Capítulo 28
—No quiero que vengan.—Karoline se entrometió de repente. La niña que estaba espiando qué nombres estaba poniendo en la lista, de repente expresó su descontento. Calliope se sorprendió un poco y preguntó:
—¿Por qué, tu amiga no era de la familia del conde de Karbülle?
«¿Estará así por la última pelea que tuvieron en la tienda de vestidos la última vez?»
—¿No eran mejores amigas? No sería mala idea intentar reconciliarte con ella.
—¡No, ella es mala! ¡No la invites!
—Karoline, tienes que decirme por qué se pelearon.
—¡No lo haré!—Karoline finalmente arrojó el bolígrafo que sostenía y salió corriendo de la habitación. El sorprendido Kafir parpadeó y Calliope, confundida, lo miró. Kafir tampoco sabía nada, por lo que solo negó con la cabeza casi rendido. Pero, ¿por qué se pelearon hasta el punto de no querer volver a verse? Calliope se levantó de su asiento y salió a buscar a Karoline, que se había ido corriendo.
Karoline corrió a toda velocidad hacia su habitación. Cuando entró a la habitación, su criada personal, que apenas la había podido alcanzar, preguntó con voz cansada:
—Señorita, ¿Está enojada?
—¡Vete!—ella gritó a todo pulmón. La criada suspiró y cerró la puerta. Karoline enterró la cabeza en su almohada y comenzó a patalear haciendo un berrinche.— ¡No sabes leer el ambiente!
La niña recordó lo que había sucedido en la sastrería hace unos meses.
{Armand, que tenía gustos similares y gustaba de los mismos postres que Karoline, era una de sus mejores amigas. Karoline, que había salido con su madre, se sentía bien y estaba muy emocionada. Con una gran alegría, eligió a sus gustos encajes y telas.
En ese momento, Armand entró en la sala de ropa.
—¡Karoline! ¡Mira lo que me compré!—Armand mostró con orgullo el vestido que acababa de comprarse.
—¡Oh, es muy bonito!—Karoline quedó admirada por el vestido.
—¿Qué vas a usar para la fiesta de la Princesa?—Armand preguntó con entusiasmo.
—Todavía no lo sé. ¿Tú qué vas a usar?
—¡No lo sé! ¡Es tan difícil elegir!—Armand suspiró.
—¿Por qué no elegimos juntas?—Karoline sugirió.
—¡Eso sería genial!
Las dos niñas se pusieron a trabajar en la selección de vestidos. Probaron muchos vestidos diferentes y finalmente encontraron uno que les gustaba a las dos.
—¡Este es perfecto!
Las dos niñas gritaron de alegría.
—¡Me lo compraré!—Armand dijo con entusiasmo.
—¡Sí, hazlo!—Karoline también estaba muy emocionada.
Las niñas salieron de la sala de ropa con el vestido en sus manos.
—¡Gracias por ayudarme, Karoline!—Armand dijo con una sonrisa.
—¡No hay de qué!—Karoline también sonrió.
—¡Nos vemos en la fiesta!
—¡Hasta luego!
Las dos niñas se despidieron, apunto de irse cada una con sus tutores.
Karoline estaba muy contenta de haber podido ayudar a su amiga. Estaba segura de que Armand se vería muy hermosa en la fiesta con ese vestido.
Armant notó que su amiga estaba de buen humor y la ayudó con entusiasmo, pero de manera imperceptible miró a Calliope, que estaba sentada con la Marquesa.
—Me alegro de que parezcas estar de buen humor, Karoline. Estaba preocupada.
De repente, Karoline se sintió intrigada por las palabras de Armand y ladeó la cabeza.
—¿Por qué estabas preocupada?—Armant miró a su alrededor y luego susurró al oído de Karoline.
—Dicen que una joven plebeya ha entrado en la familia del duque. Por eso, la Duquesa debe estar preocupada.
La niña de nueve años no entendía bien el peso que tendría la conversación de adultos que había escuchado y las repitió tal cual lo habían dicho. Por supuesto, no era tan tonta como para decirlo en frente de otras personas, pero no tenía vergüenza en hacerlo frente a su mejor amiga. Después de todo, por su personalidad habitual, era imposible que Karoline estuviera contenta con la repentina aparición de su nueva hermana.
