Capítulo 92
—¿Cómo supiste que estaba aquí?
Henry preguntó con indiferencia mientras apoyaba la barbilla en su mano. Que Edwin lo hubiera encontrado era una cosa, pero preguntar cómo lo supo era solo una cortesía.
—Había alguien que te vio venir por aquí.
—¿Sí? ¿Quién?
—Mi empleado, que casualmente está hospedado en la casa del Duque Timothy.
—…
«Solo dilo directamente: pusiste a alguien de tu gente en la casa del duque Timothy.»
Henry soltó una risa incrédula que se apagó repentinamente. Aunque pensó que el comportamiento de Edwin era absurdo, algo le resultó inquietante. Una sensación familiar, como si ya lo hubiera vivido antes…
—Ah.
Lo recordó. Era lo mismo que Henry solía hacer con Edwin en la obra original. Había colocado a alguien de su lado en la casa de Edwin y luego se presentó casualmente. Todo lo que hacía en la historia original era porque Henry estaba interesado en Edwin. Pero el ‘Henry actual’ no tenía tales sentimientos. Había afirmado muchas veces que no tenía ningún interés en Edwin, así que no habría buscado información sólo para encontrarse con él por casualidad. Por eso lo había olvidado, pero Edwin estaba replicando todo aquello.
—Vamos a dejarlo pasar.
Henry agitó la mano como si no tuviera fuerzas para discutir más. Ya había pasado la noche en vela pensando en él.
Había estado preocupado por si, a pesar de no sentir nada por Edwin, lo estaba aceptando en su vida. Si Edwin lo amaba, ¿no sería una falta de respeto por su parte aceptarlo sin compartir los mismos sentimientos? Sin embargo, pronto se dio cuenta de que era un pensamiento absurdo.
«¿Que no siento nada?»
Le hacía gracia pretender lo contrario, considerando que si no tuviera que preocuparse por morir, incluso habría considerado casarse con Edwin. La verdad era que dependía de Edwin más de lo que quería admitir, y aunque se quejara, no podía negar que cada vez que se encontraban, toda su atención giraba hacia él. Siendo honesto, no era la primera vez que su corazón latía más fuerte por Edwin.
«En fin, el dueño original de este cuerpo también estaba enamorado de él.»
Y lo decisivo era lo bien que se sintió aquella vez durante el ciclo. Había aceptado la nueva condición como omega, pero nunca imaginó que podría estar con otro hombre. Sin embargo, los recuerdos de aquella noche eran lo suficientemente buenos como para hacer que todo eso le pareciera aceptable.
«Si solo hubiera sido una reacción física…»
Sin darse cuenta, había estado entregando pequeñas piezas de su corazón a Edwin, tan lentamente que no se dio cuenta hasta ahora.
—¿Estás pensando en esa noche?
—¿Q-Qué?
Henry saltó sobresaltado ante la pregunta inesperada. Aunque Edwin no podía leer su mente, actuaba como si lo supiera todo, lo que hizo que Henry tragara saliva y se atragantara levemente. Ya no podía negar que no había estado pensando en nada.
—Te has puesto rojo.
—Es solo porque… Hace calor.
—¿Aquí?
Edwin echó un vistazo a su alrededor. El vestidor improvisado, hecho a partir de la remodelación de una mansión, mantenía una temperatura agradable para no dañar la ropa. No había razón para que tuviera calor allí.
—Deja de decir tonterías. Lo de la última vez… El ciclo ya lo olvidé hace mucho.
Henry estaba a punto de levantarse y desenlazar las piernas cuando Edwin apoyó ambos brazos en el sofá donde él estaba recostado, encerrándolo de forma natural. Henry frunció el ceño. No entendía por qué siempre terminaban así. Él solo estaba allí sentado.
Henry miró a Edwin a los ojos desde la corta distancia. Su propia expresión reflejada en los ojos de Edwin mostraba un leve ceño fruncido, con las cejas alzadas de manera traviesa. Y, sin embargo, parecía que a Edwin le encantaba, derramando sus feromonas con ligereza.
«No era necesario estar tan cerca para hablar…»
—Yo no dije que ‘aquella noche’ fuera un ciclo.
Henry cerró la boca. No había diferencia alguna entre confesarlo él mismo y lo que acababa de hacer. Se contuvo de arrancarse el cabello por la vergüenza y giró la cabeza disimuladamente hacia Edwin.
—Y la distancia que hay ahora es suficiente para lo que quiero decirte.
—¿Qué quieres decir…? No me digas que…
Henry miró a Edwin con una mezcla de ansiedad y sospecha. No haría algo así aquí, ¿verdad? La atmósfera que Edwin emanaba era la misma que la noche anterior, cuando insistió en que cualquier cosa, desde salir juntos hasta un beso, debía ser hablada y consentida de antemano.
—Hace tiempo que no nos vemos… Oh, lo siento.
La cabeza de Edwin, que se acercaba a la de Henry, se detuvo cuando alguien apareció detrás de él: un hombre pelirrojo que se quedó de pie con una expresión incómoda.
—¿Hook?
—Parece que he interrumpido algo.
Hook se rascó la nuca, con una mirada que sugería que se marcharía si fuera necesario. Sin embargo, Henry sintiendo pánico, extendió la mano hacia él. Sí Hook se iba, cualquier otro encuentro posterior sería aún más embarazoso.
Justo cuando intentaba pedirle que no se fuera, Edwin tomó el rostro de Henry y lo obligó a mirarlo.
—Henry.
Edwin, al parecer, no le dio la menor importancia a la presencia de Hook y no dejó que la tensión de antes se rompiera.
—Quiero besarte.
—Oye… Edwin.
