Capítulo 9
Aunque la expresión y la voz de Joo Tae-hyun siempre eran impasibles, esta vez había algo distinto en ellas. Era la confianza característica de un niño mimado que jamás había enfrentado un verdadero rechazo, sin importar lo que hiciera.
«¿En qué diablos se apoya para confesarme tan descaradamente que consume Switch?»
Aunque le parecía absurdo, Seo Baek-han sintió por primera vez un leve interés en observarlo más de cerca. ¿Podría llamarlo curiosidad? Era una mezcla de sentimientos positivos y negativos, pero quizás sí.
Había asumido que era una propuesta de matrimonio impulsiva de un niño mimado con demasiados recursos y ambiciones, pero Tae-hyun había llegado a la conclusión más lógica dentro de su situación.
—Me avergüenza depender del poder de mi familia y no de mis propias capacidades… Pero dijiste que lo que buscas en un cónyuge son buenas condiciones.
TOK, TOK TOK.
Mientras Baek-han, perdido en sus pensamientos, golpeaba su rodilla con el dedo índice, la voz de Tae-hyun que no dejaba de mirarlo de reojo se fue haciendo más pequeña.
—Casarte con un alfa hombre tendría un gran impacto… Además, soy miembro de Haechi. Así que, si te casas conmigo, al menos puedes estar seguro de una cosa: el Príncipe Heredero lo odiará.
Esta última frase casi le arranca una sonrisa.
«Una combinación que el Príncipe odiaría… Eso sí me gusta.»
—…Bien, ahora lo entiendo. Al principio, cuando mencionaste el matrimonio, me enfadé mucho. Pero si ese es el motivo… está bien. Comprendo la lógica.
Baek-han se pasó una mano por el rostro para ocultar su sonrisa mientras preparaba su ultimátum.
—Pero calculaste mal, Tae-hyun. Con esa lógica, no hay ninguna razón por la que tú en particular debas ser mi cónyuge.
—…¿Eh?
—¿Familias chaebol que quieran aliarse conmigo? Sin ánimo de ofender, hay varias aparte de DH. Incluso podrían presentarme a una alfa mujer, a diferencia de ti.
—…
—Para ti, elegirme es la mejor opción. Pero para mí, no.
Tae-hyun parpadeó, como si no hubiera esperado que su argumento se desmontara tan fácilmente.
—…Pero, en otras familias…
—Sí, otras familias chaebol podrían estar menos interesadas en el tema fisiológico que DH. Pero el resultado final no sería muy diferente.
—…
—En resumen, lo único que DH o tú puede ofrecer es que, como consumidor de Switch, estás más desesperado que otros por casarte conmigo…
Baek-han esbozó una sonrisa sutil mientras clavaba la mirada en Tae-hyun.
—¿Y crees que eso basta para que me case contigo?
Un silencio incómodo, orquestado por Baek-han, llenó la sala.
Saber la situación del mocoso lo había calmado un poco. Parecía haber identificado su mayor preocupación, así que ya no pensaba presionarlo por la propuesta de matrimonio. No había necesidad de humillarlo más…
Aun así, le resultaba fascinante que Tae-hyun no mostrara cambios en su expresión. Y, al mismo tiempo, sentía un inexplicable deseo de ver ese rostro sereno arrugarse o llenarse de lágrimas. No había razón alguna. Si acaso, era solo su propia naturaleza despiadada.
—…Pero.
Tras un breve silencio, la voz de Tae-hyun sonó más grave. Aunque ya había pasado la pubertad, aún no era del todo la de un hombre adulto.
—A mí… me gusta el mundo que quieres crear.
—¿El mundo que quiero crear?
—Sí. Cuando me uní a Haechi, lo dijiste. Que tu sueño era un mundo donde los fisiológicos no fueran discriminados. Que da igual si eres el heredero de un chaebol o alguien que vive al día, ante el tema fisiológico, todos deben ser iguales.
Aunque se había estado mordiendo la piel bajo las uñas con fuerza, Tae-hyun mantuvo una expresión serena hasta que, finalmente, rompió su compostura y sonrió. Una sonrisa torpe, con las comisuras de los ojos y los labios ligeramente levantados.
—Por eso… me gustaste.
Por un momento, Tae-hyun pareció perderse en un recuerdo que Baek-han no conocía. Luego, volvió en sí y se corrigió rápidamente.
