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Capítulo 49

El espejo de la habitación reflejaba la cara extremadamente fresca de Henry. Salió del baño, secándose el cabello mojado con una toalla, y se paró frente al espejo, examinando su rostro de un lado a otro. Estaba tan contento de ver su cara enrojecida después de pasar tanto tiempo en agua caliente que sus labios formaban una suave sonrisa.

—Esto es felicidad.   

Después de lavarse, no había nada en el mundo que pudiera envidiar. Aunque solo había sido un día, parecía que el hecho de estar todo cubierto de polvo y sintiéndose pegajoso había tenido un gran impacto. Aunque había pasado el día entero sin comer, lo primero que le vino a la mente al llegar fue el deseo de bañarse, lo cual lo decía todo.

—Señorito.

—Entra.

Sentándose en la cama mientras seguía secándose el cabello, Henry miró hacia la puerta. Lord Teher entró con una bandeja portátil, y al encontrarse con los ojos de Henry, se acercó rápidamente.

—Permítame secarlo.

—No, esto prefiero hacerlo yo mismo.

Había despedido a los sirvientes para hacerlo él mismo, así que no le agradaba la idea de que Teher lo asistiera.

Ante la suave negativa de Henry, Teher rápidamente aceptó y colocó la bandeja que traía en la mesita de noche.

—Es un estofado ligero que se puede comer fácilmente. Es mejor comer algo ligero que saltarse una comida.

Henry se levantó de la cama y se acercó directamente a la mesita. Aunque el plato estaba cubierto, el delicioso aroma se esparcía. No había pensado en nada antes, pero una vez satisfecho su deseo de lavarse, el apetito surgió tardíamente.

—Por si acaso, traje una pomada para las heridas.

Mientras Henry se acariciaba el estómago vacío, Lord Teher sacó una pequeña caja. La abrió para él, y Henry asomó la cabeza para mirar dentro. Había más que solo pomada; había una buena cantidad de vendajes y otros artículos bien organizados.

—Contraté a un caballero guardián, pero parece que tengo a una niñera.

La atención de Lord Teher no parecía la de un simple caballero guardián, lo cual hizo reír a Henry. Se sentó en la mesita y destapó el plato para ver el estofado y las magdalenas que venían con él.

—Lo siento por no haber podido protegerte.

Ante la pesada disculpa de Teher, Henry levantó la cabeza. Ahora que estaba sentado, su rostro era más visible. Siempre había sido serio y calmado, pero hoy parecía particularmente abatido, y Henry finalmente entendió por qué.

—Estoy bien. Fue un accidente, y aunque hubiera muerto, no habría sido culpa tuya.

Henry agitó las manos, rechazando la disculpa de Teher. Todo lo que ocurrió fue por un impulso suyo. Aunque era su caballero guardián, no podía saber todos sus pensamientos, así que no era culpa de Lord Teher. En realidad, el loco era Edwin, que saltó para salvarlo.

—La próxima vez… te protegeré.

Henry estaba a punto de decir que realmente estaba bien, pero cambió de opinión.

—Entonces, por favor, protégeme la próxima vez.

Si su respuesta podría aliviar un poco su corazón, era algo que podía decir sin problema.

«Eres mi caballero guardián, así que protégeme.»

Después de que Teher se inclinara y saliera, Henry aún no se decidía a tocar el plato. La expresión de Lord Teher seguía en su mente.

—Ah, siempre estás cerca de la muerte por mi culpa.

No era alguien que necesitara sentirse culpable. Su carácter fiel no aplicaba los mismos estándares para proteger a un amo malvado. Aunque otros lo llamaban un villano, para él, Henry era alguien a quien debía proteger.

Le gustaba esa personalidad, por lo que lo contrató como su caballero guardián nuevamente. Pero esta vez, había hecho algo bastante malo a Teher. Podría parecer ridículo pensar en los sentimientos de un caballero guardián, pero para Henry, él no era solo un caballero guardián. Era la única persona que se puso de su lado y arriesgó su vida, por lo que no podía tomarlo a la ligera.

—Deberé tener más cuidado la próxima vez.

Así, Teher no tendría que cargar con la culpa otra vez. Henry se encogió de hombros mientras recogía la caja. La apartó para acercar el estofado. Pero al sostener la caja, no pudo evitar mirarla fijamente. Había otra persona que necesitaba esa pomada.

—Edwin.

Puede que ya haya tratado sus heridas, pero seguía preocupándose. Henry acarició la caja mientras trataba de recordar dónde estaba la habitación de Edwin.

—Ah, no lo sé.

Como él era el que solía buscarlo, nunca había pensado en dónde se alojaba. Entonces, ¿cómo podría encontrarlo? Mientras Henry reflexionaba sobre esto, de repente frunció el ceño.

—Podría simplemente pedir que se lo lleven, ¿por qué pensé en ir yo mismo?

Aún no me he adaptado completamente a la vida de Henry, murmuró para sí mismo, aunque sabía que no era eso. En realidad, quería verlo personalmente y aplicar la pomada en sus heridas.

—Todo esto es porque estoy agradecido.

Henry murmuró, como si no tuviera ningún otro motivo para querer ver a Edwin y revisar sus heridas.

—No tiene ningún otro significado. Si Edwin dice alguna tontería, solo tengo que rechazarlo fríamente.

Si decía algo estúpido, como que había venido con la caja de medicamentos porque tenía sentimientos por él, tendría que decírselo así. Entonces, mientras su mente divagaba, Henry apoyó la barbilla en la mano y giró la caja de un lado a otro.

—Pero aunque haya sido por un arrebato, con todos esos besos, ¿no debería odiarme un poco menos que antes?

Pensó que quizás, si no encontraba el tesoro y no lograba romper el vínculo, podría explicárselo bien y obtener su comprensión. Después de todo, Edwin había arriesgado su vida por él, algo que nadie haría por alguien que odia.

—¿Quién arriesgaría su vida por salvar a su enemigo?

Entonces, aunque no lo amara locamente, al menos podría haber disminuido su odio, o tal vez incluso lo considerara un amigo.

—Eso me daría la oportunidad de prepararme en caso de que no pueda romper el vínculo.

Además, Edwin había dicho que su feromona tenía un buen aroma.

—Dije que no lo molestaría, pero es Edwin quien se aferra más.

Pensándolo bien, todo era extraño. Incluso cuando intentó dejarlo fuera del viaje, él insistió en seguirlo, y pasaban más tiempo juntos que con el príncipe heredero.

—Por salvarme, terminó tan herido.

Henry volvió a su pensamiento inicial de llevarle la pomada. Después de todo, se había lastimado por su culpa, así que debería darle el medicamento.

—Se lo llevaré. Solo esta vez, y la próxima vez le diré que no interfiera más.

Y ya que estaba, le advertirá que no se acercara tanto y, de paso, lo voy a regañar por ser tan testarudo.

Decidido, Henry cerró la tapa de la pomada y se levantó. Aún no había comido el estofado, pero podía hacerlo después. Ahora estaba demasiado caliente, así que sería mejor ir mientras se enfriaba.

—¿Eh?

Al levantarse, Henry miró por la ventana sin querer y se detuvo. No sabía dónde estaría Edwin, así que iba a salir a buscarlo sin rumbo fijo. Pero lo vio.

—Justo apareció. Definitivamente, mereces recibir tratamiento…

Sin embargo, Henry se quedó en silencio al notar a alguien más con Edwin. Detrás de él se acercaba un hombre con una hermosa sonrisa inocente.

—Es Kayla.

Henry lo reconoció al instante y pronunció su nombre en voz baja. Su buen humor se desvaneció rápidamente.

Eliza: Se te borrooo la sonrisaaaaaa jajaj 

Se preguntaba por qué Kayla estaba en la mansión. Pero siendo un príncipe y estando relacionado con el Príncipe William, no era extraño que estuviera allí.

Henry los observó a ambos. Desde arriba, podía ver sus expresiones claramente, y además notó lo bien que lucían juntos, como si fueran una pintura.

Kayla parecía haber llamado a Edwin. Cuando Edwin se volvió hacia él, Kayla le sonrió radiantemente y se paró frente a él.

No podía escuchar su conversación, pero Kayla seguía sonriendo y Edwin le respondía.

Henry se preguntó si Edwin también se comportaba así con él, y se rió amargamente.

—Claro que no.

Siempre fruncía el ceño y lo miraba con desaprobación. Las veces que se comportaba de manera tranquila se podían contar con los dedos. De repente, Henry comparó cómo Edwin trataba a Kayla y cómo lo trataba a él.

Henry volvió a mirar a los dos. Kayla sacó una pequeña caja de las manos que había mantenido detrás de su espalda. Edwin la miró y luego la aceptó sin dudar.

Observando esa caja, Henry acarició la que sostenía en sus manos. Eran de un tamaño similar. ¿Podría ser que contuviera lo mismo? ¿Kayla también se preocupaba por Edwin y había ido a llevarle medicina?

Aunque no podía escuchar su conversación, la atmósfera entre ellos no parecía mala, así que el pensamiento de Henry no parecía tan descabellado.

—Ellos dos eran los verdaderos protagonistas.

Al haber encarnado a Henry y ver el mundo desde su perspectiva, por un momento se había sentido como el protagonista. Pero solo era el villano que se interponía entre ellos, ansiando el amor de Edwin y muriendo por ello. Todo este esfuerzo y este viaje eran para romper el maldito vínculo y liberarse de Edwin, pero había olvidado eso por un momento.

—En realidad, no es necesario que sea yo quien cuide de Edwin.

Henry dejó la caja en el alféizar de la ventana y se dio la vuelta. No necesitaba preocuparse por Edwin, y aunque sus manos estaban libres, su corazón se sentía extrañamente pesado.

Naravit: Nooooo, yo sufro contigo Henry bebé ㅠㅠ



TRADUCCIÓN: KEEP
CORRECCIÓN: NARAVIT
REVISIÓN: ELIZA TORRES.


¿Aquí no ibas?


¿Te has cansado?


¿Uno más?

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