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Capítulo 141

El grito repentino hizo que Grayson se sobresaltara. Pero eso no fue tod

—¡Apartate!  

Dane no le dio mayores explicaciones y de inmediato salió corriendo.

—¡Dane!  

Un Grayson desconcertado lo siguió de cerca. Dane atravesó el pasillo a una velocidad aterradora y, al llegar a las escaleras, se lanzó sin dudar.  

—¡Dane, es peligroso!  

Grayson gritó, pálido de preocupación, pero fue en vano. Dane saltó de un tramo a otro, bajando las escaleras en cuestión de segundos. Grayson abrió los ojos como platos. Había visto algo así antes: en un documental de naturaleza que vio de niño, donde un león hambriento perseguía a una cría de gacela separada del rebaño.  

Como si no hubiera tiempo para bajar escalón por escalón, Dane llegó al vestíbulo en un instante. Al pisar el suelo del primer piso, perdió el equilibrio por un momento, pero se recuperó rápidamente. Mientras Grayson apenas había bajado la mitad de las escaleras, Dane ya corría hacia la puerta principal.  

—¡Espera, detente! ¡Ashley Miller! ¡Señor Miller!  

Al abrir la puerta de golpe, Ashley, que estaba a punto de subir a su auto, se dio la vuelta. Al ver a Dane Striker jadeando tras la puerta, sus ojos se abrieron lentamente, sorprendido. 

—¿Qué…?  

Ashley levantó una mano para detener al guardia que intentaba intervenir y miró fijamente a Dane. Esperó en silencio hasta que este se detuvo frente a él, como preguntándole qué quería.  

—Hable con el director, por favor. Dígale que me libere del servicio comunitario. Nada más.  

Antes de que Ashley pudiera responder, Dane continuó—. Y olvide lo que dijo Grayson.  

Las arrugas en la frente de Ashley se suavizaron lentamente. Observó a Dane en silencio, y luego una sonrisa sutil apareció en sus labios. Con una expresión intrigada, dijo—. ¿Por qué debería escucharte a ti y no a mi hijo?  

—Porque Grayson se equivocó —respondió Dane sin dudar.  

«¿Cuántas personas tendrían el valor de decirle a Ashley Miller, considerado casi como un presidente, que su hijo estaba equivocado?»  

Ashley se pasó la mano por la barbilla, estudiando a Dane. Poco después, Grayson apareció. Siguiendo la mirada de Ashley, Dane lo vio parado en las escaleras de la entrada. 

—Grayson, tú dilo.  

—¿Eh?  

«¡Dane dijo mi nombre!»  

Grayson abrió los ojos desmesuradamente. No había dicho “Miller”, sino “Grayson”. Aturdido por la incredulidad, solo parpadeó, hasta que Dane frunció el ceño y le hizo una señal con los ojos. Eso lo sacó un poco de su estupor. Sin entender bien la situación, miró alternativamente a Ashley y a Dane, hasta que Ashley habló: —Este hombre dice que ignore tu petición y haga lo que él quiere. ¿Qué opinas?  

Su tono tenía un dejo de diversión. Era evidente que Ashley Miller encontraba entretenida la situación, como si disfrutara tener el control sobre Dane y Grayson, aunque el asunto fuera tan trivial como el servicio comunitario.  

Mientras tanto, la mente de Grayson era un caos. La emoción de que Dane hubiera dicho su nombre por primera vez, la necesidad de mantener la compostura frente a Ashley Miller y el deber de entender lo que Dane quería se mezclaban, dificultando una decisión clara. 

Finalmente, con un gemido, tomó una decisión:  

—Haz lo que Dane quiera.  

Al poner los deseos de Dane por encima de los suyos, Ashley lo miró en silencio. 

—¿Estás seguro? ¿De verdad?  

Grayson asintió. 

—Sí. Lo que Dane quiere es lo que yo quiero.  

—Entendido.  

Ashley admiró internamente esta faceta de su hijo. 

«Quizás realmente…»

—Así se hará.  

Luego, volviéndose hacia Dane, preguntó: —¿Algo más que añadir?