Sin embargo, la suposición de Armand estaba equivocada.
—¿Quién te dijo eso?—Armand se sorprendió por el repentino tono de enojo que salió de la boca de Karoline. De ninguna manera quería hacerla enojar.
—No, no. Es que, pero es cierto, ¿no?
La niña confundida no entendió bien la situación y defendió lo que había dicho. Todavía era demasiado pequeña para admitir que había dicho algo malo. Por supuesto, eso hizo que la situación empeorará aún más.
Cuando las niñas empezaron a pelear a gritos, pronto se acercaron sus respectivos tutores para calmarlos. Calliope abrazó a Karoline, que gritaba. Armand se dio cuenta de que Karoline y ella no se llevaban mal, aunque era demasiado tarde para darse cuenta.
La Condesa y madre de Armand hizo que se disculpara y la Duquesa lo aceptó, por lo que el asunto se resolvió en silencio, pero Karoline todavía estaba resentida con ella}
—¡Tonta Armand! ¡Tonta Calliope!
Hablarle de esa manera a su criada y con esa actitud, cuando ella no sabía nada de lo que estaba pasando, la entristeció tanto que se le llenaron los ojos de lágrimas. Cuando la niña estaba derramando lágrimas en su almohada, la puerta se abrió con cuidado. Era Calliope.
—¿Karoline?
—No es correcto entrar en la habitación de otra persona sin su permiso.—cuando ella la llamó con dulzura, la niña respondió de manera grosera, pero no le dijo que se fuera. Calliope sonrió con una ceja ligeramente fruncida y se acercó a la cama, sentándose al borde de ella.
—¿Por qué está enojada nuestra pequeña niña?
—¡No soy una niña!—Karoline levantó la cabeza y sus ojos, llenos de lágrimas, estaban a punto de estallar. Calliope le frotó los ojos con el dedo y le preguntó con cariño.
—¿Armand lastimó a nuestra Karoline?
—No me hizo nada malo.
—¿Entonces a quién le hizo algo malo?—Karoline dudó un momento y respondió con una mueca.
—… A ti.
—¿A mí?—Calliope parpadeó por un momento. Si pensaba en los rumores que había escuchado sobre ella hace mucho tiempo, definitivamente había escuchado cosas malas. Pero, ¿eso ya se había difundido? Calliope abrazó a Karoline y le acarició la espalda suavemente.
—Lo dijo porque estaba preocupada de que te lastimara, Karoline.
—No es así.
Se escucharon los sollozos de la niña. Calliope comenzó a pensar mientras abrazaba a la niña. En el pasado, la señorita Armand era una joven con muy buena reputación. Aunque era ingenua, tenía una cierta perspicacia y desempeñaba el papel de mantener la parte razonable en Karoline, que era muy caprichosa. Ahora que era joven, podría haber creído los rumores sobre ella al pie de la letra.
—Sin embargo, se disculpó, ¿no?
—Ella lo hizo porque su madre se lo dijo. Y se disculpó conmigo, no contigo.—Calliope se echó a reír. Ni siquiera ella a sus nueve años podría haber entendido tan bien esta situación. ¿Por qué en el pasado se llevaron tan mal? Incluso sintió un poco de arrepentimiento por ello.
Calliope colocó a la niña en la cama y la miró a los ojos.
—¿Odiarás a Armand para siempre? ¿No quieres volver a verla?
—Hmph.
El hecho de que no respondiera significaba que todavía le dolía haber peleado con ella. Después de todo, en el futuro, serían casi inseparables.
Calliope pasó la mano por el cabello despeinado de Karoline y le besó su frente suavemente.
—Lo pensaré un poco más antes de decidir si la invito o no.
—Está bien.
—Descansa por hoy. Si tus ojos se hinchan como los de un pez, Kafir se burlará.
—Si se burla, yo misma haré que Kafir tenga los ojos de un pez.
—Oh, tendré que decirle a Kafir que se esconda de ti.
Calliope salió de la habitación de la pequeña y se quedó pensativa mientras caminaba por el pasillo. ¿Qué debería hacer? Si fuera una chica normal sin saber lo que pasaría en el futuro, no tendría necesidad de invitar a alguien que la había tratado mal. Pero Calliope sabía lo que iba a pasar más adelante.
