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Capítulo 83

—Oye, ¡Ari!

Koi gritó tarde, deteniéndola. Cuando Ariel, que ya se había alejado bastante, se volvió a mirarlo, él tartamudeó y preguntó:  

—Oye, ¿puedo… preguntarte una cosa más?

Ariel movió la cabeza como dándole permiso. Koi vaciló antes de hablar con dificultad.

—Comprarme ropa… ¿fue porque te daba pena tu amigo?

Ariel frunció el rostro.

—Si me diera pena, simplemente no saldría con él, ¿para qué iba a comprarle ropa?

Ante la pregunta sin vacilación, Koi titubeó y luego respondió:

—¿Porque somos amigos…?

Ariel, que había ladeado la cabeza diciendo «Hmm», habló:

—Bueno, ¿por una camiseta quizás sí?

Koi bajó la mirada y murmuró:

—Pero… me compró bastante…

—¿Cuánto?

Cuando Ariel preguntó, Koi, buscando en su memoria, comenzó a enumerar:

—Pues… una camisa, una camiseta, unos pantalones… Ah, y un reloj.

Ariel, que había escuchado en silencio, frunció el ceño y suspiró.

—Eso no es algo que se haga solo por amistad, es flirtear.

Koi, sobresaltado, negó con la cabeza.

—No, cómo va a ser… si somos del mismo sexo…

—Koi, Ash es rico y tiene buenos modales, pero no por eso derrocha dinero con cualquiera.

Al escuchar ese nombre salir de repente, Koi contuvo la respiración con un leve grito. 

«¿Cómo lo supo?». Mirándolo fijamente mientras este movía los ojos nervioso, Ariel continuó con severidad:

—Por lo de la otra vez en Green Bell, cuando invitó a los gorilas, parece que te hiciste una idea equivocada. Eso no es algo común. Los gorilas siempre pagan su parte individualmente, según lo que consumen. Aquello fue un evento realmente especial. Aunque, bueno, como Ash dijo que pagaba, sí que comieron mucho.

Ella negó con la cabeza y habló como si le pareciera lamentable, para luego añadir inmediatamente:

—Por supuesto, cuando salía con Ash, yo no pagaba ni un centavo. Obviamente, él pagaba todo.

«Obviamente. Cualquiera lo haría, si estuviera con Ari».

Al ver la inmediata aceptación en la reacción de Koi, Ariel preguntó con expresión seria:

—¿Entiendes lo que te quiero decir?

Antes de que Koi dijera otra cosa absurda y le sacara de quicio, Ariel habló primero:

—Esos fueron gastos de una cita. Por eso gastó en ti sin reparos.

Koi se quedó pasmado de nuevo. Ariel, sin querer alargar más el tiempo, lo apremió:

—Koi, parece que buscas a toda costa una prueba de que Ash no siente nada por ti, pero ¿qué ganas tú con eso?

Koi, con la mente en blanco, no podía abrir la boca. Ariel continuó:

—Ash es un buen chico. No tortures a alguien que te quiere diciendo que te gusta, hundiéndote en tu propia falta de autoestima.

Sus palabras eran tan acertadas que Koi no tuvo más remedio que escuchar en silencio. Mirando a Koi, que había bajado profundamente la cabeza y no podía hablar, Ariel le lanzó un ultimátum.

—Si sigues así, haré estallar tu jalapeño y te convertiré de verdad en mi hermanita.

—¡Gah!

Sorprendido, Koi contuvo la respiración con un sonido que era casi un grito involuntario. Cuando, aturdido, levantó la vista, Ariel ya se había alejado mucho.

***

Cuando regresó con pasos lentos al rink, la pista, que antes había estado tan ruidosa, estaba en un silencio mortal. La gente ya se había ido y solo quedaba el silencio.

Al entrar con cuidado en el dugout, Koi descubrió a Ashley patinando lentamente, con cansancio, sobre el hielo a lo lejos. Koi se quedó agarrado a la valla, observando su figura durante un rato. En su mente, se alternaban el rostro de Ashley confesándole sus sentimientos y el de Ariel aconsejándole con firmeza.

«¿Por qué razón dice Ash que le gusto?».

Ariel tenía razón. Solo Ashley conocía la verdad. Lo que Koi debía hacer era ser honesto con sus propios sentimientos.

«Entonces, yo…».

Mientras lo miraba, sintiendo su corazón latir con pesadez, Ashley, que acababa de hacer un giro, levantó la cabeza y sus ojos se encontraron con los de Koi. Al ver surgir una suave sonrisa en su rostro, las mejillas de Koi se sonrojaron al instante y le costó respirar. Koi se quedó quieto, esperando en su sitio a que Ashley se acercara.

—Llegué a pensar que quizás habías huido —dijo Ashley, sonriendo, parado al otro lado de la valla.

—Casi lo hago —respondió Koi también con una sonrisa forzada.

Pero Ariel le había sujetado del tobillo. Le gritó que no debía escapar así y le empujó la espalda para que afrontara la situación. Ella tenía razón. Tarde o temprano, Koi tendría que enfrentar esto.

Fuu… Koi, que había hecho una respiración profunda, sonrió torpemente.

