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Capítulo 38

—¿Cómo puedes estar tan seguro?   

Ante su tono de burla, Koi respondió con una confianza inusualmente alta en él.

—Los Omegas dominantes podemos reconocer a los de nuestro mismo rasgo. Si no fuera así, ¿cómo podría haber sido yo el primero en darme cuenta, si ni siquiera puedo oler las feromonas de Bliss.

Lo que Koi dijo era cierto. Los Omegas dominantes pueden reconocerse entre sí. Incluso en situaciones donde las feromonas están completamente ocultas.

Los Omegas dominantes poseen feromonas varias veces más abundantes que un omega común.

Generalmente, este rasgo les permite ocultar sus propias feromonas, y aunque se sometan a una prueba de rasgo, suele dar como resultado beta. Por eso es difícil encontrarlos, y la mayoría de las personas pueden vivir toda su vida sin conocer a uno, o incluso si se topan con alguno, no logran percatarse y pasan de largo. El ultraomega, que ocupa la cúspide en la pirámide de rasgos, puede doblegar incluso a un Alfas dominantes sin dificultad. En resumen, desatan sus feromonas para provocar un celo y causar amnesia.

También soltaban pequeñas cantidades de feromonas para ganarse el favor de otros, pero Koi no usaba ese método. Porque Ashley le había prohibido terminantemente que soltara feromonas hacia nadie que no fuera él.

Se podría decir que su relación con Koi era el amor de la vida de Ashley Miller, pero el hecho de que, tras tener hasta seis hijos, todos y cada uno de ellos, maldita sea, se parecieran a Ashley Miller, era una tragedia sin parangón para él. Como si no bastara con su apariencia, hasta el rasgo era el mismo que el suyo: Alfas dominantes. Cada vez que veía los ojos violetas de sus hijos, Ashley se preguntaba seriamente por qué demonios Dios le mandaba semejante prueba.

Pero.

Ashley miró hacia abajo, a Bliss, que dormía plácidamente en sus brazos, y sintió esperanza. El pequeño es diferente. Tanto en apariencia se parece a Koi, y quizá hasta en el rasgo sea igual. Su personalidad es un poco explosiva, pero ¿no es mucho mejor que ser como Koi, tan sumiso que solo termina siendo víctima de los demás?

—Habrá que ir al centro a hacerle la prueba.

Ashley habló con cautela, pero no pudo ocultar del todo la expectación en su voz. Al ver sus ojos violetas brillando con más intensidad de lo habitual y cómo no podía apartar la mirada de Bliss, Koi no pudo evitar reírse.

—De todas formas saldrá beta, Ash.

—Por eso mismo.

Ante la ligera observación, Ashley respondió como si ya lo supiera.

—Por eso mismo, si sale beta, demostrará que tiene el mismo rasgo que tú. ¿Verdad, Bliss? ¿Qué te parece tener el mismo rasgo que daddy? ¿Eh?

Ashley, sonriente, apoyó su frente contra la de Bliss y lo meció suavemente. Ante su acción, tan cuidadosa como si estuviera manipulando una joya frágil, Koi sintió a la vez asombro y una sonrisa amarga.

«¿Tanto le gusta la idea?»

A pesar de tener seis hijos, era la primera vez que lo veía tan emocionado. Koi sabía bien cuánto detestaba Ashley su propio rasgo. Y lamentablemente, también sabía que por eso no veía con buenos ojos a los hijos que tenían su mismo rasgo…

«Quizá el rasgo de Bliss traiga muchos cambios a nuestra familia.»

Solo de pensarlo, se sintió enormemente feliz. Además, Koi tampoco podía negar que por primera vez sentía una emoción al pensar en tener un hijo con su mismo rasgo.

Pero aún quedaba algo por confirmar.

—Ash, ¿estás bien? ¿No sientes que te va a dar un ataque?

Koi no podía evitar preocuparse, ya que si Ashley olía feromonas de otro omega que no fueran las suyas, su cuerpo siempre reaccionaba negativamente sin excepción.

«Quizá, como Bliss es nuestro hijo, esté bien…»

Tuvo una pequeña esperanza, pero fue en vano. Al ver el sudor brotando en las sienes de Ashley, Koi suspiró brevemente y le quitó al niño.

—No te esfuerces.

—Estoy bien, de verdad.

Ashley extendió los brazos como pidiendo que le devolviera al niño.

—Mira, si fuera a darme un ataque, no podría estar tan tranquilo como ahora, de pie. Tú lo sabes.

—Podría ser que estés aguantando a la fuerza…

—Que no.

Ante la insistente negativa de Ashley, Koi le dijo:

—Pero es incómodo por dentro, ¿no? No mientas, tienes la cara pálida.

A eso, Ashley no pudo responder. Al verlo desviar la mirada, Koi pensó «lo sabía», pero fingió no darse cuenta y cambió de tema.

