Capítulo 21
—…Oye, hyung.
—¿Eh?
—Es que tú, hyung…
Joo Tae-hyun no sabía cómo explicarle esa sensación de opresión en el pecho, así que vaciló varias veces.
«Envidio a Seo Baek-han.»
Y, al compararse con él, sentía una vergüenza infinita.
Aunque Seo Baek-han era bastante mayor que él, aún no había cumplido los veinte años. Sin embargo, verlo hablar con esa firmeza sobre sus convicciones y sus ambiciones le parecía increíblemente admirable. Podría haberse burlado de ello, tachándolo de un idealismo infantil alejado de la realidad, pero Baek-han hablaba con una seriedad abrumadora. Se notaba esa determinación y fortaleza de alguien que se había prometido algo cientos, miles de veces. Era imposible menospreciar su arrojo.
Había palabras que, independientemente de su significado real, hacían latir el corazón con solo leerlas. Como “ecuador”, “Vía Láctea” o “estrella fugaz”.
Para Joo Tae-hyun, Seo Baek-han se había convertido en algo así. En tan poco tiempo… se había convertido en eso.
—Seo Baek-han.
Ahora, con solo murmurar su nombre, el corazón de Tae-hyun palpitaba con fuerza.
Como si de repente estuviera parado en un ecuador ardiente, como si hubiera caído en una Vía Láctea infinita, como si una lluvia de estrellas fugaces lo golpeara con todo su esplendor.
«En un instante, así había sucedido.»
—Entonces, hyung… ¿tú quieres ser político?
Por un momento, el mareo fue tan intenso que Tae-hyun temió desmayarse. Ni siquiera estaba seguro de haber articulado bien las palabras. El sonido de su propio corazón era tan fuerte que le preocupaba que Baek-han pudiera oírlo.
—Bueno… Primero quiero ser director del Jejungwon. Ministro, definitivamente. Pero lo de diputado no lo tengo claro. No quiero heredar el puesto de mi padre.
—¿Diputado especial? ¿Por qué?
—Odio lo obvio y fácil.
—…Ah, ya.
Tae-hyun siempre había asumido que heredaría el legado de sus padres. Era algo tan natural como el sol saliendo por el este. Pero nunca se le había ocurrido que alguien pudiera ver eso como un camino fácil y predecible…
—¿Qué, hyung? ¿Te parezco genial?
Baek-han se encogió de hombros, como si estuviera acostumbrado a ese tipo de comentarios.
Hace un rato, Baek-han había mencionado que algunas personas, aunque sonrían, transmitían una seriedad abrumadora. Él era justo así. Aunque sonreía con facilidad, no parecía frívolo. Al contrario, irradiaba solemnidad y cautela.
Su forma de hablar era un tanto altiva y a veces fría, lo que podía resultar desconcertante, pero incluso eso le añadía encanto.
Tae-hyun reprimió a duras penas el torrente de admiración que sentía hacia Baek-han y respondió con indiferencia:
—La gente no suele decir esas cosas de sí misma.
—Es para aligerar el ambiente, hyung. No quiero que te sientas incómodo después de una conversación seria.
Tenía razón. La verdad era que, a menos que él mismo se ridiculizara, nadie más podría hacerlo.
Tae-hyun respetaba profundamente a sus padres y quería a sus hermanos y hermana.
Pero si alguien le preguntara qué clase de persona quería ser…
«Aunque me sienta culpable ante mi familia, a partir de hoy creo que pensaré en él.»
Internamente, Tae-hyun repitió una y otra vez los modismos de Baek-han, el ritmo de su respiración, las palabras que usaba con frecuencia.
«No dejes que esto se escape», se dijo, recogiendo con cuidado cada palabra que Baek-han había dejado caer, masticándolas y tragándolas con avidez.
—Hmm. Crear políticas… Al final, es política, ¿no? Es lo que quiero hacer, pero odio perder. De verdad, lo odio demasiado.
Eso… era de esperarse. Pero Tae-hyun no quiso intervenir, prefiriendo quedarse callado.
Quería causar buena impresión ante alguien tan seguro de sí mismo. Había recibido elogios por su control de las expresiones, y no quería parecer un niño imprudente e inmaduro.
Y, en realidad… Quería escuchar su voz un poco más.
—Con esta cara, no sería fácil, pero… ¿imaginarme perdiendo una elección? Uf. Solo pensarlo me pone de mal humor. Aunque, visto en perspectiva, perder una elección no significa perder del todo… Pero aún así, lo detesto. Por eso aún no me decido por la política formal. Bueno, tengo tiempo de sobra.
