Capítulo 112
Mucho había cambiado desde que Carlton partió hacia el sur. Originalmente, las familias nobles del norte, que apoyaban al primer Príncipe, tenían el control entre los nobles que lo seguían. Esto se debía a que la madre del primer Príncipe provenía de una familia noble del norte.
Pero un día, de repente, el primer Príncipe comenzó a acercarse al Conde Dublés. Lo llevaba consigo a todas partes y tomaba decisiones importantes junto a él. Naturalmente, el poder comenzó a inclinarse hacia el Conde Dublés y los nobles que lo seguían, lo que generó una lucha de poder entre esta nueva facción y los nobles del norte, que ahora eran considerados la vieja guardia.
—No hay enfrentamientos abiertos, pero la atmósfera es bastante tensa. Tú eres alguien que ambas partes desprecian, así que debes tener más cuidado, advirtió Enis.
Carlton solo se encogió de hombros ante la advertencia de Enis. En el pasado, habría sentido una gran sensación de crisis y habría luchado desesperadamente, pero ahora tenía algo en lo que confiar. La iglesia lo ayudaría hasta que capturara a los adoradores del demonio, y el gran señor del este también le había prometido su apoyo. Además, estaba su amado Luicen.
—Por cierto, viniendo del Príncipe, esto es inesperado.
Había oído que el Conde Dublés había ganado influencia, pero no esperaba que su poder fuera lo suficientemente fuerte como para amenazar a las familias nobles del norte, que habían apoyado al primer Príncipe desde sus momentos más difíciles. El primer Príncipe no era tan tonto como para menospreciar a sus seguidores más leales sin una buena razón. Debía haber algo importante en el Conde Dublés.
—¿Sabes por qué el Príncipe de repente se acercó al Conde Dublés?
—No lo sé.
Enis añadió que nadie parecía saber la razón. Simplemente, un día, sucedió.
—El Conde Dublés me da mala espina.
Enis se estremeció ligeramente, como si sintiera escalofríos.
—Desde que se acercó a él, el Príncipe parece haberse convertido en otra persona. Hay gente extraña entrando y saliendo del palacio, y circulan rumores extraños.
—¿Qué rumores?
—Bueno, los rumores en sí son solo… historias de miedo. Cosas como que se escuchan llantos de mujer en los pasillos o que se ven fantasmas en el bosque.
Enis juntó sus manos con inquietud. No es que creyera en fantasmas o asesinatos, pero el hecho de que esos rumores se propagaran tan abiertamente sugería que algo estaba ocurriendo en las sombras, y eso le daba mala espina.
Carlton estuvo de acuerdo. La atmósfera en el palacio era peor de lo que había imaginado.
—El Conde Dublés sospechoso, eso no es sorprendente, pero…
El problema era la intención del primer Príncipe al tenerlo cerca. Si lo veía de manera positiva, quizás el Príncipe no sabía nada. Tal vez era solo una coincidencia que el Conde Dublés estuviera cerca. Pero si lo veía de manera negativa, el Príncipe podía estar al tanto de todo, incluso ser parte de los adoradores del demonio.
—Bueno, si tuviera ese poder, no habría estado en peligro de muerte cuando el rey cayó.
Al comienzo de la guerra civil, antes de que Carlton y sus mercenarios se unieran, el primer Príncipe no era gran cosa. Su facción había estado perdiendo frente a la del segundo Príncipe durante mucho tiempo, y la guerra civil misma se consideraba un último esfuerzo desesperado por parte del primer Príncipe.
Si hubiera tenido el poder de los adoradores del demonio, no habría pasado por momentos tan desesperados. Además, durante el tiempo que Carlton sirvió bajo el primer Príncipe, nunca había visto nada que se pareciera a los adoradores del demonio.
El primer Príncipe que Carlton conocía era un hombre ambicioso con una sonrisa amable pero una fría determinación, aunque su amor por el reino era genuino. Tenía el sueño de convertirse en un gran rey y guiar al reino.
—Necesito investigar más.
Afortunadamente, la oportunidad llegó pronto. Justo cuando terminaba de hablar con Enis, un sirviente del primer Príncipe vino a buscar a Carlton.
—El primer Príncipe te llama.
Bien. Era hora de justificar haber dejado a Luicen solo y venir al palacio. Carlton se preparó mentalmente y siguió al sirviente. Enis le deseó buena suerte con sinceridad.
***
El primer Príncipe estaba en la sala de audiencias. Justo cuando Carlton llegó a la puerta, un hombre salió de la sala. Los sirvientes que estaban reunidos frente a la puerta le hicieron una reverencia.
—El Príncipe dice que puede entrar.
—Entendido, Conde Dublés.
Así que ese era el Conde Dublés.
Aunque eran del mismo bando, era la primera vez que Carlton y el Conde Dublés se encontraban cara a cara. Carlton siempre estaba en el frente de batalla, mientras que el Conde Dublés siempre estaba en la retaguardia. Por eso Carlton no lo había reconocido al principio.
Carlton lo observó con cautela, tratando de ocultar su desconfianza.
Era un noble de aspecto impresionante, con una mezcla de cabello negro y canas que le daba un aire distinguido. No parecía particularmente malvado, pero tampoco especialmente bondadoso. Era una persona común y corriente. En el mejor de los casos, era alguien sin rasgos destacables; en el peor, su apariencia era demasiado ordinaria. En su juventud, probablemente había tenido que lidiar con muchas situaciones que herían su orgullo.
El Conde Dublés terminó su conversación con los sirvientes y miró a Carlton. Carlton también lo miró fijamente, con determinación. A pesar de su primera impresión vaga, al mirarlo de frente, el conde Dublés emanaba una sensación de experiencia.
