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Capítulo 99

—Con esto concluye la clase.

—Gracias por su esfuerzo.

Henry cerró el libro con una sensación de satisfacción, aunque con un leve deseo de continuar. El tiempo originalmente previsto para la clase era de un mes, pero debido a varios acontecimientos, la lección se había pospuesto en varias ocasiones, extendiéndose hasta un mes adicional.

—Antes creía que venías a estas clases para prepararte como sucesor de tu familia. Si hubiera sabido que eras un omega, me habría preparado aún más.

El Conde Ariath expresó su pesar al descubrir la verdadera naturaleza de Henry.

—Todo lo aprendido ha sido más que suficiente y de gran ayuda. Sobre todo, la forma en que explicó las lecciones a través de preguntas fue lo mejor.

El contenido teórico podía obtenerse en los libros, pero comprenderlo a profundidad tenía sus límites. Lo que más había ayudado a Henry fue la oportunidad de aclarar sus dudas directamente con el conde.

—Me alegra escucharlo. Gracias por su dedicación y atención durante las clases.

—Era una enseñanza tan buena que me resultaba fácil concentrarme.

Mientras Henry y el conde intercambiaban palabras, Edwin permaneció en silencio. Sin embargo, su presencia se integra armoniosamente con el ambiente. Henry lo percibía a través de las feromonas tranquilas y estables de Edwin, mientras que el conde, con su aguda percepción, también lo notaba.

El Conde Ariath, jugando con el libro entre sus manos, observó a ambos. Al principio, cuando los conoció, le habían parecido dos personas completamente opuestas, aparte de compartir el hecho de pertenecer a la nobleza. Edwin era serio y reservado, mientras que Henry, con su facilidad de palabra, tenía un carácter más ligero y algo más sensible.

Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, su percepción cambió. Edwin no ignoraba ninguna palabra de Henry, y Henry con su sensibilidad natural, comprendía bien los sentimientos de Edwin. Se observaban mutuamente con frecuencia, entendiendo cómo tratarse el uno al otro.

Como dos engranajes de formas distintas que encajaban perfectamente, su relación parecía sólida y estable.

El conde, al darse cuenta de los sentimientos profundos que subyacían en su relación, esbozó una leve sonrisa.

—Tengo curiosidad por ver cómo seguirá evolucionando la relación entre ustedes dos.

—¿Evolucionar? No creo que haya nada más que cambiar. ¿Qué podría ser diferente ahora?

Henry agitó la mano con desdén, como si no le diera importancia al comentario. Entonces, Edwin con un gesto juguetón, le tomó la mano, a lo que Henry reaccionó apartándose con suavidad.

Incluso en ese momento, el afecto que se reflejaba en sus acciones era evidente.

El Conde comprendió entonces que era el momento de darles espacio.

—Ya no tengo planes de regresar formalmente. Así que si necesitan algo, por favor, no duden en venir a verme.

El Conde habló directamente mirando a Henry, recordando la vez en que él había acudido a buscarle sin previo aviso, buscando orientación.

Henry, sonriendo con sinceridad, asintió.

—Lo haré.

Tras despedirse formalmente, Henry observó al conde retirarse y luego, extendiendo los brazos, comentó:

—El mayor logro de estas clases ha sido la oportunidad de conocer al Conde Ariath.

Su voz reflejaba un orgullo genuino por la relación que había establecido con él. Cuando Edwin lo había presentado inicialmente, Henry se había sentido tan sorprendido que no pudo pensar con claridad. Pero ahora, en retrospectiva, se daba cuenta de lo afortunado que era.

El Conde Ariath se había convertido en una figura de gran apoyo emocional para él.

—Ese logro me lo debes a mí.

Edwin, aún con una leve expresión de disgusto, le dio un toque juguetón en la mano.

—Sí, sí, todo gracias a ti.

«¿Por qué no podía ser un poco más modesto? Siempre tenía que dejarlo claro.»

Henry respondió con ironía mientras recogía los libros y organizaba los papeles. Aunque sus manos estaban ocupadas, no dejaba de lanzar miradas de reojo a Edwin.

—Si tienes algo que decir, dilo.

Esa mirada era tan evidente que Edwin sonrió y respondió:

—Hmm… No, nada.

Henry dudó por un momento si mencionar el collar que llevaba puesto hoy. Pensó en comentarlo, pero se contuvo, preocupado de que pareciera que lo llevaba solo para presumir que era un regalo suyo. Bueno, al fin y al cabo, él se lo había dado, así que se daría cuenta por sí mismo.

Mientras terminaban de ordenar tras la lección, Henry notó la presencia de las feromonas flotando en la habitación. Para él ya eran tan naturales como el aire, pero en momentos como ese, al ser consciente de ellas, sentía su presencia con más fuerza.

Las feromonas de Edwin se percibían levemente desde el frente, y las del collar que llevaba también eran suyas. Era como si estuviera superponiendo perfumes, dejando una fragancia en capas sobre su cuerpo. Henry cerró los ojos por un momento, disfrutando la agradable sensación, hasta que un aroma repentino le hizo abrirlos. Esta vez no eran feromonas, sino el aroma natural del cuerpo de Edwin.

Sin darse cuenta de cuándo se había acercado tanto, Edwin levantó ligeramente su torso y dejó un suave beso en su frente antes de separarse.

El toque suave y cálido hizo que Henry se tocará la frente con cierto bochorno.

—¿Por qué haces eso sin decir nada?

—Porque tú tampoco dices nada.