—No se ve por aquí al equipo de hockey.

—Les dije que se fueran primero. Yo estaba esperándote a ti.

Koi se preguntó internamente cómo habrían reaccionado ellos. Tal vez se le notó en la expresión, porque Ashley continuó de inmediato:

—Esos chicos pensaron que era una especie de espectáculo. No sé si realmente lo creyeron o solo querían salir del paso, pero en fin, les dije que pensaran lo que quisieran y los despedí.

—A… sí.

Su voz se quebró en medio de la frase y tosió rápidamente para disimular. Cuando Koi cerró la boca, el entorno se sumió de nuevo en el silencio. El amplio estadio estaba tan vacío que sus voces resonaban con una claridad desconcertante, llegando muy lejos.

Koi, sintiendo una tensión que le quitaba el aliento, levantó la cabeza con esfuerzo. Inmediatamente, su mirada se encontró con la de Ashley, y este volvió a tragar saliva seca.

Ashley estaba esperando. Como siempre lo había hecho, la respuesta de Koi.

Koi abrió la boca para hablar, pero antes que ningún sonido, salió un suspiro. Después de varias respiraciones profundas para aliviar la opresión en su pecho, finalmente pudo hablar:

—… Ari dijo que entre tú y ella todo ha terminado completamente.

—Así es —respondió Ashley sin dudar.

Ambos habían aceptado la ruptura con calma y hacía tiempo que habían seguido adelante. Era la gente alrededor, incluido Koi, quien no lo entendía. Al pensar que era natural que Ariel se enfadara, Koi bajó la cabeza sin querer.

—… Lo siento, yo pensé… que volverías a salir con Ari.

Se disculpó con dificultad, pero Ashley no reaccionó de inmediato.

—… ¿Por qué pensaste eso?

Las palabras que flotaron en el espacio entre ellos sonaron como si realmente le parecieran increíbles. Koi, sintiendo vergüenza y deseando esconderse en cualquier parte, se contuvo con todas sus fuerzas y respondió:

—Pensé que… si ganabas el partido, te confesarías de nuevo a Ari.

—Ah… —exclamó Ashley, como si finalmente lo entendiera, y luego añadió rápidamente—: ¿Y pensando eso me diste un billete de la suerte para que ganara?

Su voz subió un tono, como si le pareciera extremadamente absurdo. Koi se apresuró a disculparse:

—Lo siento.

Mirando el gesto de Ashley, susurró en voz baja:

—Pensé que tú querías eso.

—Un error de cálculo, y enorme —señaló Ashley.

—Sí.

Al verlo claramente disgustado, Koi no tuvo más remedio que disculparse, como había hecho con Ariel.

—Lo siento.

Ashley se quedó callado un momento. Extendió los brazos y agarró la valla con ambas manos. Mirando a Koi, que parecía atrapado dentro de sus brazos a través de la valla, Ashley dijo:

—Te he dicho tantas veces que me gustas, y hasta dije que si ganaba esta competición sacaríamos una conclusión. ¿Y tú confundes eso con Ariel? ¿Por qué actúas así?

El rostro de Koi se sonrojó intensamente. Su tono no era de burla ni de sarcasmo, sino de genuina curiosidad que rayaba en el desespero. Koi vaciló antes de lograr abrir la boca con dificultad.

—Lo que publiqué en el foro… soy yo.

—Sí.

En lugar de lo sé, Ashley dijo eso. Koi continuó con dificultad:

—Tú y yo somos amigos… . Pero tener este tipo de sentimientos es… extraño. Lo publiqué en el foro, pero simplemente quedó enterrado.

«Por supuesto. Porque yo lo enterré».

Ashley esperó en silencio a que continuara. Koi permaneció callado un buen rato. Tenía la cabeza baja, así que era difícil ver su expresión. Ashley reunió toda la paciencia que tenía dentro y esperó, y esperó. Hasta que Koi finalmente abrió la boca.

—¿Por qué me quieres?

Ante la voz débil y temblorosa, Ashley respondió de inmediato:

—Porque eres alguien por quien vale la pena enamorarse.

Cuando Koi levantó cautelosamente la cabeza, Ashley sonrió y añadió livianamente, como si fuera una broma:

—Si yo te parezco tan increíble, entonces piénsalo al revés. ¿Cuán más increíble debes ser tú, a quien alguien como yo quiere?

Koi se quedó un rato mirando el rostro de Ashley. Parecía tener mucho que decir, pero no podía pronunciar ninguna palabra. Ashley tuvo que reunir varias veces más paciencia que antes para contener el impulso de besarlo. Finalmente, Koi abrió la boca. Entreabierta, se vislumbraba el rojo interior.

—No debería… tener estos sentimientos.

Su voz, tras un largo silencio, estaba cargada de emoción. Ashley, que se había distraído un momento, frunció el ceño y preguntó:

—¿Por qué no?

—Porque… —Koi tomó un aliento tembloroso. Tras un suspiro, finalmente confesó—: Sé que solo andas conmigo por lástima, así que esto no debería pasar.



TRADUCCION: EPHYRA
CORRECCIÓN: EPHYRA 
REVISIÓN: M.R


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