CAPÍTULO 9
Antes del amanecer, el carruaje que transportaba a Elena y Liabric recorrió las calles de Eulse de Silence.
—Señorita Elena, recibí noticias de sus padres al amanecer.
—¿Es eso cierto? ¿Están sanos y salvos?
Elena se convirtió en una buena hija al saber de sus padres. Se convirtió en la hija más feliz del mundo.
«No puedo creer que esto sea actuación.»
Elena hizo una reverencia.
—Han salido a salvo de la finca.
—Gracias a Dios, es un alivio saberlo. Liv, muchas gracias.
Liabric entrecerró los ojos y procedió a hablar.
—Por lo que escuché, la salud de su madre no es buena, ya que sufrió un ataque de estrés en el camino.
—¿Qué? ¿Qué ocurrió con mamá? ¿Está enferma? ¿Qué sucedió? Es por mi culpa, tiene el corazón destrozado, ¿Su cuerpo en qué estado está? Lo siento tanto.
Elena en su desesperación hablaba con nerviosismo y negaba con la cabeza de un lado a otro.
TOC, TOC.
Dos gotas de agua cayeron por su rostro mientras negaba con la cabeza.
— Mamá, mamá… Oh, madre.
Elena lloró tristemente de agonía y preocupación, se veía como un niño llorando por la muerte de su madre.
Liabric entrecerró los ojos mientras miraba a Elena llorando.
Si Elena intervino para que sus padres escaparan por ese motivo, Liabric deliberadamente dio información falsa, con la esperanza de ver como reaccionaba ella. Pero ¿Qué era esto? Ella lloró con tanta tristeza por lo de sus padres.
De hecho, ni siquiera lo pensó. «Parece que no sabes nada.»
Liabric se mordió ligeramente el labio.
—No llores, está bien. El médico dice que es una fiebre pasajera, así que mejorará pronto después de descansar. Ha dicho que no te preocuparas. Tienes que mejorar, no puedes estar así cuando vivas en el Imperio.
—Está bien.
Recompuso su compostura y finalmente logró dejar de llorar, tomó el pañuelo que le ofrecieron y limpió sus mejillas.
—A estas alturas, los dos están disfrutando de las Islas Marianas
«Debieron haber llegado al archipiélago.»
(Nota: Elena ya piensa que ya llegaron sus padres al archipiélago, el mapa que Elena le dio a sus padres.)
—Sí, las Islas Marianas ¿Es el paraíso en la tierra?
—Sí, también es llamada “La Mejor Isla del Mundo”.
Liabric mintió descaradamente, las Islas Marianas se conocen como el paraíso en los libros a través de cuentos o novelas cuando realmente son cosas diferentes. Es una zona remota en la que no se puede ni pescar, ya que hay una infestación de piratas y fuertes olas. Aunque lo sabía claramente, Elena, aplaudió y sonrió alegremente.
—Incluso ahora, esperan que no sufras y vivas cómodamente.
—Y así será.
Mirando a Elena, quien se mostró inocente y aliviada, Liabric no tuvo más remedio que tener sospechas.
—¿No es ese su nivel, pero yo soy la única que está siendo demasiado sensible?
(Nota: habla de la diferencia que Elena ve de los aristócratas que son mejores que ella para tener dicha posición.)
Elena se mostraba constantemente por debajo del nivel de los aristócratas; sin embargo, siguió dudando de ella hasta el punto en que era muy extraño. Liabric estaba confundida porque no podía poner dudas en ella.
«Oh.»
Elena se sintió aliviada mientras miraba a Liabric.
«Liabric está sospechando de mí. Eso significa que mi madre y mi padre huyeron a salvo.»
Elena estaba dispuesta a ser sospechosa para Liabric. Era seguro que sus padres estaban a salvo luego de la persecución, de lo contrario, no había ninguna razón para que Liabric dude de Elena en absoluto.
