Capítulo 28
—Todo está bien, pero ¿qué tal si primero averiguamos de dónde diablos salió este niño?
Y acto seguido, dirigió su mirada hacia Cassian.
—El hecho de que estuviera en tu coche significa que tiene algo que ver contigo, ¿no?
—Uh, cierto. Yo también creo lo mismo.
En cuanto uno de los tipos asintió, otra voz se unió inmediatamente.
—Yo, por supuesto, ya lo estaba pensando.
—Cassian, ¿qué demonios pasó? Dinos la verdad, ¿es tu hijo?
Ante la pregunta que traspasaba los límites, Cassian puso cara seria de inmediato y negó con la cabeza.
—¿De qué estás hablando? Para nada.
Lo negó al instante, pero ellos, sin importarles, continuaron lanzándole preguntas.
—¿Dónde la tuviste? ¿Con quién y cuándo?
—¿El Duque lo sabe? Con este tamaño, ¿cuántos años tiene? ¿Cinco? ¿Seis?
—Dime que no lo trajiste al bosque para abandonarlo, ¿no? Espero que no seas tan despreciable.
—No creo que pudiera. Nos tiene a nosotros, ¿no?
—Cassian Strickland, estoy muy decepcionado. Que fueras esa clase de escoria.
En ese momento, una gruesa vena se marcó en la sien de Cassian.
«¿Estos tipos?»
La ira le hervía, pero no terminó ahí.
—¿El niño tiene nombre? ¿Cómo se llama?
—Si lo trajo hasta aquí para abandonarlo, dudo que le pusiera nombre. Malnacido. Tipo sin sangre ni lágrimas.
—Oye, en serio, no se puede vivir así.
—¿Qué tal si nosotros le ponemos nombre? Y luego discutimos un plan.
—Sin contar a ese tipo.
—Por supuesto. No podemos incluir a esa escoria.
Sin darse cuenta, Cassian se había convertido en un despreciable malnacido que intentaba abandonar a su propia hijo en el bosque. Era la primera vez en su vida que se encontraba en una situación tan injusta y absurda.
«¿Qué demonios se creen que soy estos tipos?»
Al escuchar las críticas que susurraban a sus espaldas, llegó a su límite y finalmente gritó.
—¡Cállense todos! ¡Os digo que no, maldita sea, este niño no es mi hijo, que no lo es!
Ante su rostro, inusualmente enfadado, los tipos que no paraban de hablar hasta ese momento cerraron la boca al unísono. Pero Cassian, aún respirando agitadamente, se giró hacia el maletero y comenzó a sacudir al niño para despertarlo.
—Despierta, Bliss. Despierta.
—Uuuung.
—Cassian, lo sentimos. No hace falta que lo despiertes a la fuerza.
Uno se armó de valor para hablar, pero Cassian ni siquiera le prestó atención y siguió sacudiendo a Bliss con fuerza.
—Bliss, que te despiertes. Abre los ojos, rápido.
—Eoong…
Bliss, que finalmente logró levantar los párpados, parpadeó con ojos somnolientos y acto seguido sonrió dulcemente. Era evidente que había reconocido a Cassian. Cuando Cassian, algo aliviado, estaba a punto de abrir la boca, Bliss extendió los brazos, rodeó el cuello de Cassian y murmuró.
—Cariño, papá.
En ese instante, Cassian se quedó petrificado, y los tipos que observaban, horrorizados, comenzaron a gritar.
—¡¡E-e-ese malnacido!!
—¡Bestia! ¡Hijo de perra!
—¡Dios mío! ¡Llamad a la policía! ¡E-e-ese!
El tipo que señalaba y echaba espuma por la boca miró a su alrededor, desconcertado.
—¿Cuál es el delito de ese tipo?
Ante su pregunta, los otros también se quedaron paralizados por un momento, pero pronto encontraron la respuesta.
—¡Qué más da! ¡El fiscal ya se encargará de eso!
—¡Sí, lo seguro es que ese tipo intentó abandonar al niño. ¡Maldito!
—¡Eso, y encima a una niño tan lindo!
—¡Uuuu, malo! ¡Uuuu!
—…Haaa.
Ante los continuos lamentos y abucheos, Cassian suspiró profundamente. De repente, sintió un inmenso agotamiento.
«¿Tan bajo es mi nivel de confianza con estos tipos?»
No, el problema más grande es esta niño.
Cassian bajó la cabeza y sus ojos se encontraron con los de Bliss, que lo miraba desde abajo. Entonces, el niño sonrió tontamente y dijo.
—Cariño… mmm.
Cassian tapó rápidamente la boca de Bliss, que estaba a punto de decir otro disparate, y giró la cabeza. Tras confirmar que los tipos seguían lanzando alaridos incomprensibles, Cassian acabó cerrando los ojos y suspirando profundamente. Decidiendo finalmente aceptar la realidad, abrazó al niño y se giró hacia sus amigos.
—Bien, les presento. Este es Bliss Miller.
