desatas de una vez?  

—¿Y qué te hace pensar que te voy a liberar tan fácil?   

A pesar de que pensaba que podían llegar a un entendimiento, Ethan no parecía tener la intención de liberarla.  

Sarah miró a su alrededor con atención. ¿Cuándo la habrían cambiado de ropa? Estaba vestida solo con un negligé.  

El almacén era una habitación cerrada sin ventanas, iluminada solo por una lámpara de aceite tenue.  

Estaban atrapados allí, solos. Para salir, tendría que tumbarlo. La situación era desesperante.  

—La verdad es que hay algo que me hace sospechar.  

—¿Sí?  

Después de pensar por un buen rato, Ethan habló lentamente.  

—Creo que fue tu prometido.  

—¿Mi prometido?  

—Cervantes. Creo que fue cosa de ese bastardo.  

Ethan sospechaba de Félix. Quizás tuviera sus razones, y podría ser útil escuchar su punto de vista.  

Sarah decidió escuchar lo que él tenía que decir.  

—Piénsalo. La única persona que tendría motivos para encerrarnos a los dos es él.  

Sarah y Ethan. Ambos habían sido los que más se oponían a la relación entre Elena y Félix.  

Sarah era la prometida de Félix, y estaba a punto de perderlo frente a Elena.  

Ethan tampoco estaba de acuerdo con que Elena se casará con un mujeriego.  

Sí. Viendo la situación actual, esa era la sospecha más razonable.  

Aunque Félix no parecía estar particularmente interesado en Elena. Claro, Ethan no tenía manera de saberlo.

—Tú y yo somos un estorbo, así que nos encierra y… ¿se casan en secreto o algo así? 

—Eso haría ese malnacido, ¿no crees? 

—Si es por esa razón, podría ser que lo haya hecho Elena.  

Ante la respuesta calmada de Sarah, el rostro de Ethan se torció con una expresión aterradora.  

—Ah… lo siento.  

El dicho “la sangre tira” era real. ¿Acaso estaba defendiendo a su hermana? No tenía sentido seguir provocando a ese tipo de temperamento explosivo. Sarah se apresuró a disculparse, consciente de su error.  

—¿Estás defendiendo a ese desgraciado delante de mí?

—No, fue un comentario sin importancia, no lo tomes en serio…

—… ¿Qué tiene ese idiota que tanto te importa? 

—¿Eh?  

—¿Por qué te obsesionas tanto con él? —Su tono había bajado, profundo y sombrío. El cambio repentino en el ambiente dejó a Sarah con los ojos muy abiertos.  

—¿Qué tiene ese imbécil, ese pedazo de basura, que tanto te gusta?  

Su mirada estaba extrañamente desorientada. Sarah pensó que Ethan se había enfurecido por lo que dijo de Elena, pero parecía estar más molesto con Felix, algo que no había notado antes.  

«Espera… algo aquí no cuadra.»  

Sarah comenzó a repasar las palabras que había escuchado de Ethan lentamente, tratando de entender lo que realmente estaba pasando.  

—¿Te estás refiriendo a mí?  

—¿Eh? Ah… Elena, tú… Es decir, ambas son iguales.  

Solo había hecho una pregunta, pero él estaba tartamudeando. Era una reacción exagerada, y eso despertó una pequeña chispa de sospecha en el corazón de Sarah. Ethan tragó saliva, su nuez de Adán subiendo y bajando.  

Estaba claramente incómodo, rascándose la nuca con una mano, y sus brazos estaban tensos. Los músculos de sus antebrazos se notaban aún más, y Sarah no pudo evitar desviar la mirada hacia ellos. Las venas sobresalían, tal vez por el nerviosismo.  

«Es obvio que es un caballero, tiene un cuerpo increíble.»  

Sus anchos hombros, su camisa suelta que apenas ocultaba los pectorales firmes… todo eso lo hacía bastante atractivo.  

«Aunque… hay algo extraño en mi cuerpo.»  

Tal vez era por estar atada tanto tiempo, pero desde hacía un rato sentía un calor inexplicable en su abdomen.  

[Sistema: ¡Advertencia! El nivel de lujuria ha alcanzado un umbral peligroso. Alivie sus deseos para mantener el nivel de lujuria por debajo del 80%. (Lujuria actual: 82%)]  

«¡Maldita sea! No es que esté enferma, es que estoy excitada.»  

Su cuerpo no estaba ardiendo de fiebre, sino de deseo.  

«Joder… ¿cuánto tiempo ha pasado desde la última vez?»  

A pesar de los intensos encuentros con Felix y Alberto, cada vez que se encontraba con un nuevo hombre, parecía que su nivel de deseo sexual se reiniciaba.  

[Sistema: Si no alivia sus deseos, provocará un desastre. El estado actual aumentará considerablemente la ‘histeria’.]  