Sentía un escalofrío en la nuca, como si estuviera en tensión. Si esto fuera un campo de batalla, habría desenvainado su espada de inmediato, pero estaban en el corazón del palacio. Era mejor ocultar que lo estaba vigilando.
Una vez que terminó de calcular, Carlton inclinó la cabeza primero. La breve confrontación terminó, y los sirvientes respiraron aliviados.
—¿Usted es? ¿El que trajo al Duque hasta la capital? —preguntó el Conde Dublés.
—Sí, así es.
—Debe haber sido un viaje difícil, traer a alguien como el Duque Agnes.
—No, fue un viaje agradable. El Duque es una buena persona.
—¿Eso te pareció a ti?
Mientras mantenían esta conversación ordinaria, Carlton estaba seguro de una cosa: este hombre quería matarlo.
No es que lo odiara a él, sino que lo odiaba por ayudar al Duque.
Especialmente en el último momento de su respuesta, vio un destello de odio ardiente en los ojos del Conde Dublés. No parecía dirigido a Carlton, sino a alguien más. ¿Estaría planeando algún tipo de sabotaje? Carlton se tensó, pero el Conde Dublés hizo algo inesperado.
—Entonces, adelante. El Príncipe te está esperando.
El Conde Dublés se hizo a un lado para dejar pasar a Carlton. Que este hombre le diera paso lo hizo sentir incómodo.
«¿Debería huir ahora?»
Por un momento, pensó en eso, pero luego recordó a Luicen. Él era el único que podía averiguar lo que estaba pasando en el palacio y decírselo a él. Sabía que su responsabilidad era grande, por eso había dejado a Lucien para venir al palacio.
En ese momento, Luicen probablemente estaba lidiando con la presión de los caballeros reales y luchando con sirvientes inútiles. Le preocupaba que estuviera llorando de miedo o esforzándose demasiado por resolver las cosas por su cuenta. No podía soportar la ansiedad que sentía desde que lo dejó.
El deseo de regresar con Lucien lo impulsó. Carlton abrió la puerta de la sala de audiencias y entró.
La sala de audiencias era un salón rectangular. Una alfombra azul cubría el suelo, y en las paredes colgaban banderas con el símbolo real de un león azul, junto con tapices que representaban la mitología fundacional del reino. Era un espacio lujoso que exhibía la autoridad real, pero estaba oscuro porque no habían encendido las luces.
Al final de la alfombra azul estaba el primer Príncipe. A medida que Carlton se acercaba, podía verlo más claramente. Estaba de pie junto al trono, mirándolo fijamente. Era el atardecer, y la luz rojiza del sol se filtraba en la sala, creando un contraste marcado entre luz y sombra. La figura del primer Príncipe también estaba dividida por la luz y la sombra, como si fueran dos personas en una.
Carlton se arrodilló frente al trono.
—He cumplido su orden y he regresado, Príncipe.
—Ah, Carlton.
El primer Príncipe respondió lentamente, como si estuviera distraído.
—Has trabajado duro para llegar hasta aquí. He oído que pasaste por muchas dificultades.
—Era su orden, así que hice todo lo posible.
—Sí. Aunque no era necesario que lo intentaras tanto.
—¿Perdón?
Carlton levantó la cabeza sin querer. El Príncipe lo estaba mirando, y sus ojos se encontraron. Carlton intentó leer las intenciones del Príncipe, pero no pudo entender nada. Sus ojos parecían vacíos, como si no estuviera pensando en nada.
—No escuché bien lo que dijo. ¿Podría repetirlo, por favor…?
CRRREK
El sonido de la puerta abriéndose interrumpió a Carlton. El Conde Dublés entró en la sala de audiencias. Sin importarle, el primer Príncipe continuó hablando.
—Carlton, el Conde Dublés, ha hecho mucho por mí. Pero el Duque Agnes no. ¿Cuánto estarías dispuesto a hacer por mí?
—…¿Por qué me pregunta eso? Es algo inusual en usted, Príncipe.
—Últimamente he estado pensando mucho.
El primer Príncipe dio un paso hacia Carlton.
—¿Podrías matar al Duque Agnes?
—¡!
El Príncipe simplemente miró la expresión consternada de Carlton, como si no esperara una respuesta. Detrás del Conde Dublés, entraron caballeros con armaduras rojas. Eran similares a las que usaba Ruger.
El Conde Dublés no los habría traído por nada, así que sus intenciones eran claras.
—Maldición. Desde el principio planeaban esto.
No era de extrañar que lo hubieran dejado entrar tan fácilmente en la sala de audiencias. Haberlo llamado al palacio era una trampa.
En ese momento, se escuchó el sonido de cascos de caballo.
CLIP-CLOP CLIP-CLOP
Era un sonido feroz, como si un caballo galopara a toda velocidad por un campo abierto, pero también parecía estar justo en sus oídos. El sonido confundió sus sentidos, y Carlton sintió un fuerte mareo y se tambaleó.
Detrás del Príncipe, en la densa sombra, apareció el Caballero de la Muerte. Sobre su yelmo negro, los ojos de Ruger, llenos de desprecio y odio, sobresalían. En su mente, esos ojos eran idénticos a los del Conde Dublés que acababa de ver.
¿No había dicho Ruger que era el hijo bastardo de un adorador del demonio? Definitivamente, el Conde Dublés y Ruger se parecían tanto en la mirada que podrían ser padre e hijo.
Robin: KHEEEEE
moradito 🫠

TRADUCCION: MORADITO
CORRECCIÓN: ROBIN
RAW HUNTER: ARIETTY