—Ah, disculpa. Sé que prefieres que enumere mis condiciones en lugar de decir estas cosas. Pero… es mi verdad. No quiero inventar mentiras por desesperación.
…SIGH.
Baek-han dejó escapar un suspiro largo.
«Así que este chico vive en los cielos.»
Como era de esperar de un niño mimado, la visión del mundo de Tae-hyun era tan inocente que rayaba en la ingenuidad.
¿Desesperación? ¿Sueños? ¿Verdad?
¿Quién diablos menciona esas cosas al proponer un acuerdo importante? Aunque internamente se burlaba de Tae-hyun… Baek-han notó, un instante después, que había relajado inconscientemente los brazos cruzados.
Rápidamente recomponiendo su expresión, se sorprendió al darse cuenta de que había bajado la guardia. Se pasó los dedos por la barbilla varias veces, reflexionando.
A Baek-han no le gustaban las sorpresas, pero era rápido para aceptar situaciones y reconocer sus propios estados. Solo así podía controlar su entorno y a sí mismo adecuadamente.
Desde esa perspectiva, las palabras etéreas de Tae-hyun habían logrado tocar una esquina de su corazón más que cualquier argumento lógico previo.
—Quiero ayudarte de verdad en lo que intentas lograr.
Podría buscar a otro heredero chaebol con condiciones similares, como le había reprochado a Tae-hyun. Pero también era cierto que difícilmente encontraría a alguien tan genuinamente comprometido con su causa como él.
—No te molestaré más. Después de hoy, no te llamaré por este tema. Pero… por favor, revisa esto.
Tae-hyun, recuperando su habitual expresión sombría, sacó algo de su abrigo. Un nuevo modelo de teléfono que DH Electronics estaba promocionando intensamente.
—He subido algunos documentos… Sí, puedes abrir esa carpeta.
Las cejas de Baek-han se fruncieron mientras revisaba los títulos.
Información detallada de DH, activos clave y miembros importantes, condiciones que DH podía ofrecer y sus demandas, estrategia de relaciones públicas para el matrimonio, perfil detallado de Tae-hyun…
Eran registros minuciosos y honestos de la familia DH, nunca antes revelados.
—Lo preparé por si querías revisarlo…
—…¿Los adultos te permitieron compartir esto conmigo?
Lanzó el teléfono al aire y lo atrapó, observando la reacción de Tae-hyun. Aunque sabía que con unos pocos toques podría compartir los documentos a su propio dispositivo o a cualquier parte, Tae-hyun solo lo miraba fijamente.
No era tanto una muestra de confianza, sino una incapacidad para imaginar que alguien actuaría con mala intención.
—Mmm. No todo, pero… está bien. Probablemente.
Escuchar esa respuesta despreocupada lo dejó exhausto. Baek-han estaba demasiado exasperado para seguir burlándose de él.
—Me iré primero. Tómate tu tiempo para revisarlo.
Tae-hyun, habiendo entregado sus puntos débiles sin preocupación, se despidió con naturalidad, ajeno a los pensamientos ajenos.
—En cuanto al teléfono… avísame cuando quieras, y enviaré a alguien a recogerlo.
Aunque habló con calma, parecía apresurado al vestirse. Era como un niño de cinco años que, tras causar problemas, intenta escapar sin asumir responsabilidades. Hacía difícil regañarlo.
—Entonces… gracias por tu tiempo, hyung.
Con la misma expresión impasible que al principio, Tae-hyun inclinó la cabeza.
Baek-han miró fijamente el teléfono que le habían entregado. No creía que revisar esos documentos cambiaría su opinión. Por mucho que lo intentara, este matrimonio solo beneficiaba a DH.
—Gracias también por escucharme. Y por no irte enfadado.
Al menos Tae-hyun no era del todo insensible. Parecía entender los límites…
Baek-han cerró los ojos y los abrió lentamente.
«¿En serio me das documentos confidenciales de tu familia y te vas, en lugar de insistir con regalos?»
No pudo evitar suspirar ante la terquedad del mocoso… pero, para ser honesto, tampoco podía negar que el desagrado inicial que sintió al escuchar la propuesta de matrimonio se había disipado en gran medida.
—Joo Tae-hyun.

TRADUCCION: ROBIN TU PATRONA
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISIÓN: KARA