Capítulo 144
22
—¡Uf, hoy también fue agotador!
Terminando el trabajo y quitándose la ropa sucia, uno de los chicos suspiró profundamente. Como hoy también habían tenido que salir de urgencia, todos estaban hechos un desastre. Con la idea de ducharse rápido e irse a casa, se apresuraban a quitarse la ropa y lavarse, pero entre ellos, DeAndre se detuvo y miró a Dane.
—Dane, ¿hoy te duchas aquí?
Ante esas palabras, Dane, que estaba a punto de quitarse la camiseta, se detuvo. La atención de todos se concentró en él.
—¿Qué pasa? ¿Qué ocurre?
—¿Eh? ¿Qué pasa con Dane?
Entre los chicos que, sin darse cuenta, se acercaban curiosos, DeAndre habló:
—Dane, últimamente no te has duchado aquí y te ibas directo a casa. ¿Pero hoy no? ¿Ahora otra vez te duchas aquí?
La última pregunta iba dirigida a Dane. Este soltó lentamente el dobladillo de su camisa que sostenía, mientras los otros asentían y comentaban entre ellos.
—Ahora que lo dices, es verdad. Eso sí que era raro.
—Dane siempre se lavaba muy bien, hasta en los rincones, por su gato.
—Cierto, ¿Darling, era? Decía que si el gato lamía las cenizas que quedaban, sería malo.
—¿Entonces por qué no te duchabas y te ibas así?
—No sé. Dane, ¿por qué lo hacías?
Molesto por la atención no deseada, Dane cerró disimuladamente la puerta del casillero. Solo guardó su billetera en el bolsillo y se disponía a salir cuando DeAndre le preguntó de nuevo:
—¿Qué? ¿Otra vez te vas así?
—¿Hoy no te duchas aquí?
—Dane, ¿a dónde vas? ¡Dane!
Los demás también se unieron al interrogatorio. Dane se detuvo y se volvió. Bajo las miradas confundidas de todos, respondió con expresión impasible:
—No es asunto suyo.
Dicho eso, se dio la vuelta y se marchó, dejando atrás a los chicos que solo podían rascarse la cabeza. Mientras tanto, aunque su apariencia externa parecía tranquila mientras caminaba con paso firme hacia su coche, el corazón de Dane latía como loco.
«Maldita sea, por culpa de ese hijo de puta.»
Todavía quedaban pequeños moretones en su pecho. El dolor y la incomodidad iniciales ya habían desaparecido hacía tiempo, pero los malditos hematomas parecían no querer irse. No era algo que pudiera explicarse simplemente como “una noche salvaje”. ¿Quién diablos dejaba el pecho de alguien en ese estado después de una sola noche?
Gracias a eso, hasta ahora había evitado ducharse en el trabajo y lo hacía en casa. Por suerte, su casa era lo suficientemente grande como para tener varios baños, así que podía limpiarse de todo polvo y ceniza antes de encontrarse con Darling en su habitación.
Aunque había tenido que arrastrar su cuerpo sucio a casa durante un tiempo, ahora ya podía disimularlo. Por eso había intentado ducharse en el trabajo como antes, pero DeAndre, sin tacto alguno, lo había arruinado.
—Haah…
Suspiro y negó con la cabeza. Hoy era el día en que Grayson había sido arrastrado a una reunión del comité, así que tenía algo de tiempo libre. Cuando las explicaciones de Dane hicieron que la opinión pública cambiara fácilmente, Grayson se sorprendió mucho. Ante su reacción, Dane sonrió burlonamente y dijo:
{—Esto es lo que se llama imagen pública acumulada.}
Inmediatamente, Grayson frunció el ceño, con una expresión que decía: “¿Pero no es una imagen de seriedad, verdad?”. Dane le respondió:
{—Yo nunca hago nada que me perjudique.}
Grayson se quedó atónito, pero ese incidente también trajo cosas buenas. Cuando se supo que la casa de Dane se había incendiado y que Grayson le había ofrecido un lugar temporal para vivir, sus compañeros volvieron a tenerlo en alta estima. Junto con la promesa de no juzgar tan ligeramente en el futuro, se dio por sentado que ahora viajaban juntos al trabajo. Gracias a eso, los rumores de que eran pareja, difundidos por el propio Grayson, se quedaron en una simple broma. La restricción de tres horas al día también se desvaneció, ya que Grayson había estado cumpliendo bastante bien su promesa. Aunque, en cambio, los mensajes seguían llegando sin parar.
Esta vez, después de enviar un punto como respuesta, Dane se dirigió directamente a la ducha exterior al llegar a casa. La ducha, instalada junto a la piscina, estaba diseñada para lavarse rápidamente antes de nadar, pero Dane la usaba para otro propósito.
—¿Eh?
Después de lavarse minuciosamente como de costumbre y tirar la ropa sucia al cesto de lavado, salió y se detuvo. A cierta distancia, un perro lo miraba fijamente.
«¿Qué…?»
Desconcertado por un momento, de pronto lo entendió.
—¿Alex?
