Capítulo 65
Henry tambaleó, sintiendo vértigo por la feromona que lo asaltaba. Era diferente a cualquier cosa que hubiera experimentado antes. Cuando Edwin liberaba feromonas en el pasado, solo reflejaban su estado de ánimo. Pero ahora, estaban enfocadas completamente en Henry.
—Lo estás haciendo a propósito.
Henry apenas pudo mantenerse en pie mientras miraba a Edwin. Sentía un calor creciente dentro de él, y necesitaba desesperadamente expulsar esas feromonas, pero no tenía fuerzas ni para abrir una ventana. Aunque sus ojos imploraban a Edwin que detuviera los feromonas, Edwin solo lo miraba, sin retirarlos.
—Aquí está Henna también, ¿te has vuelto loco?
Edwin desestimó rápidamente la preocupación de Henry.
—Henna no puede sentir mis feromonas. Deberías preocuparte por ti mismo ahora…
Edwin mantenía la distancia, observando a Henry. Tenía razón. Excepto por él, nadie más en la mansión podía percibir las feromonas de Edwin.
—Pero eso no significa que debas…
Henry levantó apresuradamente la mano para taparse la nariz y la boca. Buscó desesperadamente alguna manera de reducir las feromonas de Edwin, pero Edwin no las disminuyó.
—¡Edwin! Detente ya.
Henry gritó, tenso y desesperado. No podía soportarlo más; ya estaba empapado en sudor. Su cuerpo, recordando la relación que tuvieron, anhelaba revivir esos momentos.
Si esto continuaba, temía que se arrojaría a Edwin. Gritó con horror, y la voz baja y resonante de Edwin se oyó.
—No estoy liberando feromonas para atacarte.
—Lo sé… pero detente.
Aunque le pedía que parara, Henry seguía lamiéndose los labios secos.
—Sé que me estás evitando y rechazando a propósito. Lo sé, pero cuando te veo, no puedo controlarlo.
—¿Qué…?
—Cuando me siento mal, no puedo controlar bien mis feromonas.
Desde que Edwin se dio cuenta de que Henry lo evitaba, su ánimo había decaído. No podía pensar en una manera de retener a Henry. Su frustración explotó al verlo.
Las palabras de Edwin hicieron que la mente nublada de Henry comenzará a funcionar.
«Ah.»
Finalmente comprendió por qué Edwin estaba actuando así. La expresión de Edwin, oculta por los feromonas, se hizo clara. Sus ojos tensos y labios apretados mostraban que Edwin no estaba bien.
«Estro.»
Henry comprendió que Edwin estaba en su ciclo de Estro, lo que explicaba la intensidad de sus feromonas y su comportamiento.
La fase de celo del Alfa, que lo hacía extremadamente emocional, se acercaba. Durante ese periodo, era inevitable que liberará feromonas intensas, por lo que Edwin tendría dificultades para controlarlas, incluso si lo intentaba tardíamente. Siempre había vivido sin preocuparse de que nadie pudiera sentir sus feromonas, así que no era realista esperar que de repente Edwin pudiera controlarlas hábilmente.
—Edwin.
Henry, respirando lentamente para calmarse, se despegó de la pared. Paso a paso, con pies que se sentían pesados como si estuvieran cargados con barras de acero, se acercó a Edwin. Aunque Edwin había estado emanando feromonas hacia Henry como un loco, no se había atrevido a acercarse más allá de cierta distancia, solo lo miraba desde lejos.
El hecho de que Edwin no se retirara ya era suficiente. Henry arrastró los pies forzosamente, acortando la distancia entre ellos poco a poco. El sudor provocado por las feromonas se deslizó por su frente y una gota le irritó un ojo. Al cerrar un ojo por la molestia, Henry perdió el equilibrio y casi cayó.
En realidad, ya era sorprendente que hubiera aguantado hasta ahora. Justo cuando Henry estaba a punto de colapsar por la falta de fuerza, Edwin, que no se había movido ni un paso, se acercó y lo sostuvo.
Henry exhaló con alivio al sentir los fuertes brazos de Edwin rodeando su cintura. Sentía que si caía, sería difícil volver a levantarse… Pero el alivio duró poco, pues Henry abrazó a Edwin con más fuerza.
Sentía cómo el cuerpo de Edwin se tensaba, pero Henry apretó más sus brazos, cerrando la distancia entre ellos hasta que casi podían sentir el latido del corazón del otro.
—Henry.
Ignorando la voz de Edwin, Henry no lo soltó. Abrazarlo así se sentía como aferrarse a una muñeca llena de feromonas concentradas. Aunque le costaba respirar más que antes, Henry forzó un tono calmado.
—Respira hondo.
Henry palmeó suavemente la espalda de Edwin.
—Inhala cuando tu pecho se sienta apretado y exhala lentamente. Así, despacio.
No le pidió a Edwin que reprimiera sus feromonas. Solo le aconsejó que respirara con calma. Edwin, desconcertado al estar en los brazos de Henry, finalmente siguió su consejo, exhalando y luego inhalando.