╳°»。 ∾・⁙・ ღ ➵ ⁘ ➵ ღ ・⁙・∾ 。«°╳
En la parte trasera del muelle se bajaron del vagón, guiados por el conductor de mediana edad que conducía el carruaje. Subieron al ferry amarrado al muelle, estaba muy lejos de la tierra, atravesando la niebla del agua. El ferry llegó a la popa con un velero enorme y colorido.
—¿Subimos?
Guiados por Liabric, Elena y el conductor de mediana edad subieron al barco por una escalera, antes de partir no se vio a la tripulación en la cubierta. Tal vez por eso el lugar estaba vacío y aburrido.
Liabric atravesó la cubierta y subió a bordo. Dejó de caminar solo cuando llegó a la cabaña, ubicada al final del pasillo, donde ondeaba la vela.
CHIRRIDO.
Cuando abrió la chirriante puerta de madera, se vio un amplio camarote equipado con muebles bastante lujosos. A simple vista este lugar podría hospedar familias nobles de alto rango o inclusive la Familia Real.
Nada más entrar, Liabric cerró la puerta con firmeza.
—Te quedarás aquí conmigo durante los próximos diez días.
Elena forzó una sonrisa falsa, mientras ponía sus manos alrededor de su abdomen.
—Está prohibido salir en este momento por lo que tendrás que quedarte aquí. La comida se servirá tres veces al día en el exterior.
No dio una pausa para poder refutar.
—Puedes usar el baño que está dentro de la cabina.
La actitud de Liabric hacia Elena habia cambiado drásticamente, su actitud amable iba y venía, trataba a Elena con autoridad como si fuera su subordinada. Liabric utilizó el tiempo restante para enseñar la cultura básica e historia del imperio.
—Ya conozco esa historia.
Elena progresaba de una manera tranquila y no acelerada, ya que, si era demasiado brillante, Liabric sospecharía; sin embargo, estaba claro que si actúa con demasiado desinterés tendría faltas e insultos.
Habiendo pasado nueve días desde que empezaron a navegar en esa cuerda floja tan tensa, los barcos de vela entraron en los mares del imperio.
—¿Qué dijeron los nobles?
—Siguiendo esas palabras Señorita Elena, tiene que convertirse en una noble que sea respetada por la nobleza. Es un deber como Princesa tradicional del Gran Ducado de France.
—E-espera un minuto ¿Gran Ducado?
Elena incluso tartamudeó y levantó la cabeza, sus mejillas se ruborizaron de la vergüenza, como si no pudieran creer que eso fuera posible.
—La princesa Verónica es el único pariente de sangre del Duque France, quien es el jefe de la cuarta Familia Imperial, considerando que es el nuevo estatus de la Señorita Elena.
—¡Oh, dios mío!
«Me sorprendí con mi propia actuación.»
—Increíble, Gran Duquesa… eso está más allá de mi imaginación.
Liabric se convenció al ver las comisuras de los labios de Elena que seguían elevándose como si fueran a romperse, incluso si intentaba fingir. «Es una esnob* cegada por el deseo.»
N/T: Según la RAE la palabra *esnob es una persona que imita con afectación las maneras, opiniones, etc. De aquellos a quienes considera distinguidos.
—Prepárate ahora, es hoy.
—¿Ahora?
—Vamos a bajar.
Elena pudo salir de su habitación después de casi diez días, se sentía mejor desde que cuando estuvo con Liabric. La brisa marina se llevó toda su ira.
Se subió a la barandilla y subió la escalera, tal como había subido al barco de vela.
Después de remar durante unas tres horas, llegaron al pie de la costa, pisaron la arena fangosa, salieron de la playa y se montaron en un carruaje de cuatro ruedas cubierto de arbustos.
—Liv ¿Qué camino es este?
—Es seguro, es un lugar muy secreto inclusive en la familia del Gran Duque, solo unas pocas personas lo conocen.
Liabric giró la cabeza hacia la ventana.
Con una expresión indirecta de que no quería continuar la conversación. Elena se calló, aunque era una pregunta obligatoria; de todos modos, ella sabía el final de la conversación.
