Capítulo 29
El perdón no estaba en los planes. Al menos, al principio no lo estaba. Y así debía ser. Era lo correcto. No era algo que desapareciera tan rápido. Era odio y desprecio acumulados durante 8 años.
La ira que se había acumulado durante tanto tiempo era la base que sostenía a Valery Sorokin. Esa fuerza hizo que Valery se moviera, lo endureció y lo impulsó a esforzarse. Desde el momento en que comenzó el ballet, siempre utilizó esa emoción como su motor.
Cuando decidió engañar a Alexéi, Valery no tenía certeza. Pensaba que Alexéi, siendo un criminal bajo Igor, no caería en una trampa tan burda. Ellos eran personas que siempre estaban en suspenso, dudando y sospechando.
Pero, increíblemente, Alexéi aceptó sus palabras. No solo eso. Quitó los grilletes con una condición absurdamente trivial.
{—Llámame Alyosha.}
En el momento en que escuchó eso, Valery presintió que su plan no iba a salir como esperaba.
Alexéi siempre era así. Solo mostraba facetas inesperadas para Valery. Lo que Valery había pensado era algo diferente, algo más cruel, desagradable, o incluso repugnante. No sabía exactamente qué, pero pensaba que haría una petición propia de un criminal.
Pero solo era un apodo.
No era difícil. Aunque le desagradaba y le repugnaba, solo era una palabra. Aunque el dolor, como si hubiera sido golpeado inesperadamente, le atravesara el pecho, Valery lo ignoró. Eso estaba bien. Incluso hasta el momento en que dudaba en llamarlo por su apodo. Pensó que solo tenía que hacer eso, y todo estaría bien.
Todo cambió en el instante en que Alexéi lo miró y sonrió.
La cara cínica y fría se deshizo en una sonrisa brillante. Sus ojos, bajo unas cejas oscuras, se inclinaban mostrando un tono azul, y sus colmillos, que tanto había amado, asomaban ligeramente debajo de sus labios rojos. No recordaba la última vez que lo había visto sonreír así. Desde que Valery decidió odiarlo, Alexéi siempre había tenido una sonrisa cansada.
Esa sonrisa llena de pura felicidad era algo que solo había visto en el pasado, algo que pensó que había olvidado. No, en realidad, era aún más hermosa que entonces.
Sí. Era hermosa.
Eso confundió a Valery. Un sentimiento diferente al que había sentido al recordar a Alexéi en el pasado brotó en una esquina de su corazón. Se preguntaba por qué solo ahora notaba lo mucho que había cambiado. Mientras miraba a Alexéi abrazándolo, lentamente se dio cuenta.
Alexéi era más pequeño que él.
La mirada que siempre había tenido que levantar ahora se dirigía hacia abajo. Aunque lo había visto todos los días, la realidad tan clara y evidente no la había notado hasta ahora. Alexéi, aunque claramente era un Alfa robusto, se sentía diferente a los ojos de Valery. El olor agudo y fragante que emanaba al abrazarlo le era extraño. La cintura ajustada a su brazo le parecía extrañamente erótica. La sensación de sus hombros firmes y bien formados era desconocida. Esa extraña diferencia le aturdía la cabeza.
Y entonces, el disgusto por los sentimientos que estaba experimentando hizo que Valery intentará controlar sus emociones. Parecía que lo estaba logrando. Intentó no dejarse afectar por las historias sobre los padres de Alexéi y fingir que no sentía nada al ver la sonrisa cada vez que lo llamaba Alyosha.
No debía olvidar el plan. Su objetivo era dejar esta horrible ciudad donde estaba Alexéi y vivir sin pensar en nada. Si quería vivir una vida ordinaria, tenía que irse de aquí. Solo era cuestión de soportar un poco por eso, se decía a sí mismo. Afortunadamente, tenía un aliado que le recordaba este objetivo.
[¿Estás bien, Lerusha?]