—Pero… si pierdes en las elecciones, técnicamente pierdes, ¿no?
—Sí, si solo te fijas en “esa elección”. Pero las elecciones no son todo en política. Y si lo ves como una página en la historia, la política tampoco lo es todo.
Eran palabras un tanto enigmáticas, difíciles de entender de inmediato, pero Tae-hyun asintió en silencio. Al fin y al cabo, su principal objetivo era quedar bien ante Baek-han.
Pero, como si no esperara una respuesta sincera de Tae-hyun, Baek-han solo sonrió con incomodidad.
—En fin, primero terminaré el doctorado, entraré al Jejungwon y luego veré. Probablemente tú…
—¡Eh, Baek-han!
De repente, el hermano mayor apareció detrás de ellos, saludando a Baek-han con desenfado. Parecía que finalmente había terminado de cumplir con los compromisos de la familia real.
Antes, mientras esperaba solo como un fantasma, Tae-hyun había anhelado que sus hermanos llegaran. Pero ahora, extrañamente, sentía un poco de decepción.
¿Sería por lo memorable de la conversación con Baek-han? Hasta hace un momento, había sentido como si los dos estuvieran envueltos en una burbuja transparente, hasta que su hermano mayor la reventó de un golpe.
—Hola.
—¿Estabas cuidando de Tae-hyun tú solo? Un hombre grande como tú entreteniendo a un niño de primaria… Qué aburrido, ¿no?
—Fue Tae-hyun quien me acompañó a mí. Todos evitan al “niño de carácter difícil”, ¿sabes?
—Jaja, este chico y su forma de hablar. Ah, cierto. Nuestro maknae también es alfa. Baek-han, tú también lo eres, ¿verdad?
—Sí, lo sé. Escuché que te enfermaste mucho durante tu manifestación.
Baek-han continuó la conversación con naturalidad. Pero Tae-hyun no tuvo tiempo de sentirse excluido, porque todo lo que hablaban giraba en torno a él.
—No quise juzgar quiénes eran buenos o malos, así que solo les presenté a los que hablaban cómodamente con Kyung-han oppa o Yoon-woo noona la última vez.
«¿Eh? Pero ya me había dicho en secreto a quiénes despreciaba o encontraba ridículos….»
Por un momento, Tae-hyun dudó de su memoria, hasta que recordó las palabras posteriores de Baek-han.
«Ah, sí. Dijo que, aunque personalmente sentía esto o aquello, debía pensar en la posición de nuestra familia.»
—Buen trabajo. Gracias.
—Tae-hyun tampoco se esforzó mucho. Solo intercambiamos saludos breves.
De vez en cuando, Baek-han miraba a Tae-hyun, como buscando su aprobación. Gracias a eso, Tae-hyun pudo permanecer en su lugar sin decir una palabra, mientras Joo Kook-won, feliz de poder presumir de su querido maknae después de tanto tiempo, se regocijaba.
—¿Oh? ¿Pequeño? ¿Estabas con Baek-han?
—Hola.
Cuando el segundo hermano, que había estado reunido con funcionarios del gobierno, se unió a ellos, el ambiente se volvió aún más bullicioso.
Aunque Tae-hyun sentía un poco de pena por no poder seguir charlando con Baek-han, también le gustaba la sensación de ser un adulto más entre sus hermanos. Hasta ahora, no había podido participar en actividades públicas con ellos o con su hermana, y eso le pesaba.
—Ah, cierto. Baek-han, ¿no eres universitario? Escuché que entraste antes de tiempo… ¿Puedes beber ya?
—Aunque sea universitario, soy menor de edad. No puedo beber. Además, oppa, me gradúo este año.
—¿Qué? ¿Graduarte? ¿De la universidad?
—Sí. Ahora voy por mi maestría y doctorado.
—Vaya, la sangre no miente. Bueno, tu abuelo era increíble. ¿A qué universidad irás?
—A Stanford. Quiero profundizar en genética.
—¿Stanford? ¡Guau! ¡En Pyongyang colgarán banderas por ti!
—Ay, oppa, ya sabes que con mis antepasados, ningún logro académico es suficiente ni para presentar mi tarjeta de visita.
«Espera… ¿Entonces él irá a Stanford a estudiar más? No mencionó eso antes….»

TRADUCCION: ROBIN TU PATRONA
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISIÓN: KARA