Capítulo 10
Al imaginar a un hombre de más de dos metros de altura, encogiendo su enorme cuerpo para sentarse en ese pequeño juego mecánico y jugar con su hijo, incluso sintió un poco de mareo.
«Cielos, ¿Ashley Miller…?»
El dueño de “la familia más influyente de Estados Unidos” vivía una vida mucho más dura de lo que él había imaginado, y de repente, todas sus fuerzas se derrumbaron.
«Bueno, si Ashley Miller puede con eso, ¿quién soy yo para quejarme?»
Acompañando su autocrítica resignada, Cassian abordó el barco pirata en silencio. Haciendo un gran esfuerzo por ignorar los gritos de su propia razón que le decían: «El “cacahuate” que tiene delante es su hijo, es natural, no tiene nada que ver con mi caso». Después de todo, incluso él no era más que “un simple heredero de la familia ducal” frente a Ashley Miller. Cuando el contrapeso se inclinó de forma natural y el barco se ladeó hacia el lado de Cassian, Bliss, que había subido de un salto, soltó una carcajada.
—¡Es divertido! Cassian, ¡ponte el cinturón rápido! ¡Date prisa! ¡Dicen que es peligroso!
Ante su voz impaciente mientras pisoteaba el suelo, él suspiró y se abrochó el cinturón de seguridad tal como había hecho Bliss. Pensar que Ashley Miller también debía haberse puesto esto hizo que no pareciera tan malo. En cuanto Cassian se abrochó el cinturón y retiró las manos, Bliss, emocionado, levantó un brazo.
—Entonces, ¡allá vamos!
A su señal, el empleado que esperaba pulsó el botón de la máquina. Y el barco pirata comenzó a mecerse rítmicamente, trazando pequeños arcos. Mientras el barco subía y bajaba a una altura de apenas quince grados, Cassian se sumió en sus pensamientos.
«¿Qué es realmente la vida?».
Subieron a todas las atracciones que había allí, sin perderse ni una sola. Para cuando el empleado les comunicó: “Su Gracia dice que ya es hora de regresar”, Cassian estaba perdido en cavilaciones sobre el origen del universo.
Sin darse cuenta, el sol ya se estaba poniendo a lo lejos.
* * *
—¡Ya estoy en casa!
Habían pasado unas tres o cuatro horas cuando Bliss abrió la puerta del salón donde los adultos charlaban y exclamó con fuerza. A diferencia de Bliss, que, sin mostrar signo de cansancio tras haberse montado en todas las atracciones, había entrado corriendo al salón para saludar estruendosamente, Cassian caminaba arrastrando los pies por el pasillo, con el rostro fatigado y las ojeras marcadas. Mientras tanto, Bliss ya estaba en brazos de su papi, parloteando sin parar.
—Cassian no es muy bueno en las atracciones. Tenía miedo y no quería subir, así que yo le cogí fuerte de la mano y le animé mucho diciéndole que no pasaba nada. Después de montar unas cuantas veces, ya se le fue quitando el miedo…!
Los cuatro adultos esbozaron una sonrisa de satisfacción al ver al niño tan animado.
—Parece que lo pasaste muy bien con Cassian.
A las palabras del Duque, Bliss asintió con la cabeza diciendo “sí”.
—Hemos vuelto porque dijeron que ya, pero podríamos haber jugado más. Cassian se estaba acostumbrando a las atracciones ahora. Deberíamos haber montado antes. Eso es un poco de pena. Pero no importa, podemos volver a montar otro día.
Ante las palabras del emocionado niño, los adultos seguían sonriendo y asintiendo, diciendo “sí, sí”. En ese momento, Cassian llegó al salón y descubrió al pequeño monstruo, rodeado de adultos, con una enorme sonrisa. Justo entonces, el Duque preguntó:
—Es impresionante. ¿No te dieron miedo las atracciones?
—¡Para nada!
Gritó el pequeño monstruo emocionado.
—Es que soy un chico. Por eso me monté con valentía. ¡Y también protegí a Cassian!
Los Duques dirigieron la mirada hacia su hijo, que acababa de entrar, como preguntándole si era cierto. Pero Cassian, con los ojos vidriosos y agotado, los miró fijamente y murmuró algo completamente diferente:
—Que ya nos vamos, ¿no?….
Su aspecto, como si estuviera ausente y repitiera las palabras con aire abstraído, desconcertó a los Duques, que se miraron el uno al otro. Sin embargo, pronto recompusieron su expresión como si lo entendieran. No debe ser fácil jugar con un niño. Sintiendo a la vez orgullo y lástima por su agotado hijo, el Duque se dirigió a Ashley.
—Bueno, con su permiso, nos retiraremos por hoy. Ha sido un rato realmente agradable.
Tras el Duque, habló la Duquesa.
—Gracias por invitarnos. Hemos podido hablar de muchos temas interesantes. Espero que haya otra oportunidad como esta.
