Capítulo 12
—Ja, ja,ja.
Le venían a la mente la piel suave y la cálida temperatura corporal de la mujer. Extrañaba el cantó de una sirena, una voz llena de mentiras y el calor corporal que no era más que el vano deseo de una sola noche. Estaba loco, se sentía loco.
Quería enviar a Yeonhwa fuera de aquí, aunque fuera por una razón insignificante, pero las circunstancias recientes no fueron de ayuda para ello. Es un hecho que solo unos pocos líderes de la Torre Azul saben, pero no importa cuáles fueran los pensamientos de Theodore, ella tenía que quedarse en la Torre Azul, uno de los lugares más seguros del Imperio Whiniano, por el momento.
Theodore miró fijamente su lamentable reflejo en el espejo durante mucho tiempo, lo mojó con agua fría y luego salió del baño. Su dormitorio también tenía una atmósfera sombría como su oficina. Esto se debió a que sólo tenía los muebles esenciales, como la cama, armario, mesas y sillas, utilizadas para revisar brevemente documentos o leer, se trajeron en colores neutros.
Theodore rápidamente secó su cuerpo mojado con un hechizo y se dejó caer en una silla. Considerando su condición física, hoy tendría problemas para dormir bien. Estaba tan cansado y exhausto que planeo mirar los documentos hasta que sus ojos se cerraran solos al amanecer.
«Hubo un problema estos días que me dio una sensación siniestra.»
Necesitamos discutir e investigar eso de ahora en adelante.
«Me pregunto si los brujos que huyeron antes están planeando algún tipo de plan nefasto.»
Una historia brevemente comentada con el Señor de la Torre Roja Hisran. La Señora de la Torre Blanca, Irina, y la Señora de la Torre Negra, Loretta, quienes se enteraron de la existencia de Yeonhwa, también mostraron cautela hacia el grupo de brujos negros.
Hace aproximadamente un año, los brujos negros secuestraron a la amante de Hisran, Jaeha, y trataron de convertirla en un recipiente para el “Dios Tumor” al que sirven. Afortunadamente, pudieron encontrar el lugar sagrado de los brujos negros y rescatar a Jaeha antes de que se completara el terrible ritual.
Sin embargo, debido a que Hisran, que saltó allí solo en ese momento, resultó gravemente herido, los magos de las cuatro torres mágicas no pudieron perseguir adecuadamente al grupo de brujos que huían. Eran buenos para escapar y esconderse, y parecían haberse elevado hacia el cielo o desaparecer en el suelo. Posteriormente, los magos de las Cuatro Torres Mágicas continuaron su búsqueda, pero sin mucho éxito.
Sin embargo, con la aparición de Yeonhwa en este mundo, los magos pudieron reducir significativamente el alcance de su investigación a la parte oriental del continente, específicamente al Imperio Whinian. Como resultado de una búsqueda de dos meses por parte de magos seleccionados entre la Torre Azul, la Torre Roja, la Torre Blanca y la Torre Negra, se descubrió que un número significativo de personas habían desaparecido en los callejones de las grandes ciudades de Whinian. Excluyendo la capital Coperton.
Por lo tanto, actualmente se emitió una orden de emergencia entre los líderes del Imperio Whinian. Si la gente del Imperio escuchara la noticia de las actividades de los brujos negros, lo más probable es que se alarmarian, por lo que sólo los líderes estaban conscientes de este hecho y silenciosamente fortalecieron los límites entre la ciudad y las afueras. Como resultado, las consultas cara a cara entre los líderes Imperiales y los líderes de la Torre Azul se hicieron más frecuentes, y la carga de trabajo de los señores de la Torre Azul y de los Vicepresidentes que tenían que supervisar esto, también aumentó significativamente.
TOC, TOC.
Theodore, que fruncía el ceño mientras miraba el número estimado de personas desaparecidas, escuchó un golpe en la puerta. Por un momento, sin darse cuenta, respondió pensando que era la Vicepresidente.
—Adelante.
Chirriando, la puerta se abrió lentamente. En lugar del sonido de pasos que se acercaban ligeramente, podía escuchar débilmente un sonido como el de alguien tomando aire. Theodore, sintiendo algo extraño, apartó la vista del documento y levantó la cabeza para mirar hacia la puerta.