Henry se sonrojó hasta el límite. Por mucho que Edwin se tomara las cosas a su manera, esto era demasiado, especialmente considerando que no estaban solos.
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Los tres hombres se trasladaron a un lugar más privado. En una sala de reuniones completamente cerrada, Henry observaba cuidadosamente las expresiones de los otros dos hombres. Edwin, todavía molesto por el rechazo de Henry cuando intentó besarlo, dejó claro su descontento a través de una expresión notoriamente sombría, algo inusual para él.
Mientras tanto, Hook, que parecía temblar, en realidad se contenía la risa. Sus ojos reflejaban una mezcla de asombro y curiosidad por la cercanía entre Henry y Edwin.
Henry se frotó la frente, sintiendo un dolor de cabeza que crecía. Quería marcharse y olvidarse de todo esto.
—¿Te gusta mucho este vestidor?
Intentando deshacerse de al menos uno de ellos, Henry se dirigió a Hook. Sabía que, aunque Edwin no se iría fácilmente, Hook al menos no le daría demasiados problemas una vez cumplido su propósito.
—Escuché que el joven maestro estaba en el vestidor y vine a verlo.
—¿Viniste a verme?
—Así es.
Tanto Hook como Edwin lo habían seguido hasta allí. Henry prometió no volver; la próxima vez llamaría al diseñador a su casa.
—Parece que tienes algo que decirme.
—Bueno, solo quería asegurarme de que todo estaba bien contigo.
Henry apartó la mano de su frente y lo miró con escepticismo. Sus ojos se dirigieron brevemente a los labios de Hook, que seguían con una sonrisa medio oculta.
—¿Algo importante? Seguro que has escuchado los rumores.
Si había alguien que debía conocer sus problemas, era Hook, siempre bien informado. Incluso fuera de su círculo cercano, cada vez que salía, las murmuraciones eran inevitables.
—Por supuesto que los he escuchado.
Sin intentar disimular, Hook respondió con sinceridad y tras echar una rápida mirada a Henry y Edwin, añadió con una sonrisa.
—Dicen que ustedes dos están marcados.
—Así es.
—Hoy, al verlo en persona, no parece un vínculo de marcaje incompleto. ¿No están realmente unidos como pareja?
—No.
Henry negó de inmediato ante la pregunta dudosa de Hook.
—Sí, aún no lo estamos.
Entonces, Edwin, que hasta el momento había permanecido en silencio, añadió una frase. Hook reaccionó rápidamente a las palabras de Edwin.
—¿Aún no, eh? Entonces parece que el futuro será bastante color de rosa.
—Si vas a seguir diciendo cosas así, me voy.
Henry reaccionó con molestia, mostrando que ya no quería continuar con esa conversación, y Hook se llevó la mano a la boca de forma exagerada.
—De acuerdo, lo dejaré aquí. Pero lo que realmente quería decir sobre ese ‘asunto importante’…
La voz de Hook se volvió más baja. Había pensado mucho en ello, pero, dado que tenía que ver con Henry, decidió contárselo. Sin embargo, al estar frente a él, le costaba sacar las palabras.
Hook, que solía ser directo en todo momento, vaciló y Henry lo observó fijamente, hasta que Edwin interrumpió su vista al cubrirla con la mano. Henry frunció el ceño y apartó la mano de Edwin con un movimiento brusco.
—¿Por qué me tapas la vista?
—No tiene sentido que mires a otro de esa manera.
—Edwin, por favor, no hagas esto en público.
Henry le suplicó a Edwin que se detuviera, dándose cuenta de que sería difícil estar con otros si Edwin seguía poniéndose celoso cada vez que mirara a alguien.
—Lo dije porque podría sentirse incómodo…
—…
Caí de nuevo.
Henry se quedó con la boca abierta, incapaz de responder, mientras Hook se echaba a reír, casi cayendo hacia un lado. ¿Le resultaba tan divertido ver cómo Edwin jugaba con él?
—En lugar de reír tanto, dime qué era ese ‘asunto importante’. ¿Acaso es sobre el tesoro del gran mago? ¿Temías que me causara problemas?
La voz de Henry se volvió cortante. Ya estaba cansado de Edwin y Hook. Dejó en claro sus sentimientos, y Hook sorprendido abrió los ojos de par en par.
—¿Cómo lo sabes?
—No es nada del otro mundo.
Henry soltó una risita. Había editado esta obra con tanto esmero que, por supuesto, lo sabía todo. Incluso conocía que Hook tenía conexiones con el antagonista de la historia. Aunque ya no se basaba únicamente en el guión original para Edwin, todavía tenía que aprovechar la información útil.
—No te preocupes. Por ahora, estoy bien.
Henry insinuó de manera sutil que sabía más de lo que dejaba ver, sin revelar del todo lo que sabía. Quería que Hook supiera que, aunque aún no había ocurrido nada, no se quedaría de brazos cruzados.
—Entonces, ¿viniste a decirme que tenga cuidado?
—Así es, aunque… al verte aquí, me pregunto si fue innecesario.
Hook sacudió la cabeza como si se arrepintiera de haberlo dicho, lo que confundió a Henry.
—¿Por qué?
—Porque ahora el joven Edwin se encargará de protegerte. Edwin, asegúrate de no perderlo de vista. Podría ser peligroso.
—Lo tendré en cuenta.
Edwin respondió con naturalidad, lo que hizo que la expresión de Henry empeorara aún más. ¿Dónde había quedado aquel que antes miraba con desprecio a Hook en la sastrería?

TRADUCCIÓN: KEEP
CORRECCIÓN: NARAVIT
REVISIÓN: ELIZA TORRES.