Al oír el apellido ‘Miller’, se notó que los tipos reunidos se quedaron paralizados por un momento. En sus mentes, a todos les vino el mismo pensamiento.
«No será ese Miller. Miller es un apellido muy común…»
Mientras dudaban, Cassian añadió con voz cansada.
—Es el hijo menor de Ashley Miller, el dueño del bufete Miller.
De repente, se hizo un silencio incómodo. Los tipos que hasta entonces habían estado abucheando con todas sus fuerzas, se miraron unos a otros con caras de desconcierto, luego miraron a Cassian, luego al niño, y finalmente, de nuevo a Cassian.
—¿…El hijo de quién?
Cuando uno de ellos, como si finalmente hubiera recuperado la consciencia, abrió la boca, Eina tomó la palabra y preguntó.
—Oye, ¿entonces este niño es… es decir, es el hijo de ese Ashley Miller? ¿De verdad?
Fue entonces cuando todos repararon en el espectacular cabello rubio platino del niño, que no era sino el emblema de la familia Miller. Mientras todos estaban ahí de pie sin saber qué decir, uno de los tipos, con el rostro pálido como el papel, preguntó apresuradamente.
—Cassian, ¿has secuestrado al hijo de Ashley Miller? ¿Por qué?
En ese momento, Cassian sintió que algo se rompía dentro de él con un chasquido.
—¡Oye, hijos de puta!
* * *
Entre las personas sentadas alrededor del fuego no se oía ni una palabra. Solo se escuchaba, incómodo, el crepitar de las llamas. Mientras todos, midiéndose, permanecían sin abrir la boca, solo Bliss, sentado sobre las rodillas de Cassian, sonreía alegremente.
—Sopla, sopla.
Al ver a Bliss soplando una sabrosa patata asada para enfriarla, Cassian rompió el silencio.
—¿Qué pasó? ¿Por qué estabas metido en el maletero del coche?
Bliss respondió mientras seguía enfriando afanosamente la caliente patata.
—Me encontré con un empleado y me dijo que ibas a salir, que estaban cargando el equipaje en el coche.
—¿Y?
Entonces Bliss sonrió radiantemente y dijo.
—¡Que yo también quería jugar contigo, así que me escondí en el coche!
Acto seguido, se oyeron suspiros por todas partes. Cassian, que se había pasado una mano por la cara, miró a sus amigos y dijo con voz cansada.
—¿Lo habéis oído? Este enano me siguió por su cuenta.
—Sí, ya lo hemos entendido.
—Lo entiendo, pero ¿cómo es que…?
—¿Por qué está aquí el benjamín de los Miller? Se supone que Ashley Miller está en Estados Unidos. ¿Acaso vino solo?
Robin: aca benjamin significa ser el hijo menor de una familia o el miembro más joven de un grupo.
Ante la nueva pregunta, Cassian eligió cuidadosamente sus palabras para responder.
—Eso es…
—¡Es que nos vamos a casar!
Ante la bomba que soltó Bliss de repente, todos, sorprendidos, abrieron los ojos como platos. Cassian tapó apresuradamente la boca del niño.
—Ya he visto a Cassian desnudo, ¡mm!
—Hubo algunas circunstancias.
Dijo apresuradamente antes de que surgiera otro malentendido, pero las expresiones de sus amigos ya lo delataban todo. Aun así, Cassian no se rindió y añadió.
—Os lo explicaré en detalle. Después, ¿vale?
Sus amigos, aunque desconcertados por su actitud desesperada, asintieron. A continuación, para evitar que Bliss dijera más tonterías, Cassian cogió apresuradamente una salchicha que estaba asando y se la ofreció.
—Toma, ¿tienes hambre? Come.
Bliss, con una patata en una mano, cogió la salchicha con la otra, pero al momento arrugó la nariz.
—No puedo comer las que tienen mucha pimienta, me pica. ¿No hay tortitas? Con sirope de arce…
—No. Come lo que te den, toma.
Ante la insistencia, Bliss, sin más remedio, hizo un puchero y cogió la salchicha. Mientras comía, alternando la comida entre una mano y la otra, Bliss de repente tosió.
—¡Cof, cof cof!
—Hay que comer despacio. Dame eso.
Cassian chasqueó la lengua, le quitó la salchicha que Bliss sostenía y, en su lugar, le puso un vaso de agua en la mano. Mientras observaba en silencio a Bliss beber agua a grandes tragos, cogió el vaso vacío, le devolvió la salchicha y le preguntó.
—¿Estás bien?
—Sí. Gracias.
Bliss asintió y sonrió dulcemente. Al verlo, Cassian frunció el ceño.
—¿Qué? ¿Por qué pones esa cara?
Ante él, que mostraba una leve desconfianza, Bliss respondió con una sonrisa radiante.
—Cuando nos casemos, ¿seguiremos jugando juntos así todo el tiempo, verdad?

TRADUCCIÓN / CORRECCIÓN: ROBIN
REVISIÓN: ROBIN
RAWS: KLYNN