Capítulo 105
—Bueno —Ashley miró a su hijo con frialdad y le señaló—. Tienes que tener especial cuidado porque tu nivel de feromonas es naturalmente alto. Te lo he dicho miles de veces, así que ya deberías recordarlo. No puedes descuidarlo. Mañana mismo revisa tus niveles de feromonas y, si es urgente, dile a Steward que te las extraiga con una inyección.
—Sí, lo entiendo —Grayson respondió de inmediato, como siempre, con sumisión. Con una sonrisa en el rostro, como de costumbre.
Norman Steward es el director del centro médico que se especializa en investigar las feromonas de los Alfas dominantes. Los fundadores originales del centro fueron sus padres, y después de que ambos fallecieran en un accidente, Steward tomó el relevo como director.
Probablemente, él sea la persona que más sabe sobre feromonas en todo el mundo. Cuando los Alfas dominantes tienen problemas relacionados con las feromonas, el lugar al que acuden es ese instituto de investigación y centro médico, y por eso siempre había una gran cantidad de fondos de patrocinio. Lo que le faltaba al centro no era dinero, sino sujetos de experimentación. Después de todo, era extremadamente raro encontrar a alguien dispuesto a ofrecer su cuerpo para investigar las feromonas de los Alfas dominantes.
A menos que estuvieran realmente desesperados.
Y, probablemente, el Alfa dominante que más visitaba la clínica de Steward era Grayson. Claro que, a diferencia de su hermano Chase, Grayson no lo hacía por caer en un pozo de autodesprecio. A él le interesaba mucho la investigación sobre feromonas y se ofrecía como sujeto de experimentación, algo que Ashley también sabía. Sabía que Grayson nunca descuidaba la extracción de feromonas, siguiendo sus enseñanzas.
Sin embargo, el hecho de que Ashley le recordara esto una y otra vez era una prueba de lo sensible que era ante la acumulación de feromonas en Grayson. Toda la familia sabía que Ashley era especialmente obsesivo con Grayson, más que con sus otros hermanos. Y, por supuesto, tenían razones para serlo.
«Ahora que lo pienso, ha pasado un tiempo desde la última vez…»
Grayson recordó de repente. Había olvidado visitar el laboratorio de Steward, algo que nunca le había pasado antes. La razón era simple: su vida era más divertida que nunca.
Pero, de cualquier manera, Ashley tenía razón en que debía extraer sus feromonas. Grayson tampoco quería volverse loco o dañar su cerebro. Así que la única opción que le quedaba era resolverlo con una inyección.
«De todos modos, tengo que ir a la fiesta…»
La fiesta era más conveniente que el instituto para recibir la inyección. Se había burlado de su hermano Chase cuando él se la aplicó, pero ahora que lo pensaba, le estaba agradecido. Gracias a Chase, podía recibir un medicamento probado.
Claro que el medicamento para la fiesta de feromonas también lo había desarrollado Steward. Si se enterara del estado actual de Grayson, ¿cómo reaccionaría?
Seguramente se sorprendería. Si le dijera que ahora conoce el miedo.
Y también el amor.
—Ah.
Grayson parpadeó.
«Ahora que lo pienso, no le he contado esto.»
—Papá, yo…
—No.
Antes de que pudiera terminar, Ashley lo interrumpió con frialdad.
—¿No te lo dije claramente? Debes cumplir un año. Y también te dije que no puedes dejarlo por tu cuenta.
Ashley reprendió a su hijo con un tono estricto. En realidad, era algo que ya esperaba. En circunstancias normales, Grayson ya se habría desanimado, admitiendo que estaba equivocado, y estaría preparándose para huir o ya lo habría hecho. Como siempre lo había hecho.
Aunque se sorprendió un poco al escuchar que estaba viviendo con su pareja, no era la primera vez que pasaba algo así. Ya había habido ocasiones en las que dejaba todo para irse a divertir con su pareja, solo para arrepentirse y abandonarla, desapareciendo solo. Ashley había venido hasta aquí con la excusa de donar suministros a la estación de bomberos para verificar la situación de Grayson. Quería advertirle de antemano para que no surgiera su mal hábito de huir en cuanto perdía el interés.
Grayson soltó una carcajada
¡PUF!
