Capítulo 27
Fue un acto algo impulsivo, y su corazón latió con una intensidad diferente a cuando había buscado el nombre de Seo Baek-han.
«Bueno, al fin y al cabo, no habrá gran cosa. Solo tengo doce años, y mi única aparición pública fue en el concierto de la familia real anoche.»
«Ah, cierto. Como soy el primer alfa nacido en la familia DH, quizá haya algo relacionado con eso.»
—…Realmente no hay nada.
A pesar de su nerviosismo, al escribir Joo Tae-hyun en el buscador, no apareció ni un solo artículo relevante. O, más bien, había mucha más información sobre otros Joo Tae-hyun que sobre Joo Tae-hyun de DH.
Periodistas, empresarios, policías, militares, funcionarios, dueños de restaurantes…
Entre tantos Joo Tae-hyun de distintas profesiones, su propia historia era casi imposible de encontrar. Aunque su nombre no era extremadamente común, tampoco era tan raro. Solo aparecían publicaciones antiguas con frases extrañas como Hermanos, recomiéndenme ítems para los ojos, porfavor Tae-hyun bubuing.
Frustrado por los resultados más desoladores de lo esperado, Joo Tae-hyun hizo clic en el diccionario biográfico del portal y revisó diligentemente dónde aparecía su perfil. Por si acaso, revisó página por página desde el inicio, pero… no estaba.
Una nota explicaba que el diccionario no se ordenaba por posición social o patrimonio, sino por la frecuencia de búsqueda y clics, cambiando dinámicamente.
«Entonces, ¿en qué página estaré? ¿Qué tan bajo es mi perfil público?.»
[Joo Tae-hyun
DH / 10 años
Familia: Presidente Joo Ilwook (DH Group) / Directora Yoo Young-hwa (Asociación de Tiro con Arco). Cuarto hijo entre 4 hombres y 1 mujer.]
Esa única línea era todo lo que había. Ni siquiera una foto de mala calidad como la de los demás.
«No esperaba tanto como Seo Baek-han, pero….»
Por curiosidad, buscó a algunos de los jóvenes que había conocido anoche y, aunque no tenían gran presencia, al menos aparecían en notas cortas sobre competencias o premios.
«Hace un momento, pensé: “Soy joven, está bien”. Ahora me avergüenzo.» Se le ocurrió que quizá sus padres lo habían mantenido deliberadamente fuera del radar por empezar tarde en actividades públicas.
«Pero son solo excusas. Si hubiera sido realmente excepcional, habría brillado de alguna manera, aunque me hubiera quedado en casa.»
Como Seo Baek-han.
—Ha…
Inquieto, Joo Tae-hyun se giró en el sofá hasta quedar boca arriba. Quizá había crecido, porque ya no le cabían las piernas estiradas.
«En fin, lo único que puedo hacer ahora es estudiar duro y entrar a una buena escuela.»
Pensándolo bien, eso era exactamente lo que Seo Baek-han había hecho. Estudiar, entrar a una buena escuela. Claro, con su inteligencia, habrá tenido más oportunidades de destacar, y seguro no las desaprovechó.
«Pero, ¿qué es una “buena escuela”? ¿Ir a un colegio privado caro te da más conocimientos? ¿O debería ir al extranjero? Nada amplía más los horizontes que eso.»
No, definitivamente no estaba pensando en eso porque Seo Baek-han fuera a Estados Unidos. Sus padres ya habían mencionado antes la posibilidad de estudiar fuera…
—…¿Qué son estos pensamientos absurdos?
Después de manipular su teléfono, ya caliente por el uso, Joo Tae-hyun cerró los ojos.
«¿Será por usarlo tanto desde la mañana?.» Sus ojos estaban irritados.
Se frotó suavemente los párpados ardientes y, sin darse cuenta, cayó en un sueño profundo.
No solía tomar siestas porque le parecía un desperdicio del día, pero anoche había estado tan indeciso sobre revisar su teléfono que apenas durmió. Ahora el cansancio lo venció.
Una voz cariñosa repitió su nombre varias veces, desvaneciéndose en su oído, pero por extraño que fuera, no podía abrir los ojos. Todo su cuerpo estaba pesado.
