Capítulo 23
A diferencia de los visitantes comunes, los invitados especiales tenían un estacionamiento exclusivo dentro del palacio, pero llegar hasta allí requería caminar un buen tramo.
—Tenemos que caminar hasta allá. Y no, no sueltes las manos de tus hermanos. Así está bien.
—¿No es incómodo? Los eventos en el palacio siempre tienen procedimientos complicados. No es como en nuestro hotel, donde los conductores pueden esperar justo afuera.
—Está bien. Noona ya me lo explicó.
Ninguna de las cosas que Joo Tae-hyun había temido antes de llegar al palacio había sucedido. Por ejemplo, tropezar frente a Su Majestad la Reina, equivocarse al nombrar a alguien o derramar comida en su ropa nueva… ese tipo de cosas.
Claro, hubo pequeños errores, como pronunciaciones torpes, pero gracias a la persona que conoció hoy inesperadamente, esos momentos frustrantes quedaron completamente olvidados.
—¿Ah, sí? Por cierto, ¿qué tal el concierto, pequeño?
—Mmm… Fue divertido.
—¡Ay, en serio?
Quizás era solo la admiración vaga de alguien que nunca había tenido gustos o convicciones definidas.
Como un polluelo que, al salir del cascarón, sigue instintivamente a lo primero que ve, tal vez las palabras y actitudes de Seo Baek-han, quien se le acercó primero, le parecían incondicionalmente fascinantes. Era el primer alfa de su mismo tipo que Tae-hyun había conocido, después de todo.
Y gracias al encuentro de hoy, una fina grieta había aparecido en el mundo de Tae-hyun. En su acogedor invernadero de cristal, donde nunca había habido el más mínimo error, incluso ese pequeño cambio ya estaba causando un terremoto.
No negaría que era un gesto torpe, posible solo porque sabía que su familia lo amaría y estaría a su lado sin importar cómo viviera. Pero ahora quería aventurarse más allá de esa red segura y mullida que lo rodeaba.
—…Sí, en serio fue divertido, hyung.
Mientras caminaba de la mano de sus hermanos por el palacio de Changgyeonggung bajo el follaje fresco de la noche, respirando el aroma de la hierba, Tae-hyun recordó en secreto el olor a melocotón de ese otro alfa que había conocido hoy.
***
—¡Ay, nuestro maknae!
Antes de que el auto se detuviera por completo, voces resonaron desde el estacionamiento y el patio, llamándolo.
Al bajar del auto con expresión confundida, toda su familia corrió hacia él. No era posible que todos hubieran terminado de trabajar al mismo tiempo… ¿Habrían esperado en el estacionamiento solo por él?
—Déjenme ver. Ay, ay.
Joo Kyung-han, el tercer hermano, que no había visto el esmoquin de Tae-hyun debido a una importante reunión de golf desde el amanecer, lo examinó minuciosamente mientras hacía ruidos de admiración. Lo giró de un lado a otro antes de abrazarlo con fuerza y dar vueltas con él.
—¿Cuándo creció tanto nuestro maknae? Cuando nació, solo era del tamaño del brazo de hyung.
—Joo Kyung-han, muévete. Tae-hyun-ah, ¿qué tal? ¿La gente fue amable? No, mejor dime, ¿estás muy cansado? Entremos primero.
—No, fue divertido.
—¿Divertido?
Las voces de su familia, alargando las palabras, sonaron como un coro, haciendo que Tae-hyun soltara una carcajada. Aunque se detuvo rápido al pensar en alguien…
¿Mi familia me trata como a un bebé?
Aunque las escaleras desde el estacionamiento hasta la casa no eran ni altas ni empinadas, la ruidosa bienvenida no terminó hasta después de que le dijeran “ten cuidado, pequeño” al menos diez veces más.
—…Ya estoy lleno.
Cuando salió a la sala después de bañarse y cambiarse a ropa cómoda, la mesa estaba llena de comida otra vez.
—Come solo un poco, un poquito.
—¿Qué tal el concierto?
Ya estaba a punto de reventar porque sus hermanos y Baek-han no habían parado de darle bocados. Pero al ver los melocotones en el plato, recordó a Baek-han y, sin darse cuenta, extendió la mano hacia uno.
Al pincharlo con el tenedor, la fruta blanda se deshizo sin resistencia.
Mmm… No era así como olía hyung.
Hizo como que lo comía, pero solo lo olió. El aroma no tenía nada que ver con el que recordaba.
Esta era la fruta real, una variedad seleccionada cuidadosamente por sus padres para él. ¿Por qué olía más artificial que el aroma de las feromonas de Baek-han? Baek-han no olía así, a algo turbio y salado. Era como… ¿un melocotón maduro bajo el sol abrasador, a punto de estallar? Solo de imaginarlo, se le hacía agua la boca.