Después de recuperar su teléfono, Valery contactó cuidadosamente a Rian. Alexéi confiaba tanto en él que, sorprendentemente, no lo vigilaba cada vez que usaba el teléfono. No era tan tonto como para desperdiciar una oportunidad, así que Valery, como era de esperar, se puso en contacto con Rian.
Como algunos sabian, Rian nació originalmente en esta ciudad. Vivió aquí hasta que su padre fue asesinado por Igor. Valery también conocía a Rian.
La primera vez que conoció a Rian fue poco después de comenzar con el ballet. Fue una serie de casualidades. La chica de la misma clase que le dio una oportunidad a Valery era prima de Rian, y la primera vez que se encontraron fue cuando Rian venía a recogerla.
Cómo empezó el ballet y terminó en el hospital tras ser golpeado por Alexéi, Valery estaba en el centro de una atención innecesaria. No era común que un niño fuera golpeado hasta fracturarse los huesos y llevado al hospital. El maestro de ballet sentía mucha compasión por él, y sus compañeros de la misma edad estaban curiosos. Toda esa atención le resultaba abrumadora. La única persona a la que podía expresar sus sentimientos era Alexéi, pero Valery temía que él lo considerara una molestia y lo desechará. No tenía a nadie en quien apoyarse.
Fue entonces cuando Rian fue el primero en hablarle.
—¿Estás bien?
La voz de Rian era tranquila. No mostró una compasión excesiva ni lo consideró una curiosidad. Simplemente preguntó con una sincera preocupación. La cara de Rian, con su cabello negro y ojos azules que se parecían a los de su hermano, hizo que Valery viera a Alexéi. Era similar. Eso hizo que Valery bajara su guardia. Además, al ser dos años mayor que Valery, también compartían la característica de ser mayores.
Rian era una persona en la que podía confiar. Tranquilo y sereno, le gustaba leer libros y le enseñó muchas cosas a Valery. Rian a menudo invitaba a Valery a su casa, donde le mostraba cuentos de hadas que eran temas principales en el ballet, así como videos relacionados con el musical. Aún lo recordaba claramente. La casa de Rian era cálida y acogedora. Como en los anuncios y las películas. Su madre, que recibía a los invitados, era amable, y en la casa se sentía el agradable olor del pan recién horneado. El padre de Rian, quien era detective, solía decirle a Valery que viniera a visitarlo. Rian era un hijo único muy querido.
En medio de todo eso, Valery a veces podía sumergirse en la ilusión de que era una persona normal. Hasta entonces, solo su hermano había sido su mundo, pero el tiempo con Rian le brindó un gran consuelo. Por supuesto, no siempre fue agradable. Valery sentía una inexplicable soledad y desconexión incluso en esos momentos de paz, a pesar de la cálida bienvenida de la familia de Rian.
Durante el tiempo que estuvo alejado de Alexéi, Valery se acercó a Rian. Siempre escuchaba las preocupaciones de Valery y quería estar con él. Si el padre de Rian no hubiera sido asesinado por Igor, probablemente muchas cosas habrían sido diferentes. Si Rian hubiera permanecido y crecido junto a él.
El padre de Rian fue asesinado mientras investigaba el negocio de drogas de Igor. A pesar de las advertencias de sus colegas, se lanzó a detener a Igor. Era esa época. Mientras el OxyContin y otras drogas se propagaban por Estados Unidos, en esta ciudad el consumo de cocaína y heroína estaba en auge. La marihuana era considerada algo menor. La ciudad, ya árida, empezó a deteriorarse, y el padre de Rian no pudo soportarlo.
Pero Igor, que estaba acumulando poder, no temía nada. Tras matar a un policía, envió a sus secuaces a desmembrar el cadáver del detective y a entregarlo en partes a su casa. La madre de Rian enloqueció en ese momento. Se dice que ahora está mejor, pero le llevó cuatro años salir del hospital psiquiátrico.