Alguien le colocó una manta, encendió un humidificador, ajustó la temperatura de la biblioteca para que no tuviera frío. Incluso reguló la intensidad de la luz y el ángulo de las cortinas para que el sol no lo molestara. Eran muestras de amor y cuidado que siempre había recibido.
Joo Tae-hyun, como si estuviera haciendo un berrinche, se quejó levemente antes de volver a dormir, respirando suavemente.
La directora Yoo Young-hwa observó el rostro de su hijo menor, profundamente dormido, y lo llamó con cuidado.
—Tae-hyun-ah, ¿cariño?
«Pero… ¿no es raro que duerma tanto hoy?.»
Había recibido una llamada de la niñera, preocupada porque el pequeño, que normalmente no dormía tanto, hoy no parecía despertar. Aunque prefería que la llamaran directora por su dedicación a la asociación, dejó todo y corrió a casa en cuanto escuchó que su hijo no estaba bien. El presidente Joo, de inspección en una fábrica con su primogénito, no podía ser contactado.
—¿Duerme desde la una?
—Desde la una seguro, pero antes ya cabeceaba. No quise despertarlo porque dormía tan profundamente, pero nunca había hecho esto…
—Aun así, si lleva todo el día durmiendo, deberían haber intentado despertarlo.
—Pensé que estaría cansado por lo de ayer…
—Ah… Es cierto.
—¿Mamá?
—Sí, cariño, acabo de llegar.
Sus hermanos, Joo Kyung-han y Joo Yun-woo, que solo tenían clases en la mañana, estaban a su lado con caras preocupadas.
—Parece que el pequeño se esforzó demasiado ayer.
—Sí…
La directora Yoo pasó su mano por la frente sudorosa de su hijo.
«¿Tendrá calor?.» Lo habían arropado bien y hasta la calefacción estaba encendida. Aunque mejor calor que frío…
—…Dios.
—¿Qué pasa, señora?
—No, es Tae-hyun… Su temperatura está…
Intentó despertarlo sin mucha preocupación, pero al sentir el calor en su piel, frunció el ceño.
«¿Extraño? Los niños suelen tener la temperatura más alta, pero esto es….» Algo no le parecía normal. Como si tuviera fiebre…
—…Esperen, ¿fiebre?
—¿Señora? ¿Qué dijo—?
—¡Llamen al médico! ¡Rápido!
—¿Eh?
De pronto, el recuerdo de la respiración agitada de su hijo, años atrás, cruzó su mente, y la directora Yoo gritó sin poder evitarlo.
Antes de poder procesar la situación, un recuerdo enterrado en lo más profundo resurgió y la abrumó.
«Casi perdí a mi hijo de tres años por fiebre de manifestación.»
Aunque lograron evitar lo peor, tuvieron que dejarlo solo en una sala de aislamiento.
«Nuestro Tae-hyun, que tras despertar, pasó meses sin ver a su familia, sin entender por qué estaba solo en ese cuarto. Ni una queja, ni un capricho, solo aceptó el tratamiento en silencio.»
«Su cuerpecito lleno de agujas como masa de galletas, sufriendo dolores que nunca debió conocer por nuestra ignorancia.»
El pánico de ese entonces revivió al instante, derrumbando a la directora Yoo. No podía mantener la calma.
—¿Mamá? ¿Qué pasa? ¿Qué le ocurre a Tae-hyun?
—Chicos, llamen a… a su padre y a sus hermanos… ¡Rápido! ¡Tae-hyun, Tae-hyun…!
—¡Mamá, cálmate! ¡Dinos qué pasa!
—¡Hermano, Tae-hyun está respirando! ¡Pero… pero tiene fiebre!
—¿Fiebre?
Mientras la niñera ayudaba a la directora Yoo, que apenas podía respirar, Joo Kyung-han llamó al médico y alertó a todos. Joo Yun-woo, con manos temblorosas, intentó aplicar primeros auxilios.
No había pasado ni una década desde que Joo Tae-hyun colapsó por fiebre alta. Toda la familia memorizó cómo actuar ante la fiebre infantil y los síntomas de la fiebre de manifestación, hasta el punto de recitarlo dormidos.
En menos de una hora, varios sedanes de lujo llegaron a toda velocidad a la residencia de Pyeongchang-dong.

TRADUCCION: ROBIN TU PATRONA
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISIÓN: KARA