Su corazón se hundió. Había una persona inesperada parada allí. Era Yeonhwa, a quien Theodore había estado evitando diligentemente durante los últimos días.
Era hermosa y misteriosa, vestida finamente con la única prenda que le quedaba de su tierra natal. Sorprendido, Theodore se quedó mudo por un momento. En el tenso silencio que siguió, Yeonhwa fue la primera en hablar.
—Saludos, Theodore.
Inclinó ligeramente la cabeza en señal de saludo, con el pelo negro fuertemente trenzado cayendo en cascada por su espalda.
—¿Por qué estás aquí..?
—Hace varios días que no le veo y temía que le hubiera pasado algo.
Sus palabras eran tan fluidas como el agua corriente, pero su voz temblaba. Incluso Theodore, que no podía ver a Yeonhwa con una mirada fina, pudo leer los fragmentos de emoción en ella: ansiedad o miedo. En el momento en que lo reconoció, su corazón se agitó extrañamente.
«¿Qué es esta mujer?»
¿Cómo podía seguir preocupándose por él después de recibir tales insultos y trato frío? ¿Cómo se podía sentir cariño por esos ojos marrones que parecen copiados de una parte del cielo nocturno?
No podía creerlo. No, no lo podía creer. Sintió como si olas del tamaño de una casa se acercaran a él decenas o cientos de veces, tragándoselo y destrozándole.
«Disparates.»
No había nada más repugnante para Theodore que alguien mencionara el amor.
Una madre que decía que amaba a su hijo, que nació sin problemas, y que lo consideraba un bonito accesorio. Su humilde amor podría cambiar ante el dinero. Con palabras crueles le pidió que muriera por ella.
Mujeres que susurraban que amaban al archimago, quien estaba dotado de una apariencia y un talento excepcional. Su amor como polillas podría cambiar ante los insultos y el trato frío. Theodore, que tenía un corazón más frío que el hielo, estaba condenado a sentirse solo e infeliz por el resto de su vida.
Si todas las mujeres que confesaron estar enamoradas de él, cautivadas por su hermosa piel y su condición de dueño de la Torre Azul, estuvieran alineadas en fila, la amplia Torre Azul podría llenar fácilmente una docena de carruajes. Numerosas mujeres se marcharon llorando ante el menor trato frío, y algunas mujeres que se aferraron tenazmente también levantaron ambas manos y pies cuando fueron tratadas como prostitutas. Pensó que esta vez sería un proceso similar, sólo que llevaría un poco más de tiempo.
Estaba mareado, la vista le daba vueltas. Su corazón latía más rápido que cuando estaba rodeado de miles de demonios.
—Theodore, su tez está muy pálida. ¿Se encuentra bien..?
Mordiéndose el labio con fuerza para recuperar la compostura, respondió con voz fría.
—No creo que sea asunto tuyo.
Fue suficiente para avergonzar a la persona preocupada. Por enésima vez, los labios de Yeonhwa se abrieron y cerraron como si se hubiera quedado sin habla, y respondió con voz gutural.
—… Le pido disculpas, le he molestado con mi comportamiento innecesario. Ahora que he comprobado que Theodore está sano y salvo, me retiraré.
Haciendo una reverencia, Yeonhwa alcanzó el pomo de la puerta. Mientras caminaba silenciosamente a través de la puerta abierta, sintió un fuerte agarre por detrás.
El retroceso del tirón la obligó a mirar hacia atrás. Su mirada se fijó en Theodore, con la boca torcida en una mueca. Sus ojos plateados eran tan oscuros como una luna oculta por las nubes.
Con un chasquido, la puerta se abrió y volvió a cerrarse de golpe cuando la espalda de Yeonhwa la tocó y su peso se desplazó. El espacio era de nuevo una cámara claustrofóbica con dos personas atrapadas dentro.
Yeonhwa fue arrastrada por la mano de Theodore y empujada hacia la cama. Sus labios temblaban de miedo, pero los ojos marrones que lo seguían lo hacían sentir extraño. Theodore habló con el gruñido de un depredador desconcertado.
