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Capítulo 92

—Yo también acabo de llegar —respondió ella con una sonrisa leve.

—Qué suerte —dijo Cha Jaehon mientras se acomodaba en su asiento y pedía un whisky.

Sera lo observó de perfil, con su mandíbula bien definida resaltando bajo la tenue luz del bar. Mientras lo contemplaba, reflexionó sobre lo extraña que era ahora su relación: absolutamente nada los unía ya. Una oleada de emociones contradictorias la atravesó, lo que la llevó a comentar en voz baja:

—Ahora sí somos completos desconocidos.

Jaehon esbozó una media sonrisa y replicó:

—¿Eso la hace sentir como si pudiera volar?

—No exactamente —contestó ella, algo incómoda.

Él giró su cuerpo hacia ella y apoyó un brazo sobre la barra. La camisa se tensó en sus hombros, y la iluminación del lugar acentuó sus movimientos con un brillo suave.

—Me interesa escuchar —dijo él—. ¿Cómo se siente ser libre?

—No lo sé…

Aunque había anhelado ese momento durante mucho tiempo, la sensación no era tan liberadora como esperaba. Más bien, sentía alivio porque, si algún escándalo relacionado con su origen llegaba a desatarse, al menos Jaehon no sería arrastrado con ella.

—Al menos ahora no habrá más problemas para usted por mi culpa. Supongo que eso es lo único que realmente me agrada.

Él frunció ligeramente el ceño, intentando descifrar las palabras de Sera. Finalmente, se encogió de hombros y comentó con un tono casual:

—Si está hablando de la disputa por la dirección, habría sido mejor contar con el respaldo de Geumgang. Es una lástima que se haya roto el compromiso en este momento, ¿no le parece?

—Para nada —respondió Sera con firmeza.

Al ver la expresión en el rostro de Jaehon, añadió con un tono más suave:

—Una vez confié en la buena voluntad de alguien, y la experiencia no terminó bien. No es que dude de sus intenciones, pero mi situación me ha enseñado que depender de otros siempre tiene sus riesgos.

Cha Jaehon asintió lentamente, comprendiendo la implicación en sus palabras. Luego, con una sonrisa que intentaba aliviar la tensión, preguntó:

—Entonces, ¿qué me dice de esto? ¿El hecho de que yo ya no sea su pareja no le causa ni un poco de pesar?

El tono ligero escondía un atisbo de sinceridad, y Sera lo percibió. Por eso, en lugar de corresponder con una broma, permaneció en silencio.

Desde que Jaehon confesó sus sentimientos, la atmósfera entre ellos había sido ambigua. Él se acercaba con cuidado, manteniendo siempre una distancia suficiente para que ella no se sintiera incómoda, pero sin alejarse demasiado. Esa paciencia de su parte había logrado que Sera no pudiera rechazarlo del todo.

Había momentos en los que se sentía tentada a apoyarse en su amabilidad, pero sabía que seguir así solo sería una forma egoísta de prolongar algo que, en el fondo, no podía corresponder.

«No tanto como yo, pero probablemente también siente algo por m» pensó Sera. «De otra manera, con su carácter, no me habría tolerado tanto tiempo.»

Reconociendo esa verdad, Sera aceptó lo inevitable: su corazón seguía ligado a Lee Rowoon. A pesar de todo lo que había pasado entre ellos, esos sentimientos aún latían con una claridad desconcertante.

—Hoy quería verlo para darle una respuesta a su confesión —dijo finalmente, rompiendo el silencio.

La sonrisa de Jaehon se desvaneció gradualmente, como si ya intuyera lo que venía. Sera reunió fuerzas para decirlo:

—Creo que no podemos volver a intentarlo.

Cha Jaehon apartó la mirada y frotó sus sienes con una mano, procesando sus palabras. Cuando sus ojos volvieron a encontrarse con los de ella, en su expresión se asomaba un destello de frustración que Sera percibió con una punzada de culpa.

—¿Realmente cree que yo no soy el indicado para usted?

La sinceridad en su pregunta la conmovió, pero sabía que no podía mentirle para evitar herirlo.

—Es verdad que a veces me hizo dudar. Sus actos de bondad y su manera de acercarse me afectaron… Pero, aunque tuvimos muchas oportunidades para arreglar nuestra relación, ambos seguimos cometiendo errores, una y otra vez.

—…

—Y ahora siento que ya es demasiado tarde para corregirlo.

Su honestidad hizo que él reprimiera una amarga sonrisa. Con una mano se cubrió la boca, tratando de mantener la compostura mientras procesaba lo que acababa de escuchar.

«Siempre fue el maldito momento», pensó con rabia contenida. Oportunidades perdidas desfilaban por su mente: cuando Sera colapsó por primera vez, cuando perdió la memoria, cuando fue víctima de violencia en la fiesta, o incluso cuando le pidió romper el compromiso. Había tantas ocasiones en las que pudo haber hecho algo, y no lo hizo.

A pesar de todo, no pudo evitar formular una última pregunta, aunque sabía que era inútil:

—Si me hubiese dado cuenta de mis sentimientos antes, si hubiese hecho un esfuerzo real más temprano… ¿Cree que el desenlace habría sido diferente?

Sera mantuvo el silencio por unos instantes, pensando cuidadosamente.

—Quizá —respondió al final, de manera seca y distante.

Ese tono le atravesó el pecho como una espina.

—Tal vez, si usted se hubiese presentado como alguien capaz de salvarme, habría caído en la ilusión del amor por un tiempo.

—…

Aunque ya había rechazado su confesión, Cha Jaehon no mostró señal de molestia. Mantuvo su expresión tranquila, pero por dentro, evaluaba cada palabra de Sera, buscando entre líneas.