—Cuando Tae-hyun entró al estanque Cheondangji agarrado de la mano, sentí que todos los presentes solo lo miraban a él…
—Y cuando los adultos hablaban, Tae-hyun se paraba así, con las manos juntas, tan recto y hermoso…
—No sabes cuántos elogios recibió por sus modales.
—Decían que es alto y guapo, hasta Su Majestad la Reina mencionó su nombre varias veces.
—Ah, y cuando Tae-hyun en el concierto…
Joo Kook-won y Joo Sang-woo compitieron por contar cada detalle como si hubieran presenciado el debut histórico de un joven aristócrata. Sus padres, el tercer hermano y su hermana asintieron como si fuera lo más normal, mientras Tae-hyun moría de vergüenza. Incluso los animaron a decir más elogios. Tae-hyun bajó la vista y aplastó sin razón el borde inocente de la fruta.
—Por cierto, ¿nadie le preguntó a Tae-hyun sobre su tipo genético?
—No. Como era un evento de la familia real, todos fueron discretos. Además, solo asistieron personas con suficiente tacto.
—Eso es un alivio.
—Precisamente por eso era un lugar seguro para llevar a Tae-hyun. El problema será más adelante.
—¿Qué problema? Yo estaré a su lado, ¿verdad?
Joo Yoon-woo pegó su mejilla a la de Tae-hyun y la frotó suavemente, añadiendo que olía “a bebé” mientras gemía de emoción.
—Ah, sí. Tuvimos que ausentarnos urgentemente, pero Baek-han vino a ayudarnos.
—¿Seo Baek-han? ¿El hijo del congresista Seo Hong-gyu?
—Sí. Yo fui llamado por Su Majestad la Reina, y Sang-woo tuvo que atender a los ministros. Fue una suerte.
—¿Y él vino sin que se lo pidieran?
—Sí. Se acercó primero y cuidó a Tae-hyun.
—Oh, ya veo…
Una rara vacilación se filtró en la voz del presidente Joo, quien normalmente no mostraba emoción al hablar de los hijos de otras familias.
—Mmm… Seo Baek-han, ese chico… Tiene potencial, pero… ¿cómo decirlo?
—Sé qué le preocupa. Pero como es un alfa como nuestro pequeño, parece que sintió afinidad. También presentó a Tae-hyun a algunos amigos de su edad.
—Si fue con amigos de Kyung-han o Yoon-woo, no hay problema. Y como Baek-han también es un genético, habrá mantenido a distancia a quienes son hostiles.
—¿Ah, sí? Entonces es un alivio… Debo llamar al director Ahn. Y tú contacta al congresista Seo.
—Sí, debería.
Sus padres intercambiaron miradas cautelosas. Parecían estar evaluando si alguien como Seo Baek-han sería una mala compañía para su maknae. En ese momento, Tae-hyun levantó valientemente la mano.
—Ese hyung es bueno.
—¿Bueno? ¿Quién? ¿Seo Baek-han?
Sus familiares abrieron los ojos como platos ante sus palabras inesperadas.
—Bueno, es diligente, pero…
Incluso Tae-hyun, que había hablado con entusiasmo de Baek-han, se detuvo al notar la resistencia sutil en sus miradas. ¿Qué…?
—Ay, a mí no me cae bien ese Seo Baek-han.
El tono juguetón de Joo Yoon-woo devolvió el ambiente a la normalidad. Tae-hyun casi pensó que había malinterpretado la situación.
—Ese mocoso ya anda manipulando gente como si fuera un político profesional.
Pero si dijo que no le disgusta la política… ¿no es eso bueno? Tragó las palabras que le ardían en la lengua.
—Yoon-woo, deberías aprender de Baek-han. ¿Qué clase de forma de hablar es esa para una señorita?
—¿Qué clajje de formja de habljar ejsh ejshto?
—¡Joo Yoon-woo!
—¡Ay, pero es verdad! ¿Qué puedo aprender de ese repelente? Mira, hasta nuestro pequeño cayó en su trampa y dice que es bueno.
Aunque los padres alzaron un poco la voz por las travesuras de Yoon-woo, el tiempo en familia parecía terminar tan alegre como siempre.
O al menos así habría sido…
—Oye, tengo algo que decir.
—¿Mmm?
…Si no fuera por la bomba que soltó Tae-hyun.
—Quiero ir a la escuela.
—¿…Mmm?
—No una escuela normal. ¿Una de ciencias? O… ya saben, una buena escuela, a la que van personas inteligentes.

TRADUCCION: ROBIN TU PATRONA
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISIÓN: KARA