En unos tres años, se descubriría una mina de minerales raros en las tierras del conde de Karbülle. Al principio, pensó que sería bueno robarlo, pero se dio cuenta de que, de todos modos, terminaría en manos de su familia.
La familia del Duque tenía la suficiente riqueza actualmente, y aunque el mineral era raro, no era una piedra preciosa, por lo que no podía ganar una cantidad astronómica de dinero. Sin embargo, más tarde necesitaría ese mineral con urgencia, así que pensó que sería mejor mantener una buena relación con la familia Karbülle.
—Karoline no estará contenta, pero creo que es lo mejor invitarla.—Calliope regresó a su habitación, ayudó a Kafir con sus tareas y luego se sentó en su escritorio.
—Orteta Karbülle.
Era la hermana mayor de la amiga de Karoline, Armand. Un año mayor que Calliope, podría haber sido llamada la esperanza de la sociedad en el futuro. La razón por la que nunca llegó a serlo es que era demasiado débil para participar en asuntos políticos. Para quienes no la conocían, era la joven más hermosa de la nobleza y se podría decir que era perfecta, pero en realidad era desastre.
Infló exageradamente su imágen de belleza, mientras hundía a otras personas. Alguien que solo demuestra perfección sin defectos, son los primeros que tienen todo su interior podrido. Debido a que ser la esperanza para la sociedad da poder suficiente para mover la opinión pública de los nobles, se libró una batalla más feroz que cualquier guerra por debajo de las sombras.
—Ojalá podamos comunicarnos.
Calliope le pidió a Susan que le entregara la lista de invitados a su padre y comenzó a escribir una carta para Armand.
* * *
Orteta regresó a su habitación después de consolar a su hermana menor, que parecía estar deprimida ese día. Había vuelto de la tienda de vestidos con su madre, y desde entonces había estado muy triste.
Había pasado la primavera y ahora era verano, pero su pequeña hermana había estado tan triste como una hierba que aún no había brotado. Al principio, cuando escuchó que había peleado con su amiga, la señorita Karoline, en ese momento no le dio mucha importancia, pero ahora que había estado así durante tanto tiempo, estaba empezando a preocuparse.
—¿Cómo puedo hacer que Armand se sienta mejor?—la doncella de confianza de Orteta, Dolora, miró a su alrededor y susurró en voz baja.
—Según la doncella de Armand, no ha tenido noticias de la señorita Karoline desde entonces, y por eso está así.
—¿Qué? Parece que la pelea fue más fuerte de lo que pensaba. ¿Ya le envió una carta?
—Bueno, parece que la señorita Karoline se enojó mucho en ese momento, así que Armand tuvo miedo de enviarle una carta.
—Nada se solucionará si solo esperamos.
Por supuesto, Armand solo tenía nueve años. Podía proteger a su hermana de las cosas que tuviera miedo. Pero le era casi imposible saber la razón de la pelea, porque Armand se negaba a hablar cuando se le preguntaba. Mientras Orteta, como hermana mayor, estaba pensando en si debía intervenir, alguien llamó a la puerta.
—Adelante.
La persona que entró a la habitación fue el criado encargado de la correspondencia en la mansión. Normalmente, clasificaba la correspondencia y se las daba a los sirvientes para que llegara a sus manos.
—Señorita, llegó una carta del ducado de Anastas. El criado que trajo la carta pidió que se la entregara personalmente a la señorita Armand.
—¿Llegó una carta del ducado?—Orteta sonrió involuntariamente. De acuerdo, la señorita Karoline podía ser un poco caprichosa, pero no era de las personas que les gustara estar mal con las personas cercanas a ella.
—¿Ahora qué hago?
Mientras Orteta se preguntaba si era correcto que la carta de la señorita Karoline fuera enviada a su hermana pequeña, Dolora miró el nombre de la persona que envió la carta.
—Señorita, esta carta no la envió la señorita Karoline.
—¿Entonces quién más lo podría haber mandado?
En la casa del duque, solo había una señorita, Karoline Anastas. Pero justo cuando estaba a punto de dejarlo pasar, se acordó de algo. Ah, era verdad, la hija perdida del Duque se había integrado recientemente a esa familia.

RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: MAR
CORRECCIÓN: TY