—¿En qué demonios estabas pensando al llegar al dormitorio de un hombre a estas horas? ¿cuando yo tenía prisa y te dejé sola un rato, no pudiste evitar calentarte?
Las palabras de Theodore eran aún más frías y horribles que de costumbre, aunque sabía que no debían serlo, y no podía evitar preguntarse por qué era tan fácil escupir palabras hirientes sin mucha práctica. Su mente confusa iba a toda velocidad y su cuerpo se agitaba como si le persiguiera algo.
—No es eso…
—¿Entonces cómo explicas ese aspecto de cuidado y aseo extra?
¿Cómo lo explicas?
Un cuello rojo como una flor de loto y una falda verde parecida a las hojas de loto que sostienen la flor. Si tiraba de los tirantes rojos de la blusa, dejaba al descubierto sus pechos blancos y firmes y, por alguna razón, le ardía la garganta de sed al pensarlo.
—… No lo sé, Señor, pero quería asegurarme de estar lo más bonita posible, ya que puede que pase mucho tiempo antes de que nos veamos de nuevo.
—Ja, eso es lo que piensan las mujeres como tú.
Resoplando, Theodore añadió, tirando bruscamente de los cordones rojos.
—Sí, haré lo que quieras.
A través de la blusa abierta, podía ver la ropa interior blanca que abrazaba sus pechos. Era erótico, le dejaba el cuello y la clavícula al descubierto, pero los pechos escondidos. Era una forma desconocida, pero Theodore la había visto un par de veces antes, así que no fue demasiado difícil quitarle la ropa interior.
La carne lisa se sentía bien en sus manos, cálida y suave. Inclinó un poco la cabeza y percibió el leve aroma de su cuerpo.
Por extraño que pareciera, sus nervios parecieron relajarse un poco. Sintió una extraña satisfacción al ver los pechos fluir libremente entre sus manos como si estuvieran hechos de nata montada. Le dió un mordisco al pecho que ahuecaba con avidez, y el aroma de su cuerpo que flotaba en la punta de su nariz se intensificó.
—¡Hmph!
El gemido lujurioso fue un extra. No, era más bien un aperitivo para abrir el apetito.
Los inquietantes y complicados asuntos de la reprimenda de Ceres y las maquinaciones de la horda de brujos negros fueron expulsados limpiamente de la mente de Theodore. Su mente se volvió blanca. Todo lo que podía ver eran dos blancos y suaves montículos de carne.
—¡Ah, mhhh!
Como una bestia hambrienta, Theodore codiciaba los suaves pechos. A medida que sus dientes chupaban la carne ligeramente tierna, los pechos se enrojecían. Los pezones se endurecieron contra su suave lengua y sus dedos ligeramente ásperos.
Incapaz de contener el calor y la excitación crecientes, Theodore desabrochó rápidamente su camisa. Con un chasquido, la camisa cayó al suelo. Sintió el aire fresco sobre su piel desnuda. Y entonces se despertó.
«Qué debería hacer ahora…»
Lo estaba haciendo
Yeonhwa habló como si hubiera venido a seducirlo, pero en realidad, probablemente no era así. ¿Será que sus nervios estaban tensos y se sentía aún más cansado durante los 15 días que no la busco, debido a su frustración? Estaba disgustado consigo mismo. La sensación de náuseas era abrumadora y no podía soportar.
El hombre que había estado corriendo hacia ella como un animal en celo hace un momento se había detenido como un muñeco roto. Yeonhwa debió sentir algo extraño y preguntó mientras se levantaba.
—¿Estás bien?
—¿Por qué, por qué aceptas todo?
Con la cabeza gacha, su hermoso cabello azul colgando como un río, se escuchó una voz que parecía haber sido exprimida con dificultad.
—¿Por qué te preocupas por personas como yo, que se ven obligadas a hacer trabajos que no necesitan hacer, son humilladas y tienen una relación que es coerciva*..?
Beom:*Que sirve para forzar la voluntad o la conducta de alguien.