—No.  

Al ver la respuesta lacónica de Dane, los ojos de Ashley se entrecerraron.

—Gracias.  

Aunque soltó irónicamente las palabras que Dane debería haber dicho, este solo parpadeó con expresión aburrida, como si todo le resultara un fastidio. Ashley movió la cabeza, exasperado, y subió al auto. Inmediatamente, los guardias cerraron las puertas y se dispersaron. Los vehículos partieron en orden, y por fin, la paz regresó.  

—Haaaaa.  

Dane se desperezó y bostezó como si finalmente pudiera relajarse. Su actitud contrastaba con la velocidad que había mostrado antes. Grayson, observándolo con los ojos brillantes, corrió tras él.  

—¡Da-Dane! ¡Dane! —gritó Grayson, con la voz emocionada—. ¡Antes dijiste mi nombre! ¿Verdad? ¡Lo dijiste!  

Dane, sin mirarlo, respondió con indiferencia—. ¿Ah, sí?  

—¡Sí! —protestó Grayson, indignado—. ¡Me llamaste Grayson! ¡No “Miller”, sino Grayson! ¿Verdad? ¡Dijiste mi nombre! ¿Ahora siempre me llamarás así? ¡No puedes decirme Miller! ¡Hay seis Millers más en mi familia! ¡Por eso debes llamarme Grayson!  

—Siete.  

De pronto, Dane interrumpió. Grayson, en pleno discurso, parpadeó confundido.

—¿Eh?  

Dane, con evidente fastidio, explicó: —Tú, tus cinco hermanos, Ashley Miller, Koi Miller. Siete.  

—Ah.  

Grayson, como si lo entendiera tarde, aclaró: —Papá no usa el apellido Miller.  

—¿Por qué?  

La respuesta inesperada hizo que Dane se detuviera. Ahora que lo pensaba, la primera vez que se conocieron, Ashley había usado otro apellido. Grayson explicó:  

—Bueno, a veces lo usa, pero prefiere “Niles”. Dice que le resulta más cómodo y que para el trabajo es mejor.  

Dane asintió mentalmente. Tenía sentido: “Miller” era demasiado común, y usar su verdadero apellido le daría más libertad. De repente, recordó algo que había olvidado: Joshua también usaba su apellido original. Probablemente por la misma razón.  

«Casarse con una familia demasiado famosa tampoco debe ser fácil.»  

Dane reanudó el paso, pensando que, en cualquier caso, eso no le concernía. Grayson, pegado a su lado, siguió parloteando:  

—Cuando me case, cambiaré mi apellido a “Striker”.  

*Robin: Basta!! lo amo tanto

La declaración sorprendió a Dane, que abrió los ojos desmesuradamente. Al cruzarse sus miradas, Grayson, emocionado, continuó:  

—”Grayson Striker” suena bien, ¿no? ¡Como nosotros dos! ¿Verdad? ¿Tú también lo crees? ¿Eh?  

Aunque insistió, Dane no respondió. Solo lo miró con expresión impasible.  

Ante el silencio incomprensible, Grayson se quedó quieto, con la sonrisa congelada y los ojos parpadeando. Uno, dos, tres segundos pasaron antes de que Dane, de pronto, soltara una risita burlona.  

—Qué tierno. 

Su tono no sonaba sincero en absoluto. Como si fuera un comentario habitual, Dane, esta vez, subió tres escalones de un salto y en un instante se alejó.  

—Buenas noches.  

Con un saludo formal, entró a su habitación y cerró la puerta. Grayson, mirando fijamente la puerta, no tuvo más remedio que dirigirse a su propia habitación.  

Al cerrar la puerta tras de sí, el silencio lo envolvió de golpe. Sobre la mesa, tres tazas de té frío seguían intactas, pero en la amplia habitación solo estaba él.  

Aturdido, de pronto notó el regalo que Koy le había dejado en la mesa. Sin pensarlo mucho, lo abrió, y al destapar la caja, un aroma desconocido se expandió. Dentro, había flores que solo había visto en fotos.  



TRADUCCION: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN 
REVISIÓN: M.R


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