Capítulo 19
¿La mano?
Había estado mirando fijamente a Seo Baek-han, quien, como si le pareciera absurdo, soltó una carcajada.
—Hay que darnos la mano. Hoy es la primera vez que nos vemos, ¿no?
—Ah… Perdón.
Sólo entonces, Joo Tae-hyun extendió su mano con timidez, rozando apenas las puntas de los dedos de Seo Baek-han antes de soltarla.
Aunque fue un contacto fugaz, le sorprendió lo enorme que era su mano, con nudillos gruesos y marcados.
Para Joo Tae-hyun, era una sensación completamente desconocida.
Su familia, los médicos, los tutores y el personal de la casa siempre le decían que ya era grande, que era increíble lo alto que se había vuelto… Como sólo había recibido esos comentarios, se sintió un poco impactado.
«Así que el mundo es vasto, y, aunque es obvio, hay mucha gente más grande que yo…»
—Y lo de tu expresión antes… Mmm. Cuando pasabas por ahí, parecías un poco tenso.
—¿En serio?
—Jaja, ¿no? Bueno, digamos que no.
Le respondió de mala gana, pero Seo Baek-han sólo se rio, como si no le importara.
«¿Qué? Me asusté porque dijo algo de mi cara, como si hubiera un problema… Pero sólo estaba burlándose.»
Joo Tae-hyun sabía muy bien lo rígido que había estado hoy. Su pronunciación había sido torpe, y soltó respuestas fuera de lugar. Sus músculos faciales, como piezas de metal mal ajustadas, chirriaban, pero pensó que era una ironía cuando le dijeron que controlaba bien sus expresiones.
«Debo haber lucido tan extraño que se burló de mí». Se sintió aliviado al saber que no era para tanto.
—Esa actitud también está bien.
—…
—No es broma. En serio está bien así.
Mientras decía eso, Seo Baek-han le preguntó a un asistente que pasaba si tenían algún refresco dulce o sujeonggwa que le gustara al pequeñín.
Gracias a sus hermanos, que le habían llenado de bocadillos hasta no dejar espacio ni para un sorbo de agua, Joo Tae-hyun estaba tan lleno que apenas podía tragar más. Pero como no quería rechazar el gesto de alguien que acababa de conocer, decidió quedarse callado.
—Cuando abres la boca, se nota lo tieso que estás, pero lo curioso es que, si te quedas quieto, ni se nota. Pareces aburrido o con sueño.
—…¿Eso no es malo?
—Que la gente no pueda leer tus pensamientos fácilmente no tiene nada de malo.
—Eso…
«¿En serio?».
Nunca había pensado en eso.
Como jamás había considerado esa perspectiva, Joo Tae-hyun se sintió un poco impactado. Creía que, en estos eventos, debía actuar como sus hermanos o su hermana: sociable y con una sonrisa adecuada. Pensaba que, al crecer, tendría que ser serio como sus padres.
Pero resultaba que ocultarse de los demás podía ser útil.
Al reflexionar, Joo Tae-hyun no estaba preparado en ese aspecto. Sólo había memorizado los nombres y rostros de los invitados y practicado algunos saludos. Nunca había pensado en qué quería mostrar o esconder de sí mismo.
Porque el mundo que lo rodeaba era increíblemente tranquilo. Nunca había tratado con alguien que lo hostigara. Tampoco había enfrentado malentendidos.
Médicos, tutores y conocidos siempre exclamaban lo dulce que era el joven maestro.
Para Joo Tae-hyun, era natural. Antes de poder patalear y llorar por un juguete como otros niños, con sólo estirar la mano, obtenía todo lo que quería.
Así que rara vez se había sentido ofendido. Todos a su alrededor se esforzaban por evitar que pasara por situaciones desagradables.
Incluso si ocurría un error inesperado, su familia y allegados le demostraban su amor a diario. ¿Cómo iba a haber espacio para el dolor?
Viviendo cada momento envuelto en un cómodo cojín, sin permitir que ni una sola herida lo rozara, Joo Tae-hyun no tenía razón para ser áspero con los demás.
«¿Ocultar mis pensamientos? Nunca lo había considerado. Al contrario, me esforzaba por expresarme claramente para no preocupar a mis cuidadores».
El mundo fuera del refugio familiar era más complejo de lo que imaginaba.
Parecía trazado con líneas gruesas y desordenadas, pero cada una de ellas tenía un significado.
—No hay que pensarlo tanto. Chicos como tú se vuelven locos analizando todo cuando llegan a casa. “La próxima vez sonreiré más naturalmente”, y al final terminan temblando como si tuvieran un espasmo.
Como coincidía exactamente con lo que acababa de pensar, Joo Tae-hyun no pudo evitar estremecerse.
—Jaja. ¿Ves? Pero incluso si pareces serio, puedes transmitir calidez, y aunque sonrías siempre, puedes parecer inalcanzable. En estos eventos, basta con que estés cómodo y seguro de ti mismo. Esto es un campo de batalla.
Joo Tae-hyun tocó su boca con incomodidad.
«¿En serio? Dicho así, tiene sentido».
«En cuanto a controlar mis expresiones… Hmm. Tendré que practicar frente al espejo cuando vuelva a casa».
—Disculpen. Les traje sikhye y gotgam. Parecía que antes lo disfrutaron.
Un asistente apareció en el momento justo con una pequeña bandeja. Joo Tae-hyun, avergonzado, balbuceó:
—Ah, no, e-en realidad, a mis hermanos les g-gusta, no yo…
—…No se ría.
—Puf, jaja.
—¡Le dije que no se ría!
—Bueno, quizá al pequeñín también le gusten los gotgam. ¿Por qué te da tanta vergüenza?
Seo Baek-han le sirvió un trozo de gotgam en un palillo, diciendo que comer mucho era la clave para crecer. Al ver el queso crema con nueces desbordándose, a Joo Tae-hyun se le hizo agua la boca, y abrió la boca para aceptar cada bocado con gusto.
—…Tus hermanos y tu hermana te malcriaron mucho.
—¿…?
—Nada, sigue comiendo.
Mientras se sacudía los granos de azúcar de los labios, Joo Tae-hyun negó con la cabeza tardíamente. Al escuchar lo de sus hermanos, recordó una posible razón por la que Seo Baek-han le había hablado.
—…¿Te pidieron que lo hicieras?
—¿El qué?
—Que como estaba solo, fueras a hacerme compañía… ¿Te envió mi hermano mayor?
—¿No? ¿Parece que obedezco ese tipo de órdenes?
—Eso… No, no parece.
—Exacto.
Aunque lo dijo así, Seo Baek-han se quedó a su lado un buen rato más.

TRADUCCION: ROBIN TU PATRONA
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISIÓN: KARA