El carruaje había corrido sin descanso, a pesar de que era una carretera de montaña que ni siquiera tenía mantenimiento. El carruaje no se detuvo, a pesar de la oscuridad y la luz de la luna que no era suficiente para que el conductor pudiera conducir.
Finalmente, llegó a la mansión, que se presume es una casa segura. Estaba ubicado en un lugar secreto que nunca se podría encontrar sin conocer el camino porque había un gran bosque alrededor.
El rostro de Elena se ensombreció tan solo recordarlo.
«El culpable que me llevó a la ruina está allí.»
Aunque tratara de mantener la calma, el corazón de Elena latía con fuerza.
«¿Qué tipo de expresión debería hacer cuando lo vuelva a ver?»
La arrogancia y los sentimientos incontrolados chocaban constantemente en el interior de Elena.
En ese momento, el carruaje se detuvo. Mientras seguía a Liabric, una criada bien vestida se inclinó cortésmente.
—Soy Jane, no puedo escucharla porque soy sorda. Así que, si necesita algo puede escribirlo en este cuaderno y enseñármelo.
En cuanto pudo establecer contacto visual con Jane, puso el pie en la mansión junto a Liabric. Al cruzar el pasillo del lado derecho del salón principal, donde una hermosa lámpara de araña llamó su atención, apareció una sala decorada con mármol.
—Él está en el otro salón.
—¿Es él?
—Tan pronto como se enteró de la llegada de la señorita Elena, salió corriendo de la capital durante un mes.
—Ha venido.
Liabric puso con cuidado la mano en el pomo de la puerta y abrió la puerta de mármol con todas sus fuerzas.
El corazón de Elena latía con fuerza, una emoción violenta que no se puede controlar, fue igual como cuando conoció a Liabric.
Una tormenta se arremolinaba en su interior.
—…
Un hombre de pie a lo lejos de una mediana edad, que era tan recto como su edad y como un espécimen de la nobleza.
Elena sabía quién era de un vistazo
«Yo lo vi. ¿Cómo puedo olvidarlo? Todavía puedo ver su risa hacía mí, cuando me estaba muriendo.»
—Tú, tú… de verdad…
No podía continuar fácilmente con sus palabras mientras miraba a Elena. Su expresión cruzando la alegría y la desesperación como la de un Santo que presenció un milagro frente a sus ojos, fue tan espectacular que daba una pena solo verlo. Inclusive saber que estaba actuando lleno de hipocresía y mentiras, le puso la piel de gallina.
—Mi querida hija… ¿Realmente regresaste con vida?
El hombre que llevó a Elena a la ruina. Un ser humano que tal vez no pueda perdonar.
En el mismo momento en que el Duque France se acercaba más y más a Elena. Elena apretaba fuertemente su mandíbula, sus puños temblaban con una rabia insoportable; y, aún podía ver la cara con la que se había burlado, la que la llevó a la muerte. Le llegaban muchos pensamientos de odio.
«Tienes que soportarlo, no dejes que tu odio te abrume.»
Elena estaba reprimiendo sus sentimientos.
El Gran Duque France le tendió la mano a Elena mientras…
Elena estaba asustada.
Elena suspiró cuando el dorso de su mano tocó la mejilla, inconscientemente encogió su cuerpo. Inmediatamente una sensación desagradable sintió al sentir aquel toque, como un insecto arrastrándose por su rostro.
Sería una vergüenza matar a ese ser humano para aliviar este resentimiento. Lo que Elena quería era la ruina total no solo del Duque France, sino también de Liabric y Verónica.
«Hasta que ese día ocurra, apagaré mi ira y agitaré mi cola como su gran perro fiel.»
—¿Es eso cierto, Verónica?
Así fue como el Duque France fue incapaz de apartar los ojos de Elena.
—Bueno, yo…
Elena que estaba parada frente a él, ni siquiera pudo hacer contacto visual con él correctamente, ya que ella bajó la mirada. El Duque France no sabía cómo reaccionar ante eso.

RAW HUNTER: ANÓNIMO
TRADUCCIÓN: ANÓNIMO.
CORRECCIÓN: ANÓNIMO.
REVISIÓN: LUMA