—Infantil.

Henry solo murmuró, sin reprochar realmente la acción de Edwin. Esa clase de contacto sutil le hacía cosquillear el corazón, y lo cierto era que no le disgustaba en absoluto.

Desde que se dio cuenta de sus sentimientos, la verdad es que lo disfrutaba. Aunque aún no había tomado la iniciativa para acercarse a Edwin de esa manera.

—Por cierto, estaré ocupado estos días.

—¿Es algo personal?

El comentario repentino de Henry rompió de golpe la dulzura del momento. Edwin suspiró antes de responder:

—Aún no lo sé.

Henry estaba planeando investigar a Taylor, quien al parecer había estado recolectando información sobre él.

—Si me echas de menos, búscame tú.

En lugar de pedirle que lo esperara, Henry lo desafió a que se acercara por su cuenta. Quería dejar claro que, si Edwin deseaba estar a su lado todo el día, podía hacerlo, o también podía ir a buscarlo si no aguantaba la distancia. A Henry le bastaba con que no interfiriera en su trabajo.

Edwin asintió, aliviado al ver que Henry no planeaba desaparecer completamente.

«De todas formas, nos veremos en el jardín, ¿no?»

Después de todo, cuando las feromonas del collar se desvaneciera, habían acordado encontrarse en el jardín trasero. Por eso, no sentía que fuera una despedida definitiva con Edwin.

❀•°•═════ஓ๑♡๑ஓ═════•°•❀

Mientras tanto…

—He estado pensando…

El índice de William golpeaba repetidamente el apoyabrazos del sillón. Aunque el sonido no era fuerte, resultaba lo suficientemente molesto como para que las cejas de Hook se curven con irritación.

Con una mirada recelosa, Hook se preguntaba qué estaría planeando ahora el príncipe heredero.

—Creo que en este trato mi posición es bastante desfavorable.

Hook no podía creer lo que oía. William lo había convocado sin previo aviso solo para decirle eso.

—¿Está insinuando que va a cancelar un trato ya cerrado?

—No es eso.

William negó con firmeza. No tenía intención de retractarse de su acuerdo con Hook.

—Simplemente lamento haber aceptado sin conocer mejor a mi socio de negocios.

Finalmente, William reveló el verdadero propósito de su reunión. Aunque estaba hablando de forma indirecta, su intención era sencilla. Hook lo comprendió tras un breve momento de reflexión y preguntó:

—¿Está insinuando que quiere saber quién soy?

—¿Y si fuera así?

—Entonces, ¿por qué no me preguntó directamente desde el principio?

Hook negó suavemente con la cabeza, mostrando una expresión que parecía decir que el príncipe era un caso perdido. Ante eso, William mencionó con toda naturalidad la razón por la que había hablado con rodeos.

—¿Y si lo hubiera preguntado directamente, me habrías respondido?

—No.

Naravit: JAJSJAJAJAJAJA amo a Hook, quedo payasito el príncipe xd

La firme respuesta de Hook hizo que William se quedara momentáneamente desconcertado antes de sonreír. Normalmente, él era quien lograba descolocar a los demás, pero frente a él estaba Hook, alguien que no se quedaba atrás.

—Si no hubieras mencionado nuestro trato, probablemente habría mantenido la boca cerrada.

—Qué sincero.

—¿Recuerda lo que dijo en aquel entonces, Alteza? Que no quería involucrarse en los problemas de otros, por temor a verse atrapado.

William asintió, recordando que efectivamente había dicho algo así a Hook en el pasado.

—Cierto, lo dije.

—Por eso no dije nada.

La razón por la que Hook había guardado silencio hasta ahora era sencilla. William, sin embargo, replicó con un tono persuasivo:

—Pero eso ya no aplica. En aquel entonces, solo estabas como un gato callejero que se coló en mi habitación, pero ahora eres un socio comercial respetable. Nos estamos mirando como iguales.

El discurso de William era tan fluido como si estuviera bien preparado, logrando atraer sutilmente a Hook. Quizás por eso Hook permaneció en silencio por un momento, como si estuviera evaluando la situación.

Finalmente, tras meditarlo, Hook levantó la mirada con determinación y lo encaró.

—Entonces, ¿eso significa que ahora le intereso, Alteza?

—Suena extraño decirlo así, pero… sí. Estoy interesado en ti.

Sin evitar el tema, William tomó el control de la conversación, insinuando que, si saber más sobre Hook era su objetivo, no le importaba usar palabras como “interés”.

—¿Recuerda el ejemplo que dio aquella vez…?

{—Alguien robó pan. Cómo cometió un delito, es natural que reciba un castigo, pero esa persona se arrodilla y súplica. Robó, sí, pero afirma que originalmente esa panadería le pertenecía y fue despojado injustamente. Ahora, en la calle, tomó el pan porque su hijo pequeño podría morir de hambre.}

Mientras William recordaba la conversación anterior, respondió con calma:

—Era solo un ejemplo inventado sin más.

—Pero es algo que podría pasar perfectamente. De hecho, es exactamente mi situación. Yo soy ese niño.

El tono de Hook era sereno y monótono, pero esas palabras hicieron que William frunciera el ceño. Aunque Hook lo explicaba con una claridad absoluta, William seguía sin comprender del todo.



TRADUCCIÓN: KEEP
CORRECCIÓN: NARAVIT
REVISIÓN: ELIZA TORRES.


¿Aquí no ibas?


¿Te has cansado?


¿Uno más?

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