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Capítulo 47

Otis miró el rostro sonriente de Calliope y por un momento pensó que había escuchado mal. Parpadeó un par de veces como un tonto y luego rió, dejando escapar una risa como la de un anciano.

—¿Por qué debería hacerlo?

—Ya te lo dije antes, ¿verdad? Es la artista que mi hermana está apoyando.

—Es cierto que se debe mostrar cortesía a quien lo descubre primero. Pero también el pintor debería tener la oportunidad de elegir.

—Nuestra Karolie lo hará bien. Así que no te preocupes demasiado.

La pintora llamada Riona recibió el apoyo de Karolie, pero, tras su primera exhibición, aceptó inmediatamente la propuesta de Gladiert y se fue de su lado. Karolie intentó que la artista cambiara de opinión, pero Gladiert podía ofrecerle un apoyo mucho mayor, por lo que ella no regresó. Incluso cuando la niña se convirtió en adulta, seguía lamentando esa pérdida, así que si ahora hacía algo al respecto, tal vez Riona no se marchara. A medida que Karolie creciera, el monto de apoyo aumentaría, y con el permiso de la familia, incluso podría incrementarse de inmediato. En aquel entonces, Karolie había intentado arreglárselas sola y perdió a la artista.

—De todos modos, solo brindas apoyo material, ¿no?

—¿Es que un patrocinador necesita hacer algo más?

—No, no lo necesita. Por eso lo digo. Karolie hará incluso lo que no es necesario hacer.

 Después de todo, fue gracias al poder de Karolie, es decir, de la familia Anastas, que una pintora desconocida pudo exponer en el edificio de esa asociación de arte. Calliope dejó a Otis, quien aún no respondía, y caminó hacia el interior del edificio. Detrás de ella, se oyeron pasos siguiéndola.

—¿A qué te refieres?

—No sé. Por ejemplo, crear un ambiente adecuado para que ella trabaje.

—Puedo prepararle un taller en cualquier momento.

—No me refiero a eso.

Mientras pasaba junto a varias obras, Calliope pensó que no había nadie con tanto talento como la artista que Karolie había elegido.

—Proteger al artista y presentarle a las personas adecuadas. Crear un entorno incluye ese tipo de cosas.

—¿No es eso algo que un adulto debería hacer por sí mismo?

—Es cierto. Pero la artista que acabas de ver es una mujer plebeya.

Otis guardó silencio por un momento ante las palabras de Calliope. Que fuera plebeya estaba bien; después de todo, la mayoría de los artistas que necesitan apoyo son plebeyos. Pero debido al Rey de hace dos generaciones, en este país aún había muchas personas que desaprobaban que una mujer heredara un título, se convirtiera en caballero, o incluso se dedicara al arte. Incluso en la asociación de artistas que él apoyaba, había varios ancianos con esa mentalidad.

—Simplemente quiero decir que se puede cuidar a alguien cuando le tienes aprecio. Aunque el joven maestro Gladiert pueda brindarle más apoyo económico que Karolie, está demasiado ocupado como para preocuparse por esas cosas, ¿verdad?

Otis no tuvo más opción que asentir ante sus palabras. Pero no dijo que renunciaría a la pintora. De alguna manera, sentía que perdería frente a ella si lo hacía, así que insistió obstinadamente.

—Eso es algo que la artista debería decidir directamente.

—Terco —Calliope soltó una risita irónica, como si hubiera anticipado su respuesta, y Otis sintió de repente como si se hubiera convertido en un niño de cinco años.

Poco después, los dos llegaron al final de la sala de exhibición. Allí había algunos visitantes, varios pintores y también Karolie. Calliope aceleró el paso para situarse de manera natural junto a la niña.

—¿Dónde está Kafir?

—Fue a hablar con el director de la asociación.

—¿De verdad?

—Parece que, aunque soy una joven noble, el director cree que es mejor caerle bien a un chico que a una chica. Se lo llevó diciendo que le presentaría a un buen pintor.

—Vaya —Calliope mostró abiertamente su disgusto, y Otis, que acababa de situarse junto a ella, frunció ligeramente el ceño. Karolie, sin darle demasiada importancia, tiró suavemente de la falda de Calliope.

—Oye, hay una artista a la que estoy apoyando. ¿Quieres conocerla?

—Claro.

Cuando ambas comenzaron a caminar, Otis las siguió de forma natural, pero Karolie lo miró con una expresión curiosa.

—¿El joven maestro Gladiert también viene con nosotros?

Otis se dio cuenta en ese instante de que había estado siguiendo a Calliope de manera bastante natural y se sintió desconcertado. Si lo pensaba bien, realmente no tenía ninguna razón para andar con esa mujer. Sin embargo, mantuvo la compostura y asintió con naturalidad.

—Así es.

—Nos encontramos en la entrada.

—Ya veo.

Por suerte, Karolie no mostró gran interés y simplemente aceptó la situación mientras se dirigía hacia Riona, la pintora. Riona resultó ser una mujer más pequeña de lo esperado. Más que una mujer, era una niña. ¿Tendría ya catorce años? ¿No era demasiado joven?

—Oh, qué honor que haya venido,  hija del Marqués.

Riona estaba sola, a diferencia de los demás pintores que participaban en la exhibición, que estaban en grupo. Karolie frunció ligeramente el ceño, pero enseguida sonrió con elegancia y habló con la gracia de una joven noble.

—Eres la artista a quien estoy apoyando, así que, por supuesto, tenía que venir. Esta es mi hermana, Calliope Anastas. Y él es…

—Otis Gladiert.