Aunque el criminal no fue capturado, en el vecindario circulaba abiertamente el rumor de que era obra de Igor. No había nadie que pudiera detenerlo. El comisionado no pudo avanzar en la investigación debido a la falta de pruebas, y el caso quedó sin resolver. Khalis Vinter, originaria de Nueva York y que estaba forjando su carrera allí, tuvo que sacar a su hermana y sobrina de la ciudad para su seguridad.
Por lo tanto, a diferencia de lo que pensaba Alexéi, Rian no era tan ingenuo. Rian conocía bien la situación en la ciudad. Khalis Vinter era una persona meticulosa y sabía cómo utilizar la riqueza de su esposo. Siempre tenía a un escolta privado altamente competente al lado de Rian. Khalis también sabía que las personas relacionadas con Valery estarían en peligro de alguna manera.
Valery leyó el mensaje de Rian con una sensación indescriptible. La palabra “Lerusha”, un apodo que él solía usar, de repente le parecía extraño. A Rian, guardado bajo otro nombre, le respondió lentamente.
[Sí. Pero creo que no es prudente encontrarnos de inmediato. Es peligroso.]
[Si te resulta más cómodo, está bien. Pero sabes que es más seguro estar a mi lado que al de esa persona, ¿verdad?]
Rian, que había regresado con Khalis Vinter, vino a buscar primero a Valery. Entonces hizo una confesión inesperada: había estado enamorado de él desde hacía mucho tiempo y sentía ansiedad por dejarlo solo en la ciudad, siempre había querido regresar. Aunque Valery a veces añoraba el pasado con Rian, para él, que nunca había estado enamorado de nadie, era una historia algo extraña.
La propuesta de Rian podía ser tentadora, pero Valery no quería mentir sobre sus sentimientos. Así que, al principio, la rechazó. Rian dijo que estaba bien, pero le preguntó si podía darle una oportunidad. Y lo más importante, dijo que salir de esta ciudad era esencial.
No había una razón clara para rechazarlo allí.
Siempre había tenido buenos recuerdos con Rian, y como él mismo dijo, si estuviera a su lado, probablemente llegaría a gustarle. Valery no quería quedarse más en esta tierra helada. No quería desesperarse y enfadarse cada vez que se encontraba con Alexéi, ni ver una ciudad corrupta en cualquier lugar. Pensaba que era una buena oportunidad. Una oportunidad para vivir una vida ordinaria haciendo algo que le gustaba.
Así que, cuando Alexéi intentó obstaculizar incluso eso, Valery pensó que habría preferido morir. Sin duda.
[Sí, lo sé.]
Pero, ¿por qué se sentía así?
Valery sintió que la conversación con Rian ya no era tan tranquila como antes. No entendía la razón.
[Te contactaré de nuevo. Borra todos los mensajes.]
A pesar de la preocupación de Rian, que seguía siendo amable y a quien estaba agradecido.
[Cuida de ti.]
[Tú también, no te lastimes, Lerusha. Te extraño.]
La frase “te extraño” hizo que Valery encontrará difícil responder como antes, con un simple “yo también”. No era algo difícil de hacer.
«¿Por qué estaba pasando esto?»
Con el ceño fruncido, Valery dirigió su mirada hacia la ventana bañada por la luz blanca del sol. Miró las escaleras de emergencia oxidadas, las calles parcialmente vacías y el cielo azul más allá de la ventana. Aunque estaba atrapado, no sentía una sensación extraña de estar enclaustrado. A pesar de las cadenas de metal que le colgaban de la muñeca izquierda, que reflejaban su situación.
Sin embargo, algo seguía molestándolo. No era tanto un deseo desesperado de escapar, sino una sensación de tener algo sobrecargado en su interior. Valery contuvo su impulso de mirar hacia el lado de la cama vacía sin darse cuenta. Aunque su mente seguía orientada hacia ese lado, hizo un esfuerzo por resistir. Alexéi no estaba en casa. Había salido para ocuparse de los detalles de su desaparición mientras lo mantenía encerrado.