Al llamarlo por su nombre, el perro levantó las orejas y reaccionó. Efectivamente, era como había supuesto. Aunque sabía de la existencia del perro desde que vivía allí, esta era la primera vez que lo veía en persona, así que no lo había reconocido de inmediato.
—¿Tú eres Alex, eh? Hola.
A juzgar por su reputación de perro feroz, en el pasado debió de ser bastante agresivo, pero ahora, probablemente debido a la edad, parecía bastante dócil. Claro, eso no significaba que no mostrara los dientes o dejara de ser cauteloso. Al ver al animal manteniendo las distancias con clara desconfianza, Dane sintió, por alguna razón, el impulso de ganarse su confianza.
«A ver, ¿qué tendré por aquí?»
Si lo tenían como mascota, seguramente habría golosinas o juguetes en alguna parte. El problema era encontrar dónde estaban escondidos en una casa tan grande.
Dane se apresuró a girar y entró de nuevo en la casa. Primero buscó a Darling para darle un beso, como señal de que ya había vuelto, luego le aseguró comida y agua fresca antes de salir otra vez.
Su siguiente destino fue la habitación de Grayson. Pensó que quizás habría dejado algún juguete por ahí, pero el interior, impecablemente limpio y sin un ápice de polvo, no mostraba rastro de nada parecido.
«¿Ni siquiera un frisbee…?»
—Mmm… —se pasó la mano por la barbilla pensativo cuando, de pronto, algo llamó su atención en una de las vitrinas decorativas.
—Ah.
Empezó una exclamación en voz alta y se acercó sin dudar. Efectivamente, no se había equivocado: era la lata de snacks para perros que le había regalado a Grayson en algún momento.
«¿Qué pasa? ¿Se le olvidó dársela?»
Bueno, mejor así. Decidió que, en lugar de un juguete, esto serviría. La lanzó al aire ligeramente y la atrapó de nuevo con la mano. Silbando, salió y, afortunadamente, Alex seguía en el mismo lugar.
TSST, TSST, TSST.
Haciendo sonidos con la lengua, se agachó y trató de atraer al perro. Alex, que lo observaba desde la distancia con clara cautela, vio cómo Dane sacaba la mano que había escondido detrás de la espalda y la movía lentamente.
Notó cómo Alex se estremecía al reconocer la lata. Con una sonrisa pícara, Dane la abrió con cuidado. En el instante en que la tapa se separó con un clic, el perro se lanzó hacia él a una velocidad sorprendente.
* * *
—¡Pecho, pecho! ¡Pecho, pecho!
Grayson golpeaba el volante al ritmo de su canto, eufórico.
—¡Peeeeeecho!
¡BANG!
Le dio un golpe más fuerte al volante y siguió tarareando, satisfecho. Solo había una razón por la que estaba tan animado después de asistir a la reunión del comité: estaba seguro de que, al volver a casa, Dane lo estaría esperando. En cuanto llegara, enterraría la cara en Venus y recibiría consuelo. ¡Dane le había enviado un punto, así que eso significaba que estaba permitido! ¡Por supuesto!
—¡Peeeeeecho!
Repitió el estribillo con entusiasmo y sonrió al ver aparecer la mansión frente a él. Aparcó con habilidad y salió del coche de un salto. En ese momento, Dane probablemente estaría en su habitación con Darling…
—Oh.
Se detuvo en seco al notar algo inesperado. Dane estaba afuera, junto a la piscina. Si hubiera planeado nadar, habría llevado traje de baño o al menos unos shorts, pero en cambio vestía su viejo conjunto de entrenamiento y una camiseta holgada y desgastada.
Inclinando la cabeza, confundido pero contento, Grayson se acercó… y entonces vio al perro frente a Dane.
«Ah, Alex.»
Entonces lo entendió. Dane amaba a los animales, sin importar la especie, así que era natural que se interesara por el perro.
Sonriendo, se acercó con paso ligero y abrió la boca para llamarlo… pero, en ese instante, se quedó petrificado.
* * *
Dane observaba con una sonrisa tranquila al perro anciano devorando el snack. A pesar de su apariencia feroz, el modo en que movía la cola ante la lata lo hacía parecer adorable. Mientras lo acariciaba suavemente, de pronto recordó:
«Solo queda una semana…»
Tres meses habían pasado más rápido de lo esperado. Con todos los incidentes que habían ocurrido, era comprensible que el tiempo volara. En cualquier caso, ya no quedaba mucho.
Repasando mentalmente todo lo sucedido, reanudó las caricias. Estaba tan absorto en sus pensamientos que apenas notó un movimiento. Al levantar la vista, reconoció a alguien a unos pasos de distancia.
—Eh…
Iba a preguntar “¿Ya llegaste?”, pero en ese momento, Grayson palideció y empezó a temblar violentamente. Sorprendido por la reacción, Dane se puso de pie.
—¿Qué…?
¡¡AAAAAAAAAAHHH!!
Grayson, lívido, se agarró la cabeza con ambas manos y soltó un grito desgarrador.

TRADUCCION: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISIÓN: M.R