—Parece que el olor ha disminuido mucho, así que la manifestación terminará pronto, ¿no? Pobrecito, cuánto debe haber sufrido. Siendo tan pequeño…

—Habrá que prepararle todo tipo de cosas ricas para cuando se despierte.

Mientras Ashley decía esto, haciéndole cosquillas en la mejilla a Bliss con el dedo, Koi asintió.

—A Bliss le gustan los dulces.

Aunque normalmente restringía estrictamente los dulces, este caso era especial. Solo de imaginar a su pequeño con la cara llena de migas disfrutando de su capricho, a Koi se le dibujó una sonrisa en los labios. Justo cuando iba a darle un besito en la frente a Bliss.

TOC, TOC. Se oyó un suave golpe en la puerta y acto seguido, el secretario abrió la puerta e informó:

—Señor Miller, ya está todo listo. ¿Saldrá ahora mismo?

Ashley asintió sin dudar.

—Bien, vamos ahora. Koi.

—Ah, sí.

Ashley tomó a Bliss de los brazos de Koi con naturalidad y, con el niño en brazos, comenzó a caminar con paso firme hacia adelante. Koi lo siguió y el secretario cerró la puerta. Pronto, no quedó nadie allí. Solo flotaba débilmente el tenue aroma de las feromonas que Bliss había dejado.

* * *

—… 

—…

Parecía oír voces a lo lejos. Bliss frunció ligeramente el ceño y se removió.

—Mmm… mmmm.

Su cuerpo era como algodón de azúcar. O quizá un puñado de algodón húmedo. Pesado pero ligero. Era una sensación nueva, desconcertante, pero agradable.

—¿Bliss, estás despierto?

Al ver la reacción del pequeño que, en brazos de Ashley, se quejaba suavemente y se retorcía, Koi, que estaba sentado a su lado, le habló. Bliss, que había estado quieto un momento respirando ruidosamente, abrió lentamente los ojos. Aunque solo consiguió levantar un poquito, muy poquito, los párpados.

—Tranquilo, Bliss. No tienes que esforzarte por abrir los ojos.

Koi continuó hablando con dulzura.

—Ya vamos a casa. Puedes seguir durmiendo.

—..Daddy.

Bliss lo reconoció un segundo tarde. Se dio cuenta de que quien la sostenía era papá inmediatamente después. Había despertado en el coche de camino al aeropuerto, pero volvió a cerrar los ojos. En su confusa conciencia, los recuerdos surgían de forma fragmentada.

«Mocoso yankee.»

En el momento en que aquella fría voz resurgió, un profundo ceño se marcó en la frente de Bliss. Al ver al pequeño con el pulgar en la boca, chupando con fuerza mientras fruncía el ceño, Koi inclinó la cabeza con extrañeza.

—¿Qué le pasa? ¿Tendrá una pesadilla?

Al oír eso, Ashley miró a Bliss en sus brazos y, sin decir palabra, le dio unas palmaditas en la espalda. Como diciendo que estaba bien, que siguiera durmiendo. Pero en la mente de Bliss, que se sumía en la inconsciencia, otra voz resonó.

«Manejar a un mocoso estúpido no es nada.»

De repente, un rincón de su pecho le dolió con fuerza. Bliss, aún con el ceño fruncido, siguió recordando.

«Uno de los gemelos es una idiota pirada y la otra es una pervertida. El que quiere ser actor tiene el apodo de Perro Loco…»

Tipo malo.

Incluso en su estado de somnolencia, sintió una vaga oleada de furia. Cuánto confió en él. Delante de él se hacía el amable, y por detrás soltaba esas calumnias.

«Son hijos de la familia Miller, no hay más remedio. Solo queda aguantar.»

«Entonces, ¿todo era porque soy una Miller?»

—Ummm, uuuuumm.

Por la rabia, no paraban de salirle quejidos. Koi y Ashley, aunque extrañados, pensaron que solo estaba soñando durante la manifestación y se limitaron a observar.

«Tipo malo, te quedarás calvo. También te golpearé la salchicha.»

Bliss seguía recordando. 

«Me fue infiel. Cómo pudo hacer eso. Tipo malo, mal sujeto. Estando casados no se puede hacer eso. Habíamos decidido casarnos. Le castigaré, tengo que castigarle. Se lo encargaré a Stacy. A Stacy le gusta pegar y hacer llorar. Le daré una buena tunda para que aprenda modales. Haré que suplique de rodillas. ¿Cómo se atreve a mentir así? Sinvergüenza. Estafador. Mentiroso. …¿Cómo pudo mentirme así?»

—… Hmpf.



TRADUCCIÓN / CORRECCIÓN: ROBIN
REVISIÓN: ROBIN
RAWS: KLYNN 


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