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Capítulo 85

Era por la mañana.  

A través de la ventana, se filtraba una cálida luz solar.     

Odelli fue la primera en despertar. En el momento en que recuperó la conciencia, sintió una presencia sólida a su lado, abrazándola con firmeza como si la estuviera inmovilizando.  

Su mirada se dirigió lentamente hacia el lado. Rudville seguía durmiendo, respirando suavemente. A diferencia de su habitual rostro frío y tenso o su sonrisa retorcida, ahora lucía una expresión serena y relajada.  

Parecía que no se había despertado ni una sola vez durante toda la noche. Y aún la abrazaba con fuerza.  

Odelli contuvo el aliento con cuidado y observó en silencio el brazo que la rodeaba. No había pasado nada. No habían intercambiado ni una palabra. Después de cantarle dos canciones de cuna, simplemente habían pasado la noche así, abrazados en sus brazos hasta el amanecer.  

«…Creo que voy a desarrollar insomnio.»  

Sigue siendo igual: una vez que te abraza, no te deja moverte. Ni siquiera una planta carnívora es así.  

Como ya no podía escapar de su abrazo, Odelli extendió el brazo y rozó ligeramente con la yema de los dedos la parte inferior de los ojos de Rudville. A pesar de haber dormido profundamente solo un día, el cansancio en su rostro parecía un poco menos marcado que el día anterior. Incluso su piel, antes áspera, parecía más suave.  

En ese momento, sintió un movimiento lento, como si el brazo que la rodeaba cobrara fuerza. La persona que hasta hace un momento estaba dormida extendió el brazo con naturalidad y la atrajo de nuevo con fuerza.  

—…No puedo respirar.  

La mirada de Odelli se encontró directamente con los ojos de Rudville, quien acababa de despertar. Aunque aún había un atisbo de somnolencia en su expresión, pronto recuperó su habitual mirada penetrante.  

Él la observó en silencio durante un momento. Cuando el silencio se prolongó de manera incómoda, Odelli intentó retirar la mano.  

Entonces, una voz baja y grave surgió desde una distancia demasiado cercana:  

—¿Por qué toca a alguien que está durmiendo?  

—Quería saber si habías dormido bien…  

—Si va a tocar, hágalo con decisión. ¿Por qué lo hace a escondidas, como si tuviera remordimientos?  

—… 

Rudville cerró los ojos, como si le estuviera pidiendo que lo tocara. Ante su descarada actitud, Odelli se quedó sin palabras por un momento. Empezaba a sentirse mareada desde la mañana.  

—Suélteme.  

—Fue usted quien me tocó primero.  

Mientras Odelli apartaba la mirada de él, como si lo estuviera ignorando, sus dedos tocaron lentamente su nuca.  

—Su cuello es tan blanco y delgado……  

El lento movimiento de su mano al deslizarse por su nuca hizo que Odelli, sin darse cuenta, estremeciera. Su voz, más grave por la mañana, le erizó la espina dorsal.  

—…Seguro hay un collar que le queda mejor que esa antigüedad destrozada. Se lo encontraré.  

¿Le había dado tanta satisfacción quitarle el collar? De alguna manera, desde ayer, su actitud parecía haber cambiado de forma extraña……  

Sentía como si un sudor frío le recorriera la espalda. Esto no podía seguir así. ¿Acaso Rudville estaba actuando como si fueran una verdadera pareja de recién casados?  

Fue entonces cuando su mano descendió lentamente y comenzó a recorrer la cicatriz sobre su clavícula.  

—Por cierto, desde hace tiempo quería preguntarle… ¿cómo se hizo esto?  

—¡…!  

En ese instante, sintió como si su corazón se hubiera desplomado y rodado hasta los pies.  

—Ni siquiera se siente rastro de magia, es perfecta. ¿Usó un artefacto mágico para hacerse un tatuaje? Algo así debe ser difícil de eliminar. ¿Llegó a tal extremo solo para verme……?  

Odelli, sin pensarlo, le apartó la mano de un golpe. Fue como si de repente le hubieran arrojado agua fría en la cara.  

«Ah.»  

Había sido una tonta, demasiado indefensa. Era alguien con una percepción aguda, y si descubría que esa cicatriz era real… Sería como darle otra pista de que ella era la Dama de los Ojos Azules.  

Aunque había ocultado desesperadamente que su tiempo era limitado, la imagen de que estaba enferma ya estaba grabada en su mente gracias al maldito Gawain. No podía darle más pistas.  

—¿Para verlo a usted? Esto fue algo que me hice para sobrevivir.  

Aunque su voz temblaba, se esforzó por mantener una expresión firme.  

—Pensé que sabría que fue una elección obligada para escapar de la familia Kardel.  

Odelli apretó los dientes y, con fuerza, lo empujó contra el pecho mientras lograba decir:  

—Nosotros no somos una pareja que se ama de verdad, solo estamos fingiendo. ¿Y acaso es necesario mantener esa actuación incluso en el dormitorio, donde no hay nadie más?  

—… 

—Ni siquiera es un matrimonio real, ni un matrimonio por conveniencia, sino un contrato de cinco años.  

—Hmm…

Rudville puso una expresión como si estuviera decepcionado y le acarició la mejilla con el dedo.  

—Nada más despertarse y ya dice cosas tan aburridas. Era bastante linda cuando estaba borracha…  

—Parece que no escucha ni una palabra de lo que digo.  

—No puedo evitarlo.  

Su voz se volvió aún más grave.  

—Porque usted… parece bastante afectada por mí.  

—¡…!  

—¿Me equivoco?  

Ante esas palabras que daban en el blanco, el rostro de Odelli se sonrojó al instante. Él sonreía. Como si la encontrara adorable, o quizás… como si la amara.  

Su corazón latía como loco. Con la mente en blanco, pensó que debía evitar a toda costa que la mirara de esa manera.  

Odelli no tuvo más remedio que desplegar su única defensa. Había evitado mencionarlo porque sabía que lo odiaría, pero…  

—No tengo otra opción. Usted… sigue viniendo a mi mente.  

—… 

—Como ya le dije, no vine a este castillo para buscar un sustituto de ese hombre. Así que… como dijo ayer, no hay necesidad de vaciar mi interior y llenar ese espacio con usted.  

—Ah, ¿en serio?  

Rudville respondió con frialdad y lentamente soltó su cintura. Ella se incorporó con serenidad.  

La fina manta tejida con hilos de oro se deslizó por sus hombros. Finalmente se había liberado de esos brazos que no le permitían moverse, pero… De repente, sintió que el frío del norte se filtraba con especial intensidad.  

…Era natural, ya que había dejado el cálido abrazo de Rudville.  

—Ojalá esto no vuelva a suceder.  

Odelli mantuvo una expresión fría mientras le lanzaba una advertencia:  

—Lo único que quiero es escapar de la familia Kardel. Nada más.  

Y acto seguido, bajó de la cama e intentó salir de la habitación.  

En ese momento.  

TOK.  

—¿…?  

Sintió una extraña resistencia cuando sus pies chocaron contra el aire. Una barrera invisible aún bloqueaba su camino.  

—¿Por qué esto…?  

Odelli tocó el aire con expresión desconcertada. Hasta hace un momento, la barrera mágica había desaparecido. Al menos, mientras Rudville la abrazaba y dormía plácidamente…  

—Ah, vaya.  

Rudville, como si ya lo hubiera anticipado, comentó con tranquilidad al ver la barrera:  

—Parece que mi suposición era correcta: reacciona a mi ira.  

—… 

—No debería enfadarme en el dormitorio, señora.  



RAW HUNTER: ANNA FA
TRADUCCIÓN: ROBIN
CORRECCIÓN: ROBIN
REVISION: ANNAD



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