Extra 10
—No, no vi nada. Lo que vi fue otra cosa…
Dane se detuvo en seco. Al recordar a su madre, que se le había aparecido en sueños, una punzada le estremeció el pecho. Tal como lo había presentido en ese momento, no volvió a verla desde entonces. Y probablemente no lo haría nunca más.
Sin embargo, a pesar de pensarlo, no sentía ni tristeza ni dolor. Tampoco sentía la culpa, el rencor o el sufrimiento que siempre lo acompañaban al pensar en ella. Simplemente aceptaba su pasado con ella tal como fue. Y se permitía pensar que, quizá, al igual que los demás, también él podría vivir una vida normal, en la que pudiera aceptar y amar a otra persona.
«Incluso a mi propio hijo.»
Ese pensamiento que le vino de golpe lo sacudió de inmediato. ¿Qué demonios? ¿Un hijo? ¿Qué estás diciendo?
—¿Dane?
La voz que lo llamó lo trajo de regreso a la realidad. Al levantar la cabeza, vio a sus antiguos compañeros mirándolo con curiosidad. Dane sonrió como si nada y desvió el tema.
—No vi nada especial. Pero más bien quería preguntarles algo… ¿Podrían darme un consejo?
—¿Un consejo?
—¿A nosotros?
Todos lo miraron sorprendidos, atentos a lo que diría. Sintiendo de repente la presión, Dane finalmente habló.
—Es que quiero hacerle un regalo a alguien… y quería saber qué suelen regalar ustedes cuando dan obsequios.
—¿Un regalo?
—¿Qué solemos regalar?
Repitieron sus palabras mientras se acariciaban el mentón, pensativos. Luego, uno a uno, empezaron a compartir ideas.
—Yo le regalé un libro a mi hermano la última vez. Acaba de salir uno nuevo de la serie que le gusta.
—Mi hija quería un termo específico, así que me formé para conseguirlo. Estaba feliz como nunca.
—Había una botana que estaba súper difícil de conseguir últimamente. Fui a quince tiendas diferentes para encontrarla. Y ¿sabes qué hizo cuando se la di? Dijo que sabía a orina de perro y ni siquiera se la terminó. Todavía me acuerdo y me da coraje.
—¿A qué sabe la orina de perro? ¿Y cómo se supone que lo sabe?
—Será parecida a la de humano, ¿no?
—¿Y tú cómo sabes a qué sabe la orina humana?
Como era de esperarse, la conversación empezó a desviarse sin sentido. Dane solo observaba en silencio a sus antiguos compañeros, que ya hablaban tonterías como siempre. Se preguntaba por qué había decidido acudir a ellos en primer lugar, con una punzada de arrepentimiento.
—Por cierto, ¿quién es?
Mientras suspiraba, alguien soltó de golpe la pregunta. Dane levantó la cabeza sin pensarlo, y en ese momento se dio cuenta de que todos lo miraban con atención.
—Tiene sentido. El regalo cambia dependiendo de quién sea.
—Pensándolo bien, nunca habías hecho un regalo a alguien, ¿cierto?
—Bueno, sí ha traído cosas a las fiestas de cumpleaños de nuestros hijos, pero fuera de eso… es la primera vez.
Tras intercambiar comentarios entre ellos, todos lo miraron con ojos llenos de curiosidad. Había un brillo inusual en sus pupilas. Lo observaban con una intensidad que casi parecía una amenaza, como si dijeran “ya lo sabemos, mejor cuéntanos todo”. Avergonzado por esas miradas inquisitivas, Dane levantó las manos y se apresuró a negarlo.
—No, no es lo que creen.
—¿Ah, no?
—¿De verdad?
Sus compañeros lo miraban con sonrisas traviesas y ojos pícaros. Dane frunció el ceño y reafirmó con seriedad:
—Ya dije que no. En serio, no es eso.
—“No es eso”, dice…
—¿Entonces qué es? ¿Eh? ¿Qué es, qué es?
Estaban decididos a sacarle la verdad como fuera. «Definitivamente no debí venir aquí», pensó Dane, apretando los dientes con renovado arrepentimiento.
—Malditos… No vuelvo a venir.
—Eso es aparte. ¡Pero ahora cuéntanos!
—¿Qué pasa? ¿A quién le vas a hacer el regalo?
—¿No eras tú el que no gastaba dinero en nada que no fueran condones o alcohol? ¿Y ahora estás comprando un regalo? Esto es algo grande.
—¡Obvio que sí! ¡Esto es un escándalo! ¡Una primicia nacional!
Al ver a esos tipos incluso dándose high-five al grito de “¡Así es!”, Dane entendió que ya no había escapatoria. DeAndre y varios más incluso se habían puesto frente a la puerta, bloqueando la salida. Estaba completamente atrapado.
—Haaa…
Finalmente, Dane soltó un largo suspiro y declaró su rendición.
