Skip to content

ACOSB

  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks
ACOSB

Capítulo 98

Al levantar la cabeza sorprendida, Rudville la estaba mirando fijamente.  

Era una expresión completamente distinta a la que había dirigido a Adela momentos antes.  

Como si ni siquiera él supiera qué cara había estado poniendo hasta ahora.  

Tomó su mano, entrelazó sus dedos y apretó con fuerza.  

—…Ahora debemos regresar.  

Su voz sonó baja y contenida.  

—Se está haciendo tarde.  

Al decir esto, su pulgar acarició brevemente el dorso de su mano. Como si estuviera confirmando algo.  

Odelli no respondió. 

Simplemente bajó la mirada y mantuvo su mano en la de él con serenidad.  

Si decía algo más, sentía que su verdadero pensamiento en ese momento quedaría al descubierto.  

Sin soltar su mano, Rudville giró la cabeza.  

Y dio una orden breve a sus subordinados que esperaban atrás:  

—Preparen el carruaje.  

Sopló el viento.  

Aunque pasó un aire extrañamente frío y gélido, las yemas de los dedos de Rudville conservaban su calor.  

Así, los dos caminaron juntos sin intercambiar más palabras. Como si hubieran hecho un pacto tácito de dejar a un lado toda la agitación del momento.  

୨꒷・┈┈・⊹ ̊ʚ・┈ ⊹ ̊✪ ⊹ ̊┈・ɞ⊹ ̊・┈┈・꒷୧

 

El frío de la noche invernal se filtraba por las ventanas del carruaje.  

Rudville permanecía sentado en silencio, mirando por la ventana. En su mirada fija en las calles, una profunda confusión se agitaba.  

Sus propias acciones de hace un rato le resultaban ajenas. El momento en que vio a esa mujer por primera vez.  

Sin dudarlo ni un instante, la había perseguido, detenido y hablado con ella.  Sin saber su nombre, su rostro, sin conocer nada. 

Solo guiado por ese aroma que había percibido fugazmente.  

—…  

Su corazón, que había estado frío y muerto, latió con violencia. Como si hubiera estado esperando ese momento desde hace mucho. Como si ese aroma fuera la respuesta a todo.  

Rudville inhaló profundamente, como para revivir esa sensación. Cuando el aire frío llenó sus pulmones, una sensación de vacío lo invadió gradualmente.  

Ya había recuperado la cordura. En el momento en que sus ojos se encontraron con los de Odelli, que lo miraba fijamente a su lado.  

Rudville miró su propia mano, que aún conservaba el calor de ella. Sin pensarlo, casi con desesperación, extendió su mano hacia ella.  

Como un náufrago que ancla desesperadamente para no perderse en el mar infinito.  

Así la tomó de la mano. Sosteniéndola, sintió que todo volvería a su lugar.  

«¿De verdad… esa mujer llamada Adela es la mujer de ojos azules que buscaba?»  

Se sintió despreciable por cuestionarse esto ahora.  

Rudville siempre había confiado en sus instintos agudos como bestia en situaciones donde no había respuestas claras.  

Algo le decía qué hacer, qué camino tomar, qué le disgustaba. O cuándo quería matar a alguien en ese instante…  

Hasta ahora, había seguido esos impulsos aparentemente absurdos. Porque en casi todos los casos, su intuición había acertado.  

Y así, al principio, Rudville había creído que Adela era la mujer de ojos azules. Con alta probabilidad, estaría en lo cierto.  

Así había sido siempre.  

Y sin embargo…  

«No es ella.»  

No sentía ese deseo feroz de encerrarla en sus brazos para siempre, de no dejarla ir, de no permitir que nadie más la mirara, de aferrarse a ella hasta el final para que ninguna otra mano se la arrebatara…  

…Esa emoción violenta no surgió en lo más mínimo.  

Ni siquiera deseó llevarla a su castillo.  

«¿Por qué?»  

Después de buscar desesperadamente, celebrando interminables banquetes…  Incluso al enfrentarse a la mujer que le daba más certeza que cualquiera antes, ¿por qué no sentía nada especial?  

—Gran Duque.  

Odelli lo llamó.  

Otra vez ese maldito título.  

«¿Debería callarle la boca?» 

«Con mis labios…»  

De pronto, Rudville sintió ese impulso mientras miraba fijamente sus labios. Después de la boda, ni siquiera le permitió un beso, mucho menos tocarla. Solo podía abrazarla al dormir.  

Era natural tener estos pensamientos…  

—…  

Rudville, inmerso en sus reflexiones habituales, de pronto se dio cuenta. Que no había sentido nada de esto al encontrarse con Adela.  

¿Sería por la prohibición de intimidad física con otros durante el contrato? No, eso no tenía nada que ver.  

Fue entonces.  

