Extra 3
MMMH…
Carlton comenzó a mover la mano, arriba y abajo, sobre el miembro de Luicen.
AH… AAH…
Cuando aquella mano grande y áspera lo estimuló sin reservas, un fluido opaco comenzó a filtrarse desde la punta. La parte inferior de Luicen se humedeció al instante.
Mientras disfrutaba del placer sordo que subía desde abajo, una sensación extraña se mezcló repentinamente. Carlton había separado sus glúteos e introducido un dedo entre ellos sin aviso. Como el miembro de Luicen ya había soltado suficiente fluido, su zona inferior estaba completamente húmeda, por lo que el dedo se deslizó dentro como si lo absorbiera.
—¡Ah… Carlton! Eso… eso es… —Luicen se sobresaltó, completamente desconcertado. Un quejido se le escapó sin querer.
¿Tranquilidad de un mayor? ¡Ni de lejos! Era la primera vez en su vida que algo le entraba por ahí, ¿cómo iba a mantenerse sereno? Carlton movió el dedo en su interior.
—¡Aaah! Sácalo, ¿no puedes sacarlo? Es una sensación muy rara. De verdad…
UGH… UH…
Luicen le rogó con desesperación. Pero Carlton, como si tratara de calmarlo, le besó suavemente la rodilla y sin previo aviso introdujo otro dedo.
Luicen no pudo contenerse más y se cubrió la cara con ambas manos.
Sentía que preferiría perder el conocimiento, antes que seguir soportando la sensación de unos dedos ajenos hurgando en su interior, presionando, abriendo hacia abajo desde dentro. El sonido húmedo y viscoso que resonaba en su zona baja era vergonzosamente explícito. Lo peor de todo… era que no le resultaba tan desagradable.
UGH… AAH… HHNG…
Aunque intentaba mantener la boca cerrada, los gemidos se escapaban sin control. Cada vez que los dedos frotaban las paredes internas, una extraña sensación lo recorría. Un cosquilleo eléctrico, como calor que se elevaba… algo desconocido. Luicen, dejando atrás la incomodidad inicial, comenzó a buscar instintivamente aquel placer que lo tentaba con cada roce sutil.
—¿Te das cuenta de que estás moviendo la cadera al ritmo de mis dedos? ¿Hmm? ¿No que era tu primera vez? ¿No estás disfrutándolo demasiado?
—…No… no es eso…
¿Qué no era? Ni él mismo lo sabía. Carlton soltó una leve risa y se mordió el labio inferior. La escena desplegada bajo él hacía que su paciencia se desvaneciera a pasos agigantados.
La piel blanca de Luicen estaba sonrojada por el calor, y su pecho, reluciente tras tantos besos y lamidas. Cerca de su entrepierna, fluidos blanquecinos se habían mezclado y pegado en su piel. Avergonzado, Luicen cubría su rostro, pero aun así movía sus caderas, siguiendo el ritmo de los dedos de Carlton. Ese vaivén, tan natural, resultaba aún más provocador.
¿No podía ser solo tierno… o solo lascivo? Tener ambas cosas a la vez en un solo amante era lo que finalmente llevó a Carlton a abandonar cualquier plan de ir despacio.
«Con esta reacción… debería estar bien.»
Carlton retiró los dedos. La sensación de las paredes internas aferrándose con pesar le dejó la boca seca. Su miembro ya estaba completamente erecto. Solo con ver a Luicen en ese estado, la excitación era suficiente; no necesitaba ninguna preparación adicional.
Frotó el líquido que había quedado en sus dedos contra su propio miembro, separó ampliamente las piernas de Luicen y lo posicionó justo sobre la entrada. En cuanto la punta tocó la abertura, el cuerpo de Luicen se estremeció.
—¿Estás bien?
La voz de Carlton salió grave y ahogada. Luicen asintió con un leve movimiento. En ese instante, SHUP, el miembro de Carlton se hundió en su interior.
AAAH…
Luicen tembló de pies a cabeza. El miembro de Carlton no se comparaba en nada con los dedos: era más grande, más caliente. Sentía como si un enorme tronco abriera a la fuerza un espacio demasiado estrecho.
Instintivamente, Luicen se aferró a los hombros de Carlton.
—Ca… Carlton, aah…
Carlton trató de calmarlo con un suave SHHH, pero no detuvo el movimiento de su cuerpo. Su miembro seguía deslizándose, empujando más adentro, rozando la membrana caliente y sensible del interior.