—Pero ya es cosa del pasado —dijo ella con una sonrisa ligera—, así que no tiene sentido hacer suposiciones innecesarias.

Aquella respuesta, aunque aparentemente serena, dejó en Jaehon una pequeña herida. Percibió con claridad que el diminuto resquicio de esperanza que ella había dejado atrás lo atormentaría durante mucho tiempo. Sin embargo, no estaba dispuesto a rendirse. Era consciente de que apresurarse podría destruir incluso esa mínima posibilidad.

Sonrió con aire despreocupado, ocultando sus verdaderos sentimientos, mientras ella, al no saber lo que realmente pasaba por su mente, continuaba con más calma.

—En ese sentido, no hay necesidad de que te esfuerces tanto por ayudarme.

Ella sonreía con alivio, pero para Jaehon, esa aparente ligereza era un enigma. Le resultaba a la vez exasperante y hermosa. Sin mostrar sus emociones, respondió con una sonrisa leve.

—¿Es algún intento de conservar la conciencia limpia en medio de una situación complicada?

—Sería absurdo rechazar tu confesión y luego aprovecharme de ti.

Su respuesta, tan precisa como directa, hizo que Jaehon ladease la cabeza. Aunque no tenía ánimo para reír, dejó escapar una pequeña risa sarcástica.

—Como ya te dije antes, nunca he actuado movido únicamente por nobleza. Si es por mi propio interés, sabré manejarlo. No te preocupes por eso.

—Pero…

—Antes de que digas algo más, permíteme hacerte una pregunta un poco personal y tal vez innecesaria.

Ella lo observó, notando su sonrisa ligera y el cambio de tono. Aunque sabía que él intentaba aliviar la tensión, Sera asintió con cierto recelo.

—¿La razón principal por la que me rechazas es el vicepresidente Lee Rowoon?

Sera se detuvo un instante, sorprendida, pero rápidamente negó con la cabeza.

—No es la razón principal.

Ese reconocimiento ambiguo oscureció la mirada de Jaehon, mientras Sera desviaba la vista, como si buscara palabras que se mezclaban con la autocrítica.

—Es más que nada porque no quiero aceptar una bondad que no puedo devolver. Aunque suene ridículo, he llegado a respetar lo suficiente tu sinceridad como para no aprovecharme de ella.

Jaehon la escuchaba con atención, pero sus pensamientos comenzaron a desviarse hacia una contradicción que ella no había mencionado: que incluso mientras hablaba de integridad, seguía dependiendo de la devoción de Rowoon para sobrevivir.

—Entonces…

Tomó aire y, reprimiendo las emociones contradictorias que luchaban por salir a la superficie, esbozó una sonrisa.

—Aunque suene extraño después de nuestra ruptura, ¿qué te parece si somos amigos?

La propuesta sorprendió a Jaehon, pero no le tomó mucho tiempo comprender el verdadero propósito de sus palabras. Quería mantener una relación cordial y profesional, sin eliminar por completo el contacto entre ellos. Era un cierre limpio, o al menos eso parecía.

Aunque entendía sus intenciones, Jaehon no podía deshacerse de la diminuta esperanza que se aferraba a su mente. Su propia insistencia comenzaba a parecerle patética.

Respiró profundamente antes de responder.

—Amigos… Claro, suena bien.

Al escuchar su respuesta, Sera relajó ligeramente los hombros, como si hubiera estado conteniendo la respiración. Él levantó su vaso y lo chocó con el de ella.

—Nunca he sido amigo de una ex prometida, así que esto será interesante.

—Lo mismo digo.

—Entonces, como amigos, ¿estaría bien ofrecerte mi ayuda de vez en cuando?

—¿Perdón?

—Quiero decir, preocuparme por ti como amigo, ayudarte como amigo… pasar tiempo juntos ocasionalmente, como amigos.

—…

—Soy más bondadoso de lo que parece cuando se trata de mis amigos.

Sera parpadeó, sorprendida por la dirección que estaba tomando la conversación. Sin saber cómo responder, guardó silencio. Jaehon, notando su duda, ladeó la cabeza con una expresión ligeramente decepcionada. Su mirada parecía una pintura, cargada de una melancolía serena.

—¿Acaso solo lo decías por decir?

—No, no es eso.

Ella negó apresuradamente, atrapada en su propia trampa. Jaehon, como si esperara esa respuesta, sonrió.

—Entonces, hagamos un trato. Ambos cumpliremos con nuestras obligaciones como amigos de ahora en adelante.

Aunque sentía que algo andaba mal, la actitud despreocupada de él la hizo pensar que tal vez estaba siendo paranoica. Finalmente, asintió.

—Sí… Bueno, está bien.

—Lo prometiste.

Jaehon, satisfecho con su respuesta, sonrió, pero aquella sonrisa no duró mucho. La emoción que no pudo reprimir finalmente se manifestó en una confesión velada de arrepentimiento.

—Aun así, es una lástima. Hubo muchas oportunidades para demostrarte que podía ser un buen prometido, pero dejé que se escaparan.

—…

—Por eso, al menos como amigo, no quiero perder la oportunidad de hacerlo bien. Pero no te preocupes, todo será estrictamente como amigos.

Él enfatizó la palabra “amigos” con un tono burlón, lo que hizo que Sera no pudiera evitar reír ligeramente. Mientras ella se reía, con los ojos entrecerrados, Jaehon la miró fijamente antes de murmurar con una sinceridad inesperada.

—Eres hermosa. Hermosa hasta el punto de que es una lástima quedarnos solo como amigos.



TRADUCCION: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
RAW HUNTER: ROBIN


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