Capítulo 28
—Mmm, afortunadamente no es una reacción adversa relacionada con su condición de alfa. Tampoco parece un resfriado. Si acaso, sería una fiebre leve por fatiga.
Solo cuando el médico de cabecera y varios especialistas en fenotipos coincidieron en el diagnóstico, la familia pudo respirar aliviada.
—Yo les dije que no estaba enfermo…
Joo Yun-woo le lanzó una mirada (no tan amenazante) a su hermano menor, cuya voz sonaba ronca.
—Uf. Ni siquiera puedes hablar bien.
—Lo siento, doctor Woo. Yo… me asusté demasiado cuando vi que tenía fiebre…
—No se disculpe, señora. Cualquiera habría reaccionado igual.
—Tienes razón, cariño. Hiciste bien. Muy bien.
El presidente Joo finalmente dejó escapar un suspiro de alivio. Era inevitable: cada vez que su hijo menor se enfermaba, especialmente con fiebre, el mundo pareía detenerse.
«Hace años, casi lo perdimos por no darle a tiempo un simple inhibidor, a pesar de todo el dinero que tenemos». Algunas cicatrices, en lugar de desvanecerse, se hacían más profundas con el tiempo. Para la familia, el colapso de Joo Tae-hyun era una de ellas.
Pero aquella vez, Joo Tae-hyun había estado enfermo por casi una semana.
Aunque la fiebre era leve, como no mejoraba, hoy lo llevaron a un chequeo médico completo. Por suerte, no había anomalías. De hecho, sus niveles relacionados con su fenotipo alfa estaban más estables que nunca, e incluso le recomendaron participar más en actividades públicas.
«¿Mis niveles mejoraron?»
—Sí. ¿Por casualidad tuvo contacto con otro alfa en ese evento?
El nombre de Seo Baek-han vino a su mente de inmediato. Recordó su mano acariciándole el pelo, pero por alguna razón, no quiso mencionarlo frente a sus padres. Además, no había sido el único alfa en el concierto. Así que, por primera vez en su vida, Joo Tae-hyun mintió.
—…Bueno, no exactamente contacto, solo un saludo casual.
—¡Ah! Eso explica por qué ayudó. Imagínelo como una vacuna: introducimos versiones débiles de un patógeno para que el cuerpo aprenda a defenderse. El joven necesita ese mismo proceso. Convivir con otros, especialmente alfas. Mientras mantenga este ritmo de actividades, estará bien.
—Pero…
—Puede confiar en mí. Cuanto más se exponga, menos episodios como este tendrá. Un chequeo completo no es precisamente ligero, ¿sabe? Los escáneres, las pruebas… si se repiten con frecuencia, podrían agotarlo.
—…Entiendo. Es como entrenar su sistema inmunológico.
—Exacto, presidente. Ah, y joven Tae-hyun… Veo indicios de sus muelas del juicio. ¿Ha sentido molestias?
—¿Muelas… del juicio?
El médico aclaró que aún era pronto para intervenir. Si crecían rectas, no sería necesario extraerlas.
—Solo si presionan nervios, crecen torcidas, afectan a otros dientes o se deterioran, habría que sacarlas. Por ahora, podemos esperar.
En la radiografía panorámica, se veían pequeños brotes al final de su dentadura. Eran tan pequeños como una uña, pero el médico los señaló como sus muelas del juicio.
Muelas del juicio.
Dientes inútiles que aparecen cuando te haces adulto.
Al preguntar a sus padres por el nombre tan poético, le explicaron que, aunque no conocían el origen exacto, se decía que salían cuando empezabas a entender el amor.
—A mí me dolió mucho. No se me cariaron, pero el proceso de erupción fue insoportable. Dicen que se parece al dolor del amor no correspondido.
—…Vaya.
—¿Por qué asustas al niño? Es algo normal. En inglés se llaman wisdom teeth porque salen cuando estás a punto de ganar sabiduría.