Tras expresar cortésmente su agradecimiento, la Duquesa intercambió una mirada con Koi después de Ashley y, finalmente, posó la vista en Bliss. Con una sonrisa bondadosa, añadió:
—Ha sido un verdadero placer conocer a un niño tan mono y adorable.
—Gracias.
Koi, sonrojado, esbozó una sonrisa orgullosa. Intercambiaban saludos en un ambiente cordial, a punto de despedirse, cuando…
—Cassian, ¿te vas a casa?
Bliss, que se había dado cuenta tarde de la situación, de repente le gritó. Cassian, que hasta entonces solo esperaba que aquel aburrido momento terminara cuanto antes, se detuvo en seco y luego, con rostro cansado, respondió sin fuerzas:
—Pues claro, me voy a casa.
Ante esa respuesta, Bliss se turbó visiblemente, sus ojos se agitaron frenéticos. Como si no hubiera imaginado esta situación en absoluto. Al ver a su hijo así, Koi intentó razonar con él amablemente.
—Bliss, Cassian tiene que volver a su casa. Este es el hogar de Bliss.
Bliss se quedó sin palabras. Lo que decía papi era cierto. Bliss se queda en la casa de Bliss y Cassian debe irse a la casa de Cassian. Lo sabía bien. Pero, pero…
—No quiero separarme.
Bliss, con el rostro completamente compungido, masculló entre dientes. No podía ser que dejara ir así a su nuevo amigo, con quien ya había congeniado tanto. ¡No, no puede ser! Aunque entendía los sentimientos del niño que negaba con la cabeza enérgicamente, no podía aceptarlo sin más. Ashley lo reprendió con severidad.
—No digas tonterías y no te pongas así, Bliss. Vamos, despídete de los invitados. Date prisa.
Ante la insistencia, Bliss movió la cabeza rápidamente, pensando. Ni papá ni papi estaban en disposición de hacerle caso. Entonces, ¿qué podía hacer? ¿Cómo podía estar más tiempo con Cassian? ¿Cómo?
—¡Ah!
En ese momento, una idea genial cruzó la mente de Bliss. ¡Eso es!
Su rostro, que hasta hacía un momento estaba completamente afligido, se iluminó con una enorme sonrisa. Girando la cabeza rápidamente, Bliss gritó con fuerza hacia Cassian, quien, fingiendo indiferencia, solo rogaba por irse de allí cuanto antes.
—Cassian, ¡casémonos!
Las pequeñas murmuraciones de la gente que se despedía cesaron al instante, y un silencio sepulcral se apoderó del lugar. Los Duques, Ashley y Koi, todos miraron a Bliss con los ojos como platos, pero el más horrorizado de todos fue el propio Cassian.
«…¿Qué está diciendo ese niño loco?».
Él, petrificado, sin poder parpadear, apenas logró pensar. Un escalofrío le recorrió la espalda.
6.
TIC, TAC, TIC, TAC…
El sonido del segundero del reloj de pared resonaba pesadamente. Aunque solo habían pasado unos segundos, el silencio parecía oprimir los hombros de Cassian más que nunca.
—…¿Qué has dicho?
Quien rompió el silencio fue Ashley. Gracias a eso, la incómoda quietud se hizo añicos, pero en su lugar, un aire escalofriante se extendió a su alrededor. No mejoró las cosas.
—Bliss, ¿qué acabas de decir? ¿Sabes lo que has dicho?
—¡Sí, claro que sí!
Koi preguntó apresuradamente, y Bliss respondió con total descaro.
—¡Me voy a casar con Cassian! ¡Quiero casarme con él, dejanos casar!
Al ver esto, los Duques perdieron toda la compostura que habían mantenido hasta entonces y, visiblemente turbados, sin saber qué hacer, empezaron a tartamudear.
—B-bueno, esto es… —Miraron a Cassian como preguntándose qué estaba pasando, pero su hijo estaba igualmente desconcertado. Cassian, con el rostro desencajado como pidiendo clemencia, formó con los labios las palabras “¡Yo soy inocente!”. Al verlo, Koi preguntó apresuradamente a Bliss:
—¿Qué dices de repente, Bliss? Que te vas a casar con Cassian…
—Son cosas de niños, no tienen mayor importancia. Solo son palabras sin sentido… —Comenzó a decir Cassian apresuradamente, pero antes de que pudiera terminar la frase, Bliss gritó:
—¡Porque el matrimonio es con quien te gusta!
El silencio volvió a imponerse, pero era sutilmente diferente al de antes. En medio de la gente, desconcertada y sin poder hablar por no comprender la situación, Bliss continuó con una voz llena de entusiasmo.
—Cassian me gusta. Si te casas, no te separas y viven juntos, ¿verdad? Entonces, estaremos juntos hoy, mañana, todos los días, ¡y podremos jugar juntos siempre! Por eso, ¡quiero casarme con Cassian!

TRADUCCIÓN / CORRECCIÓN: ROBIN
REVISIÓN: ROBIN
RAWS: KLYNN