Capítulo 75
* * *
¡BOOM!
Otra explosión resonó en el aire. Dane miró ansiosamente hacia la dirección del humo. Parecía que la segunda explosión también había ocurrido dentro del mismo edificio, ya que una nueva columna de humo se elevaba desde allí. Personas que trabajaban cerca salían corriendo, cubriéndose la boca con pañuelos o chaquetas. Dane llamó inmediatamente a los bomberos.
—Hay explosivos, necesitamos que vengan de inmediato. La dirección es… —dijo, y luego solicitó que también enviaran a un equipo especializado en desactivación de bombas, por si había más explosivos. Colgó el teléfono y se preparó para entrar al edificio.
De repente, alguien lo agarró por el brazo desde atrás. La fuerza del tirón lo hizo tambalearse. Al volverse, su rostro se distorsionó al ver a Grayson Miller, pálido y jadeando, mirándolo fijamente.
—¿Qué estás haciendo? ¿Estás loco? —preguntó Dane, frunciendo el ceño.
«¿Por qué este tipo se comportaba así?»
—Suéltame —dijo Dane, intentando liberarse, pero Grayson no cedió. Después de varios intentos fallidos, Dane no pudo ocultar su irritación.
—¡Te dije que me sueltes! ¿Qué te pasa?
—¡Tú qué te crees! —gritó Grayson, haciendo que Dane se detuviera por un momento. ¿En serio este tipo? Estaba a punto de decir algo cuando Grayson continuó.
—¡Hay explosivos ahí! ¿No entiendes que podrías morir si entras?
El rostro de Grayson estaba blanco, como si imaginara a Dane siendo destrozado por una explosión en cualquier momento.
Dane lo miró en silencio antes de responder.
—Alguien tiene que hacerlo.
—¿Por qué tienes que ser tú? Los expertos en explosivos llegarán pronto. Solo espera…
—Tengo que hacerlo —interrumpió Dane, haciendo que Grayson se detuviera.
—¿Qué?
Dane tomó un respiro antes de explicar.
—También sé desactivar explosivos. Lo hice varias veces cuando estaba en el ejército. Así que suéltame, es mi deber.
Intentó liberarse de nuevo, pero Grayson apretó aún más su brazo. El dolor hizo que Dane frunciera el ceño, y Grayson vaciló, pero no soltó su agarre.
—¿Por qué tienes que hacerlo tú? —preguntó Grayson, incapaz de entender.
«¿Cómo podía alguien arriesgar su vida así, adentrándose en un edificio en llamas, solo?»
—¡Podrías morir! —gritó Grayson, pero la expresión de Dane no cambió. Simplemente lo miró como si no entendiera el punto.
—¿No te da miedo morir? —preguntó Grayson, vacilante.
—Sí, me da miedo —respondió Dane con calma.
—¡Entonces por qué…! —comenzó Grayson, pero se detuvo, cubriéndose el rostro con la mano. No podía entender la situación. Dane lo observó en silencio antes de hablar.
—Tienes mucha familia, ¿verdad?
—…Somos seis hermanos —respondió Grayson, confundido. ¿A qué venía esto?
Dane sonrió levemente, una expresión que Grayson nunca había visto en él antes.
—La gente como tú no debería morir. Por eso lo hago yo.
Grayson se quedó paralizado, sin poder siquiera parpadear. Dane le soltó la mano suavemente, y esta vez no hubo resistencia. Con una sonrisa tranquila, añadió:
—Yo estoy solo, así que estoy bien.
—Dane… —intentó decir Grayson, pero Dane ya se había dado la vuelta. En un instante, desapareció dentro del edificio.
Las explosiones continuaron. No se podía distinguir si eran bombas o el edificio colapsando. Entre los gritos de la gente, Grayson se quedó paralizado, sin poder hacer nada más que mirar.
* * *
«¿Qué estaba pasando?»
Intentó ordenar sus pensamientos, pero era imposible. Su mente estaba demasiado confusa para tomar una decisión clara. El humo había oscurecido el cielo, haciendo que el paso del tiempo fuera indistinguible. No sabía cuánto tiempo había pasado. Solo podía mirar. Los bomberos corrían de un lado a otro, la gente gritaba…
…Y Dane Striker aún no salía.
«¿Cómo podía hacer algo así?»
Por más que lo pensara, no lo entendía. ¿Arriesgar su vida sabiendo que podía morir? ¿Voluntariamente?
Ni siquiera estaba en servicio. No era una situación en la que tuviera que hacerlo por trabajo. ¿Por qué arriesgarse así, sin ninguna recompensa?
Era la segunda vez que veía algo así. Joshua Bailey había arriesgado su vida por Chase, el hermano de Grayson. Lo había hecho sin ninguna garantía.
Pero ellos eran amantes. Era comprensible, aunque no justificable, que estuvieran dispuestos a dar sus vidas el uno por el otro. Era el tipo de amor que Grayson siempre había imaginado.
Pero este caso era diferente. No había ningún amante dentro de ese edificio. Ni siquiera alguien que Dane conociera. ¿Arriesgar su vida por un completo desconocido? ¿Entrar solo?
«Eso no tenía sentido. Era imposible…»
Grayson seguía paralizado, mirando el edificio en llamas. El humo negro se había convertido en una nube gigante que cubría el cielo.
* * *
Dane salió del edificio varias horas después. Estaba cubierto de hollín, con el pelo chamuscado y jadeando, pero, afortunadamente, no tenía heridas graves. Un bombero lo ayudó a salir.
—Fue una suerte que no hubiera más bombas —dijo Ezra, regañándolo con un tono ligero.
—¿En qué estabas pensando al entrar así? ¿Qué podías hacer sin equipo?
Dane respondió con indiferencia.
—Había oficinas, podía encontrar herramientas como cutters. Si no, al menos podía informar la ubicación de las bombas.
—Deja de hacer tonterías peligrosas —dijo Ezra, dándole una palmada en la espalda antes de dejarlo en la ambulancia.
Dane se sentó en la parte trasera de la ambulancia, bebiendo agua que le dio un paramédico. Tosía de vez en cuando, pero por lo demás estaba bien. Estaba a punto de abrir otra botella de agua cuando una sombra cayó sobre él. Al mirar hacia arriba, sonrió.
—¿Aún no te has ido?
Grayson lo miraba con una expresión impasible. Era una reacción tan diferente a su comportamiento usual que Dane parpadeó, sorprendido.
—…Arruinaste nuestra cita —dijo Grayson lentamente, con una voz tranquila que contrastaba con los gritos de antes.
—Ah, sí. Lo siento —se disculpó Dane, como si nada hubiera pasado. Luego sonrió.
—Podemos hacerlo de nuevo. ¿Cuándo quieres?
Grayson guardó silencio de nuevo. Dane se preguntó qué estaría pensando. Nunca había visto a Grayson Miller tan difícil de leer.
—…Más tarde —dijo Grayson finalmente.
—Cuando yo quiera.
No era una promesa difícil de cumplir. Dane se encogió de hombros.
—Como quieras.
Grayson lo miró fijamente por un momento antes de darse la vuelta y alejarse sin decir nada. Dane lo observó irse, luego desvió la mirada y bebió más agua. El sol se ponía detrás del humo negro que aún se elevaba en el horizonte.

TRADUCCION: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISIÓN: M.R