Capítulo 171
Con el corazón apretado por la voz quebrada, Koi respondió.
—Voy a liberar feromonas. Por eso no puedes entrar conmigo.
Como si hubiera leído los pensamientos de Grayson, Koi habló con firmeza. Inmediatamente, Grayson puso una expresión como si el mundo se hubiera derrumbado. Al ver esa cara, Koi parpadeó, sorprendido.
«Grayson haciendo esa expresión…».
Era una pena que Ashley no estuviera aquí para verlo.
«Tengo razón», se convenció Koi. «Grayson está sintiendo emociones. Por Dane».
—¿En serio…? —logró articular Grayson, con voz forzada—. ¿En serio? ¿De verdad puedes salvar a Dane?
—No puedo asegurarlo.
Con voz tambaleante, Koi respondió a regañadientes.
—Pero hay que intentar todo. Para que Dane despierte y se recupere.
Aun así, Grayson solo podía mirar desde detrás del cristal. Eso era un dolor insoportable para él, pero no había otra opción.
«Pero si de verdad, si Dane despierta…».
Un tenue destello de esperanza cruzó el rostro de Grayson.
—Te lo ruego —abrió la voz, temblando sin control.
Koi se sorprendió otra vez al ver una expresión que nunca antes había visto en él. Pero ignorando su reacción, Grayson agarró los hombros de Koi y suplicó desesperadamente:
—Salva a Dane, por favor. …Por favor. Haré lo que sea, cualquier cosa, lo que sea necesario… Ayúdame, por favor.
Ante la súplica repetida de su hijo, Koi sintió una mezcla de sorpresa, dolor, alegría y tristeza. Al final, no pudo contenerse y lo abrazó con fuerza.
—Todo estará bien.
Koi continuó, poniendo también sus propios deseos en esas palabras:
—Dane definitivamente abrirá los ojos y se recuperará pronto. Tú sabes lo fuerte que es.
Luego, se separó y miró a su hijo, añadiendo:
—Dane volverá a ser como antes. Así que confía y espera.
—…¿Eh?
Ante esas palabras, Grayson parpadeó, sorprendido. Koi se apartó de su hijo, le sonrió una vez más y se dio la vuelta, dirigiéndose a la habitación del hospital. Grayson lo miró fijamente, perdido.
«Volverá a ser como antes».
«Como antes».
…«Como antes».
Mientras repetía esas palabras, el rostro de Grayson se volvió cada vez más pálido.
***
La figura de Dane, acostado solo en la silenciosa habitación del hospital, era desgarradora. Koi, que había entrado solo para revisar su estado de cerca, sintió cómo las lágrimas llenaban sus ojos en seguida.
«Que alguien tan lleno de vida y energía esté así…».
No había tiempo que perder. Se sentó en una silla plegable y respiró hondo. Colocó sus temblorosas manos sobre el brazo de Dane, envuelto en vendas, y cerró los ojos. Entonces, una fragancia fresca y reconfortante comenzó a llenar la habitación.
***
Era una oscuridad interminable. Había caminado por mucho tiempo, pero aún no veía nada. Dane, exhausto, detuvo sus pasos en algún momento.
«¿Debería rendirme ya?».
Lo pensó vagamente.
«He vivido demasiado. He resistido demasiado. ¿No está bien parar ahora? ¿Qué sentido tiene esta vida?».
{—Tienes una terquedad ridícula.}
De pronto, recordó las palabras de su madre. Esa frase, que había escuchado hacía más de diez años, siempre resurgía así, haciéndolo desear morir.
«Cada vez, en cada momento, me doy cuenta de que estoy solo. Y cuando me vaya, también estaré solo. Vagando en esta oscuridad hasta caer rendido, convirtiéndome en polvo…».
«¿Entonces yo, y esas malditas palabras, desapareceremos del mundo?…».
[Dane.]
Alguien lo llamó. Dane miró alrededor, confundido. En la oscuridad absoluta, no había rastro de nadie más.
«¿Lo imaginé?…».
Inclinó la cabeza y luego sonrió burlonamente.
«¿En qué estoy pensando? Aquí solo estoy yo».
«Siempre… solo yo».
Justo cuando ese pensamiento amargo cruzó su mente, la voz sonó de nuevo.
[Dane, regresa.]
Esta vez fue más clara. No había duda. Alguien lo llamaba con desesperación. Con anhelo, con un deseo ferviente.
[Dane, por favor, abre los ojos. Vuelve con nosotros.]
Una tenue luz apareció en la distancia. Dane parpadeó, sorprendido. Sus pies se movieron como si estuvieran hechizados. Los pasos que antes eran lentos ahora corrían. La luz se hacía más brillante. Y cuando finalmente una claridad radiante como el sol lo envolvió por completo…
Alguien llamaba su nombre. Dane levantó lentamente los párpados. Su visión borrosa solo captaba una luz blanquecina, sin distinguir nada con claridad. Apenas logró abrir los ojos antes de cerrarlos de nuevo, pero los sonidos seguían llegando.
—¡Aquí, Dane ha abierto los ojos, llamen al equipo médico! ¡Por aquí!
La voz urgente se fue alejando.
«Ah…», suspiró Dane internamente, atrapado en una vaga idea de querer retener esa voz antes de que su conciencia se sumergiera de nuevo en la oscuridad.
Cuando recuperó el conocimiento, el entorno era un caos absoluto. El sonido constante de máquinas, gente moviéndose apresurada y voces entrecruzadas creaban un alboroto ensordecedor. Aún aturdido, permaneció inmóvil. O más bien, no podía moverse.
Era un día cualquiera, un mes y medio después del accidente.
***
Dane Striker, ¡un milagro de recuperación!
Nuestro héroe, por quien el país entero había rezado con el corazón en vilo, finalmente ha abierto los ojos. Tras 45 largos días. Ciudadanos se congregaron en el lugar del milagro para celebrar y darle la bienvenida. Actualmente, Dane Striker se encuentra en reposo, y según su médico, requerirá al menos tres meses más de tratamiento y rehabilitación…
Las noticias alegres desataron un torrente de artículos sobre Dane Striker. Los medios revisaron una y otra vez las causas de su accidente y estado de inconsciencia, entrevistando incluso a quienes asistieron a las vigilias con velas.
En medio del revuelo, la atención se volcó hacia los terroristas responsables.
¿Quiénes eran, y qué los llevó a causar semejante tragedia?
—Conozco a quienes llaman demonios a los Alfas dominantes. En la universidad había un club de ese culto. Claro, yo no me uní.
—¿Los Alfas dominantes no son humanos? ¡Enterrar un pueblo entero es de locos! ¡Matarían hasta a quienes no son como ellos!
—Es cierto que son problemáticos. ¿Pero volverse locos por feromonas? Eso ya me parece raro…
Las opiniones se esparcieron como pólvora. Mientras, la investigación avanzó, revelando parcialmente la identidad de los terroristas:
Eran una escisión de una secta existente. Disidentes que, rechazando las enseñanzas de su líder original, formaron su propio grupo. Secuestraban Alfas dominantes para torturarlos y asesinarlos. Pero su incompetencia los llevó al fracaso: la mayoría murió, y los dos sobrevivientes probablemente purgarán cadena perpetua.
En medio del ruido mundial, Dane seguía enfocado en su recuperación. Tras despertar, el dolor lo consumió. El hospital lo sedaba a intervalos, dejándolo dormido casi todo el día.
Grayson seguía visitándolo a diario. Ya recuperado de sus heridas y obligado a dejar el hospital, no faltaba ni un día. Se limitaba a observar a Dane, luchando contra el dolor bajo los efectos de la medicación.
Koi regresó al hospital unos días después.
—¡Grayson!
Detrás de él, Ashley lo seguía. Koi abrazó a Grayson con efusividad.
—¡Es un milagro que Dane haya despertado! ¡Es maravilloso, realmente maravilloso!
Koi repetía las palabras, desbordado de alegría. Grayson sonrió.
—Sí, lo es.
Ashley frunció levemente el ceño al ver esa sonrisa. Era idéntica a las que él mismo le había enseñado a fingir.
«¿Qué está pasando…?»
Cuando Koi regresó tras liberar las feromonas, había hablado emocionado: «¡Grayson ha cambiado! ¡Ahora expresa sus emociones!» Pero ahora…
«¿Qué significa esa expresión?»
Ashley lo cuestionó.
«¿Se dejó cegar por el amor paternal?» Era común, y Koi siempre había sido apegado a los niños.
Aun así, algo le inquietaba. Observaba a su hijo y a Koi con el ceño fruncido cuando este último giró la cabeza y preguntó:
—Quiero ver a Dane, ¿puedo?
—¡Claro! —respondió al instante el director del hospital, que estaba detrás.
«Bien», pensó Ashley. «Podré evaluar la situación de Dane Striker en persona.»

TRADUCCION: EPHYRA
CORRECCIÓN: EPHYRA
REVISIÓN: KARA