—Hhng… —gimió Luicen, entre sollozos, ante esa extraña y nueva sensación.
Carlton también reprimió un gemido, mordiéndose el labio. El interior húmedo de Luicen se apretaba con fuerza desde la base hasta la punta, como si lo envolviera por completo. Por un momento, sintió que perdía el control.
Sostuvo las caderas de Luicen y embistió hacia arriba.
¡AAAH!
Con ese grito ahogado de Luicen, el miembro de Carlton se hundió hasta el fondo. Sin darle tiempo a acostumbrarse a esa sensación de estar completamente lleno, Carlton volvió a mover la cadera hacia atrás. Su miembro se retiró lentamente. Cuando el glande rozó las paredes internas, un escalofrío recorrió la columna de Luicen hasta llegarle a la cabeza. Instintivamente, su cuerpo se contrajo, intentando retenerlo.
Estimulado por esa reacción, Carlton lo empujó de nuevo con fuerza.
Carlton comenzó a moverse con rapidez. El sonido de sus cuerpos chocando CLAP CLAP resonaba por toda la habitación. Y con eso, los gemidos de Luicen se intensificaron.
HHNG… AAAH… ¡AH!
Luicen se aferró con desesperación a los brazos de Carlton. Sentía que iba a ser arrastrado por esa oleada de placer sin fin. El sudor hacía que sus manos resbalaran una y otra vez.
—Ugh… ¡Carlton!
Al escuchar que lo llamaban, Carlton apoyó los brazos a ambos lados de la cabeza de Luicen y se inclinó sobre él. Luicen lo abrazó rápidamente por el cuello. Al quedar sus cuerpos completamente unidos, el miembro de Carlton entró aún más profundamente.
Su ritmo era rápido y corto, entrando y saliendo de Luicen sin descanso. Los dos se besaron, sus respiraciones entrecortadas se mezclaban sin orden alguno.
AH… MM… ¡AH… AH!
Luicen soltó un gemido agudo. Un placer inmenso, jamás sentido antes, le nubló por completo la mente. Su cuerpo entero se estremeció, y el semen brotó a borbotones de su miembro.
El clímax de Luicen se transmitió directamente al miembro conectado de Carlton. Mientras Luicen eyaculaba, las paredes de su interior se contrajeron intensamente. Esa oleada lo estremeció tanto que Carlton frunció el ceño y, llevado por el instinto, empujó más profundamente mientras también alcanzaba su clímax.
Ambos se quedaron quietos por un momento, saboreando el eco del placer que los envolvía. Esa sensación de plenitud que los invadía hasta la punta de los dedos los hacía verse irresistiblemente adorables el uno al otro. Sus corazones latían como si fueran uno solo, retumbando con fuerza.
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«Realmente… fue increíble.»
Luicen pensaba que ya no le quedaba nada por descubrir en lo que respectaba al sexo, pero no era más que una ilusión suya. Sentía como si hubiera descubierto un mundo nuevo. Lo que había hecho hasta ahora le parecía una farsa. Esta vez, su cuerpo y su corazón estaban completamente satisfechos. No quedaba nada entre ellos: se habían fundido en uno solo, compartiendo el mismo placer.
Aunque había fracasado en su intento de tomar la iniciativa con madurez, decidió que no importaba. Al fin y al cabo, ¿cuándo había logrado él ganarle a Carlton? Tal vez simplemente había tenido sueños demasiado grandes desde el principio.
Al terminar de rememorar aquella noche, su cuerpo volvió a calentarse. Luicen se abanicó la parte superior del pijama, pero no sirvió de nada. Solo con imaginarlo, su miembro se había endurecido de nuevo, causando una presión incómoda.
«¿Y ahora… qué hago?»
Ir hasta la habitación de Carlton a estas alturas estaba fuera de consideración: quedaba demasiado lejos. Lo que significaba que tendría que encargarse él mismo… pero había un problema. Nunca lo había hecho solo.
Siempre había tenido gente dispuesta a seducirlo en cualquier lugar, y cuando sentía deseo, simplemente elegía a alguien. Así había sido.
«¿Tocarme yo mismo… no es algo un poco raro?»
Solo imaginarlo ya le resultaba incómodo. Luicen miró con incomodidad su entrepierna abultada.
—Así no vas a poder dormir.
—¿Eh?