Sarah se mordió el labio, tratando de reprimir el deseo de arrancarse la ropa y lanzarse sobre Ethan, aunque seguía atada. Necesitaba encontrar otro camino.  

«De acuerdo… todavía es pronto para lanzarme de cabeza, pero vamos a seguir sondeando.»  

Decidió seguir el juego un poco más.  

—Sí, tienes razón. 

—¿Qué?  

—Voy a rendirme.  

Su tono era tranquilo, lo que pareció sorprender a Ethan.  

—¿Te sientes bien?  

—Es que… ver a Felix llegar tan lejos me ha herido el orgullo.  

—¿Felix? ¿Desde cuándo le llamas así?  

—¿Eh?  

—Ah… da escalofríos, así que no lo nombres.  

Justo lo que pensaba. Felix había mencionado algo antes, y ahora esa reacción de Ethan hacia él parecía ser algo más que simplemente estar molesto por Elena. Sarah decidió picar un poco más.  

—¿Le parezco tan poco atractiva?

—¿Qué?  

—Mi prometido no me ve como una mujer.  

—¿Qué diablos estás diciendo? Ese desgraciado ve como mujer a cualquiera que lleve una falda —Ethan respondió con un tono más alto, visiblemente irritado.  

[Sistema: ¡Advertencia! El nivel de lujuria ha alcanzado un umbral peligroso. Alivie sus deseos para mantener el nivel de lujuria por debajo del 80%. (Lujuria actual: 88%)]  

Su vientre parecía estar en llamas, y sus pensamientos se volvieron oscuros.  

«¿Por qué incluso cuando se enfada suena tan sexy?»  

Sarah luchaba por mantener el control mientras su mente seguía invadida por pensamientos lujuriosos.  

—Hnn… tú tampoco me ves como una mujer.  

—¿Me crees ciego? ¿Por qué debería verte como mujer? 

—¡Lo ves! No tengo ningún atractivo —su voz temblaba, un gemido involuntario escapando entre las palabras. Sus mejillas estaban ardiendo y su vista comenzaba a nublarse.  

—¿Quieres que te vea como una mujer para que estés satisfecha?  

[Sistema: ¡Advertencia! El nivel de lujuria ha alcanzado un umbral peligroso. (Lujuria actual: 90%)]  

El mensaje del sistema sonó en su mente.  

«Si no estuviera atada, ya le habría arrancado la ropa y le estaría rogando que me tomara.»  

Estaba a punto de perder el control, y Ethan, con su forma de evadir la situación, solo hacía que todo fuera más frustrante.  

—Hnn… tú eres el único hombre en quien puedo confiar.  

—¿Otra vez con el llanto?  

—El Duque… me besa y dice que no siente nada…  

Obviamente era una mentira, pero en su estado actual, cualquier cosa que dijera para provocar una reacción valía la pena.  

«Eso es todo… Necesito derramar un par de lágrimas más, no muchas, solo las suficientes para que empiecen a caer.»  

Se mordió la lengua, tratando de generar un poco más de lágrimas.  

—¿Ahora te pones a llorar por eso?  

Aunque sus jadeos eran cada vez más evidentes, Ethan seguía haciendo preguntas, como si estuviera ajeno a la situación.  

«¡Maldita sea! ¡Este idiota es el típico virgen que no entiende nada!»  

Sarah sintió que su paciencia se agotaba, mientras un calor pegajoso comenzaba a acumularse entre sus piernas. Estaba casi sollozando de frustración.  

—Por el amor de Dios, deja de llorar, me estás volviendo loco.  

—¡Hnnnng!  

—¡Esto es una locura!  

Ethan se revolvió, rascándose la cabeza en frustración, mientras Sarah seguía llorando. Sus lágrimas no paraban de caer y su cuerpo temblaba con cada sollozo.  

—¡Está bien, te daré lo que quieres!  

—¿Qué…?  

—Te besaré —dijo con voz irritada, sin atreverse a mirarla a los ojos—. Dices que soy el único hombre en quien confías… me parece bastante raro, para ser honesto.  

—…  

—Voy a besarte para que veas si sientes algo o no.  

Ethan se acercó, sus movimientos rígidos y nerviosos. Incluso en la penumbra, Sarah pudo notar el color rojo subiendo por sus orejas.  

«¡Dios santo! ¿Qué es esto?»  

Ethan seguía rascándose la cabeza, claramente incómodo.  

—Cierra los ojos.

—¿Eh?  

—Cierra los ojos. Si los abres, te mato.  

Sarah obedeció de inmediato, cerrando los ojos con fuerza. Sintió su respiración acercándose más y más hasta que sus narices se tocaron. Y luego, apenas un roce de labios. Una suave caricia que apenas duró un segundo.  



RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN


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