Capítulo 95
—Haahhh…
Dane dejó escapar un profundo suspiro, como si quisiera que la tierra se lo tragara. Le dolía la cabeza y el pecho le pesaba. En el trabajo, Grayson lo seguía como si fuera excremento de pez dorado. Apenas lograba deshacerse de él por unos cinco minutos, diez como máximo. Grayson tenía una habilidad asombrosa para encontrarlo. Hasta llegó a sospechar que le había implantado un dispositivo de rastreo sin que él se diera cuenta.
—Qué tontería.
Dane frunció el ceño mientras pensaba. Finalmente, después de terminar su jornada laboral y deshacerse de Grayson, lo único que le esperaba era un motel barato. Su hogar, pequeño pero acogedor, ya no existía, y ahora se veía obligado a vivir en una habitación sucia y vieja de un motel, sin saber cuánto tiempo tendría que quedarse allí. La situación era tan desesperante que le hervía la sangre de rabia.
Al menos, el seguro que había contratado le había proporcionado una indemnización y el equivalente a unos meses de alquiler. Sumado al préstamo que había conseguido, era posible reconstruir su casa. El problema era encontrar un lugar donde quedarse mientras tanto. No tenía mucho margen económico, por lo que le resultaba difícil encontrar un lugar decente. Quería evitar a toda costa esos apartamentos baratos donde se escuchaban disparos y entraban ladrones. Sería peligroso para Darling.
Pero tampoco podía quedarse en el hotel para siempre…
Dane acarició a Darling, que estaba acostado sobre su muslo. Había encontrado un lugar con una seguridad decente, pero no podía quedarse allí indefinidamente. Reconstruir su casa podría llevar años. Tenía que encontrar un lugar donde vivir pronto…
Al llegar a ese punto, negó con la cabeza. La razón por la que estaba tan estresado era porque no había podido liberar su tensión. Entonces, sabía lo que tenía que hacer. Dane levantó a Darling, le dio un beso en la cabeza y lo dejó suavemente en su lugar. El cojín hundido que había comprado apresuradamente parecía gustarle a Darling, ya que el gato pasaba casi todo el día allí.
Al ver al gato, que emitió un pequeño maullido y se acurrucó en el cojín, Dane se levantó de inmediato y salió de la habitación. Solo necesitaba la llave de la habitación del hotel y dinero para pagar las bebidas. Sin dudarlo, subió a su coche y se dirigió al club al que solía ir.
* * *
—¡Eh, Dane! ¡Cuánto tiempo!
—Dane, ¿dónde te habías metido?
—¡Dane, Dane!
Por todos lados lo llamaban y saludaban como si lo conocieran de toda la vida. Dane respondió con un saludo casual y se dirigió directamente a la barra. Mientras pedía una cerveza y esperaba, un rostro familiar se sentó a su lado. Era un hombre al que había llevado a su casa una noche y luego había enviado en taxi. Era un Alfa, por supuesto. Nunca imaginó que el primer hombre que lo había tomado sería un Omega.
El hombre apoyó la barbilla en una mano, sonrió y dijo:
—Hola, te extrañé. ¿Cómo está Darling?
—Más o menos.
Dane respondió brevemente y echó un vistazo a su alrededor. Preferiría encontrar a alguien nuevo, pero hoy no tenía tiempo. Le preocupaba haber dejado a Darling solo, y lo más importante era liberar su estrés. Como si hubiera leído sus pensamientos, o tal vez porque esa era su intención desde el principio, el hombre acarició provocativamente el muslo de Dane. Más precisamente, acarició lentamente la protuberancia en su entrepierna, entrecerrando los ojos y sonriendo.
—¿Adónde miras? Estoy aquí.
El hombre habló como si estuviera molesto, pero su rostro enrojecido delataba su desesperación. La forma en que había coqueteado la última vez que estuvieron juntos había sido bastante excitante, así que Dane pensó que no estaría mal volver a estar con él.
Al agarrar la barbilla del hombre, este abrió la boca y cerró los ojos como si fuera lo más natural. Dane unió sus labios y lamió la lengua del hombre, chupándola suavemente. El hombre tembló, como era de esperar. No parecía necesario prolongar las cosas. Al sentir el aroma de las feromonas Alfa del hombre, la parte inferior de Dane también reaccionó.
—Si estuviéramos en casa, te llevaría en brazos a la cama.
Dane susurró con los labios aún pegados a los del hombre, quien soltó una risita.
—¿Como la última vez que me lanzaste?
—Y luego te cubrí.
Al repetir lo que había hecho la última vez, el hombre miró a Dane con ojos soñolientos.
—¿Entonces hoy también vas a…?
A Dane le habría gustado, pero la realidad no se lo permitía. Dejó escapar un breve suspiro y se negó.