Sin embargo, no lo liberaron fácilmente. Eso, en cierto modo, le daba algo de tranquilidad. Era como el Alexéi que conocía. Prefería a este Alexéi, que no se había dejado llevar por historias inesperadas, que había confesado su amor y había implorado de todas las formas posibles para que se fuera.
Así podía odiarlo.
Sumido en la confusión, Valery se lavó la cara con agua fría. No estaba acostumbrado a no moverse. Llevaba días sin salir, acostumbrado a practicar todos los días, y ahora que estaba encerrado, su mente se debilitaba. Alexéi era una basura. Un criminal, y él…
Los pensamientos se desvanecieron. La cara sonriente de Alexéi seguía apareciendo en la mente de Valery. Sus ojos que brillaban al escuchar el nombre “Alyosha”. Sus labios que hablaban de cómo murieron sus padres. Su voz confesando que nunca quiso arruinar su vida. La ternura que se infiltraba en cada rincón.
Era difícil definir a Alexéi como una basura con estos recuerdos constantes. Aunque los crímenes que cometió no desaparecían.
La mente de Valery estaba enredada. Las historias que no quería aceptar seguían sacudiendo su corazón. La ira que había sostenido a Valery durante toda su vida parecía haber perdido su camino. Tenía un plan perfecto, pero cuando miró a su lado, vio el espacio vacío. No estaba allí, donde se había acurrucado toda la noche.
En el instante en que lo vio con sus propios ojos, increíblemente…
Lo extrañaba.
Que Alexéi fuera quien extrañará era desconcertante.
Para negar este pensamiento inquietante, Valery forzó su atención en otro lugar. Pensó que, como había hecho antes, era mejor distraerse. Sacudió la cabeza ligeramente y se levantó de la cama. Al menos, al haberle quitado las esposas del tobillo, podía hacer estiramientos o ejercicios simples. Primero quería ducharse.
Mientras se dirigía al baño, Valery miró alrededor de la casa. Se dio cuenta de que era la primera vez en casi 8 años que había permanecido tanto tiempo en casa. Siempre había evitado estar en el mismo espacio porque no quería estar cerca. Se enfadaba solo con verlo. Esa era una de las razones por las que vivía en el estudio de práctica.
Podría haber vivido por separado si quisiera, pero no lo había hecho… Valery se detuvo en ese pensamiento. Su pie se quedó pegado al suelo al intentar entrar en el baño. ¿Por qué había sido así? Si lo odiaba tanto, debería haber salido antes. Sin duda, habría habido alguien que lo ayudaría. Algo se había acumulado en el área de su pecho. Valery recordó tarde el motivo. Sí, necesitaba ahorrar dinero.
Quería escapar de este lugar tanto como odiaba a Alexéi, por lo que necesitaba sus propios recursos. Había acumulado una cantidad decente desde que debutó, pero incluso siendo un bailarín principal, no podía ganar como en Nueva York. No había muchas funciones aquí, así que todo el dinero que ganaba lo había guardado. Vivir separado en ese lugar sería un desperdicio. Era más sensato ahorrar para irse.
Su mente estaba turbia como barro. Para desviar su atención nuevamente, entró al baño. Sin embargo, al ver su reflejo en el espejo, la imagen de Alexéi lo envolvió. No podía deshacerse de él. Su cuerpo, no, toda la casa estaba llena de las huellas de Alexéi.
El reflejo en el espejo estaba lleno de las marcas de Alexéi. Las huellas de la noche anterior, los mordiscos de sus colmillos, las marcas rojas dejadas por las uñas. Su piel estaba marcada y constantemente lo arrastraba hacia el tiempo pasado. Las grietas en el espejo llenaban la mente de Valery con Alexéi. No podía sacarse de la cabeza los pensamientos sobre él.
Mirando los ojos verdes del reflejo, Valery se sintió confundido. Había decidido actuar como un Alfa ciego, pero no debía comportarse así en realidad. ¿Se estaba sumergiendo en su actuación y confundiendo la realidad? ¿Por eso pensaba que era su Omega y responsable de Alexéi?

RAW HUNTER: ACOSB
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN