Capítulo 178
38
¡PUM, PA-PUM, PUM!
El sonido de los fuegos artificiales, que lastimaba los oídos, seguía resonando sin cesar. Dane pensó que tal vez su oído había fallado por culpa de ese ruido aturdidor. Quizá había entendido mal las palabras de Grayson o incluso había escuchado algo que ni siquiera había sido dicho.
Sin embargo, al mover la mirada, vio que Grayson le sonreía levemente.
—¿Qué…?
Por primera vez, Dane abrió la boca. Tenía la mente completamente en blanco, incapaz de pensar en nada. No, tal vez era porque tenía demasiados pensamientos atropellándose en su cabeza que no sabía en qué debía enfocarse. Aunque había sido Dane quien primero había hablado de poner fin a las cosas, las palabras de despedida de Grayson lo tomaron desprevenido.
—¿Qué quieres decir con eso?
Preguntó aturdido, y Grayson seguía sonriendo. Ante esa expresión y esas palabras tan indescifrables, Dane parpadeó sin saber qué hacer, hasta que Grayson habló, aún con voz serena.
—Que voy a dejarlo todo.
Fue entonces cuando Dane se dio cuenta de que no había oído mal. Su oído no estaba dañado, ni estaba escuchando cosas que no existían. Sin embargo, seguía sin saber cómo reaccionar. No era la primera vez que pasaba por algo así, pero aún así, ¿por qué? ¿por qué esta vez? En lugar de responder con su habitual indiferencia un simple “está bien, adiós”, las palabras que salieron de su boca fueron completamente distintas.
—¿Por qué… de repente?
Ante su pregunta, formulada dejando un pequeño espacio entre ellos, las largas pestañas de Grayson descendieron lentamente. A la brillante luz de los fuegos artificiales que iluminaban el cielo como si fuera de día, su rostro proyectó una sombra alargada hacia un lado, marcando aún más los claroscuros de su expresión.
—No te amo.
¡PUM!
Otro fuego artificial estalló en el cielo. Dane no dijo nada. Solo se quedó ahí, inmóvil como una estatua de hielo, esperando la siguiente palabra. Grayson, que había bajado la mirada, la levantó para fijarla en el rostro de Dane y, con una voz tan tranquila como antes, confesó:
—Ahora lo sé. Lo que siento por ti no es amor.
Las explosiones retumbaron una tras otra. En medio de los vítores de la gente y el estruendo de los fuegos artificiales, los dos se miraban en silencio.
«¿Qué demonios está diciendo este tipo ahora?»
Dane miraba fijamente el rostro de Grayson, olvidándose incluso de parpadear. Y mientras lo hacía, el desconcierto dentro de él solo crecía.
Ese mismo hombre que solía alardear, diciendo que lo amaba con tanto fervor, ¿por qué ahora lo miraba con esa expresión?
—Aquel día…
Una voz baja brotó en medio del ruido. Dane tuvo que concentrar todos sus sentidos en él para poder escuchar sus palabras, como si vertiera toda su existencia en entenderlo. Con la mirada baja, como si estuviera observando sus propios pies, Grayson siguió hablando en un susurro:
—Cuando recobraste la conciencia por primera vez, el médico dijo… que podrías quedar ciego. Y cuando escuché esas palabras… instintivamente me tapé la boca.
Soltó un pequeño suspiro y cerró los labios. Luego, tras unos segundos de silencio, añadió, sin apartar la mirada:
—Para que no vieran que me estaba riendo.
Dane no pudo reaccionar de inmediato.
—¿Qué…?
Justo cuando Dane logró pronunciar una sola palabra, un fuego artificial estalló de nuevo sobre su cabeza con un estrepitoso.
PUM.
Ambos permanecieron en silencio. Dane estaba seguro de que Grayson había escuchado lo que dijo. Aunque fue apenas una palabra, sabía que había llegado hasta sus oídos.
Después de todo, igual que él, Grayson debía tener ahora todos los sentidos en tensión.
Grayson desvió ligeramente la mirada hacia Dane y soltó una pequeña risa. Una sonrisa infantil, tan inocente como la de un niño, se dibujó en su rostro.
—Me reí. En cuanto escuché que podrías quedar ciego.
Dane parpadeó y preguntó:
—¿Por qué…?
No pudo decir nada más. Al ver su expresión aturdida, Grayson respondió como si fuera lo más obvio del mundo.
—Porque me alegró.
Y realmente parecía así. Como si recordara la felicidad que sintió entonces, su rostro se iluminó con una sonrisa inmensamente feliz.
—Si no pudieras ver, ya no podrías hacer esa estupidez.
Fue una respuesta tan natural que, sin embargo, Dane no podía comprender en absoluto.
—¿Qué estupidez? ¿De qué estás hablando?
Preguntó apresuradamente, y Grayson respondió:
—Delante de mí.
Su voz, que brotaba con un rostro sereno, temblaba ligeramente.
—Esa manía de ir a morir frente a mis ojos.
¡PUM!
Otro fuerte estallido resonó, esta vez tan cerca que parecía sonar justo al lado de sus oídos. Dane no se movió ni un ápice, solo seguía mirándolo fijamente. Grayson sostuvo su mirada durante un rato antes de abrir la boca.
—¿Recuerdas que preguntaste por qué había ido a buscarte?
Su voz siguió sonando calmada, como si hablaran de algo trivial, algo cotidiano.
—Lo que dije antes era cierto. Fui a matarte —dijo Grayson con una tranquilidad abrumadora.
—¿Por qué?
La disparidad entre el contenido de sus palabras y la calma de su voz confundía aún más a Dane.
«¿Este maldito entiende siquiera lo que está diciendo?»
—Responde. ¿Qué demonios estás diciendo desde hace rato?
Dane, a diferencia de Grayson, preguntó con ansiedad, repitiendo una y otra vez. Pero a pesar del tono crispado de su voz, Grayson no reaccionó en absoluto. Esa indiferencia solo consiguió irritarlo aún más. Iba a presionarlo de nuevo cuando Grayson apartó la mirada de Dane.
—Tú…
Dane observó fijamente sus labios, que se movieron lentamente.
—Cuando te recuperes por completo, vas a volver a ser bombero, ¿verdad?
Por supuesto. Ese era su trabajo. Sin entender a qué venía esa pregunta, Dane solo lo miró, y Grayson cerró los ojos con fuerza.
—No puedo soportarlo.
Apoyado en sus muslos abiertos, Grayson cerró los puños con fuerza. Dane los vio temblar violentamente cuando Grayson continuó hablando.
—Tú siempre saltarás sin dudarlo. Siempre estarás preparado para morir. Una y otra vez, sin importar cuántas veces, sin importar por quién, pondrás tu vida en juego. Incluso por un maldito perro o un gato callejero.
Su voz temblaba tanto como sus manos entrelazadas.
—Por eso quise matarte. Si moríamos juntos, te quedaría para siempre conmigo.
Dane solo parpadeaba sin cesar. Al ver su reacción, incapaz de creer en su confesión, Grayson dejó escapar una risa desganada.
—Es verdad. Si en ese momento no te hubieras dado cuenta de mí ni hubieras llamado mi nombre, ahora mismo no estaríamos en este mundo. Tú, que salvaste una vida, habrías ido al cielo; y yo, que habría cometido un asesinato, al infierno.
Poco después, añadió con una voz apagada:
—Me alegra que no haya sido así, de verdad.
El silencio volvió a instalarse entre ellos. Durante un rato, solo el bullicio de la gente riendo y charlando, y el estruendo de los fuegos artificiales, llenaron el espacio que los separaba. Dane pensaba frenéticamente. Tenía que decir algo. Lo que fuera, como fuera.
—…Pero no lo hiciste.
Con dificultad, logró abrir la boca.
—No lo hiciste. Yo sigo vivo, y con eso basta.
—No.
Grayson negó de inmediato las palabras que Dane apenas había conseguido pronunciar.
—Si esto sigue así, terminaré matándote.
Dane quiso decir algo, pero Grayson fue más rápido.
—Tú no lo entiendes. Inevitablemente, así será. Voy a matarte.
—Eso no lo sabes…
—¡Yo…!
Cuando Dane intentó hablar de nuevo, Grayson lo interrumpió bruscamente, elevando la voz con violencia. Dane se quedó paralizado ante esa reacción repentina, y Grayson, con los labios apretados, respiró agitadamente. Viendo su estado alterado, Dane cerró la boca y esperó en silencio a que se calmara. Finalmente, tras un largo silencio, Grayson volvió a hablar.
—Incluso ahora sigo sintiendo ese impulso.
Su voz sonaba completamente derrotada.
—Una voz dentro de mí no deja de susurrarme al oído… que si te mato podré tenerte todo para mí.
Grayson se cubrió lentamente las orejas con ambas manos, como si intentara bloquear aquellas palabras. Sin embargo, su entrecejo, arrugado de dolor, solo se fruncía aún más.
—Pero aun así sigue. Aunque me tape los oídos, sigue sonando. Sigue, sigue…
«Quiero hacerte mío.
No soporto verte arriesgando tu vida por alguien más.
Por favor, no corras de nuevo hacia la muerte delante de mis ojos. No me dejes solo.
Preferiría…»
Grayson aspiró aire con violencia, solo para contener de inmediato su respiración, como si hubiera quedado atrapado en sus propios pensamientos horribles.
«Preferiría que murieras.»
Soltó el aire en un suspiro pesado.
«…Si sucediera eso, tal vez ya no tendría estos pensamientos.»
—Eso no es amor.
El rostro de Grayson, al mirar a Dane, estaba lleno de desesperación.
—Esto no puede ser amor.
Se repetía las mismas palabras como si intentara convencerse a sí mismo. En su rostro, ahora mortalmente pálido, no quedaba ni rastro de ilusiones, ni sueños, ni esperanza. Parecía como si toda su alma hubiera desaparecido mientras miraba a Dane.
—El amor no puede ser algo tan horrible.
En sus ojos, de un profundo color púrpura, brotaron lágrimas. Los labios de Grayson temblaban. Sus ojos, que parecían brillar más intensamente, pronto dejaron escapar lágrimas que recorrieron sus mejillas.
—No puede ser amor si duele tanto, si es tan atroz.
Una lágrima cayó de su barbilla, seguida inmediatamente por otra.
—Esto no es amor. Esto jamás podría ser amor.
Repitiendo una y otra vez las mismas palabras, cubrió su rostro empapado de lágrimas con ambas manos y murmuró, como si se desmoronara:
—Yo no te amo.
Dane solo podía mirarlo en silencio, incapaz de pronunciar ni una sola palabra.

TRADUCCION: EPHYRA
CORRECCIÓN: EPHYRA
REVISIÓN: KARA