Theodore no pudo encontrar una respuesta a pesar de que hizo la pregunta docenas o cientos de veces, por lo que no tuvo más remedio que decirla en voz alta. Sintió como si alguien tuviera una mano invisible estrangulando su garganta y apretando su corazón como si fuera a ser aplastado. Se quedó sin aliento.
—Theodore.
Había un claro rastro de tristeza en su voz cuando pronunció su nombre. Entonces parecía que le daría la vuelta aún más.
—Yo est…
—Por favor, no digas que estás enamorada de mí.
Theodore habló con voz más seria que nunca.
—…
—Esa no es una palabra para alguien como yo.
—¿Por qué piensas eso?
—Sé qué tipo de persona soy. Casi muero a manos de mi madre, que era prostituta, y de mi padrastro, y tuve la suerte de subir desde abajo para llegar hasta aquí. Otras personas también me conocen sorprendentemente bien. La única que no me conoce bien eres tú que eres de otro mundo.
—Solo estaba juzgando por lo que veo, escuchó y experimentó.
—Debe ser porque me equivoqué desde el primer encuentro. Salvarte del río no fue gran cosa. Incluso si no fuera yo, cualquier mago perteneciente a la Torre Mágica habría hecho lo mismo. Porque nos enseñan que debemos ayudar a los demás con magia, lo cual es casi como un lavado de cerebro.
¿Es porque estaba en pánico? No sólo había un problema familiar que podía considerarse una vergüenza, sino que palabras que no necesitaban ser dichas fluían libremente.
Hubo una vez en la que el dios de la ira, Tumor, y un grupo de magos gobernaban el continente de Latio. Varios dioses, incluido el dios Harmonia y el dios mágico Magia, se unieron para sellar al dios Tumor y expulsar al grupo magos a las sombras, restaurando la paz en el continente. Sin embargo, durante un tiempo, la gente se mostró muy cautelosa y temerosa de los magos. Esto se debía a que el público en general no podía distinguir entre un mago negro y un mago común y corriente a menos que practicaran abiertamente la magia negra.
En respuesta a esto, la Torre Mágica fortaleció la actitud y la educación del carácter de sus magos. Como resultado de tomar activamente la iniciativa en someter monstruos y trabajar duro para enseñar a los jóvenes magos cómo tratar a la gente común que no puede usar la magia y la etiqueta, se estableció la percepción de que los magos, a diferencia de los magos negros, son seres buenos y justos.
Theodore, que entró en la Torre Azul, también recibió un entrenamiento que pautaba en el lavado de cerebro. La magia es la bendición del Dios Magia y un gran poder, por lo que debe usarse para someter a los monstruos malvados y ayudar a las personas. Esa enseñanza quedó grabada en su mente como el sentido común: 1+1=2.
Entonces, aunque Theodore resiente este mundo y odia a la gente, como mago y líder de la Torre Azul, trabajó duro para someter a los monstruos y ayudar a aquellos en peligro siempre que tuvo la oportunidad. Salvar a Yeonhwa también fue parte de eso.
«Si hubiera dicho esto, todas las falsas ilusiones sobre mí habrían desaparecido. Ya no me molestaré más en decir que me gusta.» Una voz suave sonó en los oídos de Theodore, mientras se sentía alegre y vacío al mismo tiempo.
—La niña que había sido abandonada en la calle fue recogida por una persona amable y criada en un refugio. Los niños que son llevados naturalmente figuran como milagros a menos que estén lisiados. Luego, son preparados para convertirse en gisaeng aprendiendo a escribir, caligrafía, cantando y tocando instrumentos musicales.
Esta es la primera vez que escucho la historia de Yeonhwa. Mientras él contaba su historia, ¿ella tuvo el valor de contar su propia historia también?
«No, supongo que no es eso.»
Estaba dispuesta a hablar en cualquier momento. Sin embargo, probablemente solo estaba esperando que llegara el día y escuchara esta historia.
—El jefe siempre decía esto. Como somos flores que podemos hablar, debemos fingir que no hemos visto nada, que no hemos oído nada, que no tenemos boca. También me dijo que siempre sonriera porque no hay flor cuya expresión cambie de vez en cuando.
