Capítulo 30
Ni siquiera necesitaba imponer autoridad como sus padres, ser amable como sus hermanos mayores o su hermana, ni poseer el carisma magnético de Seo Baek-han.
[Ah, ese maldito Joo Tae-hyun es igual de desagradable con todos sin excepción.] Ese tipo de comentarios se habían convertido en su meta.
—Aunque apenas es principios de verano, ya hace mucho calor.
—Sí, es cierto.
Su único consuelo era que pronto llegarían las vacaciones de verano.
…¿Habría otro concierto en Changgyeonggung este año?
Aunque lo hubiera, Seo Baek-han probablemente no asistiría.
Según lo que escuchó de sus hermanos y hermana, Baek-han había sido elegido representante de la asociación de estudiantes coreanos en California o algo así. En cualquier caso, había conseguido un puesto importante. Aunque, incluso sin sus hermanos, las noticias sobre Baek-han eran fáciles de encontrar. Basta con buscarlo en internet para que aparecieran montones de resultados.
A pesar de ser un estudiante de posgrado, solo tenía veinte años, recién entrado en la adultez. Y considerando que ni siquiera era un coreano-estadounidense, sino un estudiante internacional, su capacidad para integrarse era realmente impresionante. ¿O más bien era habilidad para dominar situaciones? En fin.
Como siempre hacía cuando el ruido a su alrededor crecía, Tae-hyun repasó mentalmente el día en que conoció a Seo Baek-han. Y, como siempre, terminó revisando su teléfono sin pensar.
[11:30 p. m.
Hola, hyung. ¿Estás bien? 😊]
[¿Eh? Tae-hyun, jajaja.
¿Estudiando duro?
¿Qué pasa?
3:45 a. m. ]
[Bueno, es que…
Estoy pensando en irme de intercambio antes.]
[1
3:45 a. m.
¡Quería saber cómo manejaste lo de los créditos! :)]
El mensaje, enviado con una excusa improvisada, seguía sin respuesta. Ni siquiera había sido leído.
¿Sería que el Wi-Fi estaba lento? ¿O quizá no tenía señal?
Entró y salió del chat varias veces, pero nada cambiaba. Después de un rato, la pantalla se difuminó y luego se apagó por completo.
En el espejo oscuro de la pantalla, solo se reflejaba su rostro decepcionado.
Tae-hyun frunció el ceño.
…Parece que enviar ese mensaje fue una tontería. Baek-han no es un experto en admisiones, ¿no lo habré molestado?
El calor tibio de su palma rozando su barbilla le recordó, sin querer, una noche de verano pasada.
El sonido de los grillos, las luces encendiéndose, la voz baja de Seo Baek-han murmurando entre las exclamaciones de la gente y el aroma dulzón de frutas aplastadas flotando en el aire.
Tan vívido como si hubiera sido ayer, pero a la vez tan lejano. Tae-hyun lo revivía una y otra vez, incluso hoy.
Probablemente, incluso cuando fuera mayor, cada vez que llegara el verano, extrañaría aquel concierto a los doce años. Aquella primera noche en que el mundo se abrió ante sus ojos, como un huevo rompiéndose.
***
14 años, otoño.
Últimamente, Tae-hyun reflexionaba seriamente sobre su futuro.
No era un prodigio como Seo Baek-han, pero era un estudiante capaz de obtener buenos resultados con poco esfuerzo. Y, afortunadamente, estaba rodeado de personas dispuestas a ayudarlo en todo.
Así que, académicamente, todo iba según lo planeado.
Ya había aprobado los exámenes de equivalencia y completado los trámites para ingresar a una escuela internacional. Como seguía el sistema estadounidense, si acumulaba suficientes créditos, podría graduarse antes.
Había muchas opciones: escuelas privadas con altas tasas de ingreso a universidades, escuelas autónomas… Pero a Tae-hyun no le importaba, siempre y fuera reconocido su título al irse al extranjero.
El mayor estrés, el problema escolar, se había resuelto absurdamente fácil. Pero no tenía nada claro qué haría después de graduarse.
¿Sería porque lo vieron sufrir tanto en la secundaria? Sus padres daban por hecho que estudiaría en el extranjero, y a él no le disgustaba la idea… Pero no había pensado en qué país, qué universidad o qué carrera elegir.
¿Estados Unidos? Era donde más sucursales tenía DH y el destino más común para estudiantes coreanos, pero… No quería estudiar administración de empresas.