Luicen levantó la cabeza. Carlton estaba de pie junto a la ventana, con los brazos cruzados, observándolo. Tenía una expresión de absoluta frustración.
—¿Cuándo entraste?
—¿Cuándo estabas teniendo pensamientos sucios?
—…Podrías haber dicho algo si estabas ahí.
—Estaba esperando a ver cómo te las arreglabas solo. Pero ni siquiera parecía que fueras a empezar —Carlton se encogió de hombros mientras se acercaba.
—Te dije que no sé cómo se hace.
—Hmm…
Carlton miró a Luicen, que seguía sentado en la cama, con una mirada significativa. Se inclinó hacia él. Luicen cerró los ojos pensando que iba a besarlo, pero Carlton se detuvo justo frente a su rostro y susurró:
—¿Quieres que te enseñe?
La mano de Carlton acarició suavemente el miembro de Luicen. Era una caricia que mezclaba cosquilleo y picardía, mitad seria, mitad provocadora. A Carlton le encantaba ver cómo Luicen se ponía nervioso encima de la cama. Y sabiendo eso, Luicen le sonrió deliberadamente.
—¿Tan seguro estás de ti mismo?
—Todo lo que hago con el cuerpo, se me da bien. Lo sabes, ¿no?
Carlton le dio un beso rápido en la frente. El contraste entre aquel gesto juguetón y las caricias subidas de tono solo encendía aún más la tensión.
—Entonces… está bien. Enséñame.
Luicen colocó su mano sobre la de Carlton, presionando con fuerza. Luego, lo besó. Carlton respondió profundizando el beso, enredando su lengua con la suya mientras le quitaba la ropa interior. El miembro de Luicen ya estaba completamente erecto, firme por la anticipación.
—¿Qué estabas imaginando para que esto ya esté así?
Carlton lo preguntó con tono travieso. Luicen exhaló con ansiedad, entre expectante y excitado.
—Bien, primero voy a darte una demostración.
Carlton dio un leve golpecito con el dedo en la punta del miembro de Luicen. Este soltó un pequeño gemido y se mordió los labios.
—Eso no es un jue…
NNGH… ¡AH!
Sin dejarle tiempo para respirar, Carlton lo tomó con la mano. Con su mano grande, apretó el miembro de Luicen y comenzó a moverla rápidamente, de arriba abajo.
AH… NGH… HAAAH…
El placer que avanzaba a toda velocidad hacía que Luicen jadeara, soltando gemidos sin parar. Se había olvidado por completo de que era una “demostración” y solo podía concentrarse en mover la cadera. «Solo un poco más, solo un poco más…» Estaba a punto de correrse, al borde mismo del clímax… cuando Carlton, de pronto, retiró la mano.
—Demostración terminada. ¿Prestaste atención?
Carlton habló con toda la calma del mundo, como si realmente estuviera dando una clase. Luicen, detenido justo antes de correrse, se retorcía de frustración.
—Nngh… Carlton… solo un poco más… —Luicen suplicaba, levantando las caderas con desesperación, pero Carlton se mostró inflexible.
—Ya te lo mostré. Ahora tienes que hacerlo tú.
—¡Oye!
Luicen se quejó, alzando la voz, y Carlton estalló en carcajadas. Era para volverse loco de lo irritante que era… y aún peor porque su cuerpo se sentía tan tenso que dolía. Con una expresión casi al borde del llanto, Luicen miró su propio miembro. Estaba empapado, tan hinchado que parecía a punto de estallar. Le dio pena hasta de sí mismo.
—Vamos, pon la mano así.
Carlton tomó la mano de Luicen y la guió hacia su propio miembro.
—Inténtalo.
UGH…
Luicen, sin muchas ganas, lo sostuvo con la mano.
—Esto es raro… Está caliente… y resbaloso…
—Tienes que moverla.
Ante la insistencia de Carlton, Luicen comenzó a mover la mano de arriba abajo. Con cada movimiento, el placer se extendía lentamente desde su interior. Cuando, sorprendido, detuvo el movimiento, el placer también desapareció.
Era una sensación completamente distinta a la que había sentido antes, cuando otra persona lo estimulaba sin que él pudiera controlar nada. Ahora, el ritmo y la intensidad estaban en sus manos, y la forma en que el placer surgía lo sorprendía.

TRADUCCION:KLYNN
CORRECCIÓN: ROBIN
RAW HUNTER: ARIETTY