—Tenían razón.
—¿Teníamos razóoon?
—¿Entonces qué es?
«Malditos…»
Ante esa actitud de no soltarlo hasta conseguir la verdad, Dane acabó soltando las palabras entre dientes apretados:
—Tengo una relación. ¿Contentos? ¿Eh?
¡UOOOOOOOH!
¡AAAAAAAH!
—¡Yeeeh, vamos! ¡Dale, dale!
En un instante, todos estallaron en vítores y empezaron a correr por el lugar como locos. Uno incluso se subió a una banca y comenzó a girar el brazo sobre su cabeza como si montara un caballo, al puro estilo vaquero. Tras el alboroto, finalmente lograron calmarse un poco y se agruparon a su alrededor.
—¿Cómo se conocieron? ¿Qué clase de persona es?
—¿Desde cuándo están saliendo? ¡Eres un desgraciado! ¡Nos estuviste ocultando todo este tiempo!
—¿Entonces por eso andabas tan apagado últimamente y dejaste los encuentros de una noche?
Alguien lanzó la pregunta y todos, como si de pronto lo comprendieran todo, chasquearon los dedos al unísono.
—¡Era eso! ¡Claro, en ese entonces te veías raro!
—¿Desde entonces? Nunca lo habría imaginado.
—Este maldito… ¡Y llevas todo ese tiempo sin decir nada, hasta que renunciaste al trabajo!
—Impresionante. Que un tipo como tú, que era un desastre, haya cambiado tan de golpe… ¿quién será esa persona?
Todos pensaban lo mismo. Y también compartían la misma clase de curiosidad: “¿Quién podría haber conquistado a este mujeriego empedernido?”
Ver a un montón de hombres hechos y derechos, ya adultos, sentados con los ojos brillando como si fueran adolescentes emocionadas por escuchar su historia de amor, dejó a Dane completamente pasmado. Pero no había forma de escapar. Al final, soltó un suspiro frustrado y empezó a hablar.
—Simplemente… nos conocimos por casualidad.
—¿Por casualidad? ¿Qué clase de casualidad?
—¿Se conocieron en un club? ¿Fue un encuentro de una noche?
—¿Es mujer? ¿Es hombre? ¿Es atractivo? ¿Tiene buen cuerpo? ¿Es sexy?
—¿Y entonces qué pasó? ¿Por qué estás comprando un regalo? ¿Y por qué estabas tan deprimido?
Con solo decir una frase, las preguntas se multiplicaron por diez. Dane se estrujó la cabeza buscando desesperadamente una forma de salir de esa situación.
—Primero que nada, cálmense. Cálmense todos —dijo, levantando las manos para apaciguarlos como si domara caballos salvajes.
Esperó a que se calmaran un poco y finalmente habló:
—De verdad fue algo casual. Coincidimos un par de veces, así sin más…
—¿Eso es en serio?
—Si Dane lo dice, escuchemos primero.
—¡Tú cállate! Dane, ¿y luego?
A pesar de las objeciones, uno de ellos fue silenciado de inmediato. Cuando todo volvió al silencio, Dane prosiguió:
—Nos encontramos algunas veces, hablamos… y alguien propuso salir. Después fue como todos ustedes: peleamos, rompimos, volvimos… lo típico.
Fue un resumen excesivamente breve. Y esos chacales hambrientos no se conformarían con tan poco.
—¿Eso es todo?
—¡Eso fue demasiado corto! ¡Queremos detalles!
Los reclamos no se hicieron esperar, pero para entonces Dane ya se había puesto de pie.
—Ya basta. Lo demás será para otro día.
Sus antiguos compañeros fruncieron el ceño, decepcionados, pero Dane se mostró firme. Fue entonces cuando alguien lanzó otra pregunta:
—¿Cómo es que terminaste saliendo con esa persona? Tú siempre habías dormido con quien fuera, pero nunca habías tenido una relación.
—¡Es cierto, es cierto! —asintieron varios a la vez.
Y era verdad. Todos sabían cuán desordenado había sido Dane. Le encantaba el sexo, pero siempre evitaba cualquier tipo de vínculo emocional. ¿Y ahora resulta que tiene una relación? ¿Y que incluso le está comprando un regalo?
«¿Cómo fue que llegó a sentir algo así?»
Bajo las miradas curiosas que lo observaban, Dane guardó silencio por un momento, como si meditara la respuesta, hasta que finalmente habló.
—Es solo que… ¿cómo decirlo?
Hizo una pausa, como si buscara las palabras adecuadas.
—Cuando me di cuenta, ya me había dado cuenta de que me gustaba. Pensé que… si era con esa persona, no estaría tan mal seguir adelante juntos.
—Oh… —murmuraron los demás, impresionados.

TRADUCCION: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISIÓN: KLYNN