—Lo siento, pero estoy en apuros. Mi casa se quemó por completo.
—¿Qué? ¿Cómo pasó?
—Un idiota estaba quemando hojas secas y terminó quemando mi casa. Así que ahora me quedo en un motel hasta que encuentre un lugar donde vivir.
—Qué mal…
El hombre suspiró con compasión, pero luego lanzó una mirada lasciva y preguntó:
—Entonces… ¿Quieres venir a mi casa esta vez…?
El aroma de las feromonas se intensificó. Este hombre, que pensaba que Dane era un Beta, no podía ocultar sus intenciones y lo seducía ardientemente. En lugar de responder, Dane abrazó la cintura del hombre y estaba a punto de besarlo de nuevo cuando…
—¡…Ugh!
De repente, una mano agarró el hombro de Dane, haciéndolo gritar involuntariamente. El hombre, cuyo beso había sido interrumpido, se sorprendió y abrió los ojos de par en par, tratando de recuperar la compostura.
—¿Qué? ¿Qué pasó?
—¿Qué…?
Dane, enfadado, se dio la vuelta y se detuvo en seco. Allí estaba Grayson Miller, con el rostro frío y rígido, mirándolo fijamente.
4
La música estridente resonaba como si quisiera golpear los oídos. Entre la gente borracha que se frotaba, se emborrachaba y se enredaba por todos lados, el lugar donde estaba Dane parecía estar completamente aislado, con un ambiente totalmente diferente. Entre Dane, que estaba desconcertado, Grayson, con su rostro impasible, y el hombre Alfa, que miraba a ambos alternativamente con confusión, fue este último quien habló primero.
—Eh, Dane… ¿Qué… qué está pasando?
Estaba tan sorprendido que incluso tartamudeó. Dane, en lugar de responder, frunció el ceño y miró a Grayson con enojo.
—¿Qué? ¿Qué estás haciendo?
Grayson no respondió de inmediato al áspero tono de Dane. Siguió mirándolo con esos ojos fríos y luego giró sus pupilas hacia un lado. De inmediato, sus ojos se encontraron con los del hombre, que seguía confundido, y este se paralizó al instante.
Ojos violeta.
Al enfrentarse a un hombre de un tipo que nunca antes había visto, el hombre se congeló al instante. Solo había oído hablar de ellos, pero era la primera vez que veía uno en persona.
¿Qué demonios…?
El hombre miró a Dane como pidiendo una explicación. Pero antes de que Dane pudiera hablar, Grayson fue el primero en decir algo.
—Lo siento, pero tendrás que renunciar a este hombre. Yo soy el amante de Dane.
—¿Qué?
El hombre gritó sorprendido y parpadeó rápidamente, mirando a Dane con ojos desorbitados. En su rostro, claramente desconcertado, Dane sintió que la irritación le hervía en el pecho.
—¿Qué? ¿De qué estás hablando? ¿Por qué apareces de la nada…?
—¿Qué, Dane? ¿Lo olvidaste? Hiciste una promesa conmigo.
Grayson interrumpió de nuevo a Dane. No se detuvo allí, sino que frunció los labios como un niño caprichoso y miró a Dane con desdén.
—Intentar acostarte con alguien más cuando yo estoy aquí… Es que no puedo dejarte solo… .Así es como termina.
De repente, volvió su cabeza hacia el hombre y sonrió ampliamente.
—Lo siento, pero tendrás que renunciar e irte.
Aunque sus palabras sonaban amables, el hombre no estaba dispuesto a ceder tan fácilmente. Había estado esperando otra oportunidad desde la última vez que pasó la noche con Dane, y eso ya llevaba meses. Si lo dejaba ir esta vez, ¿cuándo tendría otra oportunidad?
—Dane…
Justo cuando volvió a llamar su nombre, una oleada de feromonas densas cayó sobre él de repente.
—… ¿Eh?
En un instante, le faltó el aire y, sin darse cuenta, se agarró el cuello. La abrumadora sensación de opresión lo hizo sentir como si su cuerpo estuviera siendo aplastado. Mientras se encogía y tosía, sin saber qué hacer, Dane intervino.
—¡¿Qué estás haciendo?! ¡Detente!
Gritó con rudeza, pero Grayson no se detuvo. Las feromonas seguían fluyendo, y el hombre finalmente jadeó, sin poder respirar.
—¡Grayson Miller, te dije que pararas! ¿No me escuchas?
Dane gritó de nuevo, pero nada cambió. Finalmente, terminó gritando:
—¡Está bien, lo entiendo! ¡Me iré, así que detente!
*Robin: que dice el público es infidelidad??
*M.R.: si, si lo es. Mi bebecito lo está dando todo y Dane no lo aprecia 😔

TRADUCCION: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISIÓN: M.R