Al ver la mirada fría de su padre. Esta reacción inusual de su hijo se debía a su naturaleza innata, así que Ashley no se molestó demasiado. Sin embargo, tenía que recordarle una y otra vez que estaba equivocado. No debía reírse en esta situación, porque alguien podría descubrir su defecto fatal, y eso se convertiría en su punto débil.
—Estás equivocado, Grayson. No debes reírte en esta situación.
—Sí.
Grayson respondió de inmediato a la observación de Ashley. Sin embargo, el ceño de Ashley se frunció aún más.
—¿Por qué sigues riéndote?
Esta vez, Grayson no respondió de inmediato, solo parpadeó.
—¿Yo?
Todavía tenía una sonrisa en el rostro, probablemente porque acababa de reírse y aún no había recuperado su expresión normal. Ashley contuvo un suspiro. No había nada que hacer. Este era un defecto con el que su hijo había nacido.
—¿Qué ibas a decir? Si no era que querías dejarlo.
Cuando Ashley preguntó con un tono profesional, Grayson pareció recordar algo y sus ojos brillaron.
—Ah, he descubierto qué es el miedo.
Ashley, que estaba a punto de llevarse la taza de té a la boca, se detuvo. Lentamente, con movimientos muy pausados, dejó la taza sobre el platillo mientras Grayson lo observaba con una sonrisa en el rostro. Después de un breve silencio, se escuchó el suave sonido de la taza al tocar el platillo, y entonces Ashley habló:
—¿Qué… acabas de decir?
* * *
La sala de té, inundada por la luz del sol que entraba por la ventana abierta, tenía una brisa fresca que hacía sentir como si estuvieran en un picnic en el jardín, creando una atmósfera refrescante y emocionante.
Sentado frente a Koi en la mesa redonda de té, Dane estaba incómodo en este ambiente desconocido, pero no tenía más remedio que permanecer en su lugar. Al ver al empleado que les había traído el té desaparecer en silencio, Dane pensó que, después de todo, había gente trabajando aquí.
«Claro, por eso habían preparado ese desayuno tan extravagante.»
Al recordar la lujosa mesa que había olvidado, Dane sintió un escalofrío en la espalda. Miró distraídamente la puerta cerrada cuando, de repente, Koi exclamó en voz alta.
—¡Dane es el amante de mi hijo!
Al volverse, Dane vio a Koi con los ojos brillantes, incapaz de ocultar su emoción. Desde el momento en que lo vio por primera vez, Koi había estado tan contento que no sabía qué hacer. Para Dane, esta reacción de Koi era desconcertante, pero lo más incómodo era que él mismo no sentía ningún rechazo hacia este hombre que acababa de conocer. Al contrario, sentía una cierta cercanía.
La sensación que tuvo cuando lo vio por primera vez no había sido una ilusión. Aún sentía esa simpatía, lo que lo ponía en un estado de ánimo extraño. Pareciendo darse cuenta de la confusión de Dane, Koi continuó hablando con un tono emocionado.
—Tenemos un vínculo. Es algo que ocurre entre Omegas dominantes.
«¿Un vínculo? ¿De qué está hablando?»
Ante la mirada aún confusa de Dane, Koi continuó emocionado.
—Los Omegas dominantes pueden reconocerse entre sí. Y sienten afinidad el uno por el otro. Probablemente, tú también sientes algo así hacia mí. Como si fuéramos… ¿familia?
Al escuchar la palabra “familia”, Dane frunció el ceño y esbozó una sonrisa cínica. ¿Había algo más irracional que eso? Este hombre parecía no tener idea de lo sucio que podía ser un grupo unido por la sangre.
Mientras observaba el rostro radiante de Koi, Dane recordó de repente a Ashley Miller, quien lo había estado vigilando antes.
Él mismo hace todo tipo de cosas desordenadas con la excusa de extraer feromonas, pero no puede tolerar que su pareja le sea infiel.
Pensando que era un rasgo egoísta, Dane tomó su taza de café. Sin pensarlo, la llevó a su boca, pero de repente se detuvo.
«Sabe a caca de gato…»
Dane arrugó la nariz, pero no tuvo más remedio que tragar el café.

TRADUCCION: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISIÓN: M.R