—Oh, qué honor conocer a personas tan distinguidas —la pequeña y delgada Riona hizo una reverencia a los dos y, al encontrarse con sus miradas, sonrió abiertamente—. No esperaba que pudiera organizar una exposición. Todo esto… entonces, ¿cómo debería dirigirme a ustedes?

Riona, al ver a las dos damas Anastas, pareció reflexionar por un momento antes de preguntar.

—Llámame Lady Karolie.

La niña, mostrando cierto afecto por la pintora, permitió el uso de su nombre y luego miró a Calliope. Calliope sostuvo la mirada de la niña por un momento antes de decir: —Eres impresionante a tu corta edad.

—¿Oh, corta edad? Ya estoy en edad de casarme, ¿sabe?

Ante su respuesta, tanto Calíope como Otis mostraron expresiones extrañas por un momento. ¿Cómo podía estar en edad de casarse con ese cuerpo que, a simple vista, apenas parecía de una niña de catorce años? 

Riona, al percibir las dudas de ambos, se rascó la mejilla con cierta incomodidad.

—Ah, tengo diecisiete años.

—¿Diecisiete?

—Mi familia era muy pobre. Comía tan poco que naturalmente… Pero desde que la señorita Karolie comenzó a apoyarnos, nuestra situación ha mejorado mucho. Incluso me proporcionó un espacio para trabajar. Es mi benefactora.

—Benefactora, nada. Solo es una recompensa por tu talento.

Aun diciendo eso, se la veía orgullosa, con los hombros ligeramente alzados. Otis observó a la niña, mucho más pequeña que él, y cayó en una profunda reflexión. Sin duda, la hermana de ella parecía tener un gran cariño por la joven pintora. Arrebatar lo que una joven noble apreciaba no sería algo muy agradable.

Ty:

 —¿Ha encontrado algún pintor destacado, joven Otis?

Él la miró a los ojos mientras Karolie le preguntaba claramente, y tras un breve silencio, negó con la cabeza.

—No. Todos son excelentes, pero parece que ninguno es de mi gusto.

—¿En serio? Es una lástima.

Calíope sonrió en silencio a un lado. No se dio cuenta de que Riona la miraba de reojo.

Poco después, Kafir regresó junto al director de la asociación. En cuanto vio a Otis, hizo una reverencia casi hasta el suelo y se pegó a él, enumerando sin cesar los perfiles de los pintores que había observado y presentándole las obras. Sin embargo, el nombre de Riona no estaba entre ellos. Y eso, a pesar de que su obra destacaba claramente sobre las demás.

Cuando Otis finalmente logró salir del edificio, ya se acercaba la hora del almuerzo.

—¿Hemos terminado?

«¿Ya se ha marchado?» 

Mientras él estaba atrapado por el presidente de la asociación, Calliope y sus hermanos habían sacado a Riona fuera del edificio. Para Otis, era como si lo hubieran ofrecido en sacrificio y se hubieran escapado.

Sin embargo, ella, que pensaba que ya se había marchado, estaba apoyada en la pared blanca esperándolo. Otis sintió que, de alguna manera, el cansancio se desvanecía al darse cuenta de eso.

—Después de todo ha sido un esfuerzo.

Calliope señaló con la mirada hacia donde Karolie, quien ya estaba subida en el carruaje.

—Escuchaste bien lo que te dije, ¿verdad? ¿Quieres almorzar conmigo?

Sia: Aquí, Calliope hace referencia a que él la escuchó, supo que la artista era importante para Karolie y no le propuso patrocinarla.

—¿Desde cuándo le hago caso a tus palabras?

—Entonces, ¿no vas a almorzar conmigo? 

Después de que su agenda de exhibición terminará, Otis solo habría podido disfrutar de 30 minutos de almuerzo antes de tener que encerrarse de nuevo en su despacho. Con el cumpleaños de su madre acercándose, su padre, el duque, había comenzado a dejarle toda la carga de trabajo y a ir de aquí para allá, lo que había hecho que las tareas acumuladas fueran mayores de lo habitual. Lo más sensato habría sido rechazarla y volver a su carruaje. 

—¿Cuándo dije que no comería? 

Al responder con un tono de queja, Calliope lo miró una vez, como si observara a un hermano menor, y se enderezó, despegándose de la pared en la que estaba apoyada. 

En ese momento, Otis también pensaba en muchas cosas. Se preguntaba si estaba bien almorzar a solas con una mujer que ya tenía un prometido, y si una mujer comprometida podía invitar a un hombre extraño a comer. 

—¿Entonces vamos? Conozco un lugar.

—Está bien.

¿Por qué no? Realmente no se habían conocido de forma extraña. Tan pronto como escuchó la voz de Calliope, todas sus dudas se desvanecieron.

***

«… Así que a esto se refería con almorzar juntos».  

Otis estaba en un restaurante bastante lujoso con Calliope. Luego de confirmar sus identidades, el empleado corrió apresuradamente a llamar al gerente, quien salió y los condujo al piso superior con una amplia sonrisa que los incomodó.

Así que.

—Quiero comer bistec.

—Ya te dije que no solo comas carne.

—Tú tampoco comes cebolla.

—Pero como otras verduras.

—¿Y qué va a comer Riona?

—Yo como cualquier cosa.

Estaban Karolie, Kafir y la pintora Riona, todos juntos. Otis quería golpear su propia cabeza por ser tan torpe, pero se contuvo para mantener las apariencias. 

Calliope, sentada frente a él, pensó que su expresión era bastante graciosa y, sin ocultarlo, sonrió mientras le daba un ligero golpe con su pie debajo de la mesa.



RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: SIA
CORRECCIÓN: TY


¿Aquí no ibas?


¿Te has cansado?


¿Uno más?

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