Una vida donde ni siquiera podía mover los músculos de la cara. Theodore también sabía cómo era. Antes de convertirse en jefe de la Torre, pasó sus días consciente de la mirada de sus competidores y del mundo.
—Incluso los mayores nos han advertido. “Si nuestra risa es una flor de primavera, la bondad de un hombre es como el viento, así que no intentes atraparla”.
Theodore no pudo detener las amargas palabras que seguían fluyendo de sus hermosos labios.
—Esos son los tres caminos que una gisaeng debe seguir, por eso se les llama Gibangsamdo (los tres caminos de la vida femenina). Lo escuché una y otra vez hasta que me palpitaron los oídos, pero rompí esos dos caminos, e incluso rompí el tercero.
Había ligeras lágrimas en los ojos de Yeonhwa mientras decía eso. Había una leve sonrisa en la comisura de su boca, ya fuera autodesprecio o no.
—Hubo muchas cosas. Sin embargo, creó que sólo porque escuche ciertas enseñanzas todos los días no significa que todos las hagan. Incluso si crees que es obvio, ¿de qué sirve si en realidad no lo haces? Por eso respeto sinceramente a Theodore, Ceres y los magos de la Torre Azul que trabajan duro por la paz de los demás.
Palabras que son una mezcla de reprimenda y sinceridad. Theodore sintió un pequeño picor alrededor de los ojos.
«Ah, ahora lo entiendo. Por qué esa mujer pequeña, delicada y aparentemente incompetente me ponía tan nervioso.»
Cuando vió a Yeonhwa, se sintió cálido y reconfortado. Quería creer que no todas las personas eran malas o indignas de confianza, y que este mundo no era sólo un lugar feo y frío. Empezó a tener expectativas y esperanzas.
Así que tenía miedo de que, si creía eso, lo lastimaría aún más de lo habitual. Llega un momento en el que no puedes ocultar que te desmoronas incluso con una expresión en blanco y una actitud fría. Su instinto de autoconservación se activó y se mostró cauteloso, reacio y odió a Yeonhwa, quien podría sacudirlo hasta lo más profundo.
A Theodore le temblaron los labios y las manos. Yeonhwa, con los ojos muy abiertos, dudó un momento y luego extendió el brazo hacia Theodore.
La visión de una mujer desnuda extendiendo el brazo ya era tentadora de por sí. La visión de su hermoso cuerpo curvilíneo, con las marcas rojas que le había hecho, hizo que la parte inferior de su cuerpo respondiera por sí sola. Era natural, sabiendo lo caliente y húmedo que ese cuerpo le abrazaba.
Qué cosa tan cobarde y contradictoria, querer apartarse por miedo y a la vez albergar un deseo ardiente. No era ella la vulgar y lujuriosa, era él.
Theodore apenas pudo evitar la mano de Yeonhwa. Sus ojos se encontraron. Los temblorosos ojos marrón oscuro eran tan oscuros que parecían obsidiana.
—Por favor, deja de sacudirme.
{—Un hombre como tú nunca podrá amar a nadie. Pasarás el resto de tu vida solo, sin nadie en quien apoyarte, y morirás como un hombre solitario.
—E incluso si, por la gracia de la diosa Magia, te enamoras de alguien, las espinas heladas de tu corazón la harán pedazos.}
Aunque éstas no fueran las palabras malditas de las mujeres que había conocido, Theodore tenía alguna idea de su futuro. Después de todo, él es el que mejor sabe que su naturaleza es fría y despiadada.
Todavía podía huir de Yeonhwa. Por ahora, puede atar su corazón para que no siga huyendo.
—No me rompas más.
Las palabras, teñidas de sollozos, eran una súplica. Sus brazos cayeron sin fuerza desde donde colgaban en el aire.
Aprovechando la ocasión, Theodore salió corriendo de su habitación. Sus hombros se desplomaron cuando su cuerpo quedó expuesto al aire del pasillo, más frío que el de la habitación, y sintió que se le helaba aún más el corazón.

RAW HUNTER: DONACIÓN
TRADUCCIÓN: CHIBI
CORRECCIÓN: BEOM