Capítulo 86
—¿Cada vez que Rudville se enoja, tengo que quedarme encerrada en la cama así?
Odelli miró la superficie de la barrera con un sentimiento de desesperación.
«Es magia exclusiva de Rudville. Incluso si llamara a los magos del Gran Ducado, no podrían desactivarla de inmediato.»
—…
Decidió que debía cambiar de habitación tan pronto como fuera posible. En cuanto saliera de allí, tendría que buscar a Theodore de inmediato.
—Desactive la barrera.
Rudville se encogió de hombros con indiferencia.
—¿Y cómo podría hacerlo? Ni siquiera soy un mago.
O sea, tú la creaste.
Antes de perder la memoria.
A pesar de que un misterioso círculo mágico estaba claramente dibujado en su dormitorio, Rudville no parecía sorprendido, sino más bien complacido. Incluso tratándose de una barrera sospechosa que lo encerraba a él mismo. No parecía interesado en descubrir su origen, sino más bien divertido por la situación.
—Hasta que desperté, la barrera estaba desactivada.
Lo sabía. Cuando Odelli abrió los ojos por la mañana, había olvidado por completo la existencia de esta barrera.
—La respuesta es simple.
—…
—Deje de estar enojado, señora.
Odelli siguió mirando obstinadamente la superficie de la barrera.
«Si me quedo quieta, eventualmente se desactivará, ¿no?»
Al fin y al cabo, Rudville no estaría enojado todo el día.
Pero, por desgracia, después de su regresión, ella ya no tenía la paciencia para esperar en algo tan improductivo. El tiempo que le quedaba era limitado, y cada día era precioso. Además, tenía cosas que hacer hoy mismo.
Odelli suspiró profundamente y finalmente miró a Rudville.
—¿Qué… qué debo hacer?
—No sé. Eso tendrás que pensarlo tú misma.
—…
Sabía exactamente qué decir para calmar su enojo.
Que todo lo que había dicho antes era mentira, que no había sido sincera, que lo sentía por mencionar a su ex otra vez… Esas palabras podrían funcionar.
Pero eran cosas que jamás debía decir.
Sería cruzar una línea que ya había trazado.
«Otra forma, entonces…»
Odelli bajó la cabeza por un momento, pensando desesperadamente. Revolvió los miles de años de recuerdos de Rudville.
Y entonces…
Tomó la mejor decisión.
—¿Ya pensaste qué decir?
Odelli no dijo nada.
Solo alzó la cabeza lentamente y lo miró fijamente.
—…
Rudville arqueó una ceja y le devolvió la mirada con frialdad.
—¿Qué?
No respondió.
—Di algo.
Odelli tampoco evitó su mirada.
Como si estuvieran en una competencia de miradas, siguió observando su rostro sin pestañear.
Durante un largo rato.
El silencio era sofocante.
—…
Rudville intuyó lo que estaba haciendo.
En la mirada obstinada de Odelli, podía sentir su determinación de no ceder.
—Mirarme así no servirá de nada.
Esta era su oportunidad para retenerla y asegurarse de que no volviera a decir esas cosas.
Pero…
Al ver su rostro pálido y delicado mirándolo, inexplicablemente, le costaba apartar la vista.
«¿No durmió bien anoche?»
Sus párpados estaban ligeramente rojos.
Parecía cansada, pero su mirada seguía clara.
—…
Sus ojos, transparentes como las gemas más preciosas del mundo. Sus pestañas, suaves y brillantes bajo la luz del sol.
«¿Seducción…?»
Algunos mechones de su cabello plateado caían sobre su piel blanca. Ese brillo le robó la mirada por un momento, antes de que sus ojos descendieran.
Hasta esos labios finos, obstinadamente cerrados.
Todo en ella le hacía querer abrazarla y tocarla hasta cansarse.
«…¿Por qué tiene que ser así?»
¿Por qué tenía que ser tan innecesariamente hermosa? Eso, finalmente, le atravesaba el corazón.
No podía decir nada.
Si abría la boca, temía que esta mujer frente a él desaparecería, como el calor que había abandonado sus brazos hace un momento.
Y entonces…
La superficie de la barrera tembló levemente, y la membrana transparente se desvaneció con ridícula facilidad.
Odelli no perdió el momento.
—Entonces, me retiro. Tengo otros asuntos que atender.
—…
Mientras Rudville la miraba con incredulidad, Odelli bajó de la cama sin dudar y se dirigió a la puerta.
Sus pasos apresurados delataban que estaba huyendo.
—…Ja.
Rudville soltó un suspiro corto.
Una mezcla de frustración, irritación y algo inexplicable le ardía en la cabeza.
Lo único que quedaba era la barrera desvanecida y el recuerdo de aquellos ojos mirándolo fijamente.
୨꒷・┈┈・⊹ ̊ʚ・┈ ⊹ ̊✪ ⊹ ̊┈・ɞ⊹ ̊・┈┈・꒷୧
Su conciencia emergió lentamente del sueño.
Su cuerpo pesaba.
Tenía la frente pegajosa por el sudor frío y las sienes le palpitaban levemente.
Aunque su mente estaba despejada, un vacío persistía en su pecho, como si le hubieran arrancado algo.
Veloa parpadeó lentamente, mirando al techo.
«…¿Qué pasó?»
Estaba en una habitación desconocida.
La luz era tenue, y el aire olía ligeramente a hierbas medicinales.
Entonces, algo rozó su mano.
Era fresco y suave al tacto.
Al girar la cabeza, vio a Odelli sentada a su lado.
—¡…!
Odelli Kardel.
La tercera hija de la familia Kardel, su propia hermana de sangre. Y, sin embargo, Veloa nunca la había considerado como tal.
Ni siquiera como un ser humano.
Solo como una herramienta, encerrada en una cámara secreta bajo tierra, destinada a extraer su poder de purificación hasta morir.
Esa era la única imagen que tenía de ella.
Así que…
Esta era la primera vez que estaban solas.
Aquellos ojos azules, transparentes como el hielo, la miraban directamente.
«¿Se estará riendo de mí?»
Quizá pensaba que era gracioso.
Haber caído en su trampa después de todas las advertencias.
Pero Odelli solo estaba sentada, con una expresión serena.
Cubría la mano de Veloa con la suya, acariciándola con suavidad.
«La purificadora me está tocando.»
Pero… por alguna razón, su tacto no era desagradable.
Veloa desvió la mirada.
En el dorso de su mano, donde había grabado los símbolos para convertirse en un medio del Cristal del Caos, quedaban cicatrices tenues.
Probablemente heridas de su descontrol.
Parecían casi curadas.
«Estas heridas no deberían sanar tan fácilmente…»
Significaba que habían usado medicinas costosas y la habían cuidado con esmero.
¿Tratar así a una enemiga capturada en el acto?
La mente de Veloa trabajaba rápidamente.
¿Qué significaba esto? ¿Qué pretendía la purificadora?
Y, sin embargo, esa mano sobre la suya seguía extrañamente cálida.

RAW HUNTER: ANNA FA
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISION: ANNAD