Capítulo 161
—Además… —Grayson lo recordó con indiferencia.
{—No tiene sentido esforzarse por volver si Dane no está.}
—Sí. Dane ya no está. La casa estará vacía. Como antes. Y no habrá nadie para recibirme.
«Entonces, ¿para qué molestarme en regresar?»
Inclinó la cabeza hacia atrás y miró el sucio techo.
«Da igual si estoy aquí o allá. ¿Qué cambia?»
«Claro que muchas cosas cambian. Para empezar, ya no me golpearán ni me humillarán. No me clavarán colillas ni me escupirán»
Aun así, Grayson no sentía motivación alguna.
«No tengo ganas de romper estas esposas, matar a esos bastardos afuera y hacer el esfuerzo de volver.»
Se quedó sentado, ausente. Suspiró, dejando caer su cuerpo, cuando de pronto sus ojos brillaron.
—Ah.
«¿Esto es… depresión?.»
La idea lo tomó por sorpresa, y dejó escapar un sonido corto.
«Así que esto es la depresión. No quiero hacer nada, me siento como si me hundiera. Una impotencia como si mi cuerpo se sumergiera en un pozo de arena sin fin. Entonces… ¿Estoy deprimido?.»
Al llegar a ese pensamiento, Grayson soltó un profundo suspiro.
«Preferiría no saberlo.»
Frunció el ceño, pero un gemido escapó de sus labios. Hasta el más mínimo movimiento facial le costaba, con su rostro hinchado, lleno de heridas y moretones.
PTU.
Escupió al suelo sangre mezclada con saliva. Fue entonces cuando sintió una presencia.
«¿Quién es?.»
Repasó mentalmente los rostros de quienes lo habían visitado para golpearlo, insultarlo y burlarse de él. La imagen del más grande y brutal pasó fugazmente por su mente, pero la descartó.
«Los pasos son ligeros, casi imperceptibles. Si no fuera por esta situación, pensaría que alguien viene sigilosamente a buscarme.»
«Aunque eso no tiene sentido.»
Analizó la situación con frialdad.
«¿Será el más pequeño y delgado del grupo? Pero ese tipo camina más nervioso. No sería tan silencioso.»
«Mmm….»
Se sumergió en sus pensamientos. Solo quedaba una opción: «Alguien nuevo ha llegado.» Grayson frunció el ceño, pero el dolor lo hizo relajar su expresión.
«Ojalá no usen fuego esta vez.»
Mientras secuestraban gente y hacían estas barbaridades, ellos siempre rezaban y buscaban a Dios.
«Como si eso justificara sus acciones. Idiotas, dense un poco de moderación», pensó.
Por desgracia, su constitución era la peor para estas situaciones. Sus heridas sanaban demasiado rápido.
«Cualquier otra persona ya estaría al borde de la muerte, pero mi mente está clara. Si escapo a tiempo y recibo tratamiento adecuado, ni siquiera quedarán cicatrices.» El problema era que no tenía la más mínima motivación para hacerlo.
…«Ahí está.»
Los pasos se detuvieron frente a la puerta. Por alguna razón, quienquiera que fuese no la abrió de inmediato, sino que se quedó parado un momento.
«Como si estuviera revisando los alrededores. O quizás quiere asustarme, alargando el suspense.» Mientras, Grayson solo parpadeó, aburrido.
CLAC…
La puerta se abrió sigilosamente. Grayson se sorprendió al verla abrirse con suavidad, en lugar del habitual empujón brusco. Y entonces, tras ella, apareció un rostro inesperado.
—Eh.
La expresión aburrida de Grayson cambió gradualmente.
«¿Qué? ¿Qué está pasando?.»
«¿Estoy soñando?.»
Mientras parpadeaba, sorprendido, el hombre alto frente a él se detuvo al cruzar miradas. Los ojos del desconocido se abrieron como platos antes de que su rostro se distorsionara.
—Grayson, tú…
«¿Qué diablos pasa con esa apariencia?.»
Dane apenas logró tragarse las palabras, pero eso no cambiaba la situación. El normalmente impecable Grayson estaba cubierto de sangre, polvo, hinchado y lleno de heridas. Sintiendo cómo se le derrumbaba el corazón, Dane se acercó rápidamente, pero de pronto el rostro de Grayson palideció.
Un crujido siniestro resonó en la habitación.
—¿Qué… qué fue eso?
Dane, alarmado, se detuvo en seco. Comprendió que era el sonido de Grayson rompiendo sus esposas, pero antes de que pudiera reaccionar, este cubrió su rostro con las manos y giró su gran cuerpo hacia un lado. Dane parpadeó, desconcertado.
—¿Qué estás haciendo?
La pregunta fue de pura incredulidad, pero no hubo respuesta.
«¿En serio, este tipo?.» Dane empezaba a irritarse.
—Oye, ¿qué estás haciendo? ¿Ahora me tomas el pelo? —exclamó Dane con rudeza.
Solo entonces Grayson respondió, con una voz tan baja que apenas se escuchaba, como si le costara hablar:
—Estoy… feo…
Dane guardó silencio. Una incomoda quietud se instaló entre ellos. Aturdido, parpadeó varias veces antes de alzar la mano con gesto exasperado.
«¡Idiota!», estuvo a punto de gritar mientras se preparaba para golpear la cabeza de Grayson, pero por alguna razón, vaciló.
Grayson seguía enterrando el rostro entre sus manos, negándose rotundamente a mostrar su apariencia destrozada. Dane lo observó un momento en silencio antes de agacharse. Arrodillándose, retiró la mano que iba a golpearlo y, en su lugar, sostuvo la nuca de Grayson. Notó que temblaba levemente. Inclinando la cabeza, Dane se acercó lentamente y, con suavidad, presionó sus labios contra el dorso de las manos que ocultaban ese rostro herido.
—…¿Eh?
Grayson parpadeó, confundido por la inesperada sensación.
«¿Qué es esto? Este calor, esta respiración… ¿acaso…?.»
Entreabrió los dedos con cautela y, a través de ese pequeño espacio, vislumbró el rostro de Dane. Sus ojos, desconcertados, se encontraron con los de él, que arrugó las cejas y sonrió.
—Nadie dijo que estés feo.
Su voz sonó increíblemente dulce. Grayson, paralizado por la sorpresa, lo miró fijamente hasta que Dane tomó sus brazos y, sin ejercer fuerza, guió sus manos hacia abajo. Cuando por fin su rostro quedó al descubierto, Dane sonrió y murmuró:
—Eres hermoso así.
La boca de Grayson se abrió ligeramente, incrédula. Sus largas pestañas aletearon como mariposas nerviosas.
Pero eso no fue todo. Dane cerró los ojos y acercó sus labios a los de Grayson, presionando con suavidad antes de deslizar su lengua en un beso húmedo y tierno. Indudablemente, un beso. Grayson contuvo el aliento, sorprendido, y Dane susurró:
—Eres precioso.
Poco a poco, los ojos de Grayson recuperaron su brillo, como si finalmente creyera sus palabras. Sus orejas, visiblemente, se agitaron como las alas de un pájaro.
«Ah….»
Al verlo, Dane recordó de pronto:
«Es adorable.»
Una sonrisa suave se dibujó en sus labios. En ese momento, sintió una emoción más intensa que nunca antes, por nadie más. Irónicamente, por un hombre más grande que él.
En el instante siguiente, Grayson lo abrazó con fuerza.
—¡Dane…!
A pesar de su estado lastimado, su fuerza era abrumadora. Dane sintió el aire escaparse de sus pulmones y se sorprendió, pero no podía rechazarlo. Grayson, apretándolo con todas sus fuerzas, repetía una y otra vez la misma confesión:
—Te extrañé… te extrañé tanto, Dane. Demasiado… demasiado…
—Lo sé —respondió Dane, dándole unas palmadas suaves en la espalda. Era un gesto preocupado, temiendo lastimarlo, aunque innecesario: Grayson ya lo envolvía por completo.
Dane lo dejó ser un rato. Sabía que necesitaba ese consuelo, pero no podían permitirse más tiempo.
—Entiendo. Podemos seguir afuera —dijo, separándose con cuidado para no lastimarlo más—. Noqueé a los guardias, pero no sé cuándo despertarán. Salgamos de aquí, ya tengo una ruta segura.
—¿Seguir? —preguntó Grayson de repente, haciendo que Dane se diera cuenta de que, sin querer, había sembrado otra esperanza innecesaria. Era tarde para rectificar, así que, en su lugar, lo tomó del brazo y cambió de tema mientras lo guiaba hacia afuera:
—¿Por qué no escapaste antes? Podrías haberlo hecho.
Las esposas inútiles colgaban de las muñecas de Grayson como accesorios grotescos. Dane le lanzó una mirada y, tras dudar, Grayson respondió:
—Mi brazo estaba roto… no podía controlar la fuerza. Podría haberlos matado al escapar.
Desvió la mirada hacia Dane y añadió:
—No se supone que mate a nadie.
Al instante, el rostro de Dane se torció.
—Imbécil, eso habría sido defensa propia.
Por un segundo, Grayson lo miró con expresión aturdida, como si la idea nunca se le hubiera ocurrido.

TRADUCCION: EPHYRA
CORRECCIÓN: EPHYRA
REVISIÓN: KARA