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Capítulo 52

7.

Ni siquiera recordaba bien cómo había logrado regresar a casa. Para cuando bajó del taxi, Bliss estaba completamente exhausto.

—¿Ha regresado bien, señor?   

Ante la pregunta del jefe del equipo de seguridad, Bliss se dio cuenta de que finalmente estaba de vuelta en la mansión que Ashley había comprado en Londres.

—Ah, sí. Sí…

«Ah, esto es una cadena interminable de mentiras.»

Mientras respondía vagamente, Bliss no pudo evitar sentir otra punzada de culpa. Al sentir los latidos acelerados de su corazón bajo la palma de su mano, entró corriendo a la casa, pero notó que el hombre lo seguía de cerca.

—¿Eh? ¿Qué pasa? ¿Por qué? ¿Qué sucede? —preguntó Bliss dándose la vuelta con premura, sobresaltado de antemano.

El jefe de seguridad se detuvo en seco, desvió la mirada y soltó una tos falsa:

—E-esto… ¿podría decirle a Larien que hice todo lo posible por ayudarlo?

«Ah, es cierto.»

Solo entonces Bliss recordó la verdadera razón por la cual le había resultado tan fácil escabullirse. Sin la ayuda del jefe de seguridad, habría sido una misión imposible.

Ashley Miller es extremadamente sensible con la seguridad de sus hijos; tanto es así que llegó al extremo de implantar dispositivos de rastreo en sus seis hijos. Era impensable que alguien como él dejara que su hijo menor el que más atesoraba y que tanto se parecía a su amado compañero de vida anduviera solo por una ciudad con una seguridad tan caótica como Londres. Además, para Ashley, dejar fuera de su vista al pequeño Bliss, a quien consideraba no muy brillante, era algo que ni siquiera podía imaginar.

Por eso, cuando Bliss viajó a Inglaterra, lo enviaron con todo un equipo de guardaespaldas. Considerando que, a excepción de Grayson, todos los hermanos Miller suelen ir acompañados de un séquito de seguridad además de llevar los rastreadores, esto no era nada extraño.

El único problema es que aquello interfería con el minucioso plan de Bliss.

Sin embargo, Larien también había resuelto eso. Bliss miró hacia arriba al jefe de seguridad, un hombre enorme como un oso que incluso tenía las mejillas sonrojadas, y pensó:

«No puedo creer que Larien haya seducido incluso a este señor.»

Sintiendo una mezcla entre admiración y temor, Bliss forzó una sonrisa.

—Está bien. No se preocupe, Larien también debe estar muy agradecido.

—Entonces, ¿podría decirle que me lla…?

—Le diré que lo llame.

Bliss se adelantó a sus palabras, asintió y subió las escaleras corriendo. En realidad, esto no era la primera vez que pasaba. Como Larien tenía la costumbre de seducir a cualquiera que le gustara, ya tenía tres “esposas”. Por supuesto, la poligamia no es legal, pero Larien decía que, según las leyes de “El País de Larien”, mientras hubiera amor, uno podía tener todas las esposas que quisiera. Bliss no tenía idea de qué clase de tontería era esa, pero aun así…

Más que eso.

—Haaaaah.

Bliss se desplomó finalmente en la cama soltando un largo suspiro. Tumbado con los brazos extendidos, miró al techo mientras repasaba mentalmente todo lo ocurrido durante el día. Al ponerlo en orden, se dio cuenta de lo increíble que había sido: desde encontrar a su alma gemela en Penélope hasta la potente armonía que compartieron y su promesa de convertirse en su aliada.

—Me pesa en la conciencia haber engañado a Penélope, pero… —murmuró Bliss en voz baja.

Sin embargo, ya había llegado demasiado lejos. No era momento de rendirse.

«Todo terminará en cuanto ese infeliz se disculpe.»

A Penélope simplemente podría decirle después: “Era un amor imposible, así que debo marcharme”. Siendo alguien que compartía su misma frecuencia, ella seguramente lo entendería; después de todo, ya había dejado caer la carnada.

«Ya que las cosas están así, lo haré rápido y directo.»

Bliss apretó el puño y, aún acostado, declaró con determinación:

—Voy a convertir a ese tipo en el esclavo de mi amor lo más pronto posible.

♬♬♪♩♪♪…

Justo cuando su resolución ardía al máximo, el teléfono comenzó a sonar. Bliss rebuscó en su bolsillo, sacó el celular y, en cuanto vio quién llamaba, se incorporó de un salto para responder.

[—¡Soy yo, Larien!]

—Sí, Bliss. Ya sabía que eras tú. —Larien respondió con una voz que contenía una sonrisa y de inmediato lanzó la pregunta—: ¿Cómo te fue en la entrevista? Ya terminó, ¿verdad?

[—Eh, sí. Acabo de regresar hace un momento.]

Ante su respuesta obediente, Larien volvió a preguntar:

—No me digas que fallaste.

[—¡Claro que no, tuve éxito!]

Bliss gritó con orgullo y la voz de Larien resonó de nuevo en su oído:

—¿Ah, sí? Sorprendente.