El calor del abrazo de Henry ayudó mucho a Edwin a encontrar la tranquilidad. Si le dijera a Henry que se sentía aliviado porque no lo había rechazado, ¿cómo reaccionaría? Edwin abrazó más fuerte la cintura y la espalda de Henry, enterrando su nariz en el cuello de Henry.
El aroma y las feromonas de Henry se mezclaban con la respiración de Edwin. Mientras inhalaba su fragancia, Henry levantó la cabeza y miró al vacío. Aunque no podía verlo, sentía que las feromonas de Edwin disminuían gradualmente.
«Definitivamente, encontrar la calma es la clave.»
Este era el método que Kayla usaba para calmar las feromonas de Edwin. Kayla, que era muy sensible a las feromonas, no podía soportar las explosivas feromonas de Edwin. Así que, en lugar de huir de él, lo ayudaba a calmarse y le daba tiempo para controlar sus feromonas.
Gracias a eso, Henry superó la crisis.
❀•°•═════ஓ๑♡๑ஓ═════•°•❀
Cuando las feromonas de Edwin se calmaron, se instaló una incomodidad entre ambos. Tan pronto como Henry se separó de Edwin, miró la luna a través de la ventana que había dejado abierta. Ya había regresado a la mansión de noche, y ahora era completamente de madrugada.
—Lo que dije antes…
Henry comenzó a hablar mientras miraba la luna, luego giró la cabeza hacia Edwin.
—Lo que te dije sobre aprender a controlar tus feromonas. ¿Lo recuerdas?
Aunque nadie podía sentir sus feromonas, le había aconsejado que practicara. Edwin asintió ligeramente, recordando sin dificultad.
—Ahora que sé que puedo sentir tus feromonas, tendrás que practicar más, ¿verdad?
Henry fue persuadiendo a Edwin paso a paso.
—Así evitaremos que vuelva a pasar lo de antes y, además…
Aunque las feromonas de Edwin se habían calmado considerablemente, aún se agitaban peligrosamente, como si pudieran explotar en cualquier momento. No había garantía de que no volviera a suceder lo mismo.
—Cada vez que pase algo así, no puedo simplemente colapsar, así que realmente necesito que te esfuerces.
Henry le explicó a Edwin lo que debía hacer en adelante.
Preferiría que Edwin se fuera a casa a practicar de inmediato. Estaba tan cansado que quería dormir, pero con Edwin allí, no podía acostarse a pesar de tener la cama justo enfrente.
Las feromonas que había recibido antes de calmar a Edwin lo habían dejado aún más agotado.
—Enséñame tú.
Henry frunció el ceño al recordar la comodidad de la cama. ¿Qué estaba diciendo?
—Enséñame cómo lo hiciste antes.
—Eso… solo lo hice porque pensé que funcionaría. Yo también apenas he empezado a sentir las feromonas. ¿No crees que ambos somos demasiado inexpertos para depender el uno del otro?
Esto era cierto. Había muchas personas que estaban acostumbradas a sentir y controlar las feromonas, pero Edwin insistía en que él le enseñara.
—Los demás no pueden sentir mis feromonas, así que no pueden darme un consejo adecuado.
—Lo sé, pero…
—También podríamos revelar que estamos vinculados y pedir ayuda.
—Espera un momento.
Henry extendió la mano para detener a Edwin de hablar y mencionó un hecho que había pasado por alto. Le había dicho a Edwin que debía controlar sus feromonas y, si podía, pedir ayuda a otros. Sin embargo, antes de hacerlo, Edwin podría haber revelado a otros que estaba emitiendo feromonas y que él mismo las estaba sintiendo.
—Voy a pensar en ello.
Henry se sumergió en sus pensamientos, ya que no quería revelar a otros que estaban vinculados.
Según lo que decía Edwin, él era el único que podía sentir sus feromonas, por lo que enseñarle sería el método más fácil. Sin embargo, no era una solución ideal, ya que Henry también era inexperto. Dos principiantes tratando de resolver esto juntos tendrían limitaciones.
—Primero, empecemos leyendo algunos libros. Y también sería bueno contratar a un maestro para que nos enseñe lo básico sobre las feromonas.
Henry volteó la mano que había extendido hacia Edwin para señalarse a sí mismo. Yo también voy a buscar un maestro.
—Te ayudaré con eso.
Propuso no resolver todo entre ellos, sino atraer a alguien más en la medida en que no levantara sospechas, y Edwin asintió con la cabeza.
—Y…
Henry dudó si realmente debía usar ese método. Sin embargo, sabía que usarlo podría acelerar el proceso, así que suspiró resignado.
—Déjame el cristal de feromonas.
Edwin frunció el ceño.
—¿Aún estás pensando en cortar el vínculo?
—No es eso.
Henry negó con la cabeza, como si dijera que solo sabía una cosa y no dos.
—Eso se usa para aumentar la sensibilidad. Lo usaré para ayudarte.
Aunque originalmente era algo que Kayla debería hacer, en este momento no había otra opción. No podía seguir sufriendo y tambaleándose por las feromonas de Edwin cada vez como lo hizo hoy.

TRADUCCIÓN: KEEP
CORRECCIÓN: NARAVIT
REVISIÓN: ELIZA TORRES.