CAPÍTULO 5
Capítulo 5 Pasó otra semana desde entonces. Cada vez que cruzaban una nueva frontera, la temperatura descendía, y sobre los pequeños hombros de Clarisse se añadía un abrigo grueso más. Así, para cuando llegaron a Sheridan, Clarisse se había convertido en una bola humana de abrigos, al punto de que no podía mover los brazos…