Él estuvo a punto de enfadarse preguntándole si acaso dudaba de él, pero ella se le adelantó:

[—Cuéntame los detalles, dime qué pasó.]

—Eh, sí.

Bliss asintió y comenzó a relatar minuciosamente lo sucedido. Al narrar en voz alta los recuerdos que acababa de repasar, se sintió aún más eufórico y las risas se le escapaban.

[—¡Pues resulta que…! Me dijeron que empezara a trabajar mañana mismo. Así que acepté y acabo de volver. Ah, por cierto, el jefe de seguridad te manda saludos. Me pidió encarecidamente que te dijera que hizo todo lo posible.]

—Ah, de acuerdo. ¿Eso es todo?

La reacción de Larien fue de lo más indiferente. Ante la actitud fría de su hermana, Bliss sintió una ligera punzada de culpa por el jefe de seguridad, pero eso fue todo.

Yo también hice lo que pude, lo siento.

Tras disculparse mentalmente, Bliss pasó con entusiasmo al siguiente tema.

[—Sí, son cinco días a la semana con alojamiento y comida incluidos. Hasta tenía mi propia habitación. Dicen que puedo salir los fines de semana, pero pienso quedarme en el castillo si es posible. Hmm, y además…]

Tras una inhalación profunda, Bliss exclamó:

[—¡Resulta que hasta me van a pagar por semana! ¡Voy a ganar dinero! ¡Dinero de verdad! ¡Cielos, no puedo creer que haya conseguido un trabajo y vaya a ganar mi propio sueldo!]

Bliss, abrumado por la emoción, soltó un grito de alegría y comenzó a patalear sobre la cama, sin poder contener su felicidad. Como si pudiera verlo a través del teléfono, Larien preguntó con voz incrédula:

—¿Ganar dinero? ¿Tú? ¿De verdad?

[—¡Sí, de verdad! Piénsalo, he conseguido un empleo. ¡Así que es obvio que me paguen!]

Era cierto. Realmente Bliss iba a ganar dinero. Trabajar por primera vez en su vida y recibir un sueldo por ello… ¿Acaso no era eso lo que significaba ser un adulto?

Ahora el único que se quedaba en casa viviendo del aire era Grayson. Todos los demás tenían sus propios medios de subsistencia, pero ¿quién hubiera imaginado que Bliss conseguiría un trabajo y ganaría dinero antes que Grayson?

Por supuesto, ni siquiera Larien se lo había planteado, a pesar de ser ella quien tuvo la idea de que se empleara en la casa del Conde.

—Mmm, es cierto. Tienes razón, pero… —Larien vaciló de forma inusual antes de darle un consejo con tono serio por primera vez—: Bliss, podría ser una estafa. Ya sabes, como un engaño o “phishing”.

Ante esas palabras inesperadas, Bliss dejó de patalear, sorprendido.

[—¿Una estafa? ¿Phishing? ¿Qué es eso?]

—Mmm… —Larien eligió sus palabras con cuidado antes de responder—: Básicamente, que te mienten para quitarte el dinero.

[—¿Por qué harían algo así? ¿A mí?]

—Bueno… No, olvídalo. Déjalo así.

Larien se arrepintió de inmediato de intentar explicárselo. De todos modos, dijera lo que dijera, él solo entendería la mitad. Además, Bliss era tan despistado que, incluso si caía en una estafa, los estafadores probablemente morirían de la frustración antes de lograr quitarle un centavo.

—Está bien, hiciste un buen trabajo, Bliss. Por fin ha comenzado. Pensé que saldrías huyendo a mitad de camino diciendo que lo dejabas.

Ante el cumplido lleno de admiración, Bliss sacó pecho y levantó la barbilla con arrogancia.

[—Ya te dije que cuando me propongo algo, llego hasta el final.]

Larien volvió a animarlo con una voz teñida de risa.

—Así es, Bliss. Esto apenas empieza, así que aguanta un poco más. Ten mucho cuidado de que no te descubran.

Bliss respondió lleno de confianza:

[—Sí, no te preocupes. ¡Todo es perfecto, incluso Penélope dijo que me ayudaría!]

—Si tienes éxito, no olvidarás recompensarme, ¿verdad?

[—¡Claro que sí, Larien! ¡Ahora que gano dinero, puedo comprarte lo que sea!]

—Qué bien. Entonces cómprame un departamento en Londres.

[—Hecho. No te preocupes, yo te compraré uno. No es para tanto, al fin y al cabo, yo gano dinero.]

—Bien, bien. Muy bien.

Larien asintió satisfecha. Pensó que le encantaría estar presente cuando Bliss fuera a comprar un departamento con su pequeño y valioso salario semanal.

—Iré contigo cuando vayas a comprarlo.

[—Por supuesto. Como es tu departamento, elige uno que sea lindo y te guste.]

—Gracias, de verdad eres un gran apoyo.

Tras desearle suerte a Bliss una vez más, Larien colgó. Bliss permaneció acostado en la cama con el teléfono sobre el pecho, soltando un suspiro lleno de entusiasmo.



TRADUCCIÓN / CORRECCIÓN: DULCINEA
REVISIÓN: ROBIN
RAWS: KLYNN 


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