—Hablando de eso… ¿Por qué te salieron ahora? ¿Conociste a alguien especial en el concierto?
Las bromas coquetas de sus padres fueron la guinda del pastel.
Joo Tae-hyun se tocó suavemente la mandíbula inferior izquierda, donde aún no sentía nada. Por inercia, buscó su teléfono.
Borró el historial de búsquedas de Seo Baek-han y escribió “muelas del juicio”. Entre las sugerencias apareció “mal de amores”.
[Enfermedad causada por añoranza intensa hacia alguien. No está médicamente comprobada. Síntomas similares a un resfriado: fiebre leve, rubor…]
«Tanto las muelas del juicio como el mal de amores son conceptos demasiado pesados para alguien de doce años». Sobre todo porque ni siquiera tenía a alguien en su corazón. El joven ya estaba exhausto solo de pensar en cómo viviría su vida.
O eso creía.
Joo Tae-hyun se hundió en el asiento y cerró los ojos. Aunque iba apretado entre sus padres, el espacio era generoso. Últimamente, al menor descanso, su visión se nublaba, así que no tardó en quedarse dormido de nuevo.
En el espejo retrovisor, su rostro pálido mostraba un rubor febril.
***
13 años, principios de verano
En marzo, Joo Tae-hyun ingresó a una prestigiosa escuela privada en Gwangjin-gu. Aunque técnicamente era una secundaria, las cuotas eran comparables a las de una universidad extranjera, inaccesible para cualquiera que no tuviera dinero.
En realidad, Joo Tae-hyun quería ir a una escuela pública. Pero sus padres tenían razón: su situación no era normal. Sus hermanos mayores también insistieron en que, al no tener experiencia escolar por su fiebre de manifestación, necesitaba un entorno donde su trasfondo fuera comprendido.
Además…
[Ah, un amigo mío también fue ahí.
El plan de estudios es bueno, así que participa activamente 🙂
01:13 a. m.]
Seo Baek-han también había aprobado esa escuela, dándole valor.
Aunque no estaba cerca de su residencia principal, el acuerdo era que un chofer lo llevaría y traería diariamente. De todas formas, las opciones dentro de Seúl que contaban con la aprobación familiar eran limitadas.
El presidente Joo se resistió hasta el final, preocupado por el tráfico y el mareo de su hijo. Pero la cercanía tanto a la sede de DH Group como a la galería de la directora Yoo terminó por convencerlos. En emergencias, cualquier miembro de la familia podría llegar en 20 minutos, y varios hospitales importantes estaban cerca.
No todas sus opiniones fueron consideradas, pero Joo Tae-hyun estaba emocionado. Ansiaba experimentar la vida social con compañeros de su edad y asistir a clases grupales, aunque ya dominara el material de primer año.
La noche anterior, estaba tan nervioso que apenas durmió.
Era una tensión agradable, cargada de anticipación.
—¡Oh! ¿Joo Tae-hyun? Es la primera vez que lo veo.
—Sí. ¿No es lindo? Pensé que tendría alguna deformidad por esconderse tanto. Oye, de ahora en adelante, quédate con nosotros. Nada de mezclarte con esos nouveau riche sin clase.
Sin embargo, esa emoción se desvaneció en menos de medio día, o más bien, durante la misma ceremonia de ingreso.
Cada vez que Joo Tae-hyun intentaba acercarse a sus compañeros, estos le apuntaban con sus teléfonos.
—Tae-hyun-ah, aquí. Espera… ¿Puedo subir esta foto?
Parecía que entendían su trasfondo especial, pero no como sus familiares o Seo Baek-han lo habían descrito. No era sobre privilegios o deberes, sino sobre el chofer que lo seguía a todas partes, los artículos de lujo que usaba, la tarjeta de crédito exclusiva que ningún asalariado común podría obtener…

TRADUCCION: ROBIN TU PATRONA
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISIÓN: KARA