Para empezar, Tae-hyun no tenía el más mínimo interés en heredar el control del negocio. No quería hacerse cargo de ninguna empresa, fuera parte del grupo principal o no.
Durante ese corto año en la secundaria, había aprendido dolorosamente que no tenía temperamento para los negocios. Simplemente odiaba lidiar con la gente.
¿Trabajo en equipo? Horrible. ¿Gente que sentía satisfacción al asignar roles y lograr metas juntos? Todos le parecían lunáticos.
Con su nula sociabilidad, si se hacía cargo de la empresa, el Grupo DH, construido con tanto esfuerzo por generaciones anteriores, caería al abismo en un instante.
Y, sobre todo, no quería quitarle nada a sus amados hermanos y hermana.
Si su familia supiera lo que pensaba, se volverían locos. Sabía que tenía la suerte de tener hermanos excepcionalmente buenos para estándares de un chaebol, que jamás pensarían que él les estaba robando su parte.
Pero en un grupo como DH, las cosas no funcionaban solo con las decisiones de la familia.
Sus hermanos mayores ya se habían casado y tenían sobrinos. En esta situación, si insistían en darle más participación a él, era probable que las esposas y sus familias protestaran.
Además, había oído que, incluso antes de su nacimiento, ya se había decidido en gran parte quién se haría cargo de qué subsidiarias. Era lógico, sus hermanos y hermana ya eran adultos en ese entonces.
No quería causar confusiones por haber nacido tan tarde. Menos aún cuando era obvio que, con su actitud tibia y su talento mediocre, arruinaría todo.
No es que no hubiera recibido nada. Ya tenía acciones, propiedades y otros activos más que suficientes.
Entonces… ¿de qué viviría en el futuro?
¿A qué universidad iría? ¿Qué estudiaría?
En medio de esta tormenta adolescente, Tae-hyun casi había borrado el nombre de Seo Baek-han de su mente. Hacía mucho que dejó de buscarlo diario en internet. ¿Sería porque tenía demasiados problemas urgentes que resolver? Poco a poco, pensaba menos en él.
«Lejos de los ojos, lejos del corazón». Resulta que eso también aplicaba para las personas que admirabas, pensó Tae-hyun a los catorce años.
—…Ahora que lo pienso, ¿qué estará haciendo ese hyung?
Como nunca preguntaba, sus hermanos y hermana tampoco mencionaban a Seo Baek-han. Era curioso cómo alguien con tanta presencia podía desaparecer tan completamente solo por dejar de buscarlo.
Seo. Baek. Han.
Escribir su nombre en el buscador después de tanto tiempo le resultó extrañamente ajeno. Pero eso solo lo sentía él. El mundo que rodeaba a Seo Baek-han seguía siendo deslumbrante: noticias, blogs, publicaciones en foros…
—¿Eh?
Pero lo que captó su atención fue la red social vinculada al perfil de Baek-han. Nunca imaginó que alguien tan meticuloso tendría cuentas públicas. Era inesperado.
Como pedía iniciar sesión para ver las fotos, entró rápidamente con su cuenta secundaria, que solo usaba para mirar.
Pero, para su decepción, no había mucho en su feed. Ni una sola selfie, solo fotos de libros en inglés que estaba leyendo, el perro de un compañero de posgrado y unas tomas casuales en Malibú.
Nada parecía planeado, más bien como si las hubiera subido sin pensar.
Eso era muy Seo Baek-han, pensó.
Y por eso, sin dudarlo, le dio me gusta a todas sus publicaciones.
Era el gesto de gratitud de un adolescente sensible, en plena crisis existencial, hacia ese alfa que alguna vez encendió una chispa en su pecho.
***
[Oh, el pequeño Tae-hyun jajaja. Le diste like a las fotos de Seo Baek-han.]
[Pero a las mías no, eh…]
[Parece que nuestro maknae tiene un gusto peculiar por Baek-han~]
[…Fue un error. No sabía que, si no cambiabas la configuración, tus contactos podían ver tu actividad. Tampoco que el maldito algoritmo recomendaría a gritos todo lo que la gente que seguías likeaba. Y mucho menos que su segundo hermano, que casualmente estaba en línea al mismo tiempo, le enviaría un DM emocionado.]
Tae-hyun se enderezó de golpe, deshizo todos los likes y se disculpó profusamente por mensaje.

TRADUCCION: ROBIN TU PATRONA
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISIÓN: KARA