—¿Le gustó? Esa mujer…  

Odelli, tras un largo silencio, finalmente abordó el tema.  

—¿Qué?  

Rudville se quedó pasmado por la inesperada pregunta. Lentamente, inclinó la cabeza.  

«…¿Le molesta?»  

«¿Que Odelli se preocupe por mí estando con otra mujer?»  

Al pensarlo, su ánimo, que había estado hundido en el fango, comenzó a aclararse.  

Los labios rojos de Rudville comenzaron a curvarse lentamente…  

—Si le agrada, puede ignorar temporalmente la cláusula 10.  

…Y se hundió en un abismo aún más profundo que el fango.  

Su expresión se congeló en frialdad.  

—¿Qué quiere decir?  

—Si lo desea, puede traer a esa mujer al castillo sin preocuparse por mí.  

Aunque su mirada se volvió gélida, Odelli no evitó su mirada y continuó con calma:  

—Esa mujer… ahora la llaman la Santa de Esheim, ¿no es así?  

Su voz era tranquila. Demasiado.  

—Invitarla oficialmente al castillo sería un buen pretexto. Si es para celebrar los esfuerzos de ayuda del Gran Ducado, nadie sospecharía.  

—…  

—Tener una Santa en el norte es un símbolo poderoso. Sería mejor… mantener ese símbolo cerca.  

—Qué… generosidad la suya.  

Rudville murmuró en voz baja.  

Aunque su tono era calmado, algo feroz comenzó a bullir dentro de él.  

De pronto, agarró con rudeza el brazo de Odelli, que estaba sentada tranquilamente.  

Sin previo aviso, la rabia oculta bajo su fina superficie estalló de golpe.  

—Esta boca que me dice que traiga a otra mujer al castillo…  

Su respiración se volvió áspera.  

—¿Qué quiere… que haga entonces?  

Sus ojos violetas, brillando con locura, se agitaban frente a ella. Esos ojos que, por más que intentara ocultarlos, revelaban su carencia.  

—No me haga reír.  

La empujó contra la pared con fuerza. 

Un golpe resonó dentro del carruaje.  

El rostro de Rudville se acercó hasta que su aliento rozó su piel.  

—No pienso traer ningún otro símbolo a mi castillo… excepto a usted, la Santa de Kardel.  

୨꒷・┈┈・⊹ ̊ʚ・┈ ⊹ ̊✪ ⊹ ̊┈・ɞ⊹ ̊・┈┈・꒷୧

La noche en el nuevo orfanato era ajetreada.  

Había que preparar la cena para los niños, desempacar los suministros y organizarlos.  

Verificar las camas, ayudar a los niños a bañarse y asegurarse de que se adaptaran a sus nuevos dormitorios.  

En medio del caos, los niños reían y charlaban animadamente, mientras los adultos trabajaban sin descanso para darles una cena caliente.  

Adela.  

Mientras acostaba a una niña, recordó al hombre que la había sujetado del hombro.  El recuerdo de ese momento aún revolvía sus pensamientos.  

«…Era guapo.»  

¿Cómo sería ser amada por un hombre así?  

Con solo su mirada ya era…  

En ese momento, uno de los ayudantes entró apresuradamente.  

—Santa.  

Adela alzó la vista hacia él.  

—Lily sigue con fiebre desde la cena. ¿Podría verla?  

Adela dejó el vaso de agua y se levantó de inmediato.  

—¿Dónde está?  

—En esta habitación.  

Mientras el ayudante se apresuraba, algunos niños asomaban sus caras preocupadas por la puerta.  

En la pequeña habitación, una niña rubia yacía exhausta por la fiebre, con un paño frío en la frente. Respiraba con dificultad.  

Adela se arrodilló a su lado. Al tocar su frente, estaba ardiendo.  

—Hermana…  

—Tranquila, Lily. Aguanta un poco. Abraza bien al conejito que te di.  

Con suavidad, colocó el peluche en sus brazos. Y cerró los ojos en silencio.  

Un resplandor plateado brotó de sus dedos.  Poco a poco, la fiebre bajó y la respiración de Lily se calmó.  

Con la tensión desaparecida de su rostro, la niña murmuró algo y se durmió.  

—…Es increíble.  

Susurró el ayudante.  

Adela negó levemente.  

—Era solo fiebre. Con medicina, mejorará pronto.  

Su mirada se posó en el rostro dormido de la niña. 

La luz plateada en sus dedos se desvaneció lentamente.  



RAW HUNTER: ANNA FA
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISION: ANNAD



© 2026 ACOSB

No puedes copiar el contenido de esta página.

    Previous Post

  • CAPÍTULO 97

    Next Post

  • CAPÍTULO 99
Scroll to top
  • INICIO
  • ROFAN
  • BL & GL
  • FANTASÍA
  • +15 & +19
  • VIP
  • MANHWAS
  • My Bookmarks