Capítulo 155
«Esto es una locura» pensó Grayson sin emoción. «¿Por qué diablos debería hacer eso por él? ¿Acaso esos bastardos me garantizaron mi seguridad? ¿De verdad creen que voy a creer esa estupidez? Ni ellos mismos se lo tragan, y aún así intentan convencerme.»
Había visto antes a gente que arriesgaba su vida por amor. Su hermano Chase y su pareja, Joshua, lo habían hecho. Eran hombres que, sabiendo que podían morir, aceptaron esa elección sin dudar.
Ezra era igual. Al igual que Joshua y Chase en aquel entonces, lo apostaba todo por su amor.
«¿Pero por qué tiene que jugar con “mi” vida?»
Grayson frunció el ceño. La decisión de Ezra podía considerarse admirable, pero el problema era que implicaba sacrificar a otros. ¿Y qué pasaba con su vida, arrastrada a ese desastre?
En el pasado, les habría dicho que se callaran sus estupideces. Podía acabar con todos los presentes, incluido el tipo que tenía a Ezra bajo su control. Las condiciones para la legítima defensa estaban cubiertas. Habría sido fácil, incluso aburrido…
«Si Ezra muere, Dane se entristecerá.»
La imagen de Ezra llorando y suplicando no le provocaba ninguna emoción, pero la idea de Dane sufriendo le desagradaba. Sobre todo si era por alguien que no fuera él. Eso no podía permitirlo.
«¿Y si me culpa?»
Ese pensamiento eliminó cualquier otra opción.
«¿Qué habría hecho Dane en esta situación?»
La respuesta era simple. Grayson soltó su agarre sin decir nada. El hombre se desplomó contra el suelo, retorciéndose mientras el oxígeno volvía a inundar sus pulmones.
¡AGH! ¡JADEOS! ¡TOS!
—¡Joseph!
—¡Vamos, ataquémosle!
Los hombres tras el líder se abalanzaron sobre Grayson. Mientras uno revisaba a Joseph, los otros lo golpearon salvajemente con palos. Ezra gritó, horrorizado:
—¡M-Miller! ¡Miller! ¡Deténganse! ¡Esto no era lo acordado!
—Cállate, no llores como una niña —se burló el líder.
Ezra palideció al ver su indiferencia.
—¡No, Miller! ¡Basta, déjenlo!
Intentó intervenir, pero fue inútil. Cayó al suelo y solo pudo observar, impotente, cómo Grayson era golpeado sin piedad. Los palos se rompieron, pero siguieron a puñetazos y patadas. Incluso cuando Grayson se desplomó, continuaron un buen rato. Solo cuando se cansaron se apartaron, jadeando. Ezra tragó saliva al ver a Grayson ensangrentado e inconsciente.
—¡M-Miller! ¡Despierta!
Lo sacudió con desesperación. Por suerte, no estaba completamente inconsciente. Grayson gimió y maldijo entre dientes:
—Mierda… odio el dolor…
—¡Miller!
Las lágrimas brotaron de los ojos de Ezra. Se volvió hacia el líder, indignado:
—¡Dijeron que no lo lastimarían! ¡Prometieron que Miller estaría a salvo! ¡Y ahora lo golpean así…!
—¿Qué, vas a denunciarnos? Tú también eres cómplice.
El hombre sonrió burlonamente. Ezra se quedó helado. Grayson, con los ojos entreabiertos, suspiró.
—Idiota… ¿en serio no lo pensaste?
Los hombres se acercaron de nuevo para llevarse a Grayson, pero Ezra se interpuso, gritando:
—¡Y el dinero! ¿¡Qué pasa con el dinero!?
Esa era, probablemente, la razón por la que se había involucrado. Grayson escuchó en silencio la respuesta del hombre:
—Ya te lo dimos.
Ezra abrió los ojos, incrédulo.
—¡Eran 200 dólares! ¡El trato era por 20 mil!
El hombre soltó una carcajada.
—Con eso basta. ¿Qué más hiciste, aparte de joder todo?
—¡M-Me engañaron…!
Ezra tembló de rabia al sentirse traicionado, pero los hombres solo se burlaron de él.
—Ajá, claro. ¿Vas a denunciarnos por estafadores? ¿Crees que saldrás ileso?
El líder señaló a Grayson con un gesto de la barbilla.
—Tú nos ayudaste a traerlo hasta aquí, ¿no? ¿Qué tal si te despiden del trabajo?
A Ezra se le nubló la visión al instante. Que lo despidieran… no podía ser. Ya había hipotecado su casa, pedido prestado hasta el último centavo y vendido todo lo de valor. Solo quedaba una cama en su hogar. Estaba al borde de la ruina. Si lo echaban también del cuerpo de bomberos, su familia…
—Ezra.
De pronto, una voz lo hizo sobresaltarse. Grayson, aún tirado en el suelo, miraba el cielo nocturno y dijo:
—Revisa ese regalo que te di antes. Creo que me equivoqué con el precio.
Robin: Mi bebeeeee
Ezra parpadeó, confundido. Tardó un momento en recordar el regalo de cumpleaños barato que Grayson le había dado para su hija. Lo había guardado sin pensar, asumiendo que era una falsificación sin valor.
—Ah…
Intentó preguntarle algo, pero no tuvo oportunidad. Los hombres lo apartaron a empujones, levantaron a Grayson y le colocaron una capucha negra en la cabeza claramente para ocultar el destino. Ataron sus muñecas a la espalda y lo metieron en la caja de una camioneta antes de repartirse en varios vehículos.
—¡Miller!
Ezra gritó su nombre, pero la camioneta ya arrancaba. El líder, sentado en el asiento trasero de un auto, bajó la ventana y le gritó:
—¡Gracias por tu ayuda! ¡No nos veamos nunca más!
Solo quedaron sus carcajadas. Ezra no pudo hacer más que mirar cómo se alejaban.
***
El silencio volvió a apoderarse del ambiente. Joshua seguía observando a Dane con desconfianza. Bajo esa mirada, Dane pensó que nunca se había sentido tan inútil.
—Tú lo sabes—dijo—. Grayson Miller no se acuesta dos veces con la misma persona. Aunque yo quisiera, me rechazaría. ¿Para qué me metería en un lío así?
No era del todo mentira. Joshua sabía que Grayson evitaba las repeticiones, y también que Dane no era de arriesgarse por un rechazo.
Aunque todo lo que decía era cierto, también era falso. Por eso, para Joshua, descifrar el significado oculto no sería fácil.
Como Dane esperaba, Joshua frunció el ceño, reflexionando. La información coincidía con lo que ya sabía. Cómelo, cómelo, rezó Dane en silencio, esperando su reacción.
Finalmente, Joshua suspiró y se pasó una mano por el cabello.
—Llegó un encargo.
—¿Un encargo?
¿Era esa la razón por la que había venido? ¿No era solo una visita casual?
Mientras Dane lo deducía, Joshua añadió:
—Protegerte.
Dane no reaccionó de inmediato. Las palabras eran tan inesperadas que su mente se quedó en blanco. Tras unos segundos, preguntó con el ceño fruncido:
—¿Qué?